Cartago

Cartago
De Wikipedia, la enciclopedia libre
- Para ver el articulo de la civilización vease República Cartaginesa
| Sitio arqueológico de Cartago1 Patrimonio de la Humanidad - UNESCO |
|
Ruinas del Cartago romano. |
|
| Coordenadas | |
| País | |
| Tipo | Cultural |
| Criterios | ii, iii, vi |
| N° identificación | 37 |
| Región2 | Países árabes |
| Año de inscripción | 1979 (IIIª sesión) |
| 1 Nombre oficial según UNESCO
2 Clasificación según UNESCO |
|
La ciudad de Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad. Cartago fue fundada por los fenicios procedentes de Tiro, en un enclave costero del norte de África. Actualmente Tunez. Su fundación tuvo lugar aproximadamente en el 820 adC. según la tradición, que la atribuye a la princesa fenicia Dido (o Elisa), hermana de Pigmalión, con el nombre de Qart Hadašt en el púnico como <קרת חדשת qrt ħdʃt>. Cartago tras la decadencia de Tiro se impuso como primera potencia económica y política del Mediterráneo Occidental durante más de cuatrocientos años, hasta las Guerras Púnicas. Rivalizó con las grandes potencias civilizadoras de su época, con las polis griegas y con la República Romana, a la que se enfrentó en una serie de cruentas guerras hasta que la ciudad fue destruida hasta sus cimientos por los Romanos en el año 146 adC.
Las ruinas de Cartago fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979.
Tabla de contenidos |
[editar] Historia
Cuenta la leyenda que Cartago fue fundada en el 814 adC por Elisa o Dido, hermana de Pigmalión, rey de Tiro. Dido había escapado de la ciudad de Tiro, en Fenicia, porque su hermano Pigmalión ambicionando un tesoro de Siqueo, esposo de Dido, la obligó a convencer a Siqueo de que le revelara su ubicación. Dido le dijo a Pigmalión que buscara el tesoro en un lugar equivocado y él, confiado, asesinó a Siqueo y corrió a buscar el tesoro en un lugar mientras Dido lo desenterraba de su verdadera ubicación. Con el tesoro y sus seguidores se embarcó a las costas mediterráneas del Africa (Dux facti erat femina. Era una mujer la que dirigía la empresa). Arribó a la región habitada por los libios y les convenció le obsequiaran una porción de la tierra para fundar una ciudad y prometieron regalarle lo que ocupara una piel entera de buey. Ella mandó a cortar la piel en finas cuerdas y así demarcó los grandes límites de lo que se convertiría en Cartago.
Hay dos versiones de su muerte. La primera afirma que Jarbas, el rey de los libios, quiso casarse con ella. Pero Dido, fiel al recuerdo de su esposo, se suicidó apuñalándose en el corazón. La otra versión es la que aparece en la Eneida de Virgilio. En ella se relata cómo Dido, abandonada por Eneas, se clava la espada de éste en el estómago y se lanza a la pira donde había ordenado quemar las posesiones de Eneas, abandonadas en Cartago, y ya podridas, bien quemadas y decaídas.
[editar] Colonia
La ciudad de Cartago fue fundada con la pretensión de controlar las rutas comerciales del Mediterráneo que conducían hasta los valiosos metales del extremo de Occidente. Su fundación se sitúa en el último cuarto cuarto del sigloo IX adC. Su enclave estratégico, en el cruce de las rutas marítimas mediterráneas y en la ruta hacia la península ibérica y el sur de Francia, la convirtieron en el principal establecimiento fenicio en Occidente.
El verdadero desarrollo del enclave se sitúa a mediados del s. VII adC., cuando la ciudad inició fundaciones propias, como Eibshim Ibiza entre el 654 y el 653 adC. El control de las metrópolis fenicias por Babilonia y el imperio persa, sucesivamente, en el s. VI adC, permitió a Cartago constituir sus propias redes comerciales y de colonias. Áreas preferentes de esta expansión fueron el norte de África Tripolitania, Argelia, Marruecos y lugares de anterior implantación fenicia, como el sur de la península Ibérica y Cerdeña.
