Cantabria

Cantabria
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| Himno: Himno a la Montaña | |||||
| País | |||||
| Capital | |||||
| Lengua(s) oficial(es) | Español | ||||
| Superficie - total - % de España |
Lugar nº 15 5.221 km² 1,05% |
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| Población - Total (2007) - % de España - Densidad |
Lugar nº 16 572.503 1,3% 109,65 hab./km² |
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| Gentilicio | Cántabro/a montañés/esa, cantábrico/a, cantabrio/a |
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| Estatuto de autonomía | 11 de enero de 1982 | ||||
| ISO 3166-2 | S | ||||
| Fiesta oficial | 15 de septiembre (la Bien Aparecida) | ||||
| Representación parlamentaria - Congreso - Senado - Parlamento |
5 escaños 5 escaños (1 designado) 39 escaños |
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| Presidente | Miguel Ángel Revilla Roiz (PRC) | ||||
| Gobierno de Cantabria | |||||
Cantabria es una región histórica y comunidad autónoma uniprovincial española. Limita al este con el País Vasco (provincia de Vizcaya), al sur con Castilla y León (provincias de León, Palencia y Burgos), al oeste con el Principado de Asturias y al norte con el mar Cantábrico. La ciudad de Santander es su capital.
Cantabria pertenece a la Cornisa Cantábrica, el nombre dado a la franja de tierra entre el Mar Cantábrico y la cordillera Cantábrica en el norte de la Península Ibérica. Posee un clima oceánico húmedo y de temperaturas moderadas, fuertemente influenciado por los vientos del océano Atlántico que chocan contra las montañas. La precipitación media es de 1.200 mm, lo que permite el crecimiento de frondosa vegetación.
Cantabria es la región más rica del mundo en yacimientos arqueológicos del Paleolítico Superior. Los primeros signos de ocupación humana datan del Paleolítico Inferior, aunque este periodo no esté tan bien representado en la región. Destacan en este aspecto la pinturas de la cueva de Altamira, datada entre el 16.000 y 9.000 a. de C. y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La moderna provincia de Cantabria se constituyó el 28 de julio de 1778. La Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía de Cantabria se aprobó el 30 de diciembre de 1981, dotando de este modo a la Comunidad Autónoma de organismos e instituciones de autogobierno.
[editar] Toponimia
Diversos han sido los autores que han tratado el origen etimológico del nombre de Cantabria (San Isidoro de Sevilla, Julio Caro Baroja, Aureliano Fernández Guerra, Joaquín González Echegaray, Adolf Schulten, etc.). Aunque no es segura su procedencia, la opinión más aceptada por los expertos es que deriva de la raíz cant-, de origen celta o ligur y que significa ‘roca’ o ‘piedra’, y el sufijo -abr, frecuente en las regiones celtas. De todo esto se deduce que "cántabro" vendría a significar ‘pueblo que habita en las peñas’ o "montañés", en clara referencia al territorio abrupto y montañoso de Cantabria.
[editar] Geografía física
La región posee una superficie de 5.321 km2 y sus costas tienen una longitud total de 284 kilómetros. Su cabo más sobresaliente es el Cabo de Ajo (). En la región existen tres ámbitos geográficos bien diferenciados: La Marina, La Montaña y Campoo y los valles del sur pertenecientes a las cuencas del río Ebro y del Duero. La presencia predominante de la montaña y su difícil orografía del terreno explica que históricamente además se conozca a la región entera como La Montaña.
[editar] Relieve
Cantabria es una región de carácter montañoso y costero y con un importante patrimonio natural. Su enérgico relieve hace que el 40% de su superficie se sitúe por encima de los 700 metros de altitud y un tercio de este con pendientes de más del 30% de inclinación.[1] En ella se distinguen dos áreas morfológicamente bien diferenciadas:
- La Marina. Una franja costera de valles bajos, amplios y de formas suaves de unos 10 km de ancho cuya altitud no suele superar los 500 msnm y que limita con el mar por medio de una línea de rasas litorales, configurando abruptos acantilados que son rotos por la aparición de desembocaduras de ríos generando rías y playas. En el litoral de la región destaca la Bahía de Santander. Por el sur la marina limita con la montaña.
