Lenguas romances

Lenguas romances

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Distribución de las lenguas romance más habladas a principios del siglo XXI: español (verde oscuro y verde claro), francés (azul y celeste), portugués (anaranjado), italiano (amarillo) y rumano (rojo).
Distribución de las lenguas romance más habladas a principios del siglo XXI: español (verde oscuro y verde claro), francés (azul y celeste), portugués (anaranjado), italiano (amarillo) y rumano (rojo).

Tabla de contenidos

Las lenguas romances (también denominadas lenguas románicas o neolatinas) son una rama indoeuropea de lenguas estrechamente relacionadas entre sí y que históricamente aparecieron como evolución del latín vulgar. Debe entenderse por vulgar su sentido etimológico de ‘hablado por el pueblo’ y como opuesto al latín clásico, fundamentalmente de uso en la literatura. Así entendido, el latín vulgar podría considerarse una variante vernácula, el idioma de la calle utilizado cotidianamente por los romanos.

La lengua romance más hablada es con diferencia el español, hablado por más de 400 millones de personas.

[editar] Ubicación e historia (La Romania)

Estas lenguas se hablaban y se siguen hablando en un territorio que recibe el nombre de Romania, y que cubre en su mayor parte el sur europeo del antiguo imperio romano. Los términos “romano/a” y “Rumania” proceden efectivamente del adjetivo latino romanus: se consideraba que sus hablantes empleaban una lengua tomada de la de los romanos, por oposición a otras lenguas presentes en los territorios del antiguo Imperio, como el fráncico en Francia, lengua de los francos perteneciente a la familia de las lenguas germánicas.

El primer escrito en que se encuentra el término “romano”, de una manera u otra, se remonta al sínodo de Tours, en el año 813. Es a partir de ese sínodo en que se considera que la primera lengua vulgar se separa del latín, y se designa en efecto como una lengua aparte. Se trata de una forma de proto-francés, que recibe el nombre de romana lingua o román. No obstante, en los Cartularios de Valpuesta, hay un texto anterior que data del año 804, y está escrito en español muy antiguo.

La evolución del latín vulgar hacia las lenguas románicas se fecha, grosso modo, de la siguiente manera:

  1. Entre el 200 aec y el 400 aproximadamente: diferentes formas de latín vulgar.
  2. Entre el 500 y 600: estas formas comienzan a distinguirse entre sí.
  3. A partir del 800: se reconoce la existencia de las lenguas románicas.

[editar] Del latín clásico al latín vulgar

[editar] Modificaciones fonéticas del latín vulgar

Los romanos vivían en situación de diglosia: el latín de los textos literarios o sermo urbanus (el ‘discurso urbano’, es decir, refinado) se encontraba estancado por la gramática (como ya lo estaba el sánscrito en la misma época en India). Por lo tanto la lengua de cada día no era el latín clásico sino una forma distinta aunque cercana, en un proceso de desarrollo más libre, el sermo plebeius (‘discurso plebeyo’). Parece ser que el latín clásico no se limitaba a un empleo libresco, sino que lo hablaban las clases sociales elevadas, mientras que el sermo plebeius era la lengua del pueblo llano, los comerciantes y los soldados. Sin posibilidad de acceder a la condición de lengua literaria, el latín vulgar nos es conocido sobre todo por la fonética histórica, citas y críticas pronunciadas por los hablantes de un latín literario, así como por numerosas inscripciones, registros, cuentas y otros textos corrientes.

Por otra parte, el Satyricon de Petronio, una especie de “novela” escrita probablemente en el primer siglo de nuestra era y que fue pasando por los entornos marginales de la sociedad romana, es un testimonio importante de esta diglosia: los personajes se expresan —según su categoría social— en una lengua más o menos próxima al arquetipo clásico.

Entre los textos que han censurado las formas juzgadas decadentes y erróneas, hay que destacar el Appéndix Probi una especie de compilación de “errores” frecuentes, recopilados por un tal Probus, que data del siglo III de nuestra era. Son estas formas, y no sus equivalentes en latín clásico, las que se encuentran en el origen de las palabras utilizadas en las lenguas romances.

He aquí algunos ejemplos de “faltas” citadas por Probus (según el modelo A non B, ‘[diga] A, no B’), clasificadas aquí según el tipo de evolución fonética y acompañadas de comentarios que permiten señalar las principales diferencias entre el latín clásico y el latín vulgar. No es posible ser exhaustivo en la materia e incluir referencias a todas las diferencias entre el latín clásico y el vulgar, pero el Appéndix Probi puede constituir una introducción pertinente a este asunto:

[editar] 1. Cálida non calda, másculus non masclus, tábula non tabla, óculus non oclus, etcétera

Estos ejemplos muestran que las vocales post-tónicas o las pre-tónicas se volvían mudas. En efecto, las palabras latinas se acentúan cálida, másculus, tábula y óculus, y la vocal siguiente era breve. Este enmudecimiento prueba también que el acento tonal del latín clásico se volvió acento de intensidad en latín vulgar (pues un acento tonal no habría tenido influencia alguna sobre , todas,las vocales átonas del entorno). Se reconocen en esta lista los ancestros de caldo, macho, tabla y ojo, notándose la evolución ya descrita.

