Evidencia

Evidencia
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Evidencia, (del latín video = ver), se entiende como un conocimiento que se nos aparece intuitivamente de tal manera que podemos afirmar la validez de su contenido con certeza, sin sombra de duda.
La evidencia, como su nombre indica, es tan ¡evidente! que es francamente difícil entender y saber en qué consiste.
Todos tenemos una idea de lo que es la evidencia con tal de que no tengamos que explicar qué es y en qué consiste.
Por ello partimos de la definición del concepto tal como se entiende normalmente, a partir del cual iniciaremos la crítica de su contenido y la evolución de su concepto a lo largo de la historia del pensamiento.
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[editar] El problema de la evidencia
El concepto natural parte de la idea de que nuestro conocimiento es intuitivo y nuestras afirmaciones están fundamentadas únicamente en el conocimiento. Pero:
- Afirmamos u opinamos la mayoría de las veces sin tener en cuenta cuáles son los fundamentos cognoscitivos sobre los cuales sustentamos dicha certeza u opinión y su afirmación; y mucho menos las conexiones que tales conocimientos tienen con la intuición correspondiente. No siempre estamos seguros de cuándo tenemos evidencia.
- No solo afirmamos en función de un conocimiento no del todo evidente, sino influenciados por muchas otras cosas, ideologías, moralidad, deseos de la voluntad, sentimientos… incluso en ocasiones “porque sí”, por mi “autoridad”.
[editar] La evidencia en la filosofía tradicional
Se consideran dos situaciones diferentes:
- La percepción o intuición de un objeto[1] de tal manera que la relación de conocimiento que el sujeto establece con el mismo produce directamente la evidencia.
La filosofía tradicional considera que tal percepción suscita una “simple aprehensión” en la que no hay posibilidad de error; hoy día llamaríamos “creencia” o “juicio”[2]
El libro que tengo entre las manos.
- Enunciar dicha relación como afirmación que expresa una creencia evidente[3] que fundamenta la certeza de su validez como conocimiento verdadero.
Sobre el hecho de estar sentado con un libro entre las manos, afirmo: Estoy sentado con un libro entre las manos.
En el primer caso la evidencia se aplica al conocimiento de un objeto. Los escolásticos la llamaron evidencia ontológica.
El segundo se refiere a un enunciado: evidencia epistemológica.
Asimismo los escolásticos distinguían:
Evidencia de verdad que se aplica al objeto y manifiesta la verdad del conocimiento.
Evidencia de credibilidad que manifiesta la certeza de la afirmación: La posesión de la verdad por el sujeto que conoce. En sus grados da lugar a la certeza en el caso de ser perfecta y a la opinión en su grado imperfecto.
Consideraron también la evidencia con respecto al objeto de que se trate:
Evidencia formal: Se trata de la evidencia de una proposición, o de un enunciado, cuyo contenido de verdad es lógico-formal: Si todos los elefantes tienen alas y todos los seres alados vuelan, entonces los elefantes vuelan.[4]
Evidencia material: Ahora está lloviendo y el suelo está mojado.
Evidencia moral cuando trata de la creencia como evidencia y su expresión como principio moral: No se debe robar. Matar es pecado.
Parecería que sobre la evidencia no debería existir ninguna duda ni problema. Debería ocurrir que cuando afirmamos con plenitud, sin sombra de duda, es porque tenemos evidencia de la verdad de su contenido. Y cuando opinamos es porque la afirmación no se basa en una evidencia plena sino parcial.
De hecho la conciencia no crítica, considera el conocimiento algo objetivo y por tanto, en las circunstancias adecuadas, intuitivamente verdadero. Cuando las circunstancias no son las adecuadas, la evidencia no es perfecta y sólo permite una afirmación débil: la opinión.
Tal era el supuesto sobre el que filosofaron los antiguos para quienes el tema de la evidencia no supuso un problema de especial relevancia.
[editar] La evidencia en la Edad Moderna
Pero dicha situación cambió de forma radical en la Edad Moderna, a partir del planteamiento cartesiano y la exigencia de certeza en la afirmación del conocimiento científico y filosófico.
Tanto los racionalistas como los empiristas reconocieron la evidencia formal y su consistencia en sentido epistemológico en la deducción a partir de unos principios considerados evidentes, considerando que las deducciones son evidencias sucesivas de tipo formal según las leyes lógico-matemáticas, como relación de ideas.
