El gen egoísta

El gen egoísta
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El Gen Egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta (título original: The Selfish Gene; año de publicación: 1976) es una obra divulgativa sobre la teoría de la evolución, escrita por Richard Dawkins, en la que el autor presenta una interpretación de ésta que procura explicar la evolución de las especies desde la perspectiva de los genes y no en la del individuo o de la especie.
Según la teoría del gen egoísta, el gen es la unidad fundamental de la evolución. Mediante esta idea se pretendía poner fin a algunas confusiones que se crearon con el objetivo de explicar determinadas características físicas o de comportamiento de los seres vivos. Examinando la evolución desde el punto de vista del gen, se pueden explicar los fenómenos de selección de grupo. Este libro también es notable por (re)introducir el concepto de meme.
[editar] Contenido
La teoría de Dawkins establece que son los genes, (caracteres) y no los individuos, los agentes sobre los que opera la evolución. Dawkins redefine el concepto de gen como aquella unidad de información transmisible por la herencia que produce uno o varios efectos concretos, en tanto pueda existir otra unidad de información que produciría efectos distintos, denominada alelo del gen, sin importar si se trata de un gen aislado (caso improbable) o de varios genes cooperativos; incluso sería indiferente si un gen se corresponde con un cromosoma entero o con un fragmento.
El egoísmo constituye una metáfora con la que Dawkins pretende explicar el hecho de que la prosperidad de un gen depende de su adecuación al medio.
Un gen de un organismo (los organismos son de esta forma meras máquinas de supervivencia para genes) del que forma parte sigue existiendo si dicho organismo se reproduce, puesto que los genes son la base de la herencia (en el caso de la reproducción sexuada, la probabilidad de que un gen determinado sea heredado es del 50%, ya que el macho aporta la mitad de los genes que formarán el nuevo individuo y la hembra la mitad restante; en el caso de la reproducción asexuada, la trasmisión de un gen de un ascendente a un descendente es directa: el descendente es una copia genética del ascendente). Así, los genes que de alguna manera proporcionen más oportunidades de reproducirse para el organismo del que formen parte que los respectivos alelos tenderá a ser heredado por cada vez un mayor número de individuos.
Una metáfora adecuada para la teoría del gen egoísta es una respuesta a la pregunta ¿qué fue antes, la gallina o el huevo?. La respuesta, considerando "el gen egoísta", sería que una gallina no es más que el medio que utiliza un huevo para crear más huevos. Con estas premisas, Dawkins trata de explicar las relaciones entre individuos: la agresión, la guerra de sexos,el racismo, el conflicto generacional e incluso la plausibilidad del altruismo. Como colofón de la obra, Dawkins acuña el concepto de meme cómo agente responsable de la transmisión cultural en el ser humano, análogo al concepto de gen, y por lo tanto, sujeto a las mismas reglas básicas de la evolución (el egoísmo entre ellas).
[editar] Resumen de los capítulos
[editar] Capítulo primero: «¿Por qué existe la gente? »
Tras la respuesta del darwinismo a la pregunta esencial del significado de la vida, el capítulo sirve a modo de introducción al tema del libro: «examinar la biología del egoísmo y del altruismo» (pág. 2). Para ello, presenta las definiciones que serán usadas en el resto del libro:
- Bienestar: Oportunidades de supervivencia, por muy pequeñas que sean.
- Altruismo (o altruismo aparente individual): Contribuir al bienestar de un individuo a expensas del propio (siendo egoísmo lo opuesto). Esta contribución ha de entenderse solamente basada en el comportamiento observable (de ahí el calificativo «aparente»), siendo ignorada la motivación.