[editar] 2. Vínea non vinia, sólea non solia, láncea non lancia, etcétera

En este pasaje se ve que en latín vulgar la /e/ breve ante vocal se convierte en semiconsonante /j/ (la inicial de “yate”); el fenómeno es denominado consonantización y consiste, tras consonante, en la palatalización. Estas consonantes palatalizadas (que pueden provenir de otras fuentes), son importantes en la evolución de las lenguas románicas a causa de la deficiencia que el latín tenía en cuanto a sonidos palatales, desequilibrio que al cabo originó la transformación de gran parte de las consonantes primitivas del latín, por obra de este elemento palatal denominado genéricamente yod. Esta transformación explica por qué se obtiene, por ejemplo, viña (con /nj/ ante /a/, señalada en las lenguas románicas por distintas grafías: el dígrafo gn en francés y en italiano, ny en catalán, ñ en castellano y en gallego, nh en portugués y occitano, etc.).

[editar] 3. Áuris non oricla

En este ejemplo Probo observa numerosos fenómenos: en primer lugar, la monoptongación o reducción de antiguos diptongos: /au/ se monoptonga en /o/, /ae/ se convierte en /e/ abierta, y /oe/ pasa a /e/ cerrada. Después, el uso de un sufijo diminutivo -culus agregado a la raíz áuris (‘oreja’), da lugar a aurícula, ‘pequeña oreja’. En efecto, en latín vulgar es frecuente el empleo de diminutivos. Por otra parte, se echa de ver la caída de la /u/ breve tras vocal acentuada, y el encuentro entre /k/ y /l/ da lugar al grupo /k'l/ y a la aparición de un nuevo fonema consonántico, la /x/ velar fuerte del español (la jota de “oreja”).

[editar] 4. Auctor non autor

Se destaca aquí una simplificación o reducción de grupos consonánticos. Así, /kt/ pasa a /t/ como en autor en español y catalán, y auteur en francés. Aunque más generalmente /kt/ pasa en español a /č/ como en octo > ocho, lacte > leche. Por lo mismo, /pt/ pasa a /t/ (septem, scriptum, ruptum), que evolucionaron en “siete”, “escrito” y “roto”.

[editar] 5. Rivus non ríus, síbilus non sífilus

El sonido /w/ del latín o wau, señalado por la letra u (o v en las ediciones modernas) ha evolucionado de maneras diversas, sea ensordeciéndose hasta la desaparición entre vocales (ri(v)us, que da “río” en español, pa(v)or que da peur en francés o paúra en italiano), o en espirante bilabial sonora después reforzada en /v/ (en la mayoría de las lenguas románicas); /p/ y /b/ en posición intervocálica han conocido la misma suerte, lo que explica que síbilussífilus, sabiendo que /f/ no es ya más que la variante sorda de /v/; así se explica siffler en francés (de sibilare, que se vuelve sifilare y luego siflare) o el francés savoir (de sapere, luego sabere, savere; el español “saber” muestra, por su ortografía, que ha permanecido en el estado intermedio, etc).

[editar] 6. Pridem non pride

Este último ejemplo muestra que /m/ al final de palabra ya no se pronuncia (lo que incluso sucede en latín clásico: la escansión del verso latino lo prueba fácilmente). Este enmudecimiento es, entre otros, el origen de la desaparición del mecanismo de las flexiones; las lenguas románicas no utilizan, en efecto, ya las declinaciones latinas y optan por utilizar preposiciones, que nacieron como un sistema auxiliar y poco a poco fueron sustituyendo a la flexión.

Esta lista no es exhaustiva y sería necesario abordar la cuestión de la diptongación “panromana” (que conocen todas las lenguas románicas) y señalar qué número de vocales se han generado como consecuencia de las diptongaciones secundarias.

[editar] Transformaciones del sistema morfosintáctico

[editar] Sistema nominal

La caída de la /m/ final, consonante que se la encuentra a menudo en la flexión, crea entonces una ambigüedad: Romam se pronuncia como Roma, por lo que no se puede saber si el término está en nominativo, acusativo o ablativo. Para evitar tal ambigüedad, las lenguas románicas tienen que utilizar preposiciones. Antes de decir Roma sum por ‘yo estoy en Roma’ o Roma(m) eo por ‘yo voy a Roma’, hubo que expresar esas dos frases por sum in Roma y eo ad Roma. En este aspecto, conviene recordar que si ya —en latín clásico, desde la época imperial— la /m/ al final de palabra se omitía, no se podía confundir Roma sum con Roma(m) eo: en el ablativo (Roma sum), la /a/ final era larga; en cambio era breve en el acusativo: en el primero se pronunciaba /rōmā/, y en el segundo /rōmă/. El latín vulgar, no obstante, no utilizaba más el sistema de cantidades vocálicas: ambas formas son un tanto ambiguas.

En un mismo movimiento, los adverbios y las preposiciones simples son a veces reforzadas: ante, ‘antes’, ya no basta; hay que poner ab + ante en vulgar para explicar el francés avant, el español antes y el occitano avans, o bien in ante para el rumano o el asturiano înainte enantes, etcétera.; igualmente avec proviene de apud + hoc, dans de de intus, etc.

El caso límite parece ser alcanzado con el francés aujourd'hui, noción que se decía simplemente hodie en latín clásico. El término francés se analiza en à + le + jour + de + hui, donde hui viene de hodiē (que se lo encuentra en el español “hoy”, en el occitano uèi, en el italiano oggi, en el asturiano güei en el romanche hoz o en el valón oûy). El compuesto aglutinado resultante es, en consecuencia, redundante, ya que significa término a término: ‘en el día de hoy’ (en francés au jour d’aujourd’hui).

