Eclesiástico

Eclesiástico

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Para otros usos de este término véase clérigo.
Portada de la Biblia "protestante" de Gustavo I de Suecia de 1541, la primera en idioma sueco. Incluía los deuterocanónicos en una sección al final del Antiguo Testamento.
Portada de la Biblia "protestante" de Gustavo I de Suecia de 1541, la primera en idioma sueco. Incluía los deuterocanónicos en una sección al final del Antiguo Testamento.

Eclesiástico es el último de los libros sapienciales del Antiguo Testamento, anterior a los libros de los profetas, se encuentra entre los llamados deuterocanónicos, llamados apócrifos por algunas denominaciones. Se lo denomina también Sirácida. En la versión católica de la Biblia se ubica entre el libro de Sabiduría y los Salmos.

No debe confundirse con el Eclesiastés, también un libro sapiencial del Antiguo Testamento, de nombre similar.

Tabla de contenidos

[editar] Datos generales

[editar] Nombre del libro

"Eclesiástico" proviene del griego εκκλησια ("asamblea"), y se refiere al uso que se daba a este libro en las primitivas asambleas cristianas. El nombre le fue dado por Cipriano de Cartago (160-258), Padre de la Iglesia, debido a que la iglesia lo utilizaba frecuentemente para la predicación[1] por su contenido moral. El nombre de la Vulgata, Ecclesiasticus ha recibido diversas interpretaciones pero ninguna que resulte definitiva.

Este libro lleva en la versión de la Septuaginta el título de Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá. De ahí el nombre que ha recibido de Sirácida. El autor además del nombre precisa al final del libro que se trata de un judío de Jerusalén. Alguna variante de los textos griegos afirma también que es un sacerdote.

[editar] Autor

Eclesiástico es el único de entre los libros sapienciales de cuyo autor conservamos el nombre; en el capítulo 50, 27 se dice:

Doctrina de inteligencia y ciencia grabó en este libro Jesús, hijo de Sirac, de Jerusalén.

Se trataba posiblemente de un rabino de Jerusalén, que escribió la obra hacia el año 190 adC;[2] Se dedicó desde joven al estudio de la Ley y la Sabiduría, y buscó la salvación en la oración. Ben Sirá es un hombre que ha viajado y que dispone de una rica experiencia de vida basada en la observación. Ha sido calumniado con acusaciones falsas; aclarada la verdad por obra de Dios, Jesús le entona un canto de acción de gracias que cristaliza en este libro.

Algunos autores sostienen que Ben Sirá era saduceo, o que al menos simpatizaba con ellos, pero dado que su libro fue encontrado entre los Manuscritos del Mar Muerto y en las ruinas de la fortaleza de Masada,[3] es más probable que su obra alentara a grupos disidentes.

[editar] Texto y datación

El original fue escrito en hebreo;[4] la traducción griega se estima obra de un nieto de Sirá, quien lo habría traducido unos 60 o 70 años después. Hoy se dispone de copias del texto hebreo manuscritas por los judíos caraítas en el siglo IX, encontradas en el depósito de una sinagoga en El Cairo en 1896 (3:6-16:26; 18; 19; 20; 25; 26; 36; 37; 35:11-38:27; 39:15-51:30), en 1931 (32:16-34:1) y 1958; así como de fragmentos de manuscritos copiados en el siglo I o antes, encontrados en Qumrán[5] (6:14-15; 6:20-31; 51:13-19) y en 1964 en la fortaleza de Masada (39:27-32; 40:10-19,26-44;17:6).[6] Actualmente se dispone de dos tercios del texto hebreo: 1.108 versículos, con respecto a los 1.616 que tiene el griego.[7]

Jerónimo menciona haber tenido el texto hebreo pero que al final revisó la traducción latina (llamada Vetus latina) que ya existía para su versión de la Vulgata.

En el prólogo de la versión griega se menciona que se trata de una traducción del hebreo realizada por el nieto del Ben Sirá para que lo usaran los judíos de Alejandría y da una fecha: el año 132 aC.

A pesar de todo lo anterior, el origen hebreo del texto ha sido muy discutido.

La datación puede fijarse con cierta certeza, porque Jesús habla elogiosamente del Sumo Sacerdote Simón, segundo de este nombre (Ecli. 50), que parece haber sido su contemporáneo. El traductor del libro al griego manifiesta que Jesús era su abuelo, y él —el traductor— se fue a Egipto en el año 38 del rey Evergetes (también segundo de ese nombre), es decir, en 132 adC.

El autor nada sabe de las persecuciones bajo Antíoco IV Epífanes, y no ha oído hablar de la conquista de Jerusalén ni del saqueo del Templo, hechos que comenzaron en 170 adC. Por lo tanto, el libro ha sido escrito antes, alrededor de 180 adC.

En esos tiempos, el helenismo hace presa de Israel, y contra esta cultura foránea preconiza el Eclesiástico.

El libro constituye un inapreciable y casi único testimonio de la realidad de su tiempo y de las costumbres y usos judíos de entre la fecha de la composición original y la de la traducción del nieto de Sirá (130 adC).

[editar] Canonicidad

No forma parte del Tanaj judío, aunque se lo cita ocasionalmente en la literatura rabínica y el Talmud de Babilonia (Baba Qamma 92b) cita el capítulo 13 del Sirácida como si proviniera de la Biblia; varios grupos marginales judíos lo han aceptado como tal (los esenios de Qumrán, los zelotes de Masada, los caraítas en la Edad Media y los Beta Israel etíopes).

La iglesia católica y las iglesias ortodoxas y orientales lo consideran como parte integral del canon de la Biblia. Fue incluido en la Septuaginta griega con el nombre de Libro de la Sabiduría y Virtud y aparece en todos los códices griegos de la Escritura conocidos. Por ser deuterocanónico (no haber sido incluido en el canon del judaísmo oficial), los protestantes no lo aceptan como canónico y generalmente no lo incluyen en sus versiones de la Biblia.

