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Construye tu propio hormiguero


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Por Antonio Guillén*.- En este artículo trataré de explicar todos los pasos a dar para
obtener nuestra primera colonia. Los temas que trataremos serán: Construir
mi propio terrario-hormiguero, conseguir una reina apta, y requerimientos de la
colonia.

1.- Construir mi propio terrario-hormiguero

A la hora de construir un hormiguero el único límite lo pone
tu imaginación (y tu maestría haciendo manualidades).

El hormiguero casero más típico es el sándwich de cristal.
Su construcción es bastante sencilla y únicamente necesitaremos
un par de planchas de cristal o cualquier otro material transparente como por
ejemplo metacrilato (este último mucho más resistente a golpes).
Estas planchas se colocan una frente a la otra dejando un hueco de separación
entre ambas de aproximadamente 1cm. Ambas planchas se pueden unir con hilos
del mismo material o bien se pueden usar otros materiales como por ejemplo listones
de madera. Personalmente recomiendo esta última opción, es decir,
usar cuatro listones de madera (que constituirán los bordes del terrario)
en los cuales irán embebidas las dos planchas de cristal, metacrilato...
(las paredes).

En las paredes laterales del hormiguero se le suele practicar un agujero donde
se coloca un tubo de suficiente diámetro como para permitir el paso,
sin problemas, a las hormigas. Esto nos permitirá conectar nuestro terrario-hormiguero
con futuros hormigueros o bien con un cajón de forrajeo para las hormigas.
Además se suele introducir otro tubo, en este caso para proporcionar
humedad a la colonia. Para evitar la salida del agua excesivamente rápida
este tubo se tapona con algodón. Uno de los problemas de este sistema
es que este algodón es fácilmente colonizado por hongos y otros
patógenos por lo que deberemos de renovarlo al menor síntoma de
infección.

Si os gusta tenerlo todo controlado también podéis practicar
otra pequeña incisión en uno de los laterales para insertar en
ella un termómetro y poder saber en todo momento la temperatura del hormiguero.

Llegado a este punto nuestro hormiguero debería ser similar a la siguiente imagen:

Hasta aquí hemos visto como se debe de construir el terrario y aunque
se puede dejar vacio (libre de sustrato alguno), lo verdaderamente interesante
es tenerlo relleno con algún tipo de sustrato.

Obviamente la tierra es un sustrato excelente (al menos para las hormigas subterráneas).
Lo idóneo es usar la misma tierra donde generalmente se encuentra la
especie que albergará nuestro terrario, pero casi cualquier tipo de tierra
nos dará el apaño. Subrayo este "casi cualquier tipo de tierra",
pues se debe de evitar el uso de tierras ricas en humus y materia orgánica
en general (el mantillo de uso en jardinería no sirve). La tierra es
recomendable que sea lo más pobre posible en materia orgánica
pues de esta forma evitaremos la aparición de hongos en nuestro hormiguero.

En cualquier caso, sea el tipo de tierra que sea, esta debe ser tamizada para
eliminar pequeñas piedras y restos orgánicos, y posteriormente
debe ser esterilizada para mayor precaución. Para esterilizarla nos valdremos
de un microondas, para ello únicamente deberemos introducir la tierra
en el microondas a máxima potencia durante un par de minutos tras los
cuales la dejaremos enfriar en el congelador durante unos 10-15 minutos. Es
conveniente repetir el proceso como mínimo 2 veces así como humedecer
y homogenizar la tierra antes de cada pasada por el microondas.

Una vez se ha realizado este proceso de esterilización podemos rellenar
nuestro terrario con la tierra. Es conveniente verter la tierra totalmente seca
para evitar manchar los cristales, lo cual nos podría restar visibilidad
en un futuro.

En vez de tierra podemos utilizar otros sustratos como por ejemplo el yeso.
En este caso seremos nosotros los encargados de hacer las cámaras y galerías.

También podemos optar por rellenar todo el hormiguero de cámaras
interconectadas hechas de madera. Estas cámaras pueden ser a su vez rellenas
de tierra o cualquier otro sustrato (recordar siempre se debe de esterilizar
el sustrato).

Como ya comentamos, uno de los tubos que penetran en nuestro hormiguero puede
ser usado para conectarlo con un segundo hormiguero o bien con un cajón
de forrajeo para las hormigas.

2.- Conseguir una reina apta

El núcleo de cualquier colonia es la reina, ya que ella es la única
capaz de engendrar obreras y otras castas. Por lo tanto, para comenzar nuestra
colonia únicamente necesitaremos una reina.

Aunque no sirve cualquier reina, la reina que cojamos debe estar fecundada
o no nos servirá de nada. Las reinas fecundadas únicamente se
diferencian de las no fecundadas en que las primeras pasado un tiempo (unas
pocas horas, generalmente) pierden las alas.

Para conseguir una reina solo deberemos de darnos una vuelta por el campo tras
un día de lluvia, especialmente con las primeras lluvias de otoño
y primavera. Antes y después del verano (primavera y otoño) es
cuando salen hembras y machos pertenecientes a la casta real (alados) con el
objeto de aparearse y establecer nuevas colonias.

Los alados comienzan a emerger del hormiguero arremolinándose alrededor
de la entrada y llegado el momento emprenden el vuelo para reunirse con alados
de otros hormigueros. Una vez que una hembra y un macho, ambos alados (pertenecientes
a la casta real), de distintos hormigueros se encuentran inician, generalmente,
un vuelo nupcial tras el cual el macho fecundará a la hembra (no todas
las especies hacen vuelo nupcial).