La tesis a defender en el resto del libro será que cualquiera de los dos comportamientos, tanto el altruismo aparente individual como el egoísmo aparente individual, sirven al egoísmo genético. No es beneficio o egoísmo de la especie (o cualquier otra clasificación en grupos de población, como manadas o tribus). La tesis que argumenta que la selección beneficia a un colectivo es una desviación del darwinismo ortodoxo (el cual Dawkins defiende). Los argumentos contra esta desviación son:
- Aparición de individuos egoístas: En un grupo de individuos sostenido por el altruismo, la aparición de individuos que se aprovechen de ello hará que su bienestar sea superior al del resto, por lo que los egoístas terminarían desplazando a los altruistas del colectivo.
- El grupo a considerar beneficiado no es universalmente la especie: En ciertas especies se benefician grupos de individuos frente a otros grupos de la misma especie de comportamientos altruistas. E incluso hay casos de beneficios a especies distintas.
El «especiecismo» no se justifica evolutivamente y queda así presentada la tarea del resto del libro: explicar los casos de altruismo aparente de grupo en función del egoísmo genético, puesto que «la unidad fundamental de la selección, y por tanto del egoísmo, no es la especie ni el grupo, ni siquiera, estrictamente hablando, el individuo. Es el gen, la unidad de la herencia.» (pág. 14).
[editar] Capítulo segundo: «Los Replicadores»
La teoría darwiniana de la selección natural o «supervivencia de los más aptos» derivaría, según los postulados de Dawkins, de una ley más general, anterior incluso a la vida en la Tierra y predominante en todo el universo: la supervivencia de lo estable y el rechazo de lo inestable. Estable es cualquier configuración de átomos, de mayor o menor complejidad, que reunidos en reacciones físico-químicas producen moléculas con una cierta permanencia para que se les pueda asignar un nombre: galaxias, rocas, gotas de agua, hemoglobina...; así pues, los átomos tienden a adquirir formas estables y complejas, sin un propósito, intención o determinación.
De este proceso, desarrollado en eones de tiempo, nació accidentalmente el replicador, para Dawkins el auténtico predecesor de la vida; un tipo especial de molécula que poseía la cualidad de hacer copias de sí misma. A partir del replicador, ya como molde o modelo, se fue creando una nueva «estabilidad». Tras una etapa de población de réplicas idénticas, comienzan a aparecer copias imperfectas de los replicadores biológicos, hecho esencial para el proceso evolutivo. De los errores de copia se crean moléculas replicadoras más estables, caracterizadas frente a las menos estables por tres factores inherentes o tipos de estabilidad:
- Resistencia (longevidad).
- Velocidad de replicación (fecundidad).
- Exactitud en la réplica (precisión).
La competencia o lucha por la existencia frente a unos recursos limitados, ya señalada por Darwin al hablar de los animales y las plantas, es también aplicable al caso de las especies de replicadores: cualquier copia que diese como resultado un nivel más alto de estabilidad, o una nueva forma de reducir la estabilidad de los rivales, era, automáticamente, preservada y multiplicada en un proceso de perfeccionamiento acumulativo. Este proceso, que probablemente dio lugar a las primeras células vivientes, capaces ya no sólo de existir sino también de preservarse, es el que en el transcurso del tiempo ha convertido a los primeros replicadores en los genes actuales, siendo el hombre la «máquina» en la que sobreviven.
[editar] Capítulo tercero: «Las espirales inmortales»
El mensaje central de las páginas de este capítulo es, que la hipótesis de que la unidad básica de selección natural no es la especie, ni la población, ni siquiera el individuo, sino las unidades de material genético llamadas genes descansa en el supuesto de que los genes son potencialmente inmortales, es decir, son como unidades que sobreviven a través de las generaciones.
Para introducir el principio de la selección natural en este contexto, el autor expone previamente de manera muy sintética y en términos moleculares en qué consisten las moléculas de ADN, esto es, el replicador para el que todos somos máquinas de supervivencia. Del mismo modo, explica su fisiología y enumera las cualidades que determinan la longevidad y fecundidad de un moderno replicador.
Los aspectos relativos al sexo son muy relevantes, en el sentido de que consecuencia de ello es, que el gen puede ser considerado como el elemento más aproximado que tenemos a un agente de la evolución, fundamental e independiente. Para explicarlo, el autor se basa en el hecho de la reproducción sexual y el entrecruzamiento.
