¿Vuelven a repuntar las enfermedades de transmisión sexual?

Los profesionales sanitarios llevan años denunciando un lento pero progresivo ascenso de las enfermedades de transmisión sexual en todo el mundo. Países desarrollados y del primer mundo como Alemania, España, Estados Unidos o Australia están viviendo una nueva “epidemia” en torno a este tipo de trastornos e infecciones, que suelen afectar principalmente a jóvenes de entre 16 y 35 años. Es la edad en la que más actividad sexual se tiene y por tanto, resulta lógico pensar que es también el momento en el que más nos exponemos a este tipo de infecciones. La mayoría de ellas, por suerte, no resultan de gravedad, siendo tratadas de manera eficiente con fármacos. Sin embargo, hay otras que siguen siendo una carga enorme para quien las sufre, tanto a nivel físico como emocional. El SIDA es, sin lugar a dudas, la más peligrosa de todas, a pesar de que hoy por hoy los que la sufren pueden llevar una vida plenamente normal.

El reputen de las Enfermedades de Transmisión Sexual, o ETS como se las conoce comúnmente, está ligado a diversos factores que deben ser muy tenidos en cuenta. Por ejemplo, la extrema sexualización de la sociedad, a unas edades cada vez más tempranas. El sexo no es algo que deba ser marginado, ni ha de convertirse en un tabú, desde luego. Sin embargo, cada vez se comienza antes con las experiencias sexuales, en momentos de inmadurez que pueden llevar a esos jóvenes a no ser conscientes plenamente de lo que hacen. Así es como no se toman tantas precauciones por parte de estos principiantes, con la consecuencia obvia de las ETS. También hay que tener en cuenta el propio hecho de la normalización de las relaciones sexuales esporádicas. El tener varias parejas sexuales al año, teniendo sexo con ellas de manera puntual y ocasional, puede conllevar también un riesgo mayor, por motivos obvios. En este artículo queremos analizar en profundidad cómo se llega a este punto y qué alternativas hay en este momento para evitar que la situación se haga mucho más peligrosa de lo que ya es.

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Un problema que parecía ya frenado

Las Enfermedades de Transmisión Sexual son un mal que ha acechado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. De hecho, durante buena parte de la Edad Media estas enfermedades eran causa habitual de muerte en muchas personas. Sin embargo, la propia restricción sexual de la época, viendo el sexo como algo  malo y pecaminoso, “frenó” en cierto sentido su avance. Posteriormente, las ETS se hicieron más prominentes en los siglos XVIII y XIX, hasta la llegada de los métodos seguros en el siglo XX. Especialmente, el preservativo ha sido una de las salvaguardas más importantes para este problema, frenando en seco su ascenso. El descubrimiento del SIDA en los años 80 supuso también un punto de inflexión para la toma de conciencia sobre este tipo de infecciones y cómo podían afectarnos. El problema parecía ya limitado y cercado, pero en los últimos tiempos hemos vuelto a considerarlo algo muy complejo y peligroso.

Métodos para evitar las ETS

Las Enfermedades de Transmisión Sexual pueden llegar a ser peligrosas si no se les pone freno o no se tratan de manera adecuada. Si bien algunas como la clamidia o la gonorrea son fáciles de curar con antibióticos, hay otras mucho más complejas, como el propio virus del SIDA, que puede llegar a ser muy limitante. Para contrarrestar esas ETS lo mejor es tener una buena salud sexual y un conocimiento adecuado de las prácticas sexuales. Y es que muchas personas se acaban enfermando por puro desconocimiento, o por creer en falsos mitos que acaban siendo su peor enemigo. Por ejemplo, hay quien piensa que las ETS solo se transmiten durante la penetración, y que no hace falta tomar precauciones con el sexo oral, por ejemplo, cuando no es así. De la misma forma, hay quien se depila por completo para eliminar ciertas enfermedades, aunque luego no tiene en cuenta que hay muchas que no tienen nada que ver con ese factor.

Evidentemente, y siendo muy radicales, la mejor forma de evitar una ETS es no mantener relaciones sexuales. El celibato total es el único método cien por cien seguro de verdad, pero tampoco lo recomendamos, por todo lo que eso nos limitaría en nuestra vida adulta. El sexo no es malo per se, simplemente hay que tomar ciertas precauciones para disfrutar de él de la manera más segura posible. Como ya comentábamos antes, el condón es seguramente el mejor método para evitar este tipo de enfermedades, ya que no solo es anticonceptivo, sino que también nos protege de las infecciones. Existe tanto el preservativo como el condón femenino, y el uso combinado de ambos aumenta la seguridad ante este tipo de transmisiones.

Prostitución, poca protección, desconocimiento…

Sabemos cómo frenar estas enfermedades y además tenemos los medios para conseguirlo… ¿Por qué se da entonces un repunte de las ETS en países donde la educación sexual se supone adecuada? En primer lugar, habría que analizar hasta qué punto tenemos conocimiento del sexo en nuestros países, ya que en muchas ocasiones ese conocimiento llega sesgado. El acceso a la información no es tan libre y adecuado, y es más probable que los jóvenes acaben viendo porno antes que un vídeo educativo donde se hable de los peligros del sexo. En la pornografía ya se está ampliando el uso del preservativo, pero hasta hace unos años esto no era tan habitual. Los chicos ven a los actores sin condón y ellos quieren tener esa misma experiencia, con el peligro que eso supone…

Se banaliza la protección en el sexo, como si no pasara nada por hacerlo sin condón. A la vez, también se tienen más relaciones esporádicas, con un mayor número de parejas sexuales, lo que aumenta el riesgo de sufrir estas infecciones. También se apunta, desde los expertos, al aumento en el consumo de prostitución como una de las causas de este repunte. Las profesionales del sexo toman precauciones en la mayoría de los casos, pero al ser las personas que más parejas sexuales suelen tener, el riesgo con ellas es mayor. De hecho, muchas veces son las propias profesionales las que tienen que obligar a los clientes a ponerse preservativo, porque ellos ni siquiera lo toman en cuenta, desconociendo el peligro que corren.

El futuro de estas enfermedades

¿Se podrá llegar a erradicar este tipo de enfermedades en algún momento? Muchos son los que sueñan con ello, especialmente con el SIDA, que es la más peligrosa y preocupante de todas. Sin embargo, es cierto que puede ser bastante complejo en el sentido de que son infecciones que van mutando y haciéndose más fuertes con el paso del tiempo. Se puede limitar mucho su expansión, con los métodos ya descritos, y buscarse fórmulas para tratarlas y que no supongan un gran riesgo. Sin embargo, es posible que las enfermedades de transmisión sexual vayan a existir siempre, y hemos de convivir con ellas e intentar que sean lo menos peligrosas posibles. El futuro pasa por limitarlas y que no supongan un gran trastorno para quien las sufre.

Max