Una vez que la hembra es fecundada, esta deja de volar y se aleja andando en
busca de una buena situación para su futuro hormiguero. Esta andadura
la realiza con las alas extendidas lo que provoca su rotura, si las alas no
terminan de romperse ella misma se las arrancará.

Hasta aquí hemos comentado donde y cuando conseguir una reina así
como diferenciar entre reinas fecundadas y la no fecundadas, pero ¿cómo
la diferencio de los machos? Los machos suelen ser de menor tamaño que
las hembras aladas (un poco más grande que la 'obrera estándar').
Además, las hembras aladas tienen un mesosoma ('tórax') muy abultado
y un gran gaster ('abdomen'). Al principio, sin haber visto nunca una reina,
seguramente os cueste un poco localizarlas, aunque en cuanto hayáis visto
un par de ellas y hayáis tomado práctica veréis que no
es tan difícil.

Algunas fotos de hembras y machos alados:

Para evitar dudas comentaré un poco por encima las fotos, aunque seguramente
a estas alturas tenga poco que enseñaros. En la Foto 1 se observa la
salida de los alados del hormiguero, si os fijáis bien veréis
que existen alados de distinto tamaño: los mayores se corresponden con
las hembras (futuras reinas) mientras que los más pequeños se
corresponden con los machos cuya única función en el ciclo biológico
de las hormigas es la fecundación de la hembra. En la Foto 2 se observa
una hembra que trata de levantar el vuelo o bien ha sido ya fecundada y camina,
con las alas más o menos extendidas, en busca de un buen lugar para la
futura colonia. En la Foto 3 se observa como esta reina ya se ha desprendido
de sus alas, lo cual es signo inequívoco de que está fecundada.

3.- Requerimientos de la colonia

En los comienzos, cuando la reina es el único componente de la colonia,
los requerimientos se reducen casi exclusivamente a mantener la humedad, aunque
podéis dejar un pequeño trocito de alimento vigilando siempre
que no se pudra (si esto ocurre, sustituirlo por uno nuevo). Algo también
importante es la oscuridad: como mínimo, las cámaras de cría
y real deben de estar en completa oscuridad. Podéis pegar un trocito
de cartulina negra para impedir la entrada de la luz a estas zonas, cuando las
queráis ver solo tendréis que despegarla.

En lo que respecta a la humedad podéis, como ya se dijo anteriormente,
conectar el interior del hormiguero con un tubo relleno de algodón y
a su vez conectado a un recipiente con agua. Aunque recordad que con este método
el algodón tarde o temprano se pudrirá, por lo que deberéis
reemplazarlo. Por este motivo, deberéis de ingeniároslas para
hacer que este sistema se pueda extraer del hormiguero. Mi consejo es usar un
tubo de gran calibre que se encuentre fijo a un lateral del hormiguero conectando
el interior con el exterior y a través de este tubo metáis un
segundo tubo de menor calibre y relleno de algodón. Por último,
se sellan bien los espacios entre ambos tubos usando cinta de teflón
(cinta adhesiva que se usaba en fontanería para sellar los empalmes;
de venta en cualquier tienda de fontanería).

La alimentación es más complicada, las hormigas básicamente
pueden ser granívoras (comedoras de semillas), insectívoras (comedoras
de insectos), mieleras (se alimentan de secreciones azucaradas de larvas de
insectos u hongos) u omnívoras (comen de todo). Evidentemente según
el tipo de alimentación que tengan las deberás de alimentar de
una u otra forma, nadie te puede decir que comen tus hormigas y solo tu puedes
averiguarlo: obsérvalas en la naturaleza cerca de donde las cogistes
para ver de qué se alimentan.

Recomiendo empezar con hormigas granívoras pues son las más fáciles
de alimentar, en cualquier semillería o pajarería puedes comprar
semillas. En cambio mantener reservas de insectos en casa para alimentar a las
insectívoras puede ser una odisea. En el caso de las mieleras con un
tarro de miel tendremos para alimentarlas durante bastante tiempo.

Las hormigas no insectívoras, debido al tipo de alimentación,
presentan un déficit en proteínas lo cual debe ser compensado
añadiendo de forma más o menos regular, en función del
tamaño de la colonia, un insecto al cual no dudaran en devorar. Sin embargo,
debéis de tener precaución, pues los insectos muertos son fuentes
de infecciones y tras un par de días deberéis de retirar lo que
quede del insecto, incluso si no lo han tocado, pues de lo contrario se pudrirá.
Si no lo han tocado, esperad un par de meses para echarle otro insecto. Otro
método alternativo a los insectos muertos es el uso de patés de
hígado. Sin embargo, debe ser natural, nada de conservantes y aromas,
pues de lo contrario las hormigas lo ignorarán (id probando con distintas
marcas hasta que alguna les agrade).

En el tema de la alimentación me gustaría matizar que durante
las primeras fases, colonias inferiores a 50 o 100 individuos, no requieren
de grandes cantidades, especialmente de proteínas. Sin embargo, esto
cambiará en cuanto la población de la colonia se dispare. No abuséis
en exceso echando comida o aparecerán hongos en la colonia.

Antonio Guillén es el creador de Hormigas, un completo portal en que se encuentra todo tipo de artículos e imágenes referidas a estos animales.

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NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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