Ciertas lenguas conservadoras, entretanto, han mantenido adverbios y preposiciones simples: el español “con” y el rumano cu vienen de cum, igualmente que en español o în rumano son heredados de in. Se ve también este fenómeno con los términos simples heredados de hodiē.

De lengua flexional a la sintaxis ágil (el orden de los términos no cuentan enormemente para el sentido sino principalmente para el estilo y el énfasis), el latín vulgar llegó a ser un conjunto de lenguas, que utilizaban muchas preposiciones, en las cuales el orden de los términos es fijo: si en latín es posible decir Petrus Paulum amat o amat Petrus Paulum o Paulum Petrus amat o aun amat Paulum Petrus para querer decir que 'Pedro ama a Pablo', esto no es posible en las lenguas románicas, que han abandonado más o menos rápidamente las declinaciones; así, en español “Pedro ama a Pablo” y “Pablo ama a Pedro” tienen un sentido opuesto, sólo el orden de los términos indican quién es sujeto y quién es objeto.

Cuando las lenguas románicas mantuvieron un sistema de declinaciones, éste se ha simplificado y se limita a aquellos casos (con excepción del rumano): lo que ocurre en antiguo francés y en antiguo provenzal, que no poseen más que dos, el caso sujeto (heredado del nominativo) y el caso objeto (proveniente del acusativo), para todo lo que no sea sujeto. En francés, casi siempre, el caso sujeto desapareció; los nombres actuales heredados del francés antiguo son entonces todos del antiguo caso objeto y, por lo tanto, de antiguos acusativos; se lo puede constatar con un simple ejemplo:

Latín clásico Francés antiguo Francés
singular plural singular plural singular plural
nominativo murus muri caso sujeto murs mur
acusativo murum muros caso objeto mur murs mur murs


El rumano, sin embargo, conserva un sistema flexional que funge con tres casos sincréticos: “caso directo” (nominativo + acusativo), “caso oblicuo” (genitivo + dativo) y “vocativo”. Estos casos se distinguen principalmente cuando el nombre está marcado por el artículo definido. En caso contrario, tienen tendencia a ser confundidos.

Otros puntos merecen ser señalados: Primero, excluyendo el rumano y el asturiano (que lo mantiene para sustancias incontables, como agua y fueya [‘hojarasca’]), los tres géneros, masculino, femenino y neutro, son reducidos a dos por la eliminación del neutro. Así, el término latino folia —nominativo y acusativo neutro plural de folium, ‘hoja’— es reinterpretado como un femenino. Es el caso, por ejemplo, en español, donde se vuelve hoja, más también en el francés feuille, en el italiano foglia, el romanche föglia, el valón fouye, el portugués folha, el catalán fulla, el occitano fuèlha, etc. (todos términos femeninos).

Además, las lenguas románicas desarrollaron un sistema de artículos determinados, desconocidos en latín clásico. Así, en español, “el” y “la” provienen respectivamente de los pronombres y adjetivos demostrativos ille e illa (más un neutro “lo” < illud); igualmente en italiano para il y la (así como lo < illum), en francés para le y la de los demostrativos illum e illa respectivamente, etc. El rumano se distingue por ser la única lengua románica en la cual el artículo va postpuesto: om (‘hombre’), om-ul (‘el hombre’). Los artículos indeterminados, por su parte, provienen simplemente del numeral unus, una (y unum en el neutro), que, en latín, habrían podido servir con este uso.

Finalmente, el sistema del adjetivo es revisado: mientras que los grados de intensidad eran marcados por sufijos, las lenguas románicas no se servían más que de un adverbio delante del adjetivo simple, ya sea magis (que devino en “más” en español, mai en occitano y en rumano, mais en portugués, més en catalán, etc.) ya sea plus (più en italiano, plus en francés, pus en valón, plu en romanche, etc.). Así, para decir “más grande” (comparativo de superioridad) en latín clásico era suficiente grandior. En español hace falta “más grande”, en italiano più grande, etc. Igualmente, el superlativo “el más grande” se decía grandíssimus en latín clásico, pero “el más grande” e il più grande en esas mismas lenguas.

[editar] Sistema verbal

Las conjugaciones latinas se modificaron profundamente, principalmente por la creación de tiempos compuestos: así nuestro “he cantado”, el francés j'ai chanté, el occitano ai cantat o el catalán he cantat vienen de un habeo cantátu(m) vulgar, que no existe en latín clásico. El uso de verbos auxiliares “ser” y “haber”, es notable: el latín ya usaba “ser” en su conjugación, pero no de manera tan sistemática como en las lenguas románicas, que han generalizado su uso para crear un juego completo de formas compuestas respondiendo a las formas simples. Generalmente las formas compuestas marcan el aspecto finalizado de la acción.

Un modo nuevo aparece, el condicional (atestiguado por primera vez en una lengua románica en la Secuencia de Santa Eulalia, construido a partir del infinitivo (a veces modificado) seguido de las desinencias del imperfecto: vivir + -ía genera “viviría” en español, asturiano, gallego y portugués, así “vivrais” en francés, “viuriá” en occitano, “viuria” en catalán. A notar algunas de las modificaciones de la raíz: “haber + ía” > “habría” y no “*habería” o devoir + ais > devrais y no *devoirais. De igual manera, el futuro clásico es abandonado por una formación comparable a la del condicional, es decir, el infinitivo seguido del verbo haber (o precedido, como en el caso sardo): así cantare habeo (‘yo he de cantar’) da “cantaré” en español y catalán, cantarai en occitano, cantarei en gallego y portugués, je chanterai en francés, etc.

