Declaración de Independencia de los Estados Unidos

Declaración de Independencia de los Estados Unidos
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| Declaración de Independencia de los Estados Unidos | |
Declaración de Independencia
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| Creado | 4 de julio de 1776 |
| Sitio | Archivos Nacionales de EEUU |
| Autores | Thomas Jefferson, John Adams y Benjamin Franklin |
| Signatorios | Congreso Continental |
| Función | Declarar la independencia de Gran Bretaña |
La guerra de la independencia fue entre junio y julio de 1776, durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, y fue ratificada por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776 en Philadelphia, constituye el triunfo de los colonos americanos y del principio del autogobierno (self-goverment). Este aniversario se celebra como el Día de la Independencia en los Estados Unidos. El documento original está expuesto al público en los archivos nacionales estadounidenses en Washington, DC
Tabla de contenidos |
[editar] Historia
[editar] Antecedentes
Mientras las relaciones entre Gran Bretaña y sus colonias americanas se volvían tirantes, los americanos crearon un gabinete en la sombra en cada colonia, con un Congreso Continental y Comités de Correspondencia vinculaban. Cuando había combates en abril 1775, estos gabinetes en la sombra se encargaron de cada colonia y expulsaron todos los funcionarios reales. Aumenta rápidamente el deseo de independencia en respuesta a las acciones de Bretaña y los folletos de Thomas Paine aclararon sus remedios.
La declaración formal de independencia fue retrasado el 2 de julio de 1776 según el Lee Resolution por Richard Henry Lee de Virginia el 7 de junio de 1776.
Reunidos en Independence Hall de Filadelfia, Jefferson terminado de revisar la declaración el 4 de julio, lo aprobó, y lo ha enviado a una impresora. En la firma, Benjamín Franklin es citado como habiendo respondido a un comentario de Hancock que deben permanecer (hang together) todos unidos: "Sí, tenemos que, de hecho, todos permanecer juntos, o casi con total certeza, todos vamos a colgar por separado," un juego de palabras que indica el hecho de que de no permanecer unidos y tener éxito, serían juzgados y ejecutados, en forma individual, por traición.
[editar] Fundamento filosófico
El Preámbulo de la Declaración está influido por el espíritu de republicanismo, que fue usado como el marco de libertad.[1] Además refleja la filosofía de Ilustración, incluyendo el concepto de la ley natural, y el derecho de libre determinación. Las ideas y frases son de las obras de John Locke. Common Sense por Thomas Paine había sido leído por muchas personas y les proporcionó un caso para la independencia.
[editar] Texto de la Declaración
Las cinco partes de la Declaración de Independencia son: Introducción, el Preámbulo, la Acusación de Jorge III, la Denuncia de los británicos, y la Conclusión.[2] Esta versión es de Semanario Político, Económico y Literario el 12 de diciembre de 1821.
| Introducción Afirma que la gente tiene la habilidad de asumir la independencia política según la Ley Natural. Admite que el motivo de independencia tiene que ser razonable, y por eso, tiene que ser explicado. |
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación. |
| Preámbulo Resume la filosofía general de gobierno que justifica una revolución cuando el gobierno hace daño a los derechos naturales.[2] |
Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia en designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad. |
| Acusación Una lista de las "repetidas injurias y usurpaciones."[2] |
Tal ha sido el paciente sufrimiento de estas colonias; y tal es ahora la necesidad que las compele a alterar su antiguo sistema. La historia del presente Rey de la Gran-Bretaña, es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, cuyo objeto principal es y ha sido el establecimiento de una absoluta tiranía sobre estos estados. Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.