Pero:
- Para los racionalistas, el conocimiento de los objetos en su realidad más allá de la conciencia está garantizada a partir de la confianza en la Bondad de Dios, como principio o idea innata del entendimiento, pues Dios no podría hacer que viviéramos permanentemente engañados.[5]
- Para los empiristas, al no aceptar las ideas innatas, no existe la posibilidad de evidencia más allá de la formalidad de la “relación de ideas”; pues la única fuente de conocimiento no formal, es decir con contenido material, de hecho, se da en la experiencia. La existencia de objetos más allá de la conciencia, si bien no se negaba, tampoco podía ser afirmada con certeza.
Kant intenta realizar una síntesis que hiciera posible el conocimiento científico universal y necesario pero cuyas verdades no fueran meramente formales y analíticas sino que pudieran ser materiales. La posibilidad de unos juicios sintéticos a priori.
El conocimiento expresado en enunciados (o juicios), como pensaba Kant:
| VERDAD | CONDICIÓN | ORIGEN | JUICIO | EJEMPLO |
| Verdad de hecho | Contingente y particular | A posteriori; depende de la experiencia | Sintético: amplía el conocimiento. El predicado no está contenido en la noción del sujeto | Tengo un libro entre las manos |
| Verdad de Razón | Necesaria y Universal | A priori; no depende de la experiencia | Analítico: El predicado se encuentra en la noción del sujeto | Todos los mamíferos son animales |
| Verdad científica | Universal y necesaria | A priori; no depende de la experiencia, pero únicamente se aplica a la experiencia | Sintético a priori: amplía el conocimiento. Solo aplicable a los fenómenos | Los cuerpos se atraen en razón directa de sus masas y en razón inversa al cuadrado de sus distancias |
Pero la cuestión de tales juicios resulta menos relevante que el problema que plantea acerca de los límites del conocimiento. La intuición, y por tanto la evidencia de la experiencia, se refiere a lo fenoménico. La realidad como noúmeno sólo puede ser pensada, no conocida.
La evidencia es un producto de la conciencia respecto a su percepción o idea[6] y desconectada de lo real[7] :
- Si no podemos trascender a la propia conciencia, ¿qué relación existe entre lo real y nuestra percepción? ¿Es una relación causal?
- Si la causa es una relación de ideas, como dice Hume, o un concepto apriori del entendimiento como dice Kant, no podemos conocer lo real. ¿Qué es entonces lo real para poder ser comprendido como causa?[8]
[editar] El siglo XIX y comienzos del XX
Los idealismos, de tradición kantiana desarrollaron los ideales de la razón no en función del orden del conocimiento fundado en la evidencia ontológica sino en la construcción o realización de la Verdad como Ideal de la Razón (pensamiento) que se realiza (se hace real) en la praxis, en la acción.[9] La Razón, con mayúscula, a través de la Humanidad genera la Verdad como realidad a partir de su pensamiento dialéctico.
Los positivismos, de tradición empirista, al grito de “vuelta a las cosas” estimaron que la inducción y el experimento eran suficientes para la justificación del conocimiento científico. Los éxitos constantes del progreso en el conocimiento científico y el dominio de la naturaleza parecieron suficientes para dar por supuesto que lo real era todo aquello que se puede contar, medir o pesar. La evidencia es material y formalizable según la lógica y las matemáticas por más que tal relación no pueda ser mostrada[10] .
[editar] Un nuevo modo de entender la conciencia y la ciencia
Dos hechos importantes cambian la idea de conciencia y la comprensión de su soporte ontológico:
- El hecho de la Evolución, biológica primero, cósmica después.
El tradicional dualismo cuerpo-alma, y la idea de espíritu que han hecho del hombre un ser separado del resto de los seres naturales deja paso a considerar al hombre como un ser más de la naturaleza, sometido a las mismas leyes naturales.[11]
- La fenomenología, Franz Brentano y Husserl y más tarde Heidegger aportan algo fundamental: Que la conciencia no es mera conciencia de "yo",[12] sino una conciencia de “estar-en-el-mundo” abierta intencionalmente a la realidad.
Husserl pretendió encontrar una evidencia intuitiva, (intuición de esencia) a través de lo fenomenológico; lo que viene a ser una especie de intuición trascendental que restaura, de alguna forma, la intuición clásica de la objetividad del conocimiento.
Heidegger, por su parte, considera que la perspectiva desde la que la ciencia considera las cosas no es suficiente y limita u oculta el conocimiento de la entidad[13] , como realidad, quedándose sólo en su aspecto de mero objeto:
“…el hombre se ha elevado a la “yo”-idad del ego cogito. En esta posición todas las entidades devienen objetos. Las entidades, como objetivas, se absorben en la inmanencia de la subjetividad. El horizonte ya no ilumina desde fuera de sí mismo. (Holzwege, nota 63, p. 241)[14]
La ciencia trata de objetividades pero la filosofía va más allá en su acción clarificadora que abre la conciencia al horizonte del sentido y a la comprensión intuitiva de la plenitud de significado. La física no puede llegar a la pregunta por la cosa.