La forma pasiva se elimina a favor de un sistema compuesto que ya existía en latín (cantátur, ‘es cantado’, en latín clásico se convierte en est cantatus, que en latín clásico significa ‘ha sido cantado’). Finalmente, algunas conjugaciones irregulares (como la volle, en francés "vouloir") son rectificadas, aunque muchas mantienen su carácter irregular en las lenguas románicas, y se dejan de usar los verbos deponentes .

[editar] El léxico del latín vulgar

El latín vulgar y el latín clásico no difieren solamente en aspectos fonológicos y fonéticos, sino también por el léxico; las lenguas románicas, de hecho, no usan más que en proporción variable el vocabulario clásico. A menudo se retienen términos populares, eliminando los propios de la lengua más culta.

Algunas palabras latinas han desaparecido completamente y han sido reemplazadas por su equivalente popular: caballo, equus en latín clásico (de dondre provendría "equitación" en español, por ejemplo, o "equino" como sinónimo de "caballo"), pero caballus (palabra, quizás, de origen celta que significaba ‘penco’ o ‘jamelgo’) en latín vulgar. La palabra se encuentra en todas las lenguas románicas: caval en occitano, cavall en catalán, cabalo en gallego, caballu en asturiano, cavallo en italiano, cal en rumano, chavagl en romanche, cheval en francés, tchvå en valón, etc.

Por otra parte, si ciertos términos clásicos han desaparecido, no siempre han sido reemplazados necesariamente por la misma palabra en latín vulgar. El término culto en latín clásico correspondiente a ‘hablar’ es loqui (pronunciado "locui"). Fue sustituido por:

  • parabolare (palabra tomada de la liturgia cristiana y de origen griego; literalmente ‘hablar con parábolas’): italiano parlare, catalán y occitano parlar, francés parler, etc.;
  • fabulare (literalmente: ‘fabular’, hablar de o hacer fábulas): español “hablar”, gallego, asturiano y portugués falar, sardo faedhàre, etcétera.

Finalmente, algunas lenguas romances continuaron usando las formas clásicas, mientras otras menos conservadoras, se sirvieron de las formas vulgares. El ejemplo empleado tradicionalmente es el del verbo “comer”:

  • latín clásico edere: se encuentra en forma compuesta —y por lo tanto menos “noble”— en español, asturiano, gallego y portugués comer (de comedere) ;
  • latín vulgar manducare (literalmente ‘masticar’): en francés manger, occitano manjar, italiano mangiare, catalán menjar, o en rumano a mânca, por ejemplo.

[editar] Las razones de la diversidad de las lenguas románicas

La evolución fonética natural de las lenguas —a la cual naturalmente no escapó el latín— explica en gran parte las importantes diferencias entre algunas lenguas romances. A este proceso también se añade la diversidad léxica de lo que se denomina “latín vulgar”: el tamaño del Imperio Romano y la ausencia de una norma literaria y gramatical resultaron en una lengua vernácula no fijada.

De modo que cada zona del imperio utilizó un sabor particular del latín vulgar (se debería incluso decir “de los latines vulgares”), como se ha visto más arriba, una lengua prefiriendo un término para decir “casa” (latín casa en castellano, catalán, italiano, siciliano, portugués, rumano), otra lengua prefiriendo un término diferente (mansio para el mismo sentido en francés maison) y otra prefiriendo el término “domo” (domus en latín y en sardo), por ejemplo.

A estas dos razones se añade la presencia de substratos: lenguas habladas inicialmente en una zona y recubiertas por otra, no dejando más que trazas dispersas, tanto en el vocabulario como en la gramática o en la pronunciación en la lengua de llegada. Así, el substrato galo en francés deja unas 180 palabras, como braies, char o bec y estaría en el origen del paso del sonido /u/ (de luna) latín a /y/ (de lune).

Naturalmente, la influencia del galo no se limitó solamente a Francia: el portugués o los dialectos de la Italia del norte, por ejemplo, han tomado algunos términos. Igualmente algunos estudiosos consideran que un idioma que sirvió de sustrato para las lenguas ibero-romanas fue el vasco, que posiblemente aportó al cambio /f/ al /h/ al inicio de las palabras en español (el latín farina se convirtió en “harina”), y palabras como “izquierda” (vasco ezkerra).

O incluso el etrusco para el dialecto italiano de la Toscana, que le debería su gorgia toscana, es decir, la pronunciación de los sonidos /k/ como /h/ (inglés home) o /χ/ (alemán Bach; español jota). Hay que notar que tanto la teoría del substrato vasco como la del etrusco están desacreditadas actualmente.

Finalmente, el superestrato también ha jugado un papel importante en la diferenciación de las lenguas románicas: son las lenguas de pueblos, que habiéndose instalado en un territorio, no han conseguido imponer su lengua. Sin embargo, esas lenguas dejan trazas importantes. El superestrato fráncico (es decir, germánico) en Francia es importante; el vocabulario medieval está lleno, sobre todo en el dominio de la guerra y de la vida rural (así adouber, flèche, hache, etc., pero también framboise, blé, saule, etc., e incluso garder y sorprendentemente trop).