Él ha rehusado asentir a las leyes más convenientes y necesarias al bien público de estas colonias, prohibiendo a sus gobernadores sancionar aun aquellas que eran de inmediata y urgente necesidad a menos que se suspendiese su ejecución hasta obtener su consentimiento, y estando así suspensas las ha desatendido enteramente. Ha reprobado las providencias dictadas para la repartición de distritos de los pueblos, exigiendo violentamente que estos renunciasen el derecho de representación en sus legislaturas, derecho inestimable para ellos, y formidable sólo para los tiranos. Ha convocado cuerpos legislativos fuera de los lugares acostumbrados, y en sitos distantes del depósito de sus registros públicos con el único fin de molestarlos hasta obligarlos a convenir con sus medidas, y cuando estas violencias no han tenido el efecto que se esperaba, se han disuelto las salas de representantes por oponerse firme y valerosamente a las invocaciones proyectadas contra los derechos del pueblo, rehusando por largo tiempo después de desolación semejante que se eligiesen otros, por lo que los poderes legislativos incapaces de aniquilación, han recaído sobre el pueblo para su ejercicio, quedando el estado entre tanto, expuesto a todo el peligro de una invasión exterior y de convulsiones internas. Él se ha esforzado a estorbar los progresos de la población en estos estados, obstruyendo a este fin las leyes para la naturalización de los extranjeros, rehusando sancionar otras para promover su establecimiento en ellos, y prohibiéndoles adquirir nuevas propiedades en estos países. En el orden judicial ha obstruido la administración de justicia, oponiéndose a las leyes necesarias para consolidar la autoridad de los tribunales, creando jueces que dependen solamente de su voluntad, por recibir de él el nombramiento de sus empleos y pagamento de sus sueldos, y mandando un enjambre de oficiales para oprimir nuestro pueblo y empobrecerlo con sus estafas y rapiñas. Ha atentado a la libertad civil de los ciudadanos, manteniendo en tiempo de paz entre nosotros tropas armadas, sin el consentimiento de nuestra legislatura: procurando hacer al militar independiente y superior al poder civil: combinando con nuestros vecinos, con plan despótico para sujetarnos a una jurisdicción extraña a nuestras leyes y no reconocida por nuestra constitución: destruyendo nuestro tráfico en todas las parte del mundo y poniendo contribuciones sin nuestro consentimiento: privándonos en muchos casos de las defensas que proporciona el juicio por jurados: transportándonos mas allá de los mares para ser juzgados por delitos supuestos: aboliendo el libre sistema de la ley inglesa en una provincia confinante: alterando fundamentalmente las formas de nuestros gobiernos y nuestras propias legislaturas y declarándose el mismo investido con el poder de dictar leyes para nosotros en todos los casos, cualesquiera que fuesen. Él ha abdicado el derecho que tenía para gobernarnos, declarándonos la guerra y poniéndonos fuera de su protección: haciendo el pillaje en nuestros mares: asolando nuestras costas: quitando la vida a nuestros conciudadanos y poniéndonos a merced de numerosos ejércitos extranjeros para completar la obra de muerte, desolación y tiranía comenzada y continuada con circunstancias de crueldad y perfidia totalmente indignas del jefe de una nación civilizada. Ha compelido a nuestros conciudadanos hechos prisioneros en alta mar a llevar armas contra su patria, constituyéndose verdugos de sus hermanos y amigos: excitando insurrecciones domésticas, y procurando igualmente irritar contra nosotros a los habitantes de las fronteras, los indios bárbaros y feroces cuyo método conocido de hacer la guerra, es la destrucción de todas las edades, sexos y condiciones. A cada grado de estas opresiones, nosotros hemos suplicado por la reforma en los términos más humildes: nuestras súplicas han sido contestadas solamente por repetidas injurias. Un príncipe, pues, cuyo carácter está así marcado por todos los actos que pueden definir a un tirano, no es apto para ser el gobernador de un pueblo libre. |
| Denuncia El fin del caso de independencia. Las condiciones de revolución son justificadas.[2] |
Tampoco hemos faltado a la consideración debida hacia nuestros hermanos los habitantes de la Gran-Bretaña: les hemos advertido de tiempo en tiempo el atentado cometido por su legislatura en extender una ilegítima jurisdicción sobre las nuestras. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y establecimiento en estos países: hemos apelado a su natural justicia y magnanimidad, conjurándolos por los vínculos de nuestro origen común a renunciar esas usurpaciones que inevitablemente acabarían por interrumpir nuestra correspondencia y conexiones. Ellos han sido también sordos a la voz de la justicia y consanguinidad. Nosotros debemos por tanto someternos a la necesidad que anuncia nuestra separación, y mirarlos como al resto del género humano: enemigos en guerra, y en paz amigos. |
| Conclusión Los signatarios afirman que existen condiciones bajo las cuales el pueblo de cambiar su gobierno, y es necesario que las colonias anuncien su separación y disuelvan sus lazos con la corona británica. |
Los representantes, pues, de los Estados-Unidos, juntos en Congreso general, apelando al Juez supremo del universo, por la rectitud de nuestras intenciones, en el nombre y con la autoridad del pueblo de estas colonias, publicamos y declaramos: que ellas son, y por derecho deben ser estados libres e independientes: que están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona británica: que toda conexión política entre ellas y el estado de las Gran-Bretaña, es y debe ser totalmente disuelta, y que como estados libres e independientes, tienen un pleno poder para hacer la guerra, concluir la paz, contraer alianzas, establecer comercio y hacer todos los otros actos que los estados independientes pueden por derecho efectuar. Y para sostener esta declaración, con una firme confianza en la protección divina, nosotros empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor. |
| Firmantes La firma primera y famosa en la versión oficial es de John Hancock, el presidente del Congreso Continental. Dos presidentes futuros, Thomas Jefferson y John Adams, son signatarios. Edward Rutledge (26 de edad), es el firmante más joven, y Benjamin Franklin (70 de edad) es el firmante más viejo. Los cincuenta y seis firmantes de la Declaración representaban los nuevos estados como según (del norte al sur):[3] |
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[editar] Véase también
Wikisource contiene el documento histórico Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.- Declaración de Independencia.
[editar] Referencias
- ↑ Wills (1992); Becker (1922); Maier (1997).
- ↑ a b c d National Archives
- ↑ Index of Signers by State. ushistory.org - Independence Hall Association in Philadelphia. Consultado el 2006-10-12.
[editar] Enlaces externos
- Información sobre la Declaración (en inglés).
- texto en español (una fuente para este artículo).

