Dialecto montañés

Cántabro (lingüística)
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| Cántabro o montañés (cántabru) | |
|---|---|
| Hablado principalmente en: |
|
| Clasificación genética: | Indoeuropeo Itálico |
| Estatus oficial | |
| Lengua oficial en: | Sin oficialidad |
| Regulado por: | Sin regulación |
| Código | |
| ISO 639-1 | |
| ISO 639-2(B) | |
| ISO 639-2(T) | |
| SIL | |
Recibe la denominación actual de cántabro (cántabru) y tradicional de montañés la modalidad lingüística autóctona de Cantabria, empleada en algunas zonas de esa misma comunidad autónoma, zonas limítrofes de Asturias, Vizcaya, y la montaña de Burgos y Palencia, en España.
El cántabro es un dialecto románico evolucionado directamente del latín con un desarrollo que lleva a incluirlo dentro del diasistema lingüístico asturleonés junto con el alto-extremeño, el mirandés, el asturiano y el leonés. Diversas cuestiones tales como el sustrato, las influencias de adstrato (zona de contacto con el euskera y fuerte relación con territorios castellano parlantes) la incorporación más temprana a la Corona de Castilla frente a otros territorios del diasistema así como la ubicación geográfica y política marginal dentro del dominio lingüístico asturleonés, hacen que el cántabro adquiera ciertas diferencias y personalidad frente a las otras modalidades lingüísticas de dicho diasistema.
Tabla de contenidos |
[editar] Distribución geográfica
Actualmente el cántabro o montañés no goza de un uso muy extenso consecuencia de un proceso creciente de castellanización. En la mayor parte de su zona de extensión se utiliza un habla de transición entre el castellano y el cántabro más o menos pura o asimilada a la lengua oficial del estado. Así mismo está prácticamente desaparecido de los grandes centros urbanos a excepción de neohablantes e inmigrantes de la Cantabria rural.
[editar] Número de hablantes
No existen datos acerca del número de hablantes puros pero se encuentran en claro proceso de regresión siendo, probablemente, un porcentaje muy pequeño. Pese a todo todavía se pueden encontrar parlantes patrimoniales en algunos puntos tales como en la Comarca de los Valles Pasiegos, Tudanca, Carmona, Soba y Herrerías.
[editar] Apoyo social
Así mismo diversas asociaciones para la recuperación del patrimonio lingüístico cántabro llevan años impulsando cursos de cántabro en Santander y Torrelavega intentando crear un pequeño espacio social de neohablantes. Este apoyo social se limita al impulso que realizan asociaciones tales como ADIC. Un ejemplo de estas reivindicaciones es la campaña de recogida de firmas con el fin de que se declare Bien de Interés Cultural.[5] [6] A pesar de este exabrupto, la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria (ocupada por el PRC de Revilla) colaboró en el año 2008 en la publicación de un diccionario cántabro-castellano. [7]
Desde las fuerzas políticas de la región, Unidad Cántabra y Conceju Nacionaliegu Cántabru son dos partidos políticos que reclaman "el reconocimiento por parte de las instituciones de los gobiernos español y cántabro de la lengua cántabra y la toma de medidas que garanticen su protección, enseñanza y uso en la vida cotidiana del país". Cabe destacar que son dos fuerzas políticas minoritarias en la región, obteniendo por ejemplo el Conceju Nacionaliegu Cántabru 1.245 votos en las elecciones autonómicas españolas de 2007.
El regionalismo deja fuera al cántabro de cualquier representación o apoyo político, quedando vigente declaracioens tales como las que hizo el actual Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla calificando al cántabro de "castellano mal hablado".[8] A pesar de este exabrupto, la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria (ocupada por el PRC de Revilla) ha colaborado recientemente en la edición de un diccionario cántabro-castellano.
[editar] Polémica sobre la denominación de dialecto
Hay que delimitar tres conceptos:
- Lenguaje como facultad humana.