¿Es la ciencia el patrón de medida para el saber, o hay un saber en el cual se determina el fundamento y el límite de la ciencia y con ello su propia eficacia? Die Frage nach dem Ding, Tubinga, Max Niemeyer (3ª edición), p.8
Como dice en Ser y tiempo
… las plantas del botánico no son las flores del lindero, el “origen” que geográficamente se fija para un río no es el “manantial cristalino”[15]
Lo que nos lleva una distinción entre comprensión intuitiva y comprensión teórica, mostrando que cuando queremos comprender la realidad plena de significado partimos necesariamente de lo que es por sí mismo natural y anterior al propio significado.
Curiosamente Heidegger coincide en este planteamiento con filósofos analíticos, herederos del positivismo, que parten de supuestos completamente diferentes como Austin o Davidson y entra de lleno en la consideración actual del problema de la evidencia.
Al mismo tiempo la ciencia del positivismo encuentra su propia crisis con la ruptura del espacio-tiempo absoluto newtoniano por el espacio-tiempo relativo de Eisntein y los nuevos enfoques de la Epistemología y Filosofía de la ciencia, Popper,[16] y la sociología de la ciencia Thomas Kuhn, Feyerabend así como las paradojas lógicas y la imposibilidad del sistema completo Teorema de Gödel que pone límites también a la formalización de un sistema perfecto del conocimiento[17] .
[editar] Un nuevo sentido de la evidencia: las creencias
Partimos de un hecho: nadie duda (de verdad) de la evidencia del conocimiento que me permite afirmar con certeza: el libro está encima de la mesa; certeza basada en la creencia de que lo que estoy experienciando[18] , que la experiencia, tiene un fundamento en lo real. Consideramos este hecho como el principio sobre el que habrá que justificar la evidencia.
De la misma manera afirmamos con evidencia suficiente: “Este avión me llevará volando a Barcelona”. ¿Qué evidencia justifica la creencia que da certeza a mi afirmación?
Ahora la creencia es una expectativa de conocimiento (porque aún no se ha producido la experiencia) y sin embargo afirmo con certeza suficiente en la creencia evidente de que este avión al que me subo volará de Sevilla a Barcelona. De otro modo no subiría al avión.
Consideramos, pues, dos tipos de evidencias que, aunque tengan el mismo fundamento “ontológico” tienen un estatuto “epistemológico” completamente diferente.
[editar] Conocer y saber
Diferenciamos, de un modo técnico y formalizado[19] los conceptos de conocer y saber, por más que, en el lenguaje ordinario, se usen a veces como sinónimos, otras veces no,[20]
Conocer, y su producto el conocimiento, va ligado a una evidencia que consiste en la creencia basada en la experiencia y la memoria.
Ejemplo de una evidencia basada en el conocimiento y la memoria
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Ejemplo de una evidencia basada en el saber de la ciencia
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Ejemplo de una evidencia basada en el saber cultural
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Saber, por su parte requiere, además de lo anterior, una justificación razonada; razones que hacen este hecho coherente con un conjunto de razones y hechos independientes de mi experiencia. Ese conjunto de hechos y razones puede ser el conocimiento científico, la ciencia…
…Pero también la ideología, la religión y de manera general en la coherencia dentro de un ámbito cultural. Y de manera muy especial el lenguaje que me permitirá una expresión que manifiesta mi creencia y por tanto la evidencia en la que fundo mi afirmación.
Dentro del campo del saber científico y cultural tenemos que admitir muy diversos grados, y por lo tanto muy diversos saberes; pues no es lo mismo el saber expresado en las razones básicas de la explicación anterior que esas mismas razones justificadas por un ingeniero aeronáutico, un físico, o un mecánico; o la que nos podría dar alguien quien sobre su creencia en que el avión volará, lo justificara coherentemente con su creencia en Dios.
La evidencia ontológica en que el avión va a volar, bajo el punto de vista del ”conocimiento”, es decir de la experiencia, es en todos los casos la misma; pero las evidencias epistemológicas bajo el punto de vista de "el saber" que fundamentan tal creencia y su afirmación lingüística en unos casos y en otros son muy diferentes.
Las diversas e infinitas razones y formas de formar discursos coherentes para afirmar que el "avión volará" dan contenido de evidencia y de verdad a la creencia en que el avión volará.
