Teoría crítica

Teoría crítica
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Se denomina Teoría crítica a las teorías del conjunto de pensadores asociados a la Escuela de Frankfurt: Adorno, Walter Benjamin, Max Horkheimer, Marcuse, Jürgen Habermas, Oskar Negt o Hermann Schweppenhäuser, entre otros.
La Teoría Crítica describe a un conjunto de teorías en distintos campos del pensamiento —estética, artes, antropología, sociología y especialmente filosofía— que influenciados primeramente por una relectura creativa del marxismo se proponían crear un modo de mirar de la realidad que fuera eminentemente revolucionario y transformador. Por ello la teoría crítica debería ser un enfoque que más que tratar de interpretar debiera poder transformar el mundo. Por ello, los pensadores de esta tradición son eminentemente transdiciplinares y por ello aquí los llamamos pensadores más que filósofos. Esta orientación a la transformación es lo que caracteriza a la teoría crítica en oposición a la teoría tradicional.
Procede del Instituto de Investigación social de la Universidad Frankfurt, formado en 1923. Sus pensadores más eminentes fueron Theodor Adorno y Max Horkheimer, quién fue su director. Esta escuela estuvo primeramente influenciada por el llamado marxismo occidental de raigambre más hegeliana -en oposición al marxismo soviético marcado por la rigidez del estalinismo-. Otra influencia fundamental de esta primera época son las teorías de Max Weber y la comprensión de la modernidad como un movimiento de racionalización y desencantamiento del mundo. Progresivamente se fueron usando materiales diversos como el psicoanálisis y el análisis del arte y la cultura de masas. Con el ascenso de Hitler al poder, el Instituto debió trasladarse a Estados Unidos desde donde se siguió trabajando en la comprensión del totalitarismo. En este periodo la escuela de Frankfurt -como se le conoce popularmente- estaba fuertemente influenciada por el marxismo como la teoría base sobre la cual se articulan las demás teorías e influencias. Sin embargo después del final de la Segunda Guerra Mundial, el marxismo perdió fuerza dentro de esta corriente ya que no era fácil explicar cómo en el seno de un país pretendidamente marxista como la URSS era posible el totalitarismo en claves muy parecidas a las del fascismo. Por ello los autores indagaron en cómo la modernidad concebía el poder y cómo nuestra forma de comprenderlo nos forma, o dicho en términos más técnicos, nos subjetiva. Ese esfuerzo se plasmó en uno de los libros más importantes de esta escuela "Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos." así como en "Crítica de la razón instrumental" Allí la influencia predominante es la de Weber.
La tesis central de la teoría crítica es que no es posible entender el fracaso de la modernidad en crear un mundo solidario -como lo señalaba Marx- sólo atendiendo a razones económicas. Por el contrario, la respuesta está en el modo en como la modernidad entiende las relaciones de poder y como se relaciona con la diferencia y la alteridad. Por ello el problema no se centra solamente en la esfera económica sino también en la esfera cultural. Por ello la escuela de Frankfurt fue pionera en los análisis de la cultura de masas, como el cine, la literatura, la televisión y la publicidad. Al punto que hoy en Estados Unidos teoría critica se entiende como sinónimo de análisis de cultura de masas, más allá de las teorías de la Escuela de Frankfurt. Muchos autores denominan a este periodo el de la "teoría crítica clásica" centrado en autores como Adorno, Horkheimer, Pollok, etc., para diferenciarlos de otras generaciones de filósofos de esta corriente como Habermas y Offe y luego Wermell.
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[editar] Dialéctica de la Ilustración
Horkheimer y Adorno señalan en "Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos." que la Ilustración tiene un modo de concebir las relaciones de poder que desde un principio hace que nos enfrentemos a la diferencia y la alteridad de un modo conflictivo. Los procesos de subjetivación modernos -entendiendo por tal todos aquellos procesos sociales y culturales formativos que explican lo que hemos llegado a ser- se caracterizan por su tendencia a la homogeneización y destrucción de la diferencia. De este modo la razón se usa de un modo eminentemente destructivo que socava los potenciales liberadores que siempre tuvo la modernidad. Ello lleva a Habermas a indicar que la modernidad tiene un proyecto emancipador truncado que todavía puede llevarse a cabo, pero que es necesario volver a reinterpretar la racionalidad desde un punto de vista libre de dominación. Sin embargo, autores como Hermann Schweppenhäuser o Christoph Türcke han cuestionado que Habermas sea un continuador legítimo de la teoría crítica de Horkheimer y Adorno, ya que su reinterpretación de una racionalidad libre de dominio supone la renuncia a algunas de las pretensiones fundamentales de éstos y de la herencia del marxismo occidental.