Para poder, por fin, volver a la idea de fondo e iniciar los comentarios relacionados con la selección natural, Dawkins emplea ahora la palabra gen para designar a una unidad genética que es lo bastante pequeña como para durar un gran número de generaciones y ser distribuida y esparcida en forma de muchas copias. Es decir, cuanto mayor sean las probabilidades de que la longitud de un cromosoma permita que sea dividido por entrecruzamiento o alterado por las mutaciones, estará menos calificado para ser denominado gen.
La selección natural significa la supervivencia diferencial de los seres. “¡No se puede lograr la evolución por medio de la selección entre entidades cuando existe solamente una copia de cada entidad!” Defendiendo la casi inmortalidad del gen, ahora lo define como un trozo de cromosoma que es bastante corto para que dure, en potencia, el tiempo suficiente para que funcione como una unidad significativa de selección natural. Y la propiedad más importante que señala a un gen como malo es el altruismo: el gen es la unidad básica del egoísmo.
Finalmente, fija con exactitud la significación de la expresión evolución génica: “… es el proceso por el cual algunos genes se tornan más numerosos y otros disminuyen en número en el acervo génico. El acervo génico es solamente el nuevo caldo donde pueden ganarse la vida.”
[editar] Capítulo cuarto: La máquina de genes
En este capítulo Dawkins explica cómo al comienzo las máquinas de supervivencia eran recipientes pasivos de genes que se dividieron en dos grupos: plantas y animales, los cuales evolucionaron hasta tener cuerpos formados por colonias de genes que se comportan o mueven como una unidad, empleando la energía almacenada para generar movimiento mecánico. El éxito de las máquinas de supervivencia, y la consecuente preservación de sus genes en futuras generaciones depende de la adecuación entre el acontecer de los sucesos en el mundo exterior y las contracciones musculares (controladas desde el cerebro, formado por neuronas con axones encargados de transmitir mensajes a los nervios motores). La máquina de supervivencia útil es aquella que persigue un fin de manera "consciente" y para conseguirlo intenta reducir la discrepancia que hay entre el estado actual de cosas y el estado deseado o fin, los genes son los que controlan este comportamiento de manera indirecta y es la máquina de supervivencia la que adquiere la responsabilidad. Según esto, la perspectiva de la evolución que ha considerado "el bien de las especies" no tendría cabida en este contexto, ya que debemos esperar que surja explotación egoísta de la comunicación (influencia que una máquina de supervivencia ejerce sobre el comportamiento de otra) cuando los intereses de los genes de individuos diferentes no coincidan.
[editar] Capítulo quinto: «Agresividad: estabilidad y la máquina egoísta»
En este capítulo Dawkins plantea el principal problema para el vehículo que utilizan los genes en su afán de perpetuarse. Dicho vehículo, la máquina de supervivencia según se vio en el capítulo anterior, encuentra su principal dificultad, sobre todo, ante otra máquina de supervivencia que no sea un descendiente directo o un pariente cercano. Todo lo que no cae dentro del ámbito familiar de la máquina se denomina entonces entorno. Las máquinas de supervivencia que son de una misma especie tenderán a ser más competitivas por los recursos para la vida que aquellas que no son tan afines.
Luego de contemplar los distintos costes y beneficios en el plano de las estrategias para la supervivencia, se plantea el concepto de estrategia evolutivamente estable (o EEE) introducido por John Maynard Smith. Una estrategia es definida como una política de comportamiento preprogramada. No es un plan consciente del individuo, sino que es una representación que hacemos de la lógica que éste sigue. Una EEE se definirá como una estrategia que, si la mayoría de la población la adoptara, no puede ser mejorada por otra estrategia alternativa, es decir: la mejor estrategia a seguir por un individuo depende de lo que la mayoría de la población esté haciendo.
