Un museo de ciencias naturales para el siglo XXI
El 9 de diciembre 2009 se presentó a la prensa el proyecto de la nueva exposición permanente del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, que se inaugurará en febrero de 2011 en el edificio Fórum de la ciudad condal (representado en la fotografía). El nuevo espacio tendrá las ventajas de un museo moderno, pero contará también con el patrimonio histórico de sus colecciones, algunas de gran valor; un valor que quizás no sea cuantificable en dinero, como si se tratase de pinturas u otras obras de arte, pero que gozan del reconocimiento de especialistas de todo el mundo.
Origen y evolución de los museos de ciencias naturales. Los museos de ciencias naturales, en el sentido actual que se da a la palabra ‘museo’, nacieron como un espacio donde conservar y exponer al público colecciones de piezas u obras determinadas relacionadas con la naturaleza; animales naturalizados, ceras anatómicas, esqueletos, colecciones de plantas en herbarios, aparatos científicos, dibujos naturalistas, etc.
Tienen su antecedente en los gabinetes de curiosidades que reunían objetos muy variados relacionados con la historia natural, la geología, la arqueología, la etnografía, el arte (en la ilustración, el gabinete Ferrante Imperato). Esta idea sigue presente en algunos pequeños museos, como el Museo Darder de Banyoles, el Museo de la Pesca de Palamós y otros surgidos por iniciativa de coleccionistas particulares.
Un modelo de gabinete de curiosidades puede verse reproducido tal como era originalmente en el Instituto Botánico de Barcelona. Allí se encuentran la colección y biblioteca reunidas a lo largo de varios siglos por una saga de farmacéuticos y naturalistas catalanes, los Salvador, entre los que destaca Joan Salvador i Riera (1649-1740), que fundó, en Sant Joan Despí, el primer jardín botánico de Cataluña. (Normalmente los Salvador se consideran únicamente como botánicos, pero dicho Salvador i Riera es autor de una monografía sobre la técnica pesquera en Cataluña, fechada en 1722 e inédita hasta 1987, cuando fue publicada por la Diputación de Barcelona).
En las últimas décadas, la manera de presentar las colecciones e incluso el mismo contenido de las exposiciones permanentes de los museos se ha diversificado. Un museo de ciencias naturales ha dejado de ser un espacio estático, un lugar donde se va sólo a mirar. Ahora son lugares en los que se promueve la interactividad, especialmente con la incorporación a la museografía de nuevas tecnologías. En algunos casos, el espíritu inicial de proporcionar un espacio para mostrar colecciones ha quedado relegado y podemos ver museos que parecen construidos para lucimiento arquitectónico y tecnológico y que a veces semejan más bien parques de atracciones en un espacio cerrado.
Los museos, centros de investigación. Una característica de los museos de ciencias naturales que suele ser desconocida por quienes los visitan es su función como centros de investigación. Mas allá de las salas de exposición, suele haber laboratorios donde conservadores y otros investigadores trabajan como lo harían en una universidad o en un centro exclusivamente de investigación. Poco a poco, algunos museos empiezan a mostrar esa cara oculta. Así lo hace el Museo de Historia Natural de Londres, que en septiembre de 2009 inauguró un nuevo edificio, el Cocoon, en el Darwin Centre anexo al Museo, dedicado a la investigación y por donde los visitantes pueden pasar y ver qué se hace allí. Y más cercano, en el Museo Paleontológico de Teruel, los visitantes pueden observar, desde la rampa de acceso a la exposición, cómo trabajan los conservadores.
Ahora que los estudios de biodiversidad son cada vez más necesarios para el seguimiento del cambio climático y para los programas de conservación del medio natural, los museos de ciencias naturales, los jardines botánicos y las colecciones de herbarios cumplen una función destacada en la realización de inventarios de especies o en su identificación.
Barcelona cuenta con un Museo de Ciencias Naturales de titularidad municipal que comprende varios centros: a) el antiguo Museo Martorell, que alberga las colecciones de mineralogía, petrología y paleontología; b) el Castell dels Tres Dragons, donde se encuentran las colecciones de zoología; c) el Jardín Botánico y d) el Instituto Botánico, que es un centro mixto de investigación en el que participan el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Ayuntamiento de Barcelona. Los dos primeros están situados en el parque de la Ciudadela y los otros dos, en el parque de Montjuïc. En todos estos centros, además de la labor de divulgación que se espera de un museo, se realizan trabajos de investigación, en algunos caso participando incluso en proyectos internacionales.
Un museo para el siglo XXI. El nuevo espacio expositivo del Museo de Cencias Naturales de Barcelona se ubicará en el Edificio Fórum, que ha sido rebautizado como “Espacio Azul”. Este cambio implica también cambios en las funciones actuales de los edificios de geología y zoología. El antiguo Museo Martotell albergará una exposición que resumirá la historia del Museo y sus diversos centros, mientras que el Castell dels Tres Dragons será un centro de investigación y la sede de las colecciones del Museo que no estén expuestas al público. Una novedad es que la titularidad del Museo pasará a ser mixta, con participación de la Generalitat, y el Espacio Azul formará parte del nuevo Museo de Historia Natural de Cataluña.
Planeta Vida, un viaje por la historia de la vida y de su coevolución con nuestro planeta. La nueva exposición permanente llevará por titulo Planeta Vida, dado que la vida es el rasgo característico del planeta que llamamos Tierra. Los más de 3600 millones de años de evolución de la vida son el resultado de la interacción entre los seres vivos (la biota) y el ambiente abiótico (el soporte físico planetario) y la atmosfera. Además de cambar la vida, también ha cambiado el planeta, ya que muchos de sus rasgos actuales son fruto de esa interacción. Uno de los más patentes es la composición de los gases de la atmosfera, muy alejada del equilibrio químico. Sin vida, la atmosfera terrestre sería parecida a la de sus planetas vecinos, Marte y Venus, con una concentración muy elevada de CO2 y apenas trazas de oxígeno. Como resultado de su coevolución, la vida y el planeta constituyen un sistema integrado con capacidad de autorregulación, que se ha comparado al sistema de regulación que tiene un ser vivo –la homeóstasis, que en el caso de la Tierra, podria denominarse homeorresis. Esta manera de considerar el planeta está expresada en la teoría de Gaia, propuesta en 1972 por el químico atmosférico James Lovelock.
Esta conjunción de biología, geología y química atmosférica será el eje vertebrador de la exposición permanente del Espacio Azul del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, que constará de tres itinerarios: a) la Biografía de Gaia, que describirá la historia de la evolución de la vida y del planeta desde los orígenes hasta el presente; b) el Presente de Gaia, que explicará cómo es actualmente nuestro planeta; y c) los Laboratorios de la vida, que tratará temas concretos de la naturaleza o de nuestra relación con la naturaleza y que no será propiamente un itinerario, sino que los ámbitos que lo conforman se encontrarán dispersos e inmersos en los otros dos.
El proyecto arquitectónico. La nueva ubicación de la exposición permanente del Museo no requiere la construcción de un nuevo edificio, sino que aprovechará un espacio arquitectónico y unos equipamientos que ya existían y estaba infrautilizados, en el zona del Fórum de Barcelona, en el límite norte del frente marítimo, cerca de la desembocadura del río Besós.
Para el estudio de arquitectos Herzog & de Meuron, que diseñó el edificio Fórum, la realización del Museo es una oportunidad -a la vez que un reto- para completar una obra que, por varios motivos, consideraban incabada, y de dotar a la ciudad de Barcelona de un espacio singular de referencia. Además de rehabilitar el edificio, transformarán también el espaio abierto a su alrededor. El proyecto de Herzog & de Meuron da la sensación de que el Espacio Azul ha sido diseñado expresamente para acoger en él la propuesta museística de la nueva exposición. Para mí, el principal mérito de su proyecto ha sido saber adaptar magistralmente el edificio al guión científico de la exposición.
Faltan unos trece o catorce meses para la inauguración de esta nueva sede del Museo. Parece mucho tiempo, pero las tareas pendientes también son muchas. El guión expositivo y el proyecto arquitectónico no son más que el primer gran paso. Un numeroso equipo liderado por Anna Omedes, directora del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, seguira trabajando a lo largo de 2010 para la consecución del proyecto.
Los nuevos retos. Pere Alberch (1954-1998), experto paleontólogo e investigador de biodiversidad que dirigió el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, dijo que “los grandes museos de historia natural a menudo estan demasiado ensimismados en sus tradiciones y pasado glorioso. Si continúan con ese planteamiento, incapaces de afrentar los nuevos retos, acabarán siendo museos de ellos mismos” (Alberch A [1993] Museums, collections and biodiversity inventories. Trends Ecol Evol 8:372-1993). El proyecto de la nueva exposición permanente del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona demuestra que dicho museo ha sabido afrentar los nuevos retos y encontrar un equilibrio entre su pasado y los avances de la ciencia y la tecnología. (Para su historia, contará más adelante con otra exposición, que se ubicará en el antiguo Museo Martorell, pero eso ya es otro proyecto.)
(Una versión en catalán de este artículo se publicó el 11.12.2009 en el blog de la autora La lectora corrent)