En "Dialéctica de la Ilustración" Adorno y Horkheimer sostienen la ruina de la civilización, definitivamente malograda. El devenir o decurso del proceso de la civilización se entabla como relación dialéctica entre el mito y la ilustración. Así, en la antigüedad, la mitología había constituido un intento de dominación y explicitación de la naturaleza. La Ilustración despojó al mundo de esa dimensión mágica, pero, subrepticiamente, inventó sus nuevos mitos, secretamente.
En el momento en que los autores escribían esta obra se vivía con crudeza un ejemplo contemporáneo de aquello a lo que estaban refiriéndose: el falso fundamento pseudorracional de la demencial teoría de los nazis que sostenían el mito desprovisto de toda razón de la "superioridad" de los germanos, sobre las otras razas.
Es a partir del siglo XVIII, de la Ilustración o de las luces, que la cultura de occidente había relacionado de modo inextricable su porvenir y su futuro al uso de la razón. Pero la racionalización introducida por este proceso habría de engendrar a la larga su posición contraria. En efecto, al promediar el siglo XX la barbarie se había entronizado en todo el mundo europeo. Y hasta había fallado en un todo esa razón, pues había sido manipulada para dar "racionalidad" a lo totalmente irracional.
La razón misma se había ocupado de dar lugar al ascenso a la imprevisible locura del nacionalsocialismo. El orden burgués, la razón y su racionalidad, habían posibilitado la llegada de Hitler. Y todo, hasta los límites impensables de las matanzas de Auschwitz.
Adorno ya no va a depositar sus esperanzas en la racionalidad, sino, más bien en el arte y en la cultura. Pero no apuntaba a cualquier forma de arte, sino a las vanguardias opuestas a las manifestaciones artísticas de masa del siglo XX, en creciente despliegue. En Estados Unidos bien se pudo conocer el avance avasallador de esta "comunicación" de masas. Radio, cine, televisión, música popular eran el nuevo mito ilustrado. Ambos autores sostuvieron con desencanto que los nuevos medios técnicos producían arte estandarizado y fácilmente consumible. La"industria cultural", entretanto, estaba segura de la fidelidad de sus clientes.
Todo fue derivando hacia una cultura del banal y superficial entretenimiento. Esto paulatinamente se fue transformando y se habría de seguir transformando en un elemento unificador aplastante de la individualidad, de la independencia, de la capacidad de pensamiento del sujeto. Su previsión del futuro, era así desalentadora, a diferencia de la posición sostenida por Walter Benjamin, que cifraba esperanzas en los innovadores medios de la sociedad, pensando, decididamente en las películas,en la fotografía y en los elementos magnetofónicos.
La visión que Adorno y Horkheimer tejieron sobre la civilización occidental masificada tiene un tinte señaladamente sombrío. Mirando el pasado se tiene la brutal barbarie del nazismo, y mirando hacia adelante se puede avizorar una comunidad de hombres-masa en que la libertad se va atrofiando por los manejos de la industria cultural.
[editar] Bibliografía
- Adorno, Theodor y Horkheimer, Max. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Madrid. Trotta. 1998.
- Anderson, Perry. Consideraciones sobre el marxismo occidental. Madrid. Siglo XXI. 1979.
- Bolte, Gerhard, Unkritische Theorie. Gegen Habermas, zu Klampen, Lüneburg 1989.
- Retamal, Christian. (2006). “Crisis de la interpretación de la modernidad en la teoría crítica. Consideraciones desde la ontología de la fluidez social.” Rev. Política y Sociedad. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Universidad Complutense de Madrid. Vol 43. Nº 2.
- Vicente Gómez, "La recepción de la Teoría Crítica en España. Aspectos de una recepción", Anales del seminario de metafísica, nº 30, 1996, pp. 11-41.
- Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos, Trotta, Madrid 2003.
- Max Horkheimer. Teoría crítica. Madrid, Amorrortu. 2003.
- Jüngen Habermas. Teoría de la acción comunicativa. Barcelona, Taurus. 2002.
- Gustavo Leyva (Ed.) La teoría crítica y las tareas actuales de la crítica. Barcelona, Abtrhopos, 2005.