Fue retirado del canon bíblico judío tras el Concilio de Jamnia debido, según se dijo, a la presencia de textos misóginos o a la influencia de filosofía epicúrea: era considerado un texto de herejes o de extraños al judaísmo. Sin embargo, fue usado por las comunidades de Qumram y existen citas del libro incluso en el Talmud. La liturgia judía[8] y cristiana lo emplea también en sus ceremonias.

[editar] Contenidos

Como el nieto de Sirá señala en el prólogo, el libro está dirigido a los judíos piadosos que quieran vivir la vida según la Ley, sin olvidar a los paganos que quieran saber lo que les espera al convertirse en buenos judíos.

Atrapado en un mundo que se volvía un poco más pagano cada día, Sirá intenta mantener la integridad de la fe religiosa yahvista y purificar sus costumbres, que cada vez se van tiñendo más de infiltración helenística.

[editar] Enseñanza

El Sirácida contiene sobre todo máximas éticas, lo que lo asemeja a Proverbios; se ignora si Ben Sirá fue el autor original o simplemente un compilador, aunque el estilo uniforme de la redacción hace pensar lo primero. Trata de temas diversos, desde reglas de cortesía y humildad hasta preceptos respecto al culto, la superación de las pruebas y temor a Dios, pasando por normas respecto a los deberes para con el estado, la sociedad y el prójimo.

La misma índole del texto, al parecer una colección de frases, refranes, poemas de diversas fuentes, da pie para la disputa sobre el origen mismo del texto y su lengua. Al parecer algunos himnos a la sabiduría o a Dios creador sirven de enlace entre los diversos conjuntos de textos. El primero sobre la sabiduría y el temor de Dios al que siguen diversas recomendaciones de cómo adquirirla. El segundo sobre la diferencia entre la vía del bien y del mal pasando por los diversos estados de vida y las profesiones y temperamentos. En el tercer conjunto se trata de la discreción y de la codicia y acaba con un himno de la sabiduría a sí misma.

El epílogo se invita a ir a las fuentes de la sabiduría. A continuación siguen dos suplementos: uno sobre el temo r de Dios y otro sobre la muerte.

Si bien Eclesiástico no presenta un plan organizado y premeditado, ya que toca temas diversos y va saltando de uno al otro, pueden identificarse cuatro líneas doctrinarias principales:

[editar] Sabiduría como característica de Israel

La Sabiduría fue otorgada por Dios a Israel, forma parte integrante de su historia y cultura y se ha encarnado en la puesta por escrito de la Ley. Por ello, sólo entre judíos puede encontrarse el conocimiento verdadero.

La definición Eclesiastés hace de los sabios y la sabiduría no se aleja en ningún punto de los que hacen los demás Libros Sapienciales y entronca especialmente con Proverbios.

[editar] Los palestinos pueden definir a Dios

La enseñanza sobre Dios sólo es impartida por los judíos de Palestina. Estos enseñan que Dios es nuestro padre, que Él creó el mundo y todo lo que contiene, que es bueno, moral e infinitamente sabio, que sabe si le somos fieles o infieles, que premia a los buenos y castiga severamente a los injustos e impíos.

[editar] Premio y castigo en este mundo

Al igual que otros libros de la literatura sapiencial, Sirácida se enfrenta al grave problema de que el judaísmo dice que hay premios y castigos, pero no tiene un concepto de vida después de la muerte. Concluye, pues, que estas retribuciones y castigos son temporales, es decir, pagaremos nuestras deudas y gozaremos de las mieles de la complacencia de Dios en este mundo.

[editar] La riqueza no es virtud

Prescindiendo de todo nihilismo, el Eclesiástico procede a hacer una moderada crítica de los ricos: la riqueza puede denotar inteligencia de parte de quien la ha amasado, pero no garantiza virtud, piedad ni justicia. Tiene un valor muy relativo y es peligrosísima para la salud espiritual de quien se regocija en ella. El verdadero camino, entonces, es la moderación.

[editar] Influencia

La notoria influencia del Sirácida se siente en todo el Nuevo Testamento:

Juan 13:31,14:10,14,15,21,23,28,15:1,8,15;
Mateo 5:42,10:10,11:25,15:4-6,20:26-29,21:28-31;
Lucas 7:35,9:57-59,10:21,14:28-37;

[editar] Notas

  1. Biblia de Jerusalén:902
  2. Se ignora si Ben Sirá residía aún en Jerusalén para estas fechas, o se había trasladado a Alejandría, donde existía una próspera colectividad judía.
  3. Yadin, Yigael (1986) Masada. La fortaleza de Herodes y el último bastión de los zelotes. Barcelona: Ed. Destino.
  4. Charles, R.H. (1913) The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament I
  5. 2Q18 y 11Q5XXI. ver García Martínez, Florentino (1992) Textos de Qumrán:344-346,487. Madrid: Editorial Trotta.
  6. Obando, Yovanni (2007) Libro del Eclesiástico. Pasto.
  7. Fragnelli, P. Sirácida (Eclesiástico) VocTEO.
  8. Véase: C. ROTH, Ecclesiasticus in the Synagogue Service en JBL 1952, pp. 171-178.

[editar] Véase también

[editar] Bibliografía

  • CAZELLES, HENRY (1981), Introducción crítica al Antiguo Testamento, Barcelona: Herder. ISBN 84-254-1085-1.

[editar] Enlaces externos

Libro anterior:
Sabiduría
Eclesiástico
(Libros sapienciales)
Libro siguiente:
Isaías

(Libros proféticos)


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