Economía de mercado

Economía de mercado
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Por economía de mercado se entiende la organización explícita y asignación de la producción y el consumo de bienes y servicios que surge del juego entre la oferta y la demanda. También se utiliza para designar al país y sobre todo al conjunto de los países que la adoptan, habitualmente en plural: economías de mercado.
En una economía de mercado, productores y consumidores coordinan sus planes interactuando en el mercado. Se supone que ambos tipos de agentes económicos asumen el precio de los bienes como un dato dado y, a partir de allí, toman sus decisiones de producción y consumo, maximizando la ganancia en el caso de los oferentes y maximizando la función de utilidad (satisfacción) en el caso de los consumidores. La participación de ellos, ofreciendo y demandando cantidades de bienes y servicios a su vez altera las condiciones del mercado afectando la evolución de los precios. Este proceso ha sido denominado por Adam Smith, como la mano invisible.
En una economía de mercado se decide la tecnología de mercado entre los ofertantes y los demandantes. Los consumidores deciden lo que deben de producir las empresas para que no produzcan de más y tengan pérdidas.
Es un orden económico en el que todos los procesos económicos, es decir producción, distribución y consumo; así como los precios y las condiciones de intercambio, se determinan exclusivamente a través de oferta y demanda. Una verdadera economía de mercado que funciona como un libre mercado es definida por el liberalismo económico como el sistema más eficiente y justo de suministro y distribución de bienes, al basarse en la mutualidad y la igualdad. Un mercado libre sólo puede existir, sin embargo, en una economía sin monopolios o cárteles. Los agentes involucrados tienen que ser pequeños, para no tener gran influencia sobre cantidades o precios. Por otro lado, una economía de mercado con mercado libre es incompatible con un Estado Social o con agrupaciones corporativas que introduzcan reglas y sistemas de soporte para los débiles, alterando la libre competencia.
La teoría económica liberal clásica, por ejemplo con David Ricardo, supone que, teóricamente, en una economía de mercado la tasa de interés del capital y los beneficios empresariales tienden hacia cero con el tiempo. La tercera, quinta o sucesivas unidades de producción no pueden rendir los mismos beneficios que la primera, según la ley de rendimientos decrecientes. Similares predicciones se efectuaban para los salarios, que deben ajustarse al mínimo de subsistencia, según la ley de bronce de los salarios. La crítica que el marxismo realiza de la economía clásica parte en buena medida de la interpretación de esas teorías, además de sus propias formulaciones, como la teoría de la plusvalía y la alienación; supone que la aplicación de una economía de mercado llevaría a una polarización social entre proletarios cada vez más pobres y capitalistas cada vez más ricos. El que ambas predicciones (liberal clásica y marxista) no se cumplieran en la evolución histórica de la economía real ha supuesto distintas reinterpretaciones, a cargo de la distintas escuelas de pensamiento económico posteriores: la economía neoclásica, el marginalismo, el monetarismo, el keynesianismo, el neoliberalismo económico, la escuela de Chicago, etc.