- Lenguas o idiomas como realizaciones, materializaciones de la facultad humana del lenguaje.
- Hablas como modalidades o realizaciones idiomáticas propias de una zona o región (las denominamos también bables).
El dominio lingüístico de la Península Ibérica comprende cuatro lenguas españolas (catalán, vascuence, castellano y gallego), además del portugués. En Cantabria no existen ni dialectos, ni muchos menos lengua o lenguaje propios.
La noción de dialecto ha sido muy debatida y se han ensayado múltiples denominaciones. Se trata de un concepto o noción genéticos: Toda lengua o idioma es un dialecto respecto de la lengua madre de la cual procede; en el caso español, con excepción del vasco, los demás derivan del latín. Pero la diversificación de las lenguas es una tendencia natural que contiene o frena por causas o razones no exclusivamente lingüísticas. Desde la perspectiva genética, el castellano y el catalán generarán a su vez, dialectos propios, así el valenciano, mallorquín, del catalán, o andaluz, canario y demás del castellano.
La perspectiva cambia cuando se consideran lenguas unos dialectos y no se consideran tales otros: se les atribuye a los primitivos dialectos la condición de instrumentos lingüisticos al servicio de determinadas comunidades, más o menos extensas, eso poco importa, pero siempre y cuando, al menos, hayan desarrollado una cultura propia y, además y sobre todo, exista un modelo ideal único de lengua y, por supuesto, su correlato normativo no está materializado: es virtual, abstracto. Puede considerarse como la suma teórica del todo lo que, eliminados los rasgos indiviudales y locales, queda común.
En la Península Ibérica (y las respuestas de los encuestados para los Atlas Lingüísticos a la preguntas de qué lengua hablan, en las que recogen las denominaciones de las hablas locales, lo demuestran con claridad) los modelos, en la actualidad, no son más que cinco: Los hablantes andaluces, hispanoamericanos, asturianos, santanderinos o montañeses, murcianos, extremeños, en la misma medida que los castellanos de ambas Castillas, y los leoneses, tendemos todos a realizar el modelo ideal que denominamos castellano o español culto.
El habla media de la Montaña es castellana, más aún que el castellano primitivo, originario. Diseminadas por su variadísima geografía, y en estado de mayor o menos castellanización, se mantienen hablas locales, que se diferencian unas de otras y que, en algunos casos, coinciden con las hablas leonesas en general, pero ello no impide que, en casa caso, se manifieste a través de cada uno de estos bables una cultura peculiar.
En el dominio lingüístico cántabro se confunden y alternan tendencias diferentes, cuya ubicación y distribución geográfica no coincide con los límites naturales; la realidad geográfica y la realidad lingüística no confluyen.
Cantabria se halla en una encrucijada, en un cruce geográfico-lingüístico. Solar de la modalidad castellana inicial, hoy se encuentra entre Castilla y León, sin olvidar los límites o lindes con Vasconia.
La mayoría de los estudios sobre nuestro dialecto, con que hoy contamos en Cantabria, se deben a nuestros costumbristas, que pusieron de su parte la mejor intención por conservar ese lenguaje que, ya entonces, vieron abocado a la desaparición.
Es también necesaria una estratificación social de nuestras hablas. Manuel Alvar, en su Dialectología Española, ya indicaba que, aunque podía considerarse como desaparecido el dialecto antiguo, ciertos rasgos, como es el caso de la aspiración, pervivían en hablantes rústicos. También nuestros costumbristas connotaban la clase social de sus personajes por medio del uso de un lenguaje especial, indiferenciado, en ocasiones, rasgos vulgares de los propiamente dialectales. Refiriéndose a Cantabria, cabría decir que lo que pueda quedar de nuestras hablas, sólo es detectable en hablantes pertenecientes a ambientes rurales o culturalmente bajos.[9]
[editar] La cuestión del nombre
Respecto a la denominación corrientemente utilizada para la modalidad lingüística autóctona de Cantabria, actualmente viene utilizándose cada vez con mayor frecuencia cántabro pese a existir corrientes que prefieren utilizar el apelativo de montañés.