- La Montaña. Es una larga barrera de montañas abruptas paralela al mar que componen parte de la cordillera Cantábrica. En su mayoría de roca calcárea afectada por fenómenos kársticos y que cubren la mayor parte de Cantabria. Forman valles profundos en disposición norte-sur con fuertes pendientes horadadas por ríos de carácter torrencial, de gran poder erosivo y cortos por la poca distancia entre su nacimiento y su desembocadura. Los valles configuran diferentes comarcas naturales de la región bien delimitadas físicamente por los cordales montañosos: Liébana, Nansa, Saja, Besaya, Pas-Pisueña, Miera, Asón-Gándara, Campoo. A la montaña pertenece la sierra del Escudo, cordón montañoso de entre 600 y 1.000 msnm y que a lo largo de la zona occidental de Cantabria sigue paralela a unos 15 o 20 km de la costa. Montañas más altas nos encontramos a medida que nos desplazamos al sur, con una alineación de crestas que limitan los valles y las cuencas hidrográficas de los ríos Ebro, Duero y aquellos que desembocan en el Mar Cantábrico. Por lo general superan los 1.500 metros de altitud, desde el puerto de San Glorio en el oeste hasta el de Los Tornos en la parte oriental: Peña Labra, puerto de Sejos, puerto del Escudo, Castro Valnera y La Sía. También destacan los grandes macizos calcáreos de los Picos de Europa en la zona sur occidental de la región, cuyas cumbres sobrepasan la mayoría 2.500 metros y donde es amplia la presencia del modelado glaciar en su morfología.
- Campoo y los valles del sur. La otra comarca que se diferencia es Campoo, en el extremo sur de Cantabria. Con un clima más continentalizado, presenta un desarrollo óptimo de masas forestales de rebollo (quercus pyrenaica) y que se encuentra en un periodo expansivo por el abandono de las tierras agrarias. Además, también existen grandes repoblaciones de coníferas (pinus sylvestris) en las suaves pendientes de la comarca.
[editar] Climatología
Debido a la Corriente del Golfo Cantabria, al igual que el resto de la región Cantábrica, tiene unas temperaturas mucho más suaves que las que les correspondería por su latitud, similar a la de Nueva Escocia en Norteamérica. La región está afectada por un clima oceánico húmedo, con veranos calurosos e inviernos no muy frescos. Las precipitaciones se sitúan en torno a 1200 mm anuales en la costa, aumentando los valores en las zonas montañosas hasta los 1.600 mm, lo que la sitúa en la denominada España húmeda (o España verde).
La temperatura media se sitúa alrededor de los 14ºC. La nieve es frecuente en las partes altas de Cantabria entre los meses de octubre y marzo. Los meses más secos son julio y agosto, aunque no existe sequía propiamente dicha, ya que por una parte siempre existe un mínimo de precipitación, y por otra las temperaturas no son muy elevadas. En algunas zonas de los Picos de Europa con clima de alta montaña, por encima de los 2.500 msnm se mantienen los bancos de nieve durante todo el año.
No obstante las diferencias entre comarcas pueden llegar a ser importantes. Así las más alejadas del litoral, como Liébana y Campoo, presentan un clima mediterráneo continentalizado, en el primer caso por el microclima especial de la zona y en el segundo por su proximidad a la meseta central.
La influencia del relieve montañoso de Cantabria es destacable sobre su clima, siendo la causa principal de fenómenos atmosféricos peculiares como son las llamadas suradas, propiciadas por el efecto Foehn. El viento del sur sopla fuerte y seco, aumentando la temperatura a medida que nos acercamos a la costa. Esto provoca una llamativa disminución de la humedad relativa del aire y la ausencia de precipitaciones. Condiciones que contrastan con las de la vertiente sur de la cordillera donde el viento es más fresco y húmedo y puede estar lloviendo. Estas situaciones son más frecuentes en otoño e invierno, registrándose unas temperaturas anormalmente altas de más de 28ºC. Son frecuentes los incendios causados por este viento, como el que arrasó la ciudad de Santander en el invierno de 1941.