El francés actual cuenta varias centenas de palabras heredadas así de lenguas germánicas. También el castellano tiene palabras heredadas en este caso del gótico (de los visigodos) u otras lenguas germánicas; palabras como “guerra” o las ya vistas en francés “adobar”, “flecha”, “hacha”, “frambuesa”, “guardar”, incluso nombres como Federico o Hernando. Pero el superestrato que más se nota en el castellano es el árabe: de esa lengua provienen más de 4.000 palabras, entre las que hay topónimos y compuestos. La característica más remarcable es el mantenimiento casi sistemático del artículo árabe en la palabra, en cuanto que las demás lenguas románicas que han tomado prestado la misma palabra se han desembarazado de él a menudo.

Así “algodón” (opuesto al francés coton, catalán cotó), del árabe al quṭun, algarroba (francés caroube, catalán garrofa), de al harūbah o también aduana (francés douane, catalán duana), de ad dīwān (que también da “diván”).

Finalmente el rumano debe a las lenguas eslavas del entorno el vocativo, algunos términos léxicos así como procesos de palatalización y velarización diferentes de las demás lenguas románicas.

Se puede dar aquí los resultados de un estudio realizado por M. Pei en 1949, que compara el grado de evolución de las diversas lenguas respecto a su lengua madre; para las lenguas románicas más importantes, si sólo se consideran las vocales tónicas, se obtiene, respecto al latín, los siguientes coeficientes de evolución:

Así es posible ver con facilidad el grado de variabilidad del conservadurismo de las lenguas románicas. La más próxima del latín fonéticamente (considerando únicamente las vocales tónicas) es el sardo, la más alejada, el francés. Este estudio es orientativo pero refleja una realidad verdadera, aunque puede conducir a errores. Por ejemplo, la variedad vocálica del francés, de la Edad Media a la actualidad se ha reducido, no habiendo por ello una “desevolución” del idioma, y el castellano, en lugar de cambiar el timbre vocálico, ha desarrollado una serie de diptongos que distinguen entre las antiguas vocales breves del latín y las largas. Respecto a otros aspectos de las lenguas, como por ejemplo el léxico, el rumano, es el que más se ha distanciado del latín.

[editar] Lista de lenguas románicas

Las lenguas románicas se clasifican en varios grupos, y cada uno puede a su vez comprender varios dialectos. Cabe notar que la elección de uno de estos dialectos como lengua oficial suele obedecer a razones políticas. Sea como sea, las lenguas románicas forman un continuo de numerosas lenguas cuyas diferencias mutuas son en ocasiones mínimas, llegando a ser intelegibles entre sí en la mayoría de casos (más de manera escrita que de manera oral, aunque fácilmente intelegibles), por ejemplo un hispanohablante puede comprender de la siguiente manera:

(tanto escrito como oral): gallego, portugués, catalán, italiano

(escrito): francés, rumano.

La lista siguiente se limitará a mostrar las lenguas más conocidas (entre paréntesis, el nombre en la propia lengua y año de su primera atestiguación conocida):

[editar] Lenguas iberorrománicas

[editar] Pirenaico-Mozárabe

[editar] Italiano

Italiano (italiano, s. IX) con más de doscientos dialectos. El toscano florentino, promovido por Dante en el siglo XIII constituye la base de la lengua oficial italiana. Aunque tienen según varios autores categoría de lenguas y no sólo de dialectos el ligur (o zeneize), el piamontés, el lombardo, el véneto (todas las antemencionadas forman parte del conjunto de las lenguas galo-italianas); el napolitano (o campanio) y el calabrés, encontrándose por su parte subdivididos en dialectos y subdialectos. En cuanto al monegasco y al nizardo (nizzardo, nizard o niçois) son lenguas transicionales entre el italiano y el dialecto sudoriental del occitano llamado provenzal, las cuales a partir de la segunda mitad del siglo XIX han sufrido un fuerte influjo del francés. También ha sufrido un fuerte influjo francés el dialecto italiano llamado corso por ser propio de Córcega.

[editar] Idioma dalmático

Lengua dalmática, lengua muerta que se hablaba en algunas ciudades costeras de Dalmacia (costa de la actual Croacia). Tiene dos dialectos conocidos:

Al idioma dalmático se relaciona el idioma istrioto, hablado por unos dos mil habitantes del sur de la península de Istria y considerado por la Unesco en serio riesgo de extinción. Otra de las lenguas romanobalcánicas relacionadas al idioma dalmático es el idioma morlaco, una lengua neolatina del interior de la Dalmacia, que se considera extinguida desde el siglo pasado.

[editar] Lenguas galorrománicas

[editar] Lengua francoprovenzal

Lengua franco-provenzal (francoprovenzal o arpitán, s. XIII, Méditations de Marguerite d'Oingt), conjunto de lenguas repartidas entre Italia (Valle de Aosta y Piamonte), la Suiza Romandia (cantones de Friburgo, Valais, Vaud y Ginebra y sur del cantón del Jura), Francia (Lyon, Saboya y sur del Franco Condado), se cree que el franco-provenzal es una mezcla entre lenguas de oïl y lenguas de oc. Está en vías de extinción.