Las diferencias estriban fundamentalmente en que estos últimos consideran al término “montañés” como el nombre tradicional utilizado por algunos escritores costumbristas y, teóricamente, con una mayor posible aceptación entre la población rural, mientras que los otros sectores entienden que ese término no es adecuado dado que La Montaña es una comarca de Cantabria que no se corresponde ni sirve de identificativo para la totalidad de los habitantes del país. Argumentan esta cuestión con las escasas encuestas realizadas (Atlas lingüístico y etnográfico de Cantabria de Manuel Alvar y Language loyalty and linguistic variation a study in Spanish Cantabria de J.C. Holmquist) donde únicamente en 5 puntos encuestados, situados todos ellos dentro de La Montaña, se respondía montañés ante la pregunta “¿qué es lo que habla usted?”, mientras que en otros puntos fuera de La Montaña se respondía con el nombre de la comarca: pasiegu, lebaniegu, campurrianu.
Actualmente muchas de las organizaciones lingüísticas y una cada vez mayor parte de la opinión pública parecen inclinarse por el término cántabru frente a montañés.[cita requerida]
[editar] Variantes
Pese a lo afirmado comúnmente, el cántabro presenta bastante uniformidad, especialmente comparado con otras lenguas, sin embargo, existen las lógicas variaciones y divergencias especialmente si tenemos en cuenta la carencia de un estándar, no haber gozado de oficialidad y estar sometido a una fuerte presión por parte del castellano.
A grandes rasgos podemos decir que el cántabro presenta dos grandes dialectos: el occidental y el oriental. La divisoria entre ambas variantes la marcan el río Saja y el Pas que son occidental y oriental respectivamente. En la cuenca del Besaya encontramos una frontera discontinua con zonas de hablas de transición entre los dos dialectos que emplean rasgos de uno y otro lado.
Así mismo podemos encontrar dentro del cántabro occidental un subdialecto al sur de la cordillera, probablemente consecuencia de una mayor castellanización, y en cántabro oriental una variante encartada o veciana más allá del Agüera que recupera algunos de los rasgos propios del dialecto occidental.
Las diferencias fundamentales entre los dos dialectos son:
- Terminación del masculino plural en –os en el occidental y en –us en oriental (salvo en el subdialecto veciano que hace –os) Ej.: perros, perrus
Las hablas de transición del Besaya presentan esta característica como en el occidental.
- Nombres propios, verbos, numerales, pronombres, adverbios y artículos en cántabro occidental se hacen en –o (a excepción de los nombres de los barrios, de los participios en singular y del artículo contable lu) En oriental lo hacen todo en –u. Ej: Paulo-Paulu, diendo-diendu, cinco-cincu, ello-ellu, lo mejor-lu mejor (incontable)
- Uso en oriental de adverbios de cantidad con terminación en femenino para con sustantivos de neutro de materia. Ej.: poca conocimientu, mucha cementu, mucha pelleju…
- En oriental cierre en un grado de la vocal átona final –e en –i en todos los casos. Ej.: organizacionis, Lus Poblis (barrio de Selaye [en cast. Selaya]), tréboli, vivin, visti…
En occidental éste rasgo se registra sólo en los siguientes casos:
• Pronombres demostrativos (esti, esi)
• Pronombre personal le: li
• Presentes de indicativo y subjuntivo de los verbos de la segunda conjugación (bebi, comin, escuendis, jacin…)
• Imperativo de los verbos de la segunda conjugación (atiendi, bebi, cuesi, cuéi…)
• Indefinidos de las tres conjugaciones (cantesti, triji, juisti…)
• En algunos términos esporádicos (juenti, tardi, lechi…)
• Nombres de algunas localidades (Ruenti, Vispieris, San Vicenti…)
Las hablas de transición del Besaya presentan este rasgo con las mismas características que el oriental.
