Dibujo de la
exacta cuadratura del círculo:

Prueba a descubrir los pasos para construir el dibujo de la cuadratura del círculo del papel que aparece en la imagen de arriba y dinos como lo conseguiste, seguro que es mas fácil de lo que pensabas.
Hola, feliz año:
Antonio Rueda ha conseguido el grandioso descubrimiento de la cuadratura
exacta del círculo por métodos geométricos,
sin aproximaciones, me gustaría que
usted divulgara esta información, para que no sean nuestros nietos quienes digan que lo sabíamos, no se mas datos de este genio, os diré que me enteré por él programa de Televisón Española "Gente".
Un saludo.
Noticia de prensa del Diario Sur de Málaga (
http://www.diariosur.es ):
http://servicios.diariosur.es/pg041227/prensa/noticias/Malaga/200412/27/SUR-MAL-007.html http://servicios.diariosur.es/pg041227/prensa/noticias/Malaga/200412/27/SUR-SUBARTICLE-008.html MÁLAGA
El Pitágoras de Alhaurín
Un mecánico malagueño asegura haber encontrado la solución al enigma matemático de la cuadratura del círculo; un complejo problema milenario que trajo de cabeza a genios de la talla de Hipócrates o Arquímedes
TEXTO: ALMUDENA NOGUÉS / FOTOS: FERNANDO GONZÁLEZ / MÁLAGA
PURA VOCACIÓN. Antonio asegura que su pasión por los descubrimientos es innata.
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Toda una vida dedicado a la investigación
EL listado de genios que lo han intentado es infinito. Haciendo un repaso a la historia de la geometría aparecen nombres ilustres como el de Hipócrates, Antifón, Brisón, Arquímedes...Todos ellos se afanaron por cuadrar el círculo. Un enigma matemático milenario que ha traído de cabeza a grandes pensadores. Sin éxito. Él asegura haberlo conseguido. Después de más de una década de pruebas. A base de dibujar con una regla y un compás «millones de trazos». El protagonista de esta hazaña aún no figura en los libros escolares. De momento prefiere el anonimato. Se llama Antonio Rueda y vive en Alhaurín de la Torre, donde trabaja como chapista mecánico. Curiosamente en su currículum no figura ninguna carrera universitaria. «Sólo estudié en la escuela de Franco», bromea.
El misterioso problema se cruzó en su vida por casualidad. Mientras ojeaba un diccionario. «Leí lo de la cuadratura y me llamó la atención. Pensé que era sencillo e intenté buscar la fórmula yo solito», explica. Así empezó todo.
Desde aquel día Antonio hizo de la búsqueda de la solución su pasatiempo. A él dedicó todo su ingenio y sus horas libres. «No hacía otra cosa. Nada más llegar a casa cogía los papeles y me ponía a hacer bocetos», reconoce. Con el paso de los años la curiosidad se convirtió en reto. Y el reto en toda una obsesión.
A contracorriente
Su objetivo era «llevarle la contraria a los sabios» e intentar sacar el círculo empezando por el cuadrado. Una tarea igual de complicada. Y es que, como explica Antonio, todos los polígonos se pueden cuadrar a través de una serie de operaciones. Menos el círculo. «Un polígono con lados infinitos con una constante, el número Pi, que nunca termina», explica.
Después de miles de intentos fallidos, este mecánico de 52 años afirma haber conseguido lo que otros matemáticos -como el alemán Félix Lindemann- tachaban de imposible. Fue en 1993. En esa fecha patentó su invento en el registro de la Propiedad Intelectual con el nombre de Matriz del Círculo. Y un error del 0,5%.
Unos flecos que Antonio -hombre perfeccionista- ha remendado en los últimos años. El pasado mes de enero, casi una década después, este genio volvió a inscribir los frutos de su investigación. Eso sí, esta vez sin márgenes de equivocación. Con todo bien atado.
«He conseguido cuadrar el círculo en sólo 16 pasos, algo que nadie ha logrado con anterioridad», señala orgulloso Rueda. «Algunos investigadores se han aproximado teóricamente con fracciones, pero al trasladarlo a papel el proceso requería cientos y cientos de operaciones», añade.
Todavía se le ponen los pelos de punta cuando recuerda el gran día del descubrimiento. Dice que no se lo creía. Perplejo, repitió las operaciones una y otra vez para comprobar que efectivamente funcionaba. Hasta se compró un ordenador para verificarlo.
Ahora, después de muchos años en silencio, este malagueño se ha propuesto divulgar su hallazgo. Y convertirlo en una herramienta didáctica para los niños. «Cualquier crío de nueve años puede seguir los pasos. Me gustaría que la cuadratura se enseñara en las escuelas como un juego», indica.
Toda una pasión
Antonio es un amante de la investigación. Confiesa que lo suyo es pura afición «como al que le gusta el fútbol». Una pasión que, de momento, prefiere no difundir demasiado. «Si le digo a alguien que me he pasado las horas muertas pensando en cómo cuadrar un círculo me toman por loco», apunta este investigador.
A pesar del gran valor de su descubrimiento, este hombre se ruboriza si se le califica de genio. «Sólo soy un currante», dice con modestia. Su hallazgo le ha permitido obtener la fórmula de una constante «que realiza la misma función que Pi». Él mismo la explica. «Cualquier número dividido por un lado del cuadrado da la longitud de la circunferencia», revela.
No se queda ahí la cosa. Rueda afirma que su invento es todo un campo a explorar para los matemáticos. «La gente que sabe más que yo le puede sacar mucho partido», apostilla este malagueño, que ha logrado un invento redondo gracias a una cabeza cuadrada. Y muy perseverante.
Toda una vida dedicado a la investigación
A. N./MÁLAGA
UN GRAN INVENTO. Documento que prueba su hallazgo
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Antonio Rueda es, como él mismo se define, «mecánico de profesión e investigador de vocación». En 1972 ya saltó a las páginas de los periódicos con su invento del motor de agua, sistema que diseñó junto a un compañero. En el registro de patentes figuran sus grandes creaciones. Entre ellas una placa solar piramidal basada en los principios de la termodinámica «que produce electricidad con un generador», explica. Para el futuro ya tiene un nuevo proyecto entre manos: «Unos pistones hidráulicos que aprovechan la fuerza del vacío».