[editar] Lenguas occitanorrománicas

[editar] Lenguas retorrománicas

  • Dialectos romanches (rumantsch): sursilvano, sutsilvano, surmirano, puter y vallader forman los cinco dialectos escritos, se hablan en Suiza (en el cantón de los Grisones), en la actualidad el número de hablantes de todos estos dialectos reunidos apenas frisa las 35.000 personas.
    • Interromanche (rumantsch grischun): especie de lingua franca romanche empleada en Suiza para unificar la veintena de dialectos romanches, y que se apoya sobre todo en el sursilvano, el vallader y el surmirano. El interromanche es una lengua oficial en el cantón suizo de los Grisones.
  • Friulano (furlan): hablado en la provincia italiana de Údine, tiene el estatus de lengua regional.

[editar] Rumano

Rumano (română ; atestiguaciones parciales en el s. XII, a. completa en el s. XV): lengua de la antigua provincia romana de Dacia cortada del resto de la llamada Romania. El superestrato eslavo tiene relativamente poca relevancia salvo en el léxico y el rumano se asevera como una lengua bastante conservadora. Se considera que posee cuatro dialectos:

[editar] Sardo

Sardo (sardu o limba sarda, s. XI), hablado en Cerdeña. Es una de las lenguas romances más conservadoras, lo que se puede explicar dado su aislamiento geográfico. Ha conocido numerosos superestratos, entre los cuales el catalán y el español son los más relevantes. Se distinguen varios dialectos:

  • Campidanés (campidanesu): variante lingüística del sur.
  • Logudorés (logudoresu): variante lingüística del norte, en que están escritas la mayoría de las obras literarias del siglo XX.
  • Nugorés (nugoresu): variante lingüística del centro.

Las dos últimas variantes lingüísticas tienen muchos aspectos en común respecto a la primera.

Español Logudorés Nugorés Campidanés
el, la, los, las su, sa, sos, sas su, sa, sos, sas su, sa, is
agua aba aba acua
cuatro bàtoro bàtoro cuatru
lengua limba limba lingua
placer piaghere/piaguere piakere praxeri/prajeri (donde el grafema j se lee como en las palabras francesas jamais o je)
voz boghe/bogue/ boke boxi (donde la x se lee como la j francesa en jamais o je)

[editar] Siciliano

Siciliano (sichilianu o u sicilianu, hablado en Sicilia, Salento y Calabria). Es una lengua románica que tiene muchas influencias del griego, del árabe, del francés, provenzal, catalán y del castellano, del alemán y del latín. Esto es por la razón de que Sicilia ha sido siempre tierra colonizada y encrucijada de los principales pueblos mediterráneos. No obstante, el idioma tiene sustrato y palabras derivadas de antiguos pueblos como los sicanos (no indoeuropeos), sículos y élimos. Se distinguen tres dialectos fundamentales:

[editar] Lenguas artificiales derivadas

Estas lenguas tratan de retomar elementos latinos (romances) tratando de ser neutrales a todas las lenguas romances actuales e incluso con otras lenguas los ejemplos más comunes son: Esperanto, Interlingua (probablemente el mejor ejemplo de neutralidad en las lenguas romances), etc.