- Utilización de los pronombres de tercera persona en la función de Complemento Directo:
Paradigma occidental:
Lu: nombres contables con artículo /el/.
Lo: nombres no contables con artículo /el, la/.
La: nombres contables con artículo /la/.
Paradigma oriental:
Li: nombres contables con artículo /el/.
Lu: nombres no contables con artículo /el, la/.
La: nombres contables con artículo /la/.
- Aspiración de la –H y –F.
Frecuente en occidental salvo en el subdialecto del sur donde es inexistente a excepción de Campoo de Arriba. En el oriental, constatable fuertemente en la toponimia, sólo se conserva con una cierta vitalidad en los valles más cercanos al Besaya. En el resto del territorio se mantiene ante los diptongos –ue, –ui y en restos lexicalizados.
A través de los estudios de Carlos Ealo López (Situación actual de las hablas de origen asturleonés en Cantabria del 2003) y Lorenzo Rodríguez Castellano (Estado actual de la H aspirada en la provincia de Santander de 1954) podemos comprobar la drástica reducción de la aspiración en el cántabro oriental en apenas 50 años, llegando, en 1954, hasta casi el Río Campiezo, en Trasmiera y, en la actualidad, no pasando de Piélagos, Toranzo y Villafufre. Salvo pequeñas islas con aspiración esporádica algo más fuerte en torno a Liérganes, San Roque de Ríomiera y Ribamontán.
Actualmente no existe ninguna coiné estandarizada del cántabro pero las diversas organizaciones que trabajan por la recuperación de este patrimonio lingüístico suelen adoptar ciertas formas estandarizadas acordes con las hablas de transición que presentan rasgos de los dos dialectos.
[editar] Características
Liébana: Reminiscencias del leonés. Nansa, Saja, Besaya (núcleo del montañés): Fonética montañesa característica, arcaísmos, influencia latín vulgar. Pas: Sustratos del leonés, fonética pasiega característica, arcaísmos, influencia latín vulgar. Trasmiera, Asón: Matices dialectales propios. Costa occidental: Sustratos del astur-leonés y del montañés. Agüera: Tenues sedimentos translaicios vascos. Campoo: Reminiscencias del castellano antiguo y del montañés.
Las características más relevantes del montañés son:
[editar] Fonética
- En ocasiones, proliferan ejemplos de pervivencia de la f inicial latina como h aspirada casi asimilable a la j, clara muestra de transición de la f conservada en astur-leonés a la h muda del castellano: farina > h.arina > harina. En italiano, gallego y en catalán, lenguas romances conservadoras, es decir, cercanas a su origen latín, también se da la pervivencia de la f inicial latina, que en idiomas como el castellano se ha enmudecido. En algunos subdialectos cántabros da una aspiración similar de la s intervocálica (voh.otros).
- Tendencia al cierre de la o final como marca de género masculino. Se dá en los sustantivos y adjetivos en masculino singular (salvo nombres de persona), casi todos los numerales y muchos topónimos, verbos y adverbios. Esto sería para la variante occidental, en la oriental además; en todos los plurales, adverbios, verbos, artículos y nombres de persona. Se trata de un rasgo arcaizante que remonta al latín.
- Tendencia al cierre de la e final en i. Este rasgo se da principalmente en la variedad oriental, pero algunas palabras como leche (lechi), demostrativos y algunos tiempos verbales se dan en todo el montañés.
- Palatalización de la -l en lexicalizaciones, como llar(fogón), lloreda(laurel), llama(ciénaga).
- Palatalización de la -n en lexicalizaciones: ñevi (nieve), ñial (nido), ñublu (nublado),...
- Multitud de diptongaciones, elipsis y metátesis (inversión del orden de los fonemas): pirriu, argullu, ah.uegar,muh.otros, uh.anu, dendi (latín deinde), etc.
