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Autor Tema: Controversias en filosofía y ciencia  (Leído 2172 veces)
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« en: Enero 08, 2008, 02:20:53 »

Así como hay quienes se sienten ciudadanos del mundo, además de sentirse ciudadanos de su propio país, están los que se identifican tanto con la ciencia, como con la filosofía y la religión, además de “pertenecer” a una de ellas. Ello se debe a que todas estas actividades intelectuales se caracterizan por tener como principal objetivo la búsqueda de la verdad, si bien con distintos métodos y orientadas por distintos interrogantes. Hay veces en que se producen, sin embargo, conflictos debidos a la superposición de más de una de ellas, de donde surgen “distintas verdades”; situación que es necesario compatibilizar.

   Tales actividades del hombre tienen un carácter social. Sus resultados, de alguna forma, influirán sobre la sociedad. De ahí que cada miembro de la misma tendrá plenos derechos a opinar sobre aquello que le afecta, o que le puede afectar, de distintas maneras. Como integrantes de la sociedad podemos, y debemos, cuestionar tanto la ciencia, como la filosofía y la religión.

       La responsabilidad social del intelectual debe vincularse a los efectos que sus ideas podrán ocasionar en los demás. Estamos acostumbrados a observar el accionar de Iglesias y religiones que producen serios antagonismos, lo mismo en el caso de ideologías originadas en la filosofía, sin que nadie se haga cargo por los efectos producidos. Así como en un paquete de cigarrillos está escrita la advertencia: “Fumar produce daños a la salud”, los religiosos y los filósofos, incluso los científicos sociales, deberían advertir de alguna forma sobre los peligros que pueden ocasionar ciertas ideologías de dudosa veracidad.

   Los conflictos intelectuales aparecen, generalmente, cuando se considera que alguien posee la “concesión exclusiva” para dedicarse a determinados temas y rechaza al que quiere “usurpar” dicha concesión. Este es el principal motivo que lleva a la total descalificación del adversario intelectual, por lo cual no se rebate cada una de sus propuestas concretas, sino que se rechaza a toda la persona. Ello nos hace recordar la actitud de quienes no aceptan a alguien por su origen racial, o por su color y, haga lo que haga, diga lo que diga, será desvalorado totalmente.

   Estos conflictos se dan principalmente en el caso de las ciencias humanas y sociales, en donde se superponen ciencia, filosofía y religión. Afortunadamente, con la aparición de la sociología, la mayor parte de los temas de la filosofía, y algunos de la religión, han pasado a ser partes de aquélla. Así tenemos a la sociología del conocimiento, del arte, de la educación, de la ética, de la religión, de la ciencia, del derecho, etc., haciendo menos extensa la “concesión exclusiva” que, supuestamente, antes poseía la filosofía.

   Una de las descalificaciones más frecuentes es la realizada contra la formación intelectual inicial del que opina sobre temas filosóficos. Manuel García Morente escribió: “Nada hay más descorazonador, sobre todo en el transcurso de estos 30 o 40 últimos años, que el espectáculo que los científicos más ilustres en sus disciplinas positivas ofrecen cuando se meten a filosofar sin saber filosofía”. “Suele ocurrir lamentablemente que grandes espíritus científicos, que tienen toda nuestra veneración, toda nuestra admiración, hacen muchas veces el ridículo, porque se ponen a filosofar de una manera absolutamente pueril y casi salvaje” (De “Lecciones Preliminares de Filosofía” - Editores Unidos).

   Al respecto podemos decir que, como en filosofía no existe limitación alguna respecto de la veracidad y del contenido ético de sus tratados, ya que en ella “todo vale”, dándole acogida incluso a filósofos que llegaron a ser los ideólogos de movimientos políticos nefastos como el fascismo, el nazismo y el comunismo, al menos no debería restringirse la posibilidad de que autores de otras ramas del conocimiento puedan acceder a los temas de la filosofía con la seguridad de que sus efectos no serán traumáticos para la humanidad. Sería adecuado que las críticas hacia los científicos fueran realizadas luego de hacerlo con los filósofos cuyos escritos han favorecido las grandes catástrofes humanas originadas en los movimientos políticos mencionados.

