Caja de Skinner

Caja de Skinner

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Se denomina caja de Skinner a una caja donde el investigador especializado en el conductismo Burrhus Frederic Skinner colocaba a los animales de experimentación con los que trabajaba. Estas cajas se caracterizaban por contener algún tipo de mecanismo que garantizaba que el animal adquiría el alimento (estímulo positivo que favorecía el condicionamiento que pretendía lograrse) en el caso de que realizara aquella actividad que el investigador pretendía estimular (por ejemplo, pulsar una palanca).

La hija de B. F. Skinner también participó, intermitentemente, en los estudios realizados particulares al empleo de este instrumento.

Las cajas de Skinner se caracterizan por tener tres componentes básicos: un manipulandum, un estímulo discriminativo y un registro acumulativo.

El manipulandum es aquel mecanismo que el animal debe manipular, y que no está en la naturaleza del animal manipularlo (por ejemplo, pulsar una palanca). El animal deberá aprender a llevar a cabo la conducta de presión de la palanca para obtener un reforzador satisfactorio (comida o evitación de una descarga eléctrica).

El estímulo discriminativo es aquel estímulo que señaliza si el manipulandum funciona. Suelen utilizarse un sonido o una luz. En una sesión de aprendizaje, se puede enseñar al animal que pulsar la palanca sólo es efectivo si hay una luz encendida.

El registro acumulativo es un aparato que registra las respuestas operantes en función del tiempo de forma acumulativa. Esto es, un gráfico cuyo eje de abscisas refleja el tiempo, y el eje de ordenadas las respuestas emitidas. También se señaliza qué respuestas han sido reforzadas, dato importante en caso de sesiones de razón fija/variable o intervalo fijo/variable.

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