[editar] Ejemplos para comparar

Latín Asturiano Catalán Francés Italiano Normando Jèrriais Portugués Occitano provenzal Rumano Sardo Siciliano Español
ille, illa, illud el/la/lo el-es/la-sa/ho le/la[2] il(lo)/la lé/la o/a lo/la -ul/-a su/sa[3] lu/la (u/a) el/la/lo
albus blancu blanc blanc[4] bianco blianc branco blanc alb àlbu / biancu vrancu / jancu blanco
altus altu alt haut alto haut alto[5] aut înalt altu autu alto
anelus aniellu anell anneau anello anné / bague anel anèl inel anéddu anneddu anillo
árbor árbol arbre arbre albero bouais árvore arbre arbore / pom[6] / copac[7] àrvure àrvuru árbol
atramentum tinta tinta encre inchiostro encre tinta[8] tencha cerneală[9] tínta inga tinta
áurum oru or or oro or ouro aur aur òro oru oro
bracchium brazu braç bras braccio bras braço braç braţ bràtzu vrazzu brazo
capio garrar/coyer agafar/ prendre prendre[10] prendere prendre tomar / colher[11] / agarrar préner (a) lua[12] pigare o leare[13] pigghiari / annagghiari tomar[14] / coger / agarrar
clavis (clavem) llave clau clé chiave clié chave clau cheie jàe chiavi llave
consuo coser cosir coudre cucire couôtre coser cóser (a) coase cosire cùsiri coser
díes día dia / jorn jour[15] giorno jour dia jorn zi díe jornu día
díes iovis xueves dijous jeudi giovedì jeudi quinta-feira[16] dijòus joi joya jovidìa jueves
dígitus deu dit doigt dito dedo det deget dídu o pòddighe jitu dedo
domus casa casa maison[17] casa[18] maîson casa casa casă dómo casa casa
dono dar donar donner dare donner / bailli dar donar (a) da donare dari dar
duo dos dos/dues deux due deux dois / duas dos doi/două dúos / duus / duas dui dos
ego yo jo je io eu ieu eu dèo iu / ju yo
eo dir anar aller andare aller ir anar (a) merge andare jiri ir
familia familia família famille famiglia famil'ye familia familha familie familia famigghia familia
feles gatu gat chat[19] gatto cat gato cat pisică[20] bàtu jattu gato
flavus (amarillo o ligeramente rosado) mariellu groc jaune[21] giallo jaune amarelo[22] jaune galben grogu giarnu amarillo
flos (florem) flor flor fleur fiore flieur flor flor floare flore ciuri flor
flumen ríu/rigu riu fleuve fiume riviéthe[23] rio[24] riu râu[25] / rîu[26] riu ciumi río
frigus fríu fred froid[27] freddo fraid frío freg frig frítu friddu frío
homo (hóminem) home home homme uomo houmme homem òme om ómine omu hombre
ille aquel aquell quel[28] quello chu aquele aquel acel/acela cussu o cuddu chiddu aquel
jacio llanzar/tirar/echar llençar jeter gettare pitchi lançar / atirar[29] lançar[30] (a) arunca[31] betare jiccari lanzar / echar /tirar
januarius xineru gener janvier gennaio janvyi janeiro genièr ianuarie bennàrzu jinnaru enero
lectus cama llit lit letto liet leito / cama[32] lièch pat[33] létu lettu lecho / cama
líber (librum) llibru llibre livre libro livre livro libre carte[34] líberu libbru libro
ludo xugar jugar jouer[35] giocare jouer jogar jogar (a se) juca jogare jucari jugar
luna lluna lluna lune luna leune lua luna lună lúna luna luna
manus mano main mano main mão man mână mànu manu mano
mela / pomum mazana poma pomme mela poumme maçã / pêro poma măr[36] mèla pumu manzana
morior morrer morir mourir morire mouothi morrer morir (a) muri mòrrere muriri morir
mórtuus muertu mort mort morto mort morto mort mort mórtu mortu muerto
mundus mundiu món monde mondo monde mundo mond lume[37] mundu munnu mundo
nigrum prietu negre noir nero nièr preto[38] / negro negre negru niéddu nivuru negro
nix (nívem) ñeve neu neige neve neve nèu nea / zăpadă[39] níe nivi nieve
nox (nóctem) nueche nit nuit notte niet noite nuèch noapte note notti noche
pectus pechu pit poitrine petto estonma peito piept pétus pettu pecho
pirum pera pera poire pera paithe pêra pera pară píra piru pera
quis / quæ quien qui qui chi tchi quem quau cine kie / kini cu quien
sagitta flecha fletxa flèche[40] freccia èrchelle flecha / seta sageta săgeată fritza fileccia flecha / saeta
sella siella cadira chaise[41] sedia tchaîse cadeira[42] cadièira scaun[43] cadíra seggia silla
sucus xugu/zumu suc jus succo jus suco / sumo suc suc sutzu sucu jugo / zumo
ubi / unde / quo ónde/ú on dove ioù / où'est onde / u[44] ont unde ue / aundi unni donde
unus ún/unu un un uno ieune um un unu unu unu un / uno
urna urna urna urne urna urna urnă úrna urna urna
vacca vaca vaca vache mucca[45] / vacca vaque vaca vaca vacă baca vacca vaca
vetus vieyu vell vieux[46] vecchio vyi velho vièlh vechi[47] / bătrân[48] bètzu[49] vecchiu viejo
vox (vócem) voz veu voix voce vouaix voz votz voce boghe vuci voz

[editar] Grados de inteligibilidad mutua entre las lenguas románicas

La siguiente tabla pretende mostrar las medidas de la inteligibilidad mutua entre las lenguas romances actuales, expresándola por el porcentaje de concordancia de los vocablos. La decimoquinta edición de Ethnologue (2005) el punto de referencia lo define por 85%: los valores superiores a éste, desde el punto de vista de la inteligibilidad mutua, podemos hablar de variedades lingüísticas o dialectos en cuanto a las lenguas comparadas, mientras que los valores inferiores a este porcentaje probablemente ya causarán dificultades en la comprensión de una lengua respecto al hablante de la otra estrechamente emparentada.[50]

% Francés Catalán Italiano Portugués Romanche Rumano Español Sardo
Francés no hay datos 89 75 78 75 75 80
Catalán no hay datos 87 85 76 73 85 75
Italiano 89 87 no hay datos 78 77 82 85
Portugués 75 85 no hay datos 74 72 89 78
Romanche 78 76 78 74 72 74 74
Rumano 75 73 77 72 72 71 74
Español 75 85 82 89 74 71 76
Sardo 80 75 85 78 74 74 76

[editar] Otros ejemplos

  • Latín: “Omnes homines dignitate et juribus pares liberique nascuntur. Ratione atque conscientiá præditi sunt, et alii erga alios fraterno more se gerere debent”.
  • Español: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.
  • Aragonés: “Toz os sers umans naixen libres e iguals en dinnidat e en dreitos. Adotatos de razón e conzienzia, han á apachar-sen fraternalmén os uns con os altros”.'
  • Asturiano: “Tolos seres humanos ñacen llibres ya iguales en dignidá y drechos y, pola mor de la razón y la conciencia de so, han comportase hermaniblemente los unos colos otros”.
  • Catalán (o valenciano): “Tots els éssers humans naixen lliures i iguals en dignitat i en drets. Són dotats de raó i de consciència, i han de comportar-se fraternalment els uns amb els altres”.
  • Corso: “Nascinu tutti l'omi libari è pari di dignità è di diritti. Pussedinu a raghjoni è a cuscenza è li tocca ad agiscia trà elli di modu fraternu”.
  • Francés: “Tous les êtres humains naissent libres et égaux en dignité et en droits. Ils sont doués de raison et de conscience et doivent agir les uns envers les autres dans un esprit de fraternité”.
  • Friulano: “Ducj i oms a nassin libars e compagns come dignitât e derits. A an sintiment e cussience e bisugne che si tratin un culaltri come fradis.
  • Gallego: “Tódolos seres humanos nacen libres e iguais en dignidade e en dereitos e, dotados como están de razón e conciencia, débense comportar fraternalmente uns cos outros”.
  • Italiano: “Tutti gli esseri umani nascono liberi ed eguali in dignità e diritti. Essi sono dotati di ragione e di coscienza e devono agire gli uni verso gli altri in spírito di fratellanza”.
  • Occitano (o langue d’oc): “Totes los èssers umans naisson liures e egals en dignitat e en dreches. Son dotats de rason e de consciéncia e se devon comportar los unes amb los autres dins un esperit de fraternitat”.
  • Occitano Auvergnat: “Ta la proussouna neisson lieura moé parira pà dïnessà mai dret. Son charjada de razou moé de cousiensà mai lhu fau arjî entremeî lha bei n'eime de freiressà”.
  • Picardo: “Tos lès-omes vinèt å monde lîbes èt égåls po çou qu'èst d' leû dignité èt d' leûs dreûts. Leû re°zon èt leû consyince elzî fe°t on d'vwér di s'kidûre inte di zèle come dès frès.
  • Portugués: “Todos os seres humanos nascem livres e iguais em dignidade e em direitos. Dotados de razão e de consciência, devem agir uns para com os outros em espírito de fraternidade”.
  • Retorromano: “Tuots umans naschan libers ed eguals in dignità e drets. Els sun dotats cun intellet e conscienza e dessan agir tanter per in uin spiert da fraternità”.
  • Rumano: “Toate fiinţele umane se nasc libere şi egale în demnitate şi în drepturi. Ele sunt înzestrate cu raţiune şi conştiinţă şi trebuie să se comporte unele faţă de altele în spiritul fraternităţii.”
  • Sassarese: “Tutti l'òmmini nàscini lìbbari e uguari in digniddai e diritti. Eddi so dutaddi di rasgioni e di cussènzia e dèbini agì l'uni cun l'althri cun ippìritu di fraterniddai”.
  • Sardo: “Totu sos èsseres umanos naschint lìberos e eguales in dinnidade e in deretos. Issos tenent sa resone e sa cussèntzia e depent operare s'unu cun s'àteru cun ispìritu de fraternidade”.
  • Valón: “Tos lès-omes vinèt-st-å monde lîbes, èt so-l'minme pîd po çou qu'ènn'èst d'leu dignité èt d'leus dreûts. I n'sont nin foû rêzon èt-z-ont-i leû consyince po zèls, çou qu'èlzès deût miner a s'kidûre onk' po l'ôte tot come dès frés”.
  • Veneto: “Tuti li omini i nasse liberi e iguali co'la dignitá e i diriti. I xé dotai de rasón e consiensia e i gá da agir li uni verso li altri co' spirito de fratelansa.”

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. """ACSUS952005US95ESTUS95G00US95&-format=US-30""" Datos del Censo 2005
  2. <Ille/illa
  3. <Ipsu/ipsa
  4. Blanc: del germánico blank)
  5. Alto: arcaico outo
  6. Pom: ver también poamă
  7. <Copac: sustrato romance oriental
  8. Tinta, del latín tincta
  9. Cerneală, del eslávico
  10. Prendre, del latín apprehéndere
  11. Colher del latín col•lígere
  12. Lua, del latín levare
  13. Pigare o leare, del latín captiare
  14. Tomar: de origen desconocido.
  15. Jour, del latín diurnus
  16. Portugués quinta-feira, del latín qüinta feria
  17. Francés maison, del latín mansio
  18. <casa
  19. <cattus
  20. Pisică, voz onomatopéyico
  21. Jaune: del latín galbus
  22. Amarelo, del latín amarellus
  23. Riviéthe, del latín rivus
  24. Rio (portugués): arcaico, también frume.
  25. Râu (rumano): de acuerdo con las reglas de ortografía de 1983.
  26. Rîu (rumano): de acuerdo con las reglas de ortografía de 1953.
  27. Froid (francés): <frígidus
  28. <Accu+ille
  29. <Adtirare
  30. <Lanceare
  31. Arunca: del latín eruncare
  32. <Camba
  33. <Pat: del griego πάτοσ (pátos)
  34. <Carta
  35. <Iocare
  36. Poámă es un nombre genérico de las frutas
  37. <Lumen
  38. <Appectoratu
  39. Zăpadă: del eslávico
  40. Francés flèche, del franco fleuka
  41. Francés chaise, del latín cáthedra
  42. <Cáthedra
  43. <Scamnum, ‘escaño’
  44. 'U: solamente en ulo/ula
  45. Mucca (italiano): ¿muggire + vacca?
  46. <Vétulus
  47. Vechi (rumano): para objetos (referido al tiempo)
  48. <Veteranus
  49. <Vetustus
  50. Ethnologue, Languages of the World, 15.ta edición, SIL International, 2005.


El contenido de esta página (o parte de ella) fue extraído de wikipedia y puede redistribuirse libremente bajo la licencia de documentación libre GNU