   El autor citado no da nombres respecto de los científicos criticados, lo que hubiera sido preferible, ya que, de la forma en que lo hace, involucra a todos los científicos que escribieron sobre temas de filosofía. Entre los principales, podemos citar el caso de Werner Heisenberg, cuyos trabajos en física tienen bastante relación con problemas como “causalidad”, “determinismo”, “libre albedrío”, etc. Tenemos también el caso de Albert Einstein, cuyos trabajos tienen relación con la estructura del “espacio y el tiempo”. Quien sea un “buscador de la verdad” auténtico, no podrá oponerse a que tales científicos opinen sobre temas que atañen tanto a la física como a la filosofía.

   Es interesante mencionar al físico Erwin Schrödinger, uno de los fundadores de la mecánica cuántica, quien escribió algunos ensayos filosóficos y también “se entrometió” en la biología escribiendo el libro “¿Qué es la vida?”. Sin embargo, no se conocen opiniones adversas por parte de los biólogos por esa intromisión. Resulta que este libro, que no alcanzó a responder la pregunta del título, tuvo el mérito de orientar la investigación en biología molecular, incluso haciendo que varios físicos se pasaran a la biología siendo los pioneros en esta importante rama de la investigación científica.

   Debe tenerse en cuenta que una cosa es conocer de filósofos y de historia de la filosofía, y otra cosa muy distinta es saber acerca de los temas de la filosofía y acerca de la propia realidad. Es por ello que muchos graduados en filosofía conocen las opiniones cruzadas y contradictorias de los filósofos con más renombre, pero no tienen una opinión propia formada, por lo que el sinsentido es lo habitual en sus expresiones. Y este tipo de filósofos es el que generalmente reclama la validez de la “concesión exclusiva” antes mencionada.

 

   Mientras que el filósofo dice “no es serio que el científico opine de filosofía sin conocer a los filósofos”, el científico dice “no es serio que el filósofo opine de los temas de la filosofía sin conocer la rama correspondiente de la ciencia”. Cierta vez estuvo en la Argentina el Premio Nobel Ilya Prigogine, en un programa televisivo. Luego de responder algunas preguntas de tipo filosófico, que le formuló el conductor, un filósofo invitado, bastante conocido, no dejó pasar la oportunidad para afirmar que dicho científico “no era especialista en filosofía”. En lugar de rebatir una opinión a través de una respuesta concreta, que requería cierto nivel de conocimientos, se limitó a la vulgar y pública descalificación, arma utilizada generalmente por quienes están dominados por un espíritu competitivo antes de estarlo por la sana intención de buscar la verdad.
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« Respuesta #1 en: Enero 08, 2008, 02:22:31 »

Manuel García Morente escribió: “Pero, por otro lado, habremos de reaccionar con no menos violencia contra el defecto contrario, que es el de figurarse que la filosofía tiene que hacerse como las ciencias: que la filosofía no puede ser sino la síntesis de los resultados obtenidos por las ciencias positivas”. Al respecto podemos decir que no es posible, en la actualidad, que un filósofo ignore los importantes logros de la ciencia, como es el caso de los lineamientos básicos de la evolución biológica, y mucho menos es aceptable que alguien establezca una síntesis filosófica que los ignore totalmente.