Por otro lado, las zonas costeras suelen estar sometidas a vientos constantes provenientes del Océano Atlántico, que frecuentemente llegan a ser fuertes. En condiciones muy particulares, más propicias en los meses de abril-mayo y septiembre-octubre, los vientos del Oeste pueden alcanzar magnitudes de galerna.
[editar] Hidrografía
Los ríos cántabros son cortos, rápidos y poco caudalosos; salvan unas considerables pendientes al estar el mar próximo a su nacimiento en la cordillera Cantábrica. Sus recorridos suelen ser perpendiculares a la costa, si exceptuamos el río Ebro, y poseen un caudal más o menos persistente a lo largo de todo el año motivado por unas precipitaciones por lo general constantes. Aun así, este es escaso (20 m³/s anualmente) en comparación con otros ríos de la Península Ibérica. La rapidez de sus aguas, motivado por las considerables pendientes de los recorridos, hacen que tengan un gran poder erosivo, formando los encajados valles en forma de V característicos de la Cornisa Cantábrica. Por lo general poseen un estado de conservación aceptable, aunque la actividad humana, cada vez más abundante en ellos por el aumento constante de la población en los valles, ejerce una fuerte presión.
Los principales ríos que dividen la región en otras tantas cuencas hidrográficas son:
- Cuenca Norte [10] (desembocan en el Mar Cantábrico)
- Cuenca del Ebro [11] (desemboca en el Mar Mediterráneo)
- Cuenca del Duero [12] (desembocan en el Océano Atlántico)
Por lo que se puede apreciar Cantabria es la única comunidad autónoma cuyos ríos desembocan en cada uno de los tres mares que rodean la Península Ibérica, siendo conocido por ello el Pico Tres Mares (2175 m sobre el nivel del mar), en la zona de Campoo, desde donde nacen tres rios que van a parar a los tres mares que rodean la península iberica.
[editar] Vegetación
Las diversas altitudes de la región, que van en poca distancia del nivel del mar a los 2600 msnm de La Montaña, hacen que la diversidad vegetal sea grande y exista un amplio número de biotopos. Cantabria posee una vegetación eurosiberiana, dentro de la provincia Atlántica. Se caracteriza por tener bosques de especies frondosas y caducifolias, como son el roble y el haya. No obstante la acción humana desde tiempos remotos ha favorecido la creación de pastos, propiciando grandes superficies de pastizales y praderías que alimentan al ganado vacuno.
Los prados de pastos se intercalan con plantaciones de eucaliptos (Eucalyptus globulus) y pequeñas masas de bosques autóctonos de robles y fresnos.
La parte meridional de Cantabria, ya dentro de la comarca de Campoo y limitando con la meseta castellana, se caracteriza por tener un paisaje de transición hacia una vegetación seca, conviviendo variedades biclimaticas atlánticas y mediterráneas. Su diversidad vegetal está propiciada por localizarse en el límite del dominio biogeográfico mediterráneo, lo que hace que existan especies propias de este bioclima, como son la encina o el madroño, localizados en suelos calizos poco desarrollados y de escasa humedad.
En Cantabria se pueden diferenciar varios niveles florísticos:
- La franja litoral, representada por arenales y dunas con una vegetación reducida. Junto a ellos los acantilados con vegetación herbácea exclusiva de estas zonas.
- La marina, franja costera que llega hasta los 500 metros de altitud y que originalmente lo constituían bosques caducifolios con especies mixtas: fresno, tilo, laurel, avellano, arce, roble, álamo, abedul, encina, etc. Los márgenes fluviales estaban poblados por bosques de ribera de alisos y sauces. Hoy en día estos bosques primitivos han desaparecido casi en su totalidad, dejando masas forestales autóctonas de carácter residual en zonas de difícil cultivo. En su sustitución aparecen las praderías, zonas de pasto muy productivas por el benigno clima y que sustentan la economía rural de Cantabria. Junto a ellos aparecen grandes repoblaciones monoespecíficas de eucalipto destinadas a la industria papelera y que desde algunos ambientes empiezan a ser cuestionadas.
- Los niveles medios de la Montaña, de 500 a 1100 msnm están colonizados por bosques monoespecíficos de roble (quercus robur y quercus petraea) en aquellas laderas con mayor insolación. En las zonas de umbría y sobre todo a partir de los 800 msnm, destacan los bosques de haya y donde suelen aparecer el acebo que produce frutos comestibles en época invernal y que son casi el único sustento para muchas especies animales.
- En el piso subalpino, en cotas ya muy altas, la vegetación está compuesta por abedules, matorrales y plantas herbáceas como las gramíneas, que son de especial importancia en la economía ganadera durante el verano pues funcionan como pastizales de puerto (llamadas en la región brañas) para la alimentación vacuna y caballar.
Junto a estas características habría también que citar las peculiaridades de la comarca de Liébana, que al poseer un microclima particular cercano al mediterráneo también crecen alcornocales, viñedos y olivos, y cuyo grado de degradación por la actividad humana es muy escaso.
[editar] Demografía
En el año 2007 Cantabria tenia una población de 572.824 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística (representa el 1,27% de la población de España).
Cantabria sólo supera, demográficamente hablando, a una comunidad autónoma, La Rioja (306.377) y a las dos ciudades autonómicas Ceuta (75.861) y Melilla (66.871) (ver tabla). En cuanto a provincias, ocuparía el puesto 27º de 50 provincias que hay en España (ver tabla).
Tiene una densidad de población de 109,65 habitantes/km² y una esperanza de vida de 75 años para los varones y 83 años para las mujeres. Siendo la esperanza de vida en España en el año 2005 según la Organización Mundial de la Salud de 80,3 años de media: 76,9 para los hombres y 83,6 para las mujeres.[2]
Comparada con otras regiones españolas, Cantabria no ha experimentado altas tasas de inmigración, puesto que en 2007 un 4,7% de la población de Cantabria era inmigrante mientras que en el mismo año en el total de la población española el 9,93% era inmigrante. Las nacionalidades predominantes son Colombia, Rumania, Ecuador, Perú, Moldavia y Marruecos por este orden.[3]
Las principales poblaciones cántabras se encuentran en la zona litoral, destacando dos ciudades, la capital cántabra, Santander, con 181.802 habitantes y Torrelavega, como segundo núcleo urbano e industrial de Cantabria, con una población de 55.418 habitantes. Ambas ciudades forman una conurbación, denominado área metropolitana de Santander-Torrelavega.
Los municipios más importantes desde el punto de vista demográfico (más de 10.000 habitantes; datos INE 2007[4] ) son los siguientes:
- Santander (181.802 habitantes).
- Torrelavega (55.418 habitantes).
- Camargo ( 30.665 habitantes ).
- Castro Urdiales (29.660 habitantes).
- Piélagos (17.681 habitantes).
- El Astillero (16.393 habitantes).
- Laredo (12.835 habitantes).
- Santoña (11.574 habitantes).
- Los Corrales de Buelna (11.223 habitantes).
- Santa Cruz de Bezana (10.463 habitantes).
- Reinosa (10.220 habitantes).
La tasa de delincuencia se situó en 2007 en niveles muy bajos con respecto a la media de España, con un tasa de delitos de 27,1 infracciones penales por cada mil habitantes (la media española se sitúa en torno a 50 y en 55 la de UE).[5]
[editar] Historia
[editar] Imperio Romano
La primera referencia escrita del nombre de Cantabria se remonta al año 195 adC, en el que el historiador Catón el Viejo habla en su libro Orígenes del nacimiento del río Ebro en el país de los cántabros:
... fluvium Hiberum; is oritur ex Cantabris; magnus atque pulcher, pisculentus.[6]
Marco Porcio Catón. Origenes: VII
A partir de aquí las citas acerca de los cántabros y Cantabria se suceden continuamente, puesto que los cántabros se empleaban como mercenarios en diferentes conflictos tanto dentro como fuera de la Península. Hay constancia de que participaron en la guerra de los cartagineses contra Roma durante la segunda guerra púnica por las referencias de Silio Itálico (libro III) y Quinto Horacio Flacco (lib. IV, oda XIV). También se les menciona durante el sitio de Numancia llevado a cabo por Cayo Hostilio Mancino, que se dice levantó el sitio a la ciudad y huyó al ser informado de que cántabros y vacceos acudían en su auxilio.
La mayor parte de las referencias posteriores aparecen a raíz del inicio de las Guerras Cántabras contra Roma en el año 29 adC. Se conservan en torno a 150 referencias de este pueblo de cuya fama dejan constancia textos griegos y latinos. Su territorio rebasaba significativamente los límites de la actual comunidad autónoma de Cantabria, localizándose al norte con el mar Cantábrico, nombre con el que le bautizaron los romanos; al oeste con las cumbres occidentales del valle del río Sella, en el actual Principado de Asturias; por el sur se extendía hasta el castro de Peña Amaya, en la actual provincia de Burgos, y al este se extendía hasta casi Castro-Urdiales, en torno al río Agüera.
[editar] Edad Media
Tras la caída del Imperio romano, Cantabria recuperó su independencia frente al reino visigodo. El rey Leovigildo atacó Cantabria en el año 574, conquistando Amaya y el sur del país, zona en la que se configura una provincia visigoda denominada Ducado de Cantabria (ver imagen), que serviría como limes o zona fronteriza para controlar tanto a los cántabros como a sus vecinos los vascones. Al norte de la cordillera, entre tanto, los cántabros continuarían con su forma de vida hasta la invasión árabe.
En el año 714 los musulmanes invaden los valles altos del Ebro y llegan a conquistar Amaya, la capital cántabra, obligando a los cántabros a ceñirse a las tradicionales fronteras bélicas, para organizar su defensa.
En las primeras crónicas de la Reconquista sigue apareciendo Cantabria definida como región. Así, en la Crónica Albeldense al tratar de Alfonso I dice “iste Petri Cantabriae ducis filius fuit”, con lo que, junto a la figura de Pedro, se nombra el título de Duque de Cantabria, que atestigua la territorialidad de su ducado.
A partir de este periodo las fuentes documentales apenas sí hacen referencia a Cantabria con este nombre, dado que prevalecerá el de Asturias con las comarcas denominadas Asturias de Santillana, Asturias de Trasmiera y Asturias de Laredo.
A partir del núcleo inicial formado por la Hermandad de las Cuatro Villas; Santander, Laredo, Castro Urdiales y San Vicente de la Barquera, se forma la Hermandad de las Marismas, uniendo así a todos los puertos importantes situados al este de Asturias
Las Cuatro Villas participan muy activamente con hombres y barcos en la Reconquista de Andalucía, siendo repobladas Cádiz y El Puerto de Santa María con familias procedentes de los puertos del Cantábrico. También participaron naves de las Cuatro Villas en la toma de Sevilla, rompiendo el puente de barcas que unía Triana y Sevilla, hecho de armas que se representa con una Nao y la Torre del Oro de Sevilla en el escudo de Santander y Cantabria.
[editar] Siglos XVI a XVIII
En el siglo XVI se difunde a nivel popular y literario el uso del nombre La Montaña para designar a la antigua Cantabria en contraposición a Castilla, con la que se aludía exclusivamente a La Meseta. Esta distinción ha llegado hasta nuestros días.
Con los Reyes Católicos desaparece la Hermandad de las Marismas, quedando el Corregimiento de las Cuatro Villas, que abarca las áreas de influencia de los puertos de la antigua Hermandad de las Cuatro Villas (casi toda Cantabria).
Durante la Baja Edad Media y el Antiguo Régimen los grandes señoríos jurisdiccionales de Cantabria estaban controlados principalmente por tres de las grandes familias nobiliarias españolas: los Mendoza (Duques del Infantado, Marqueses de Santillana); los Manrique de Lara (Marqueses de Aguilar de Campoo, Condes de Castañeda) y en menor medida por los Velasco (Duques de Frías, Condestables de Castilla).
A partir del siglo XVI resurge el interés por los estudios relativos a Cantabria y los cántabros, apareciendo el problema de la localización del territorio que ocupó este pueblo. No será hasta el siglo XVIII cuando se zanje definitivamente la gran controversia sobre la situación y extensión de la Cantabria antigua gracias a obras tan trascendentales para el conocimiento de la historia regional como La Cantabria[7] del padre agustino e historiador Enrique Flórez de Setién. Paralelamente a este interés por los cántabros y a la clarificación de la aludida polémica se aplicó el nombre de cántabro o Cantabria en el territorio montañés a diversas instituciones, organismos y jurisdicciones.
En 1727 se producirá el primer intento de constituir lo que sería después la Provincia de Cantabria.
Aún así, el alto grado de autonomía que disfrutaban las pequeñas entidades en que estaba fraccionado el viejo solar de Cantabria, conjugado con la proverbial pobreza de recursos, siguió siendo la razón principal de su debilidad, incrementada con el progresivo avance de la eficacia administrativa del centralismo borbónico, por lo que cada día se mostraba más evidente la imposibilidad de hacer frente en solitario a la multitud de problemas de todo tipo: desde las siempre difíciles comunicaciones hasta las trabas para el ejercicio de la justicia, desde las dificultades para el abastecimiento en épocas duras, hasta la saca indiscriminada de levas de soldados, y sobre todo la progresión de las imposiciones fiscales. Todo ello determinó que se aceleraran los contactos entre las villas, valles y jurisdicciones. En esta ocasión se polarizaron en torno a las Juntas de la Provincia de Nueve Valles, conducidos por los diputados elegidos a través de los órganos tradicionales de autogobierno. Dos fueron los hechos que catalizaron la culminación del proceso de integración en este segundo intento:
- Por un lado el interés colectivo por evitar contribuir a la reconstrucción del Puente de Carlos III de Miranda de Ebro, según imponía la orden del Intendente de Burgos de 11 de julio de 1775, cuando aquel mismo año había sufrido Cantabria dos tremendas inundaciones: 20 de junio y 3 de noviembre.
- Por otro la necesidad de hacer frente mancomunadamente a la gran cantidad de bandidos que actuaban impunemente en Cantabria, ante la inoperancia de la justicia por la escasez de recursos.
Tras la convocatoria enviada por el Diputado General de Nueve Valles para que acudieran a la Junta que había de celebrarse en Puente San Miguel el 21 de marzo de 1777, las jurisdicciones afectadas por estos y otros males, mandaron a sus respectivos diputados con poderes suficientes para que pudieran decidir el agregarles a la Provincia de Nueve Valles, según decían unos, para unirse y acompañarse, según otros, y en definitiva, para ser unos con los demás, como manifestó el Concejo de Pie de Concha.
En aquella Junta General se establecieron las bases y se pusieron en marcha las gestiones que habrían de desembocar el año de 1778 en la unidad administrativa y jurisdiccional. Todo ello culminó en el éxito de la Asamblea celebrada en la Casa de Juntas de Puente San Miguel el 28 de julio de 1778, donde quedó constituida la Provincia de Cantabria, mediante el acto de aprobar las ordenanzas comunes, confeccionadas para aquel fin y previamente discutidas y aprobadas en los concejos de todas las villas, valles y jurisdicciones comprometidas. Eran, además de los Nueve Valles, Ribadedeva, Peñamellera, Provincia de Liébana, Peñarrubia, Lamasón, Rionansa, Villa de San Vicente de la Barquera, Coto de Estrada, Valdáliga, Villa de Santillana del Mar, Lugar de Viérnoles, Villa de Cartes y su jurisdicción, Valle de Buelna, Valle de Cieza, Valle de Iguña con las villas de San Vicente y Los Llares, Villa de Pujayo, Villa de Pie de Concha y Bárcena, Valle de Anievas y Valle de Toranzo.
Escarmentados por el fallido intento del año 1727 el primer objetivo a cubrir consistió en conseguir la aprobación por el rey Carlos III de España de la unión de todos en una provincia, cuya ratificación la lograrían mediante real provisión el 22 de noviembre de 1779.
Las veintiocho jurisdicciones que asumieron en primer lugar el empeño de crear la Provincia de Cantabria, postularon con toda claridad su voluntad de que en ella se incluyeran todas las demás que formaban el Partido y Bastón de las Cuatro Villas de la Costa. En consecuencia establecieron toda clase de facilidades para la integración, que podían realizar en cualquier momento que así lo solicitasen, sujetándose a las ordenanzas, con los mismos derechos y deberes de las fundadoras, en el plano de la más estricta igualdad. De este modo se fueron agregando la Abadía de Santillana, los valles de Tudanca, Polaciones, Herrerías, Castañeda, la Villa de Torrelavega y su jurisdicción, Val de San Vicente, Valle de Carriedo, Tresviso y las villas pasiegas de La Vega, San Roque y San Pedro, así como la Ciudad de Santander con su Abadía.
A causa de la competencia de Laredo, el Ayuntamiento de Santander, que al comienzo había aceptado la titulación de Cantabria para la provincia creada a principios del siglo XIX, reaccionó después imponiendo que se la denominara con su nombre para que no hubiese duda alguna de cual era su capital. Cuando en 1821 la Diputación Provincial presentó en las Cortes constitucionales su proyecto definitivo sobre la fijación de los límites de la provincia y de los partidos judiciales, proponiendo la denominación de Provincia de Cantabria, el Ayuntamiento de Santander replicó imponiendo "que a esta provincia se le conserve el nombre de Santander". Aun así, muchos periódicos exhibieron en sus cabeceras el nombre de cántabro o Cantabria.
[editar] Siglo XIX
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), el obispo Menéndez de Luarca, gran defensor del absolutismo, se erigió "Regente de Cantabria" y constituyó en Santander el Armamento Cántabro, un cuerpo del Ejército para salir a los puertos de acceso desde la Meseta para detener a los franceses. Fue derrotado, pero más tarde se reorganizó en Liébana bajo el mando del general Juan Díaz Porlier, llamándose División Cántabra, en la que había varios regimientos y batallones, como los Húsares de Cantabria (caballería) o Tiradores de Cantabria (infantería). Durante las Guerras Carlistas se formó una unidad denominada Brigada de Cantabria.[8]
[editar] Siglo XX
El auge registrado por tales términos de resonancia ancestral a lo largo del siglo XVIII y todo el XIX, continuó pujante durante el siglo XX, adquiriendo un carácter político claramente regionalista hasta 1936. De hecho el Partido Federal elaboró un Estatuto de Autonomía para un Estado Federal Cántabro-Castellano en ese año, que no pudo aprobarse por el estallido de la Guerra Civil. Como consecuencia de la Guerra Civil y marginación subsiguiente de estas tendencias, se utilizó menos el nombre de Cantabria, que, a nivel oficial quedó relegado a las federaciones deportivas, únicas en las que Cantabria seguía figurando como región.
En 1963 el presidente de la Diputación Provincial, Pedro Escalante y Huidobro, propuso recuperar el nombre de Cantabria para la Provincia de Santander, de acuerdo con un erudito informe redactado por el cronista Tomás Maza Solano. A pesar de las gestiones realizadas y del voto afirmativo de los ayuntamientos, la petición no prosperó, sobre todo por la oposición de nuevo del Ayuntamiento de Santander.
El 30 de diciembre de 1981 concluyó el proceso iniciado en abril de 1979 por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, bajo la presidencia de Ambrosio Calzada Hernández. Este municipio abrió el proceso previsto en el Artículo 143 de la Constitución Española que condujo a la Autonomía de Cantabria. Otros 85 ayuntamientos de la región y la Diputación Provincial se sumaron en los meses siguientes a la propuesta aprobada por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal. Cantabria basó su autonomía en el precepto constitucional que abría la vía del autogobierno a las "provincias con entidad regional histórica".
La Asamblea Mixta, integrada por los diputados provinciales y los parlamentarios nacionales, inició el 10 de septiembre de 1979 los trabajos para la redacción del Estatuto de Autonomía. Tras la aprobación de éste por las Cortes Generales, el 15 de diciembre de 1981, el Rey de España firmó la correspondiente Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía para Cantabria el 30 de diciembre de ese mismo año. De esta forma, la provincia de Santander se desvinculó de Castilla y salió del régimen preautonómico de Castilla y León en el que se encontraba junto con las provincias de Ávila, Burgos, León, Logroño, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.
El 20 de febrero de 1982 se constituyó con carácter provisional la primera Asamblea Regional provisional (hoy Parlamento). A partir de entonces el nombre de Provincia de Santander fue sustituido por el de Cantabria, recuperando así su nombre histórico. Las primeras elecciones autonómicas se celebraron en mayo de 1983.
En el transcurso de la IV Legislatura (1995-1999) entraría en vigor la primera gran reforma del Estatuto de Autonomía para Cantabria, consensuada por todos los grupos parlamentarios.
[editar] Gobierno y administración
[editar] Política de Cantabria
El Estatuto de Autonomía de Cantabria [13] del 30 de diciembre de 1981 establece que Cantabria encuentra en sus instituciones la voluntad de respetar los derechos fundamentales y libertades públicas, a la vez que se afianza e impulsa el desarrollo regional sobre la base de unas relaciones democráticas. En este documento se recogen las competencias de la Comunidad Autónoma que han sido transferidas desde el Gobierno de España, cabe destacar que aún quedan algunas no transferidas, al igual que otras Comunidades, como por ejemplo la Justicia.
El Parlamento de Cantabria [14] es la principal institución de autogobierno de la Comunidad Autónoma, siendo el órgano representativo del pueblo cántabro. En la actualidad está constituido por treinta y nueve diputados elegidos por sufragio universal, igual, libre, directo y secreto.
Las funciones principales del Parlamento son: ejercer la potestad legislativa, aprobar los presupuestos de la Comunidad Autónoma, impulsar y controlar la acción del gobierno y desarrollar las demás competencias que le confiere la Constitución española, el Estatuto de Autonomía para Cantabria y las demás normas del ordenamiento jurídico.
El Presidente de la Comunidad Autónoma ostenta la más alta representación de la misma y la ordinaria del Estado en Cantabria y preside, dirige y coordina su actuación. Será elegido por el Parlamento de entre sus miembros, previa consulta con las fuerzas políticas representadas en el mismo, y nombrado por el Rey. Presentará su programa al Pleno de la Cámara y, deberá contar con la mayoría absoluta o simple en segunda votación.
El Gobierno de Cantabria [15]es el órgano encargado de dirigir la acción política y ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución, el Estatuto y las leyes. El Gobierno estará compuesto por el Presidente, el Vicepresidente, en quien podrá delegar temporalmente sus funciones ejecutivas y de representación el Presidente, y los Consejeros, que serán nombrados y cesados por el Presidente.
[editar] Elecciones
Las elecciones autonómicas son cada cuatro años coincidiendo con las elecciones municipales. De esta forma, en las elecciones autonómicas se eligen los diputados del Parlamento de Cantabria. Los 39 diputados que constituyen el Parlamento de Cantabria actualmente son elegidos por sufragio universal, igual, libre, directo y secreto. Las primeras elecciones al Parlamento de Cantabria se celebraron el 8 de mayo de 1983.
Tras varias legislaturas presididas por el Partido Popular o por la UPCA de Juan Hormaechea, el Gobierno Regional de Cantabria está desde las elecciones autonómicas del año 2003 dirigido por una coalición entre el Partido Regionalista de Cantabria y el Partido Socialista de Cantabria. Desde 2003 el Presidente de Cantabria es Miguel Ángel Revilla (PRC) y la Vicepresidenta es Dolores Gorostiaga (PSC-PSOE).
Las siguientes tablas muestran los resultados de las elecciones autonómicas de 2003 y 2007:[9]
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