Es sobre las creencias sobre las que construimos nuestras acciones y comportamientos, y uno de nuestros comportamientos fundamentales es el cognitivo. Pero el hecho de que las creencias se fundamenten en un conocimiento objetivo de lo real y al mismo tiempo en elementos culturales, empezando por el significado de la percepción interpretado por el lenguaje, produce saberes individuales y sociales de muy diversa consideración.
[editar] Las creencias como fuentes de evidencia
Frank Ramsey[21] propone una metáfora para indicar cómo podemos entender lo que son las creencias en su relación con lo real. Dice que vienen a ser como un mapa grabado en el sistema (en la herencia genética o en determinados aprendizajes, añadimos nosotros) que nos guían o mejor nos orientan en el mundo para encontrar la satisfacción de nuestras necesidades.
Tales mapas no nos dicen “lo que son las cosas”, sino que nos muestran la correspondencia que pudiera haber entre los objetos del mundo y las formas de la conducta hacia la satisfacción de nuestras necesidades.
Ejemplo de una creencia que interpreta la realidad y orienta la conducta hacia la satisfacción de una necesidad: los patitos de Konrad Lorenz
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¿Dónde residen y cómo actúan tales mapas? la investigación biológica, la genética, la etología, la neurofisiología, incluso en los casos particulares la psicología lo tendrán que ir desvelando.
La lingüística en general, la Semiótica y la gramática generativa de Chomsky nos muestran ya un camino similar respecto a la formación del signo, el lenguaje y las lenguas.
Como dice Eco en referencia al hecho del reconocimiento de la naturaleza semiósica de nuestra relación con los entes[22] , retomando el Objeto Dinámico de Peirce y reprochando a la lingüística no haber tomado en consideración el hecho semiótico como “termino a quo”:[23]
el Objeto Dinámico es Algo-que-nos-da-patadas y nos dice “¡habla!” o “¡habla de mí!” o aún más “¡Tómame en consideración!”.
Lo que en nuestro caso equivaldría a mostrarse llamando nuestra atención para que le “aprehendamos” antes siquiera de poder hablar de él comprendiéndolo. Es el momento de la conexión con lo real[24] como evidencia primaria a partir de la cual vamos construyendo creencias sucesivas como pautas y esquemas de conducta más complejos y aprendidos tanto mediante experiencia individual como culturalmente, por imitación y adaptación a un entorno cultural (que en cierto sentido es una "experiencia acumulada").
Lo que, de manera esencial, plantea la relación de la creencia con la verdad del conocimiento.
La evidencia primaria, como creencia primaria, no puede ser errónea respecto a la finalidad de la adaptación y el conocimiento al representar la real interacción del sistema y el entorno pues lo real se constituye por ambos (sistema y entorno)[25] .
Las sucesivas experiencias y aprendizajes individuales y sociales generan nuevos esquemas de conducta e interpretación que configuran un determinado sistema de creencias. A veces los animales tienen fallos en sus "creencias" y cometen errores. No digamos nada los hombres. Pero de forma general aunque puedan llevar indudablemente a errores objetivos, sin embargo, pueden significar aciertos subjetivos indudables respecto a la adaptación del individuo o del grupo.
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El creyente invoca a Santa Lucía para que le cure la vista. Si tiene éxito, refuerza su creencia y agradecimiento. Pero si no sana la propia creencia como sistema le ayuda a afrontar el hecho de la pérdida de la vista mediante un discurso que justifica la creencia. Lo cual no es poco alivio en una pérdida tan importante
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Los grupos sociales encuentran su identidad y formas de comportamiento en creencias, bien sean religiosas, ideológicas, de poder social, de ocio, etc. Tales creencias formulan un conjunto de "evidencias indiscutibles" las "esencias" que justifican y fundamentan su acción social como "verdades fundamentales" que generan nuevas y continuas evidencias. La tradición cumple un papel fundamental en la cimentación de lo social.
Lo que nos lleva a la necesidad de una hermenéutica de los discursos y a la fundamentación del discurso objetivo que pueda ser considerado más próximo a la verdad objetiva: el discurso científico.
De forma general y en orden a la validez de un conocimiento objetivo, es el discurso científico el que mejor establece las "relaciones" que producen los diferentes tipos de evidencias en cada uno de los campos de investigación.
Y es la formalización lógico-matemática el instrumento básico y fundamental en el establecimiento de dichas relaciones para la obtención de inferencias de nuevas evidencias.