   Es sorprendente observar el caso de los “grandes filósofos” que “resuelven” el problema ético suponiendo que no existe un orden moral en el universo. Luego, sencillamente, proponen uno a nivel personal. Este es el caso de Friedrich Nietzsche. Para conocer los fundamentos de su filosofía (al menos lo que se puede entender desde un punto de vista racional), no hace falta mucho tiempo de meditación, ya que es algo evidentemente erróneo. Luego, si alguien tiene la curiosidad de seguir sus escritos, se encontrará con cosas ciertas y con cosas falsas, pero corre el riesgo de perder el tiempo en algo que carece totalmente de sentido. Sus escritos tienen un gran valor, sin embargo, como literatura fantástica, cuyo título podría ser “¿Cómo sería el mundo si no hubiera un orden moral objetivo?” Es como si en la actualidad, en física, alguien se pusiera a profundizar sobre la teoría del “calórico”, siendo que sólo tiene interés como curiosidad histórica, como un intento fallido de los tantos que hubo en la historia de esa ciencia.

   En cuanto a la existencia de una ética objetiva, debemos tener presente que todo lo existente está regido por leyes naturales, al menos nadie conoce algún rincón del universo que no lo esté. A partir del conjunto de leyes existentes, hablamos de un orden natural que no fue realizado por el hombre. Para hacer una propuesta ética, debemos conocer las leyes naturales relevantes a esa propuesta. Como ello cuesta mucho trabajo, lo cual implica conocer parcialmente la verdad, existen los “grandes filósofos” que afirman que no existe una ética ni una verdad objetiva. Por lo tanto, y sin ningún fundamento, proponen una ética subjetiva y personal, que podrá ser compatible, en el mejor de los casos (y por pura casualidad) con las leyes naturales. La aceptación de tales filósofos hace de la filosofía actual algo muy poco serio que desmerece muchos aportes valiosos que quedan relegados ante la plena vigencia del facilismo que otorga el relativismo moral y cognoscitivo. Y si no hubiese sólo leyes naturales, sino también un Dios que interviene sobre el mundo en cada instante, tampoco habría una ética subjetiva, sino que habría una ética objetiva compatible con la voluntad de ese Dios.

   Es oportuno mencionar algunos comentarios sobre la obra de Friedrich Nietzsche, ya que no resulta fácil criticarlo desde una postura racional. Oriol Fina escribió:

“Resulta imposible comprender a Nietzsche desde un prisma racional. El irracionalismo es una de las claves de su filosofía, por lo que no se le pueden exigir ideas y argumentos claros. Podrá decirse que esta posición es falsa de inicio, pero con igual fundamento puede afirmar él lo mismo respecto a la actitud racionalista, y no hay posibilidad de comunicación entre quienes se sitúan en uno y otro extremo”.

“En realidad, tampoco él ofrece argumentos para demostrar que la religión, la moral y la filosofía tradicionales son falsas. No, la argumentación no es su método, ya que entonces caería precisamente en lo que trata de destruir: la lógica y la aceptación de la razón. Se limita a destruir las concepciones tradicionales, a hacerlas sospechosas caricaturizándolas. No contestará a las objeciones que puedan ponerse a su modo de ver la vida, limitándose a exclamar en tono patético: «Oh, hermanos míos, el precursor es siempre inmolado»”.

“Un filósofo según el concepto tradicional, un buscador de la verdad, debería cambiar de actitud para entablar diálogo con Nietzsche. Debería situarse en su actitud irracionalista, buscando el contacto con la vida. De lo contrario se entablaría un verdadero diálogo entre sordos” (De “Gigantes de la Filosofía” – Ed. Bruguera SA).

   La oscuridad, la falsedad y la irracionalidad latente en muchos escritos filosóficos constituyen la perfecta protección contra posibles críticas. Así, Marx propone la abolición de la propiedad privada, lo que conduce a una sociedad totalmente estatal. Luego, en otra parte de sus escritos, supuestamente está a favor de la disolución del Estado, suponiendo que casi por arte de magia se va a transformar la sociedad de capitalismo estatal (socialismo) en una sociedad “sin Estado” (comunismo). Si uno critica a Marx por favorecer la concentración absoluta de poder por parte  del Estado, alguien va a decir que uno “no leyó a Marx”, que “es ignorante”, etc., porque en otra parte dice lo contrario.  