- Yeísmo: ll e y se pronuncian como [j] (i), sobre todo el la zona central: vayi, acuyá,etc.
- Aspiración de la s intervocálica.
- Figuras de dicción como aféresis (esviar), síncopa (caltener, latín caput-tenere), apócope (pindiu), epéntesis (calándriga), vocales paragógigas (rede), metátesis acentuadas (glárima).
- Desplazamientos acentuales: ráiz, máiz, méndigo, cardino.
- Pronombre átono a tónico: el tú prau, la mí jata...
- Formas de imperativo plural en -ái, -éi e -í: coméi (comed), pasái y sentaivos (pasad y sentaos)
- Contracción en + artículo: nel, ena, enos, enas
[editar] Otros rasgos más locales
- Cierre de la –a átona en posición final en un grado en –e o bien en una vocal mixta (–a cerrada o –e abierta) cuando va detrás de una sílaba acentuada. Este fenómeno se produce en las cuencas del Besaye, Pas, Pisueñe y Miere. Ej.: case, manuque, autuvíe, eses vaques, Cantabrie, Selaye…
- Desarrollo de –y antihiática. Principalmente en los grupos –íu, –uí, –éa (cuando está acentuada la –e) y, en menor medida –ee, –eí, –ía o –iá. Ej.: diye (día), guiyar (guiar), miyu (mío), friyu (frío), astruyir (destruir), riyu (río), tiyu (tío) ruyir (roer), ideye (idea), correye (correa), reyir (reír), creyer (creer)…
El mismo fenómeno suele afectar a la formación de los plurales o, incluso y más esporádicamente, a los participios: maldayis/maldáis, levantayu/levantáu…
Típico de Pas, zonas de influencia y limítrofes.
- Pérdida, también en Pas y zonas de influencia, de la –r en la 3ª persona del plural de los pretéritos (-áin, -éin) Ej.: cazáin (cazaron), atropain (recogieron)…
[editar] Léxico
El montañés cuenta con un rico repertorio de vocablos que lo conforman y que encuentran su origen en las lenguas que a lo largo de la historia se han hablado o han influido en el territorio cántabro. Así cronológicamente encontramos léxico de origen:
- Preindoeuropeo. Frecuente en la toponimia. Bárcena, cajiga (prerromana a través del latín cassus o cassinus). Al sufijo -iegu, -iega y a veces -ecu, -eca, casi exlusivos del norte peninsular se les otorga este posible origen.
- Céltico. De pequeña importancia en el campo del léxico, no así en la fonética, pero mayor que en otras lenguas romances como el castellano: abalejo (celt. abal, manzana), borona (celt. bron), adra (irl. adar). Muchos topónimos tienen posible origen céltico.
- Latín culto y vulgar. Como le corresponde por ser lengua románica, si bien la peculiaridad estriba en que el montañés mantiene formas latinas más puras que sus equivalentes castellanas por el menor grado de evolución: llumiacu (lat. limacus, babosa), esquilu (lat. scurius, ardilla), etc.
- Arcaísmos castellanos. Como consecuencia de la evolución paralela y en permanente contacto e intercambio entre el castellano y el montañés en sus orígenes y el posterior aislamiento del montañés muchas de las formas desaparecidas en castellano aún se conservan en el habla de Cantabria en su forma original o adaptadas a la fonética montañesa. Cabe preguntarse cuántas de ellas son montañesas de origen y prestadas al castellano y viceversa. Los ejemplos son infinitos: asubiar, mancar, sofrir, etc.
- Astur-leonés. Lengua de contacto en la zona occidental y en la cual se circunscribe. El léxico compatido es pues también innumerable: abertal, abondu, amayuela, bígaru, tochu, taja(taya), jarreru(xarreru), etc
- Vasco. Las formas más antiguas son puestas en duda, pues muchas de ellas son prestamos del latín en origen (latín cyma, euskera kima, montañes quimba o quima (rama)). La mayoría de ellas voces modernas en la jerga marinera de la zona oriental y de los canteros trasmeranos: chacurro (eusk. zakurra, perro), arpicol (eusk. arpiko, cincel), etc.