El concepto de EEE le permite a Dawkins apreciar cómo un grupo de entidades independientes y egoístas puede parecerse a un todo organizado. Esta aseveración no es únicamente válida para organizaciones sociales dentro de las especies, sino también para «ecosistemas» y «comunidades» de diversas especies. Será aplicable siempre que se encuentre un conflicto de intereses, y más allá del tipo de contienda: simétrica o asimétrica; o del tipo de comportamiento; o de si se tiene en cuenta o no la memoria sobre las contiendas pasadas; etc.
Introducido este concepto será necesario en este punto redefinir qué se entiende entonces por un «gen bueno». Un gen es seleccionado a ciegas como aquellos que sobreviven en el acervo genético. El acervo genético es el medio ambiente, considerado a largo plazo, del gen. Como primera aproximación se dijo que un gen es «bueno» según su habilidad para construir máquinas de supervivencia, es decir, cuerpos. Luego de definir las EEE, Dawkins dirá que el acervo genético se tornará un conjunto evolutivamente estable de genes, es decir, un acervo que no puede ser invadido por nuevos genes. Todo nuevo gen que surja (por mutación, reagrupación o inmigración), será penalizado por la selección natural. Pero ocasionalmente, un nuevo gen logrará extenderse en el acervo genético, habrá entonces un período de inestabilidad transitoria que culminará en un nuevo conjunto evolutivamente estable: así ocurre la evolución. Los genes son seleccionados de acuerdo a sus «méritos». Pero un mérito es juzgado sobre la base de los logros obtenidos frente al conjunto evolutivamente estable de genes que conforman el acervo genético existente.
[editar] Capítulo sexto: "Gen y parentesco"
En este punto, Dawkins tratará de explicar el comportamiento altruista (ver Altruismo en etología y biología evolucionista en Altruismo) que se da entre animales que guardan entre sí una relación de parentesco; un comportamiento de este tipo será la única EEE posible.
Todo lo estable ha debido ser preprogramado por el gen, y así, el comportamiento altruista ha de tener una causa genética (el gen como elemento último de selección). Asimismo, Dawkins postula que el altruismo en la naturaleza es meramente aparente, lo que se da, en realidad, es un egoísmo de los genes, que pretenden su expansión en el acervo genético, su replicación y su supervivencia. El altruismo hacia parientes que comportan una similitud genética (es decir, el altruismo entre los genes y sus réplicas en otros cuerpos) es la única EEE posible.
La selección y evolución del altruismo genético tienen que ver, fundamentalmente, con un índice de parentesco (posibilidad de dos parientes de compartir los mismos genes) según el cual el contenido genético común (de 1/2 entre hermanos y entre padres-hijos) irá disminuyendo proporcionalmente según aumente la distancia generacional. El concepto de selección de parentesco explicará el altruismo dentro de la "familia": cuanto más estrecha (más contenido genético común) sea la relación entre los miembros, mayor intensidad tendrá la selección. Así, el altruismo genético evoluciona entre parientes cercanos, ya que es el comportamiento que genera un mayor beneficio neto. Pero para que esto sea posible debe haber un reconocimiento del parentesco y una norma de acción preprogramada que incite al comportamiento altruista para con los parientes cercanos. Esta es, exactamente, la única EEE y lo que de hecho ocurre en la naturaleza.
Ahora bien ¿cómo se explican las asimetrías (altruismo paterno-fraterno, padres-hijos, de la madre sobre el padre respecto del hijo, etc.) cuando la carga genética es la misma? Fundamentalmente, introduciendo un índice de certeza según el cual será posible, por ejemplo, saber con mayor certeza quiénes son nuestros hijos que nuestros padres, etc. (sería un grave error y una EEnoE el dispensar un trato altruista con quien, en realidad, no es pariente cercano). En último término, es de esperar en la naturaleza, un mayor grado de egoísmo individual que de altruismo, ya que yo soy el único que poseo certeza absoluta de mi identidad.