   Además, si alguien realiza un escrito claro y racional, podrá ser descalificado por el oscurantista por “carecer de profundidad”, incluso se negará a aceptar lo evidente adoptando una actitud similar a la de los aristotélicos que se negaban a mirar por el telescopio que Galileo les ofrecía, diciéndole: “No tenemos necesidad de tu telescopio: nos bastan los ojos que Dios nos ha dado. Ni tenemos necesidad de tus fórmulas matemáticas: nos bastan los textos escritos en lenguaje ordinario, que nos han legado Aristóteles y sus comentaristas”.
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max alvarado
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« Respuesta #2 en: Febrero 18, 2008, 06:25:17 »

El tema controversias en la filosofía y la ciencia es un prejuicio bastante arraigado en nuestra educación……… se me hace lo mismo que tener una fobia por ejemplo la misoginia el racismo o como dices “sentirse ciudadanos de su propio país” ect…… y en mi perspectiva tiene un origen histórico de cuento de hadas como nos la enseñan en la escuela,………. la mayor parte de nuestra manera de ver el mundo tiene origen en la cultura occidental, que empezó con mitología, …… posteriormente se fue convirtiendo en lo que llamamos filosofía……… con Tales de Mileto Anaximandro etc etc….. luego el ser el devenir  con Parmenides y Heraclito, Sócrates  Platón, Aristóteles………. Que luego se fundió con el cristianismo que dio origen a la escolástica….. que  por cierto no es tan mala como la pintan ya que hay muy buenos pensadores en su seno……….. pero que en manos del poder formado por la iglesia la corrompió en una dogmática asfixiante,………. Que tarde o temprano tuvo que derrumbarse……….. Naciendo así una afinación de los sentidos auxiliada por la razón…….. Precedida por Grosseteste, Eckehart, Bacon y representada por Copernico, Keppler, Galileo y Newton principalmente…….. sin embargo estos hombres que se toman como monumentos de la ciencia  eran mas religiosos  que un sacerdote actual,   (solo hay que ver que Newton escribió mas sobre cuestiones místicas que sobre “ciencia”)………… sin embargo la inquisición con sus “demonios” se oponían  al nuevo paradigma,……….. esto formó la “rivalidad” comentada…… que después se convirtió en positivismo…………en un positivismo que aunado con el relativismo y subjetivismo filosófico no es mas que pura superficialidad……….. solo superficialidad  como atinadamente Nietzsche afirma…. A un así la ciencia empezó a tener gran éxito por su indudable pragmatismo (la tecnología es su hija predilecta)………… lo cual la envileció tornándola en  engreída y como Don José Ortega y Gasset dijera……… en un terrorismo de los laboratorios …………. Haciendo así poco a poco a los científicos unos simples obreros de la experimentación llegando a lo que atinadamente refieres que dijo Don Manuel García Morente,………… Sin embargo la ciencia misma comenzó a darse cuenta que no poseía la verdad “absoluta” Newton concebía un universo con un espacio y tiempo absolutos “sensorium dei” (base de sus leyes por Ej. La de gravedad)….. que vino a derrumbar Einstein con su Relatividad, a su vez Einstein nunca pudo conciliar la teoría quántica, de ahí su famosa frase “Dios no juega a los dados”…….. y todo a manera de saltos  de paradigmas como lo afirma Thomas Kuhn en su “Estructura de las revoluciones científicas” (antes vislumbrada por Gasset).
   Así que como desde niños siempre nos contaron cuentos o vimos películas en donde hay buenos y malos en un mundo color de rosa (irreal)……….. ese mismo paradigma persiste retrógradamente en nuestra mente de que siempre hay un bueno y un malo en la historia, incrementando esa fobia social (y no es para menos por culpa de los inquisidores)  ……. de que el estudio de la filosofía es uno y la ciencia es otro,……….. y que aunado a nuestra forma educacional de la “competencia” (manifestado en el deporte con el fútbol, o en el patriotismo con las guerras, o  la libre competencia base del capitalismo ect.)  las echamos a pelear como dos boxeadores…………….  ¿no será que son dos caras de la misma moneda?....... es como decir si este hombre es cientifico entonces no debe tener sentimientos ni dotes artisticos………. ¡tonterias! ……… el hombre no es solo método científico y su razón, es arte es intuición es valores es religión (aunque sea ateo o antiteo) es amor ………… así en la humanidad no hay dos cosas distintas peleadas……….  Es patrimonio de la humanidad ambas cosas que trabajando juntas tienden a lo que se llama la holistica.
Existen muchas perspectivas interesantes que ya han superado este prejuicio de la filosofia VS ciencia………. Henri Bergson y la idea de la “duracion” la ciencia es una fotografía pero no la realidad misma, o del pensamiento profundo de Xavier Zubiri en sus monumentales obras “Naturaleza Historia Dios” y “Espacio materia tiempo”
 Hay que ver también esa interesante perspectiva de Hegel de que la historia misma esta viva, y ha cobrado conciencia de si misma a  través de nosotros………. Y así nos damos cuenta que en realidad yo, soy parte  de esa historia   en la que me pierdo en un nosotros……… ya que “yo”, pienso con un idioma que no inventé,………… “yo” tengo costumbres que me dieron mis padres y sociedad,………… “yo” utilizo matemáticas que no invente  etc.etc………. por lo que con esto se puede discernir entre lo que en realidad es un prejuicio de lo que es un  nosotros que algunos llaman “ser”,  y que tiene que ver con su espacio su tiempo en una palabra sus paradigmas…… dejémonos entonces de prejuicios filosofia vs ciencia y seamos “espíritus libres”……… busquemos la verdad juntos, con la filosofía, la ciencia, el arte, los valores, el error, la vida ect ect…………..  
 Desde mi perspectiva………. la filosofía sin ciencia es ciega, y la ciencia sin filosofía es estúpida, necesito ambas para la búsqueda de la verdad.
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Kairos
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« Respuesta #3 en: Febrero 22, 2008, 01:13:53 »