[editar] Muestra textual
Extracto de L'últimu home en asturiano
Un españíu fizo tremar el fayéu. El ñarbatu esnaló lloñe. L'esguil espaeció nel ñeru. Hebo otru españíu, y darréu otru. L'home, entós, mientres cayía coles manes abiertes, los güeyos nel infinitu y el so cuerpu remanando per tolos llaos abonda sangre, glayó una pallabra, una pallabra namás, que resonó y güei sigue resonando na biesca y en toa Asturies: «¡Llibertá!».
Traducción al montañés o cántabro
Un españíu jizu temblar el jayal. El miruellu voló largu. L'esquilu jospó nel ñial. Hebo otru españíu, y darréu otru. L'hombri, entós, mientris cayía conas manos abiertas, los güejos nel sinfinitu y el su cuerpu esvarciando por tolos laos sangri n'abondu, glarió una parabra, una parabra namás, que retingló y hui sigui retinglando ena viesca y en toa Asturias: «¡Libertá!».
Traducción al castellano
Un estallido hizo temblar el hayedo. El mirlo voló lejos. La ardilla desapareció en el nido. Hubo otro estallido, y luego otro. El hombre, entonces, mientras caía con las manos abiertas, los ojos en el infinito y su cuerpo vertiendo por todas partes mucha sangre, gritó una palabra, sólo una palabra, que resonó y hoy sigue resonando en el bosque y en toda Asturias: «¡Libertad!».
[editar] Notas y referencias
- ↑ El asturiano oriental. Boletín Lletres Asturianes nº7 p44-56 [1]
- ↑ Apuntes sobre el habla de la Merindad de Sotoscueva (Burgos). Léxico. Silvia González Goñi[2]
- ↑ Apuntes sobre el habla de la Merindad de Sotoscueva. Fonética y morfosintaxis. Aparecido en la revista Alcuentros [3]
- ↑ El habla montañesa o cántabra en la toponimia de las Encartaciones, Txomin Etxeberria Mirones. ISBN 84-88890-93-1.
- ↑ Manifiesto por el patrimonio lingüístico Cántabro
- ↑ Diario Alerta - Piden declarar Bien de Interés Cultural el patrimonio lingüístico autóctono de Cantabria
- ↑ [4]
- ↑ El presidente de Cantabria niega la existencia del idioma cántabro, en ElDiarioMontañés
- ↑ Linares Argüelles, Mariano; Pindado Uslé, Jesús; Aedo Pérez, Carlos.: «Tomo V», en Gran Enciclopedia de Cantabria. Santander: Editorial Cantabria, S.A., 1985. ISBN 8486420059
[editar] Bibliografía
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4. Bartolomé Suárez, A. 1993, Aforismos, giros y decires en el habla montañesa, Universidad de Cantabria, Santander.
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7. Díaz Quijano, J. 1930, "De lo vivo a lo pintado: el uco-uquismo", Revista de Santander,.
8. Diego Romero, R. 2002, Aportación al estudio del habla cántabra, Cantabria Tradicional, Torrelavega Cantabria.
9. Echevarría Isusquiza, I. 2001, "El primer vocabulario montañés y otros vocabularios castellanos: Terreros y la dialectología en España en el siglo XVIII: la experiencia del léxico", Boletín de la Real Academia Española, vol. 81, no. 282, pp. 53-150.
10. Echevarría Isusquiza, I. 1998, El romance del Occidente de Vizcaya en su toponimia. Bosquejo histórico.
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27. García Menéndez, J. 2000, Leísmo no personal y neutro de materia.
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[editar] Enlaces externos
- Diccionario de montañés en el wiktionary asturiano.
- Diccionario de montañés
- Alcuentros, revista cántabra de lenguas minoritarias.
- Aicion pol cántabru