[editar] Capítulo séptimo: «Planificación familiar»
En este capítulo, Dawkins analiza cómo deberían las máquinas de supervivencia « decidirse a traer o no nuevos individuos al mundo ». Así, realiza una crítica de lo que se afirma respecto a dicha cuestión en la obra de Wynne-Edwards (partidario de la teoría de “selección de grupo”[TSG]), valiéndose de las conclusiones de David Lack (“arquitecto jefe de la teoría del gen egoísta” [TGE]) en sus trabajos sobre las nidadas. Los puntos en los que confronta directamente ambas interpretaciones son:
· La elección de la cantidad de hijos (tamaño de la nidada): Según la TSG, el criterio es la “cantidad óptima para el grupo considerado en su conjunto”. Según la TGE, el criterio es individual, y está basado en el hecho de que “los individuos que tienen demasiados hijos son penalizados, no porque la población se extinga, sino porque pocos de sus hijos sobrevivirán”.
· La lucha por el territorio y la creación de una jerarquía dominante: Según la TSG, los derrotados asumen su derrota y, por altruismo de grupo, se retiran y dejan reproducirse al vencedor. Según la TGE, los derrotados se retiran porque “la mejor apuesta individual es abstenerse por el momento con la esperanza de obtener mejores oportunidades en el futuro”.
· El comportamiento epidéitico: Según la TSG, “consiste en una agrupación deliberada para facilitar una estimación en cuanto al tamaño de la población”. Según la TGE, es cierto que se produce esa suerte de estimación; sin embargo, el resultado no es una decisión de grupo acerca del núnero de hijos a tener, sino que cada individuo tratará de hacer ver egoístamente que la población es más grande de lo que en realidad es para que los demás se abstengan a reproducirse y así sus genes se difundan en mayor cantidad (“será ventajoso para cada uno de los individuos egoístas pretender ante los rivales que la población es densa, sea ello cierto o no”).
En conclusión, frente a la TSG, que apuesta por un altruismo de los individuos en favor del bien del grupo (selección de grupos) para explicar el control del índice de natalidad, la TGE presenta como criterio el cálculo egoísta de los individuos (selección de genes). Así, para Wynne-Edwards, “los grupos cuyos individuos restringen su propio índice de natalidad tienen menos posibilidades de extinguirse que los grupos rivales cuyos miembros individuales se reproducen a tal velocidad que ponen en peligro el abastecimiento de alimentos. Por tanto, el mundo se ve poblado de grupos de reproductores controlados”. Por el contrario, la conclusión de Dawkins tras presentar su crítica basada en la obra de Lack es que no es el grupo, sino los padres de los individuos (y en última instancia sus genes), quienes practican la planificación familiar, “en el sentido de que perfeccionan su índice de natalidad en vez de limitarlo para el bien público. Intentan potenciar al máximo el número de hijos supervivientes que tengan (ni muchos ni pocos)”.
[editar] Capítulos octavo: «La Guerra de las Generaciones» y noveno: «La Guerra de los Sexos»
Nos muestra una serie de casos de conflictos generacionales y entre parejas reproductoras. Dawkins usa estos ejemplos para explicar cómo la evolución ha marcado las opciones que toman los individuos.
[editar] Capítulo décimo: «Tú rascas mi espalda, yo cabalgo sobre la tuya»
En el capítulo X titulado "Tu rascas mi espalda, yo cabalgo sobre la tuya", Dawkins describe mediante ejemplos de especies animales, cómo actua el gen egoísta cuando individuos animales, ya sean de la misma especie o de diferente, viven en grupos. Vivir en grupos, defiende Dawkins, trae consigo beneficios heterogéneos, gracias a que, al vivir en grupos, los genes de los individuos toman más beneficios de la asociación que lo que invierten en ella. Un ejemplo de esto se puede ver en las manadas, donde los individuos sacan más partido cuando vivien en grupo que cuando viven solos, aun cuando tengan que compartir la comida.