Me pregunto porqué si la ética sigue leyes naturales existe el mal en el mundo o en todo caso porqué algunos pensadores pueden mover a los hombres a actuar irracionalmente cuando estamos regidos por leyes naturales que se verifican en cualquier lugar del planeta. ¿o es que las leyes naturales no son tales? Sí realmente actuáramos según leyes naturales no existiría la ética como disciplina, ni seríamos responsables de nuestros actos.
Coincido con max alvarado en que la filosofía sin ciencia es ciega y la ciencia sin filosofía estúpida. La filosofía nos lleva a pensar mejor nuestros supuestos y reflexionar sobre nuestras teorías implícitas, que constantemente se superan y revisan y son a la vez las que posibilitan el avance de las ciencias.
Y siguiendo con el primer argumento, si un hombre con su sólo pensamiento puede mover a muchos  (según la hipótesis de bsp) a actuar y pensar irracionalmente, pues las leyes no se cumplen  y por lo tanto no son leyes. Si algo hizo la historia misma fue refutar la idea del progreso inmanente y unidireccional que de ella tenían Hegel y Marx, lo mismo valen para cualesquieras leyes predictivas en las ciencias humanas. En tanto los seres humanos somos seres racionales que no estamos totalmente determinados (a pesar de las circunstancias que no elegimos y de nuestra contingencia) siempre existe la posibilidad de que lo hagamos peor o mejor. Si no fuese así no nos educaríamos ni educaríamos a nuestros hijos y apelaríamos a la naturaleza y sus leyes, como el buen salvaje de Rousseau.


P.D: he estado voluntariamente ausente por diferencias personales con un moderador, no obstante, este tema me puede, y prometo no desviarme más de los temas en cuestión.
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anakyn
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« Respuesta #4 en: Febrero 22, 2008, 04:24:44 »

Cita de: Kairos
Me pregunto porqué si la ética sigue leyes naturales existe el mal en el mundo o en todo caso porqué algunos pensadores pueden mover a los hombres a actuar irracionalmente cuando estamos regidos por leyes naturales que se verifican en cualquier lugar del planeta. ¿o es que las leyes naturales no son tales? Sí realmente actuáramos según leyes naturales no existiría la ética como disciplina, ni seríamos responsables de nuestros actos.