[editar] Véase también
[editar] Referencias
- ↑ Objeto que puede ser un ente material de naturaleza sensible (un perro, la mesa, un dolor etc.) o un ente imaginario de la imaginación (una alucinación) o un ente conceptual del entendimiento (el concepto de raíz cuadrada)
- ↑ véase proposición
- ↑ véase proposición
- ↑ Nótese que no se afirma nada; solamente se establece una relación sintáctica entre una condición, como hipótesis, y su condicionado o consecuente siempre y cuando la condición sea verdadera. Si ésta no se cumple la afirmación sigue siendo "formalmente" verdadera y su verdad no depende de la verdad de su contenido sino de la forma en que está sintácticamente construida. Véase condición e implicación.
- ↑ Negación de la posibilidad del genio maligno de Descartes que nos podría hacer dudar incluso de las verdades formales lógico-matemáticas, a partir de la demostración de la existencia de Dios como Ser Perfecto conforme al argumento ontológico
- ↑ Tanto como percepción o como idea en tanto que son contenidos mentales. No confundir con el concepto de idea en el sentido platónico tradicional, aunque se utilice la misma palabra
- ↑ Entendido como contenido extramental
- ↑ Problema esencial para el estatuto del conocimiento-saber y de la creencia, como veremos más adelante,
- ↑ ”En principio era la Acción” escribió Goethe, remedando el texto de San Juan: “En principio era el Logos”. San Juan 1,1
- ↑ Los matemáticos estaban divididos entre intuicionistas y formalistas
- ↑ De la misma forma que la Edad Moderna supuso la unificación de los astros celestiales con los movimientos y cuerpos terrestres, el evolucionismo viene a unificar al hombre en relación con todos los demás seres de la naturaleza
- ↑ "Pienso luego existo, de Descartes
- ↑ El ente como participio del verbo ser, cuyo referente es un horizonte infinito, el Ser, del que el ente toma su sentido
- ↑ Citado por Quesada, D. op.cit. p.289
- ↑ Véase El ser y el tiempo
- ↑ Véase Lógica empírica. La crisis de la ciencia
- ↑ Véase Lógica empírica
- ↑ Léase: experimentando. Usamos esta palabra no registrada en el diccionario para diferenciar un matiz en su significado; para que no pueda confundirse con la acción de "experimentar" que denota también el sentido de aplicación del método científico de investigación en un "experimento" que no es lo mismo que una mera "experiencia"
- ↑ Daniel Quesada op. Cit. Véase Lenguaje formalizado
- ↑ ”Conozco a Antonio”. “Conozco China”. A las personas y a las naciones no se las “saben”. En cambio “sé montar en bicicleta”. “Sé la lección”. En otros muchos casos son intercambiables el conocer y el saber y la RAE tampoco los define de un modo plenamente diferenciado, porque el uso, aun cuando establece diferencias, no son lo suficientemente esclarecedoras.
- ↑ citado por Quesada, op. cit. p. 35
- ↑ Criticando a Heidegger:
Los entes que nos salen al encuentro no son sólo objetos "utilizables": son también el teclado de las pasiones que bien conocemos, porque son la manera en la que otros nos han enseñado a estar comprometidos con el mundo.
Eco. op. cit. p.38 - ↑ quedándose únicamente en un referente como “termino ad quem”. Eco. Kant y el ornitorrinco. P.21 y ss.
- ↑ Antes que una formalidad de signo se establece una relación material de contenido
- ↑ La conducta de los patitos es acertada como creencia en que lo primero que perciban en movimiento es algo que les interesa y lo necesitan. De la misma forma que la raíz crece en la dirección hacia donde está el agua y las ramas crecen en dirección a la luz. El error lo cometemos nosotros cuando esa conducta la interpretamos desde nuestras propias creencias diciendo: "Los patitos siguen a su mamá". O las plantas "buscan la luz, o el agua" introduciendo una finalidad comprendida desde nuestras creencias. ¿No será que es la luz la que llama a las ramas y el agua a las raíces de la planta? y por su parte la planta actúa conforme a esa "llamada", porque la luz y el agua y el entorno son también constituyentes de su "ser real" como "entidad" y la realidad consiste en la relación entre ambos.
[editar] Enlaces externos
[editar] Bibliografía
- Ferrater Mora, J. (1984), Diccionario de Filosofía, Barcelona. Alianza Editorial.
- Quesada, D. (1998), Saber, opinión y ciencia: Una introducción a la teoría del conocimiento clásica y contemporánea, Barcelona. Ariel.
- Eco, U. (1999), Kant y el ornitorrinco, Barcelona. Editorial Lumen.
- Acero, J.J. (1995), Teorías del contenido mental, Enciclopedia iberoamericana de Filosofía, vol.8.
- Russell, B. (1959), El conocimiento humano:su alcance y sus limitaciones, Madrid. Taurus.