El beneficio más importante que se deriva de vivir en grupo es para Dawkins, el de reducir el riesgo y peligro de ser devorado por un depredador. A partir de este hecho, y contando con la ayuda de ejemplos y de dos teorías propias, la teoría "cave" y la teoría de "nunca romper filas", Dawkins explicará cual es la tarea del gen egoísta para conseguir este beneficio. El primer ejemplo puede sustraerse del caso de una manada de mamíferos que corren, en grupo, para evitar a un depredador. Los mamíferos, al correr, actuarán de forma unicamente egoísta, sin dar lugar al altruismo. Después, Dawkins toma un segundo ejemplo basándose en aquellas aves que ofrecen un "aviso" a los otros individuos del grupo en señal de advertencia de peligro. En el ejemplo, parece que, como defiende Marler, de manera altruista, la llamada de atención del pájaro sólo sirve para atraer la atención del depredador. Sin enbargo, Dawkins pensara que las llamadas tienen el objetivo de llamar la atención del resto del grupo, para ponerles en alerta del posible peligro.
Dawkins ofrecerá otro ejemplo que aplica al salto de las gacelas cuando son perseguidas por un depredador. Dawkins defiende que son los genes quienes determinan que con el salto de la gacela lo que se persigue es que el depredador piense que la gacela es un objetivo "dificil" de conseguir,ya que sus saltos la describen como una presa ágil, joven, rápida y sana. Estos saltos, para Dawkins, suponen que la gacela sólo busca, egoístamente, salvarse así misma, y no desviar la atencion del depredador para salvar al resto del grupo, como piensa Zahavi.
En la última parte del capítulo, Dawkins enfocará la actuación del gen egoísta en la simbiosis, actuación que favorece a la aparición del beneficio mutuo entre dos indiviudos, y donde es necesaria, por tanto, la cooperación mutua. Las asociaciones en beneficio mutuo evolucionarán si cada socio obtienen más de lo que aporta. Esta idea, es fácil de asimilar, si los socios actuan de manera recíproca o simultanea. Pero Dawkins advierte que el gen egoísta no "cae" en la cuenta del sentido común o en la previsión de que siempre debe de darse la cooperación entre individuos, entonces surgen problemas, como el ejemplo que indica la existencia de individuos "tramposos" (los cuales no devuelven los favores que se les ofrecen; únicamente persiguen obtener el beneficio propio sin pagar el costo, para así, "arreglárselas mejor"), ya que no siempre que se ofrece un favor hay retribución por parte del gen egoísta.
[editar] Capítulo undécimo: «Memes: Los nuevos replicadores»
El gen egoísta lleva el concepto de evolución más allá de lo puramente biológico e introduce el concepto de meme. En el capítulo 11 Dawkins trata la cultura en el ser humano, presentando en analogía funcional al “meme” con el gen, ya que ambas dan lugar a formas en evolución y son similares como fenómenos de transmisión. Aclara que esta transmisión cultural no es un fenómeno exclusivo del hombre, sino que también se da en animales.
Las modalidades culturales no se heredan, al igual que ocurría con los caracteres adquiridos en la genética. Así como podíamos hablar de mutaciones genéticas podemos también hablar de “mutaciones culturales” que tienen lugar en ese proceso de “evolución cultural” y pueden dar origen a dos tipos de cambio, progresivo o regresivo.
Continúa Dawkins proponiendo su desacuerdo con las teorías que existen sobre el comportamiento humano basadas en la “selección de grupos”, él cree que deberían estructurarse a partir de otro supuesto, el de la “selección de genes”, con el fin de poder ofrecer una explicación de la cultura, de la evolución cultural y de las diferencias entre culturas, cuestiones ante las que estas teorías enmudecen.
Plantea la siguiente hipótesis: “para lograr una comprensión de la evolución del hombre moderno, debemos descartar al gen como base única de nuestras ideas sobre evolución”.
Y da paso a su definición de “meme”, esto es, la unidad de transmisión cultural o unidad de imitación. Pues bien, éste es un nuevo replicador que se reúne en un “acervo de memes” y se propaga de un cerebro a otro mediante un “proceso de imitación”, ejemplos de ello son las ideas, las modas, las formas de fabricar, o la idea de Dios, ante la que cabría preguntarse el porqué de su estabilidad y penetración en el medio cultural. Tal idea es replicada por la palabra y reforzada por un arte a la medida que Dawkins mismo alaba. De todas formas, su constante presencia en el acervo memético queda explicada por el autor debido a que la misma posee una gran atracción psicológica, lo que constituye su valor de supervivencia. Es decir, la idea de Dios se asocia con un sistema de premios y castigos en la vida después de la muerte, proceso por el cual se rectificarían las injusticias del mundo presente. A la vez dicha idea está asociada a un respaldo constante por parte de una entidad protectora. Por tales motivos Dawkins compara la eficacia de la idea de Dios con la de un placebo, donde la falta de eficacia positiva está equiparada por la eficacia derivada de la sugestión.
Así como los genes saltan de cuerpo en cuerpo utilizando como vehículos a óvulos y espermatozoides, los memes hacen réplicas de sí mismos mediante la imitación, siendo las cualidades de supervivencia las mismas que las citadas en el capítulo II para los genes, es decir, longevidad, fecundidad y fidelidad en la copia. En este caso la fecundidad resulta más importante que la longevidad y de la fidelidad debemos decir que los memes siempre se transmiten de forma alterada. El meme "parasita" al cerebro, por lo cual el mismo pasa a ser vehículo transmisor del meme en cuestión -de manera análoga a como un virus pasasita el mecanismo genético de la célula anfitriona.
Dawkins explica a continuación en qué consiste una unidad de meme, y la define como la “unidad mínima que mantiene la fidelidad de la copia”, es como una esencia que encontramos en la mente de cada individuo que ha comprendido una idea, resumiendo, “idea-meme” como la “entidad capaz de ser transmitida de un cerebro a otro”.
Vamos a considerar a los memes, de la misma manera que a los genes, como “agentes activos”, lo que nos conduce al problema de la competencia. En la competencia entre memes tiene un papel principal el tiempo, ya que un cerebro no puede estar ocupado por muchos a la vez.
Y, al igual que los genes formaban complejos coadaptados, los memes se refuerzan y cooperan entre ellos para la supervivencia mutua en el acervo. Pero también pueden entrar en contradicción, para lo que la selección se encarga de favorecer a aquellos que explotan su medio cultural para su propia ventaja.
Al finalizar el capítulo Dawkins señala lo positivo de esta teoría de los memes, y es que favorecen nuestro afán de inmortalidad, ya que podemos inmortalizarnos mediante una idea brillante que no tiene necesidad de perecer como lo hacían nuestros genes. Además debemos ser optimistas porque estos memes se pueden enfrentar a nuestros genes egoístas y derrotarlos, haciéndolos pasar a un segundo plano.
[editar] Capítulo décimotercero: «El largo brazo del gen»
Dawkins aborda en este último capítulo un problema latente en toda la obra: la confrontación gen-individuo. Esta dicotomía viene mucho más detallada en su libro El fenotipo extendido del cual este capítulo es solo un resumen.
Para responder a este problema, el autor propone ampliar los límites ortodoxos del fenotipo genético, esto es, de los efectos físicos causados por un gen. Tradicionalmente, se atribuye la cualidad de beneficioso a un gen que mejore la capacidad de crecer y reproducirse de un individuo, y perjudicial al que las empeore. Mas desde esta perspectiva se dejan de lado los efectos que un gen provoca para beneficio exclusivo de sí mismo. Así, por ejemplo, en las denominadas “desviaciones meióticas” (aquellas perturbaciones de la probabilidad de transmisión a un gameto, normalmente del cincuenta por ciento), un gen perjudica el proceso reproductor beneficiándose él mismo.