La Ética no sigue leyes naturales. La Ética es un invento del hombre, una construcción cultural, no biológica, no "natural". La Naturaleza no entiende de "normas sociales" o "patrones de convivencia". Es más, si me apuras un poco, la Naturaleza no persigue el "bienestar social" de los integrantes de un grupo o especie. Su único patrón "natural" es la supervivencia del más apto. De qué manera se consiga eso, se la trae al fresco. Que siendo pacifistas y estableciendo patrones de convivencia, se aumentan las posibilidades de supervivencia de más individuos y por tanto hay más variedad genética en juego, lo que potencia la adaptabilidad de la especie en su conjunto, puede ser, aunque no sé hasta qué punto es favorable.
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No es más sabio quien más sabe decir, sino quien más acierta a callarse.
Kairos
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« Respuesta #5 en: Febrero 22, 2008, 04:16:01 »

Es verdad lo que dices, para sostener que existen leyes naturales en ética, tenemos primero que sostener que existe una inteligencia superior que dicta esas leyes, sobre todo si sostenemos que son racionales y criticamos la irracionalidad del emotivismo. El problema es que desde que Niestche interpretó que "Dios ha muerto" estamos buscando fundamentar las normas morales y no nos hemos puesto de acuerdo. Si la ética busca la felicidad o la vida buena para el hombre dentro de una comunidad que le permita desarrollar sus potencialidades o si partimos de que somos individuos egoístas que sólo buscamos nuestro placer y hacemos un pacto para convivir lo mejor posible (pero eso indica que suponemos previamente que el otro es capaz de cumplir sus promesas y no abandonarlas cuando deja de convenirle, es decir que previo de todo hay un reconocimiento del otro) o si vienen inscriptas en nuestro inconsciente o lo que sea lo cual es difícil de comprobar dada la diversidad de los actos humanos y su evolución histórica.
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max alvarado
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« Respuesta #6 en: Febrero 25, 2008, 04:09:33 »

Estoy de acuerdo con anakyn, la ética no es un conjunto de leyes naturales……………………… incluso yo pongo en duda que lo que conocemos como “leyes naturales” existan en sí………… ¿estas leyes se verifican en cualquier lugar del planeta (incluso del universo)?........ es así siempre y cuando exista un ser humano que lo piense así,…… si no esta ahí ……..¿Cómo aseguramos que es una ley natural absoluta algo que salio desde una mente humana?,……….. “ley natural” es como diría el viejo Kant  el nóumeno……………..  la verdad es una asíntota……….. he ahí el ejemplo claro del paso de las “leyes naturales indudables de Newton” como imperfectas junto a la relatividad de Einstein que a su vez  hoy en día resultan inexactas frente a la teoría quántica…………

Si viviéramos en un mundo donde no existiera “el mal”……….. Efectivamente la ética no seria un problema, ya que todos nos regiríamos bajo sus absolutas leyes…………..  pero eso significaría que el valor “LIBERTAD” no existiría………….. Seriamos una especie de autómatas programados……………….. de ahí estoy de acuerdo con la incomprendidísima frase de Leibniz……………. “Nuestro mundo es el mejor de los mundos posibles”………….. ya que como el dice……….. el valor Libertad es un valor supremo ……….. Mas vale que haya “pecado” como consecuencia de la libertad ,………….. a que no la libertad no existiera………………..

Niestche ha dado un codazo a la humanidad en el sentido ¡Despierta! Ingenuo ……. Leer su “Más allá del bien y el mal”  su “Genealogía de la moral” o su “Ecce homo”………… es como Kant dijo de David Hume………….. me despertó de mi sueño dogmático…………. Sin embargo,  Kant no se quedo como seguidor de Hume………… