Toni Hernández

Los multiversos de Lightman


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universoaccidentalSerá que a veces los nombres entrañan verdades como puños, y en este caso el apellido, Lightman, en su burda traducción, ya nos descubre a un hombre de luces. Alan Lightman, físico teórico, humanista y novelista de prosa directa, pergeña en este ensayo sus cavilaciones sobre el universo, que no son pocas, o mejor dicho sobre los multiversos, esas miríadas de universos que conviven con el nuestro y que son capaces de hacernos sentir todavía más minúsculos en las orillas del océano cósmico, que diría Carl Sagan.

Lightman se conforma con introducirnos en siete universos literarios, casi alephs borgianos, empezando por el “universo accidental”, que da título a la obra. ¿Será nuestro mundo un accidente o creación divina? Porque, aunque ateo reconocido, Lightman coquetea con la religión precisamente para urdir la frontera de la ciencia con ella, asumiendo que si bien no es posible que el mito religioso sea científico tampoco parece que la ciencia sea capaz de falsar la hipótesis de Dios.

Y entonces, tras el accidental, llega un universo “provisional” en el que Lightman se enfrenta a la Parca, a la muerte como cercenadora de vidas efímeras y como creadora de religiones y de límites científicos. A Saramago le hubiese entusiasmado esta sarta de fronteras difusas. La concisión de su narrativa le da para, lejos de dejarlo aquí, proseguir bombardeándonos con un universo espiritual que, sin ningún género de dudas, era el inevitable tercio final de esta reflexiva primera parte, que es en sí misma un auténtico manual para debates veraniegos de ciencia-religión.

El trío de universos que siguen, a saber, el universo simétrico, el titánico y el legal, recorren por orden las reflexiones de Lightman sobre la ciencia más actual: el concepto de simetría en las leyes de la física (en especial del modelo estándar de la física de partículas y su necesidad del bosón de Higgs), una historia de nuestra percepción del tamaño del Cosmos (¿quién dijo que no importaba el tamaño?) y un repaso a las leyes fundamentales de la física, un auténtico Corpus Iuris de la ciencia actual.

Todo este recorrido, en ciento cincuenta páginas, da para una tarde de intensa y fluida lectura, y se remata con un “universo incorpóreo” consecuencia del impacto de la tecnología en nuestra relación con el entorno. Porque, ciertamente, la tecnología nos permite escudriñar el mundo más allá de nuestros sentidos, superando con creces el umbral perceptivo de nuestra visión y audición, pero a la vez ha creado un mundo de Big Data, de datos masivos en la nube, alejados de la mundana  realidad material en la que el ser humano se movía hace tan solo un siglo.

En definitiva, una genial lectura veraniega que no le dejará impasible y que hará que el lector se cuestione cómo le parecía que era su universo antes de Lightman.

El Universo accidental. Alan Lightman. Biblioteca Buridán. Barcelona, 2015. 151 páginas. 20 €.

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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