[editar] Expansión Cartaginesa
Cartago heredó y alentó la rivalidad entre fenicios y griegos, una situación de conflicto basada en la competencia comercial, y que provocó el surgimiento de áreas de expansión preferente para unos y otros estados. Pero desde mediados del s. VI adC., la delicada situación entró en una nueva fase, cuando Cartago reforzó sus lazos con el mundo etrusco y afirmó su control sobre los asentamientos fenicios de Cerdeña y del litoral occidental de Sicilia. Los cartagineses iniciaron, además, una política más agresiva, que se concretó en el episodio de la batalla de Alalia, que enfrentó a focenses con etruscos y cartagineses 535 adC., en los primeros ataques contra las colonias griegas de Sicilia y en el tratado del año 509 adC. entre Cartago y la naciente República Romana. Con todo esto, Cartago afirmó definitivamente su control en el Mediterráneo central y sudoccidental.
Los intentos cartagineses de ampliar su área de influencia provocaron nuevos choques militares intermitentes en Sicilia a lo largo de los siglos V-IV adC, entre ellos la batalla de Himera [480 adC], donde los cartagineses salieron derrotados. Esta actuación expansionista se apoyó en la alianza con las comunidades indígenas, y en el aprovechamiento político de las frecuentes rivalidades entre las polis griegas. Pero, indirectamente, la amenaza cartaginesa favoreció también la aparición de hegemonías entre las ciudades griegas como forma de organizar la defensa común y de consolidar la autoridad de algunos gobernantes autoritarios, como Gelón o Hierón, tiranos de Siracusa. En otros casos fueron las mismas ciudades griegas las que iniciaron las hostilidades, generalmente a causa de la necesidad de los mismos tiranos de legitimar su poder mediante campañas victoriosas.
Cartago mantuvo contactos regulares con las ciudades itálicas, especialmente con Roma, con quien delimitó áreas de influencia y relaciones comerciales. En el s. III adC. se desencadenaron una serie de conflictos armados entre cartagineses y romanos por el control del Mediterráneo, las llamadas guerras púnicas, consecuencia de la expansión romana por el centro de la península y su creciente interés por el comercio marítimo.
En la primera guerra púnica 264-241 adC, el ejército romano demostró su superioridad frente a los mercenarios de Cartago, tanto en tierra como en el mar, y significó para Cartago la pérdida de Sicilia. Más tarde, cuando tuvo que defenderse de los mercenarios sublevados, perdió Cerdeña y Córcega. Cartago recuperó su poder gracias a la familia de los Bárcidas. Amilcar Barca y Asdrúbal conquistaron España, donde fundaron Qarthadasat (Cartagena) y Akra Leuke (Alicante) e intensificaron la explotación de las minas de plata de Tartessos. Este rico territorio proporcionó a Aníbal, hijo de Amílcar, los medios para hacer la guerra a Italia, atravesando con su ejército y sus elefantes el Ebro, los Pirineos y los Alpes.
El creciente poder cartaginés y los temores que Roma tenía con Marsella, provocaron la segunda guerra púnica (218-201 adC.), desastrosa para los cartagineses. Aníbal, a pesar de su gran capacidad militar, perdió todas sus conquistas anteriores, además de tener que pagar una fuerte compensación. La mayor parte del territorio africano pasó a manos de Roma, que lo convirtió en pequeños reinos indígenas.
A instancias de Catón, se llevó a cabo la tercera guerra púnica (149-146 adC.), que significó el fin de Cartago, que, después de tres años de sitio, fue destruida y desapareció como Estado. Esta actuación, coincidente en el tiempo con la destrucción de Macedonia, Numancia y Corinto, respondió de hecho a un cambio en la actitud del Estado romano, que había iniciado una nueva fase decididamente imperialista, a lo largo de la cual el anterior sistema de hegemonía, con algunos estados autónomos, sería reemplazado por el control directo y la extensión del sistema provincial a gran parte del Mediterráneo.
[editar] Refundación Romana
En 122 adC, Graco intentó fundar una colonia Colonia Junonia sobre el emplazamiento de Cartago. Después de su fracaso, la colonización volvió a emprenderse en 44 adC. por obra de César y continuada por Augusto (Colonia Julia). Puerto de exportación de trigo africano hacia Roma y sede del procónsul de África, fue una de las ciudades más grandes del mundo romano. Las comunidades cristianas fueron precoces y muy vigorosas: los nombres de Tertuliano siglos II-III adC y de san Cipriano siglo III testimonian su esplendor antes de san Agustín siglo V. Genserico tomó Cartago en 439 y la convirtió en capital de los vándalos. Belisario la reconquistó para el imperio bizantino en 534. Pero las sediciones y la peste diezmaron la población dividida por las querellas religiosas. Después de la conquista árabe 698, la ciudad fue abandonada en provecho de Túne
Durante 25 años se prohibió ocupar el lugar. En el 122 adC. se fundó una nueva ciudad, Colonia Junonia, pero sólo duró 30 años. En el 46 adC, el cónsul y dictador romano Julio César visitó el emplazamiento y afirmó que allí debía construirse una ciudad. Sus deseos fueron cumplidos por Augusto, futuro emperador romano, quien fundó Colonia Iulia en el 29 a.C. Esta nueva ciudad consiguió volver a destacar, pasando a ser la segunda después de Roma en prosperidad e importancia administrativa. Cartago también se convirtió en centro de la cristiandad y tuvo su propio obispo desde finales del siglo II dC. Distintas figuras importantes de la Iglesia primitiva se relacionan con Cartago, incluido san Cipriano, que fue su obispo en el 248, Tertuliano, escritor eclesiástico que nació, vivió y trabajó en la ciudad durante la segunda mitad del siglo II y los primeros años de la centuria siguiente; y san Agustín, quien fue obispo de la cercana Hipona durante los últimos años del siglo IV y comienzos del siglo siguiente.
[editar] Edad Media
Cartago se fortificó contra el ataque de los pueblos bárbaros en el 425. En el 439, el rey vándalo Genserico ocupó la ciudad y la estableció como su capital. En el 534, el general bizantino Belisario expulsó a los vándalos y la renombró Colonia Justiniana Cartago en honor del emperador bizantino Justiniano I. Continuó siendo parte del Imperio bizantino hasta el 697, cuando la expansión del islam llevada a cabo por los árabes llegó hasta sus proximidades antes de destruirla de nuevo en el 705. Desde finales del siglo XIX, Cartago ha sido escenario de una intensa actividad arqueológica, apareciendo objetos púnicos y edificios romanos, bizantinos y vándalos que incluyen algunos de los mosaicos más lujosos y mejor conservados de los siglos III y IV d.C. Actualmente Cartago es un suburbio residencial de la ciudad de Túnez.
[editar] Gobierno cartaginés
Cartago era gobernada por una oligarquía comercial, no muy diferente de la República de Roma, aunque no se conocen muchos detalles. Las cabezas del estado eran los sufetes (literalmente, "jueces"; los escritores romanos se refirieron a ellos como "reges", reyes), que podría haber sido originariamente el título de los gobernadores de la ciudad asignados por la ciudad madre de Tiro. En los inicios, los sufetes eran capitanes militares, además de realizar funciones judiciales y administrativas. Fueron perdiendo gradualmente las funciones militares, hasta desvincularse por completo.
El siguiente órgano de gobierno era el Consejo (συγκλητος), constituido por varios cientos de individuos. Las familias acaudaladas e influyentes se hallaban representadas en el mismo. El Gran Consejo nombraba a la mayor parte de los cargos de la ciudad, como el Senado de los Cien (γερουσια), un comité selecto que dirigía todos los procesos del Consejo, o las Pentarquías, grupos de cinco individuos que se ocupaban de los departamentos estatales y cubrían vacantes en el Senado. El Senado o Consejo de los Cien[1] era sin duda el órgano con más poder, compuesto en su totalidad por poderosos aristócratas. Su gobierno se orientaba más a prevenir la acumulación de poder en manos de individuales ambiciosos que a aumentar los derechos civiles o mejorar las condiciones sociales del pueblo.
El pueblo, sin embargo, estaba contento. Por medio de una Asamblea, elegía anualmente a los sufetes bajo ciertas restricciones, a los generales con libertad, y probablemente cubrían vacantes en el Gran Consejo. En el caso de que el Consejo y los sufetes no se pusieran de acuerdo, la asamblea discutía y determinaba medidas políticas. Las cuestiones militares, como tratados de paz, declaraciones de guerra y similares, eran llevadas a menudo a la asamblea, aunque no necesariamente.
Eratóstenes, director de la Alejandría, advirtió que los griegos habían estado equivocados al considerar a los demás pueblos como bárbaros, viendo que tanto los cartagineses como los romanos poseían una constitución. Aristóteles también supo de la Constitución Cartaginesa y escribió sobre ella en uno de sus libros. El libro se perdió, pero algunas descripciones de su contenido han sobrevivido.
Es importante destacar que Cartago jamás olvidó sus lazos con la metrópoli Tiro. A pesar de ser, a partir de cierto momento, más poderosa que la ciudad madre, Cartago pagó impuestos a Tiro y la ayudó en los momentos de mayor debilidad, como cuando Asiria la amenazaba. Otro hecho que demuestra que las colonias fenicias (como Cartago) eran, en cierta forma y al menos en sus comienzos, política y administrativamente dependientes de la metrópoli se comprueba cuando algún soberano extranjero conquistaba sus ciudades de origen: en ese momento se autoproclamaban reyes de las colonias occidentales. Se conoce, además, que Cartago llevó botines de guerra (Sicilia) al templo de Melqart en Tiro, como ofrenda al dios patrón de la ciudad fenicia.
[editar] Configuración urbana
El conocimiento que nos ha sido trasmitido, nos ha llegado casi en su totalidad de la gran campaña internacional de excavaciones para la salvaguarda de Cartago de 1975.[2]
Cartago estaba situada en una península comprendida entre el golfo y el lago de Túnez. La ciudad era protegida por una triple muralla, cada seccion contaba con vinticinco metros de altura y unos diez metros de anchura situada en el istmo, a unos 4 km del mar. La propia muralla tenia cuarteles con capacidad para albergar a 20.000 infantes. El diseño urbanistico y la arquitectura eran una mezcla de modelos con antecedentes sirio-palestinos de tipo predominantemente orgánico y de modelos de lógica hipodámica en parte creada por su propia práctica de la construcción y en parte, sobre todo en su última fase, por influencia griega y helenística.[3]
La zona alta se desplegaba partiendo de las colina de Byrsa, donde se hallaba la inexpugnable fortaleza del mismo nombre y el templo de Eshmun. En las laderas de la colina se hallaban las grandes residencias de la aristocracia cartaginesa. Se encontraron restos de casas recubiertas por las cenizas del incendio de su destrución, en el año 146 adC. Poseían caracteristicas muy similares a las helenísticas. Siendo un recinto con calles concéntricas. espacios públicos, algo equivalente al
En el barrio Magón se observa una operación a gran escala de una remodelación urbanística del siglo III a. C. con el aprovechamiento del espacio que ocupaba la antigua puerta de la muralla, del siglo V, para construir viviendas de lujo.
El barrio de Salambó era el centro político y economico de la ciudad, estaba unido al puerto comercial por tres avenidas descendentes, y en el se hallaba el foro principal y el ágora. Donde se establecia un intenso comercio. Probablemente el Senado de Cartago se reunía para tomar decisiones en algún edificio de este barrio. Cerca del foro se alzaba el templo de Tofet, donde se han descubierto miles de estelas y de urnas que contenían esqueletos de niños calcinados, así como una capilla del s. VIII adC. Otros templos importantes eran aquellos dedicados a Melqart, a Shadrapa, Sakon o Sid.
Dentro del area defendida por las murallas, al norooeste de la ciudad se encontraba el amplio suburbio de Megara, ocupado por casas rurales, campos de cultivo y jardines.
Era la parte de la ciudad más próxima al mar, donde se encontraban el puerto comercial y el militar. Estaba dotada con almacenes suficientes para albergar todas las mercancias comerciales y por casas de la clase baja.
[editar] Los puertos
La ciudad de Cartago poseia dos grandes puertos, el comercial y el militar. Que le permitieron dominar militar y comercialmente el mediterraneo occidental. El acceso a los puertos desde el mar venia dada por una entrada de unos 21 metros de ancha. En caso de necesidad era cerraba con una cadena de hierro. Los dos puertos estaban unidos por un estrecho canal navegable. Los puertos fueron construidos artificialmente, en lo que fue una gran obra de ingenería, siendo admirados y envidiados, siendo los famosos de la Antigüedad.
El puerto civil era de forma rectangular. Allí fondeaban las naves comerciales, que en su mayoria importaban garum, trigo, púrpura, marfil, oro, estaño, y esclavos de las factorias, de las colonias y de las explotaciones agrícolas creadas en numerosos enclaves costeros a lo largo del mediterraneo. Las exportaciones a otras ciudades, colonias o pueblos costeros nativos de las costas del mediterraneo occidental fueron mercancías manufacturadas, vidrios, cerámicas, objetos de bronce o hierro, y tejidos de púrpura.
El puerto militar era de forma redonda y albergaba en su interior una isla artificial tambien circular. La isla era la sede del almirantazgo, su acceso era restringido. El puerto militar según las fuentes clasicas podía albergar 220 barcos de guerra.,[4] y sobre los hangares se levantaron almacenes para los aparejos. Delante de cada hangar se elevaban dos columnas jónicas, que dotaban a la circunferencia del puerto y de la isla el aspecto de pórtico. Los restos arqueológicos descubiertos han permitido extrapolar la capacidad de acogida del sitio: 30 diques en la isla del almirantazgo y de 135 a 140 diques en todo el perímetro. En total, de 160 a 170 diques, podían albergar tantos barcos de guerra como han sido identificados.[5] [6]
Por debajo de los diques de la dársena se situaban los espacios de almacenaje. Se ha supuesto que en cada dique podían tener cabida dos filas de barcos. En medio del islote circular, se situaba un espacio a cielo abierto, a cuyo lado se levantaba una torre. Los diques podían tener sobre todo la función de astillero naval.[7]
[editar] Notas
- ↑ en realidad, 104, contando a los dos sufetes y a los dos Sumos Sacerdotes
- ↑ [www.raco.cat/index.php/CuadernosArqueologia/article/viewPDFInterstitial/43321/59003]
- ↑ http://www.raco.cat/index.php/CuadernosArqueologia/article/viewPDFInterstitial/43321/59003
- ↑ M’hamed Hassine Fantar, « Afrique du Nord », Les Phéniciens, éd. Stock, Paris, 1997, p. 210.
- ↑ Azedine Beschaouch, La légende de Carthage, éd. Découvertes Gallimard, Paris, 1993, p. 68.
- ↑ Serge Lancel, op. cit., p. 245.
- ↑ Serge Lancel, op. cit., p. 250.
[editar] Véase también
[editar] Bibliografía
- Lancel, Serge (1992), Cartago, Barcelona: Editorial Crítica. ISBN 84-7423-633-9.
- Huss, Werner (2001), Cartago, Madrid: Acento Editorial. ISBN 84-483-0614-7.
- Prados Martinez, Fernando (2008), Arquitectura Púnica. Los monumentos funerarios, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400086190.
- Huss, Werner (1993), Los cartagineses, Madrid: Editorial Gredos. ISBN 84-249-1614-X.
- Bendala Galán, Manuel: «Los cartagineses en España», en Historia General de España y América, vol. I.2. Madrid: Ediciones Rialp, 1987. ISBN 84-321-2119-3
- M’hamed Hassine Fantar: Carthage. La cité punique. Alif – Les éditions de la Méditerranée, Tunis 1995, ISBN 9973-22-019-6.
- Bénichou-Safar, Hélène: Le tophet de Salammbô à Carthage - essai de reconstitution , Roma, École Française de Rome, 2004
- Hugoniot, Christophe: Rome en Afrique - de la chute de Carthage aux débuts de la conquête arabe , Paris, Flammarion, 2000
- Croizy-Naquet, Catherine: Thèbes, Troie et Carthage - poétique de la ville dans le roman antique au XIIe siècle , Paris, Champion, 1994
- Decret, François: Carthage ou l'empire de la mer, Paris, ´Ed. du Seuil, 1977
- Ferjaoui, Ahmed: Recherches sur les relations entre l'Orient phénicien et Carthage , Fribourg, Suisse, Éd. Univ. [u.a.], 1993, ISBN 3-7278-0859-4
- Prados Martínez, Fernando: Introducción al estudio de la arquitectura púnica , Madrid,UAM Ediciones, 2003, ISBN 84-7477-890-5
- Rawlinson, George: A manual of ancient history, from the earliest times to the fall of the Western empire, comprising the history of Chaldæa, Assyria, Babylonia, Lydia, Phœnicia, Syria, Judæa, Egypt, Carthage, Persia, Greece, Macedonia, Rome, and Parthia., Nueva York: Harper & brothers, 1871.
[editar] Enlaces externos
Commons alberga contenido multimedia sobre Cartago.Commons- Centro de Estudios Fenicios y Púnicos