Desde este punto de vista (el de los genes) el autor defiende con numerosos ejemplos (desde los tricópteros hasta los castores) que los efectos fenotípicos de un gen no se enmarcan sólo en el individuo que lo transporta. La presa hecha por un castor es un efecto igual de indirecto de un gen que el pelaje de este mismo animal. Ambos son consecuencia de diversos procesos físico-químicos con un único origen: el gen. Por tanto, podemos decir que el individuo es un vehículo, pero no sólo de sus propios genes, sino también de todos aquellos que provocan una determinada conducta en él (transmitidos en virus, bacterias, parásitos mayores, etc.). Si los genes intrusos mejoran la capacidad reproductora del individuo, progresivamente estos se fusionan con los genes originales, acabando por ser indiscernibles los primeros de los segundos.
Cabe llegados a este punto plantearse (como lo hace el autor) tres preguntas:
- ¿Por qué se agrupan los genes en células?
- ¿Por qué se agrupan las células en cuerpos pluricelulares?
- ¿Por qué los cuerpos tienden a reproducirse mediante gametos unicelulares (lo que Dawkins denomina "ciclo vital de embotellamiento")?
La primera cuestión tiene una respuesta sencilla: los genes se unen por procesos químicos casuales entre ellos, mejorando su resistencia frente a otros. A lo segundo, si bien un tamaño excesivo puede tener considerables inconvenientes, tiene muchas más ventajas: mayor protección, mejor especialización,... es decir, mayores posibilidades de supervivencia. En cuanto a la tercera cuestión, el autor ofrece tres causas: primero, el “embotellamiento” facilita la mutación evolutiva (y, por tanto la optimización) de las generaciones posteriores. En segundo lugar, los gametos proporcionan al individuo un calendario cíclico que mejora la eficiencia reproductiva. Y, por último, permite una homogenización del grupo (dado que todos provienen de los mismos progenitores) que facilita su interacción.
Para terminar tanto el capítulo como la obra, el autor hace un repaso a sus apuestas teóricas como un camino que abrirá muchos campos en la biología evolutiva del futuro, criticando la dejadez por la que estos temas han pasado por las manos de los biólogos ortodoxos de la doctrina darwiniana.
[editar] Críticas
La mayoría de los biólogos evolutivos modernos aceptan que la idea es consistente con muchos procesos de la evolución. Sin embargo, la visión que la selección en otros niveles, tales como organismos y poblaciones, raramente opone la selección en genes, es más polémica. Mientras que las versiones ingenuas del seleccionismo del grupo se han refutado, formulaciones más sofisticadas hacen predicciones exactas en algunos casos mientras que postulan la selección en niveles más altos
En ocasiones se ha dicho que este libro apoya el determinismo genético. Por esto y por otras razones hay personas que lo consideran un libro controvertido. Al respecto del determinismo genético Dawkins escribe explícitamente que a pesar de que los seres humanos estamos bajo la influencia de nuestros genes, no estamos controlados por ellos.
Otros sectores también critican que, al ser un libro dirigido al público, abusa a veces de la retórica en vez de tratar de dar un justificación puramente científica a sus razonamientos.
[editar] Ediciones
- 1976: primera edición.
- 1989: edición actualizada (ISBN 853190188X). La mayoría del texto de la edición de 1976 se conserva, haciéndose la actualización generalmente en forma de notas al final del texto. Incorpora dos capítulos nuevos: el capítulo 12, Los chicos buenos terminan primero (basado en los trabajos de Robert Axelrod); y el capítulo 13, El largo abrazo del gen (basado en la obra El Fenotipo extendido del propio Dawkins).
[editar] Bibliografía
- The Selfish Gene, Richard Dawkins Oxford University Press, 2nd edition, trade paperback, September, 1990, 352 pages, ISBN 0192860925
- El gen egoísta, Richard Dawkins Salvat Editores, S.A., 2ª edición, Barcelona, 2000, 407 páginas, ISBN 8434501783
[editar] Enlaces externos
- El gen egoísta: ¿El bien de la especie? MundoBiología
- Selección de fragmentos de El gen egoísta relativos al concepto de "meme", traducidos por Giovanna Winchkler <universidad-de-la-calle.com>.

