Autor Tema: CIENCIA, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN SUPERIOR  (Leído 1170 veces)

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CIENCIA, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN SUPERIOR
« en: Agosto 21, 2015, 05:36:22 »
Estimados amigos;

Participar abiertamente en el foro de debate sobre los temas propuestos nos da la posibilidad de ampliar y clarificar nuestros puntos de vista y de los demás participantes.

Emita su opinión fundamentada en cuanto a ¿Es necesario el cambio de paradigma de un modelo lineal a un modelo dialéctico CTS?

En mi caso particular, primeramente reafirmo la pertinencia e importancia de este foro sobre CTC ; debe ser algo que abordemos - como se esta haciendo- con seriedad y profundidad debido a la naturaleza de las realidades que aborda, agregando además que corresponde a la academia generar espacios de reflexión critica desde se produzcan cambios significativos en la construcción o cambios de paradigma desde la perspectiva Latinoamericana y Colombiana. Coincido con los/as compañeros en la necesidad y la urgencia de un cambio paradigmatico toda vez que La existencia de una relación entre cambios tecnológicos y desarrollo económico es indudable.

La expansión de las políticas del desarrollo en América latina fue acompañada del surgimiento de una nueva modalidad de dependencia, que el economista brasileño Theotonio Dos Santos asoció al binomio industria-tecnología:

“En el período de la posguerra se ha consolidado un nuevo tipo de dependencia, basado en empresas multinacionales que empezaron a invertir en industrias destinadas al mercado interno de los países subdesarrollados. Esta forma de dependencia es básicamente una dependencia industrial-tecnológica”.

Al mismo tiempo que la ideología desarrollista asociaba “modernización” con industrialización por sustitución de importaciones se observaba una desvinculación de las actividades de ciencia y tecnología con los problemas sociales y productivos de la región.

Esta falta de correspondencia estuvo relacionada con el proceso de mimetización que recorrieron los países periféricos respecto del desarrollo del sector de CyT de los países centrales. A diferencia de estos, nuestros países no lograron vincular la producción de conocimientos con su realidad económica y social. Se aplicaron modelos teóricos universales que guiaron la formulación de políticas para el sector y estándares internacionales para la medición de la producción de conocimiento que, entre otras consecuencias, hicieron de la publicación en revistas de alto impacto el principal criterio de evaluación de la producción científica, obviando la fijación de criterios tanto para la evaluación del desarrollo tecnológico y la innovación como para su protección. En términos de orientación temática, esto se tradujo en la adopción histórica de las agendas de investigación del primer mundo.

Esta conducta imitativa coadyuvó a la instalación de una ideología de reproducción dependiente, donde los avances en el sector de CyT constituyeron parte estructurante de la promesa del desarrollo. Es en este contexto donde proliferó una de las falacias sobre América latina más ampliamente extendidas, según la cual los países latinoamericanos son “sociedades duales”, donde conviven una sociedad arcaica, tradicional, agraria, estancada y retrógrada junto con algunos indicios incipientes de una sociedad moderna, en proceso de industrialización y urbanización.

Ahora bien, la esencia de esta falacia, que destacaba el papel asignado a la ciencia y la tecnología como motores de cambio y desarrollo, radica en considerar que esta “bipolaridad social” resulta de una “aversión al cambio”, cuando desde el enfoque de las teorías de la dependencia se demostraba la relación de “funcionalidad recíproca” entre subdesarrollo y desarrollo.En este sentido, es interesante la confluencia de Oscar Varsavsky, Jorge Sabato y Amílcar Herrera en torno al “problema del desarrollo”, que asociaron al plano económico, social, cultural y ambiente.

El cambio es urgente e impostergable  y deberá generar una revolución educativa y científico-tecnológico que produzca profundos cambios en la formación de nuestros futuros graduados, docentes, investigadores científico-tecnológicos, y porque no en los futuros gestores, empresarios, gobernantes que podrán surgir de nuestros ámbitos.

LUIS GABRIEL DE LA ROSA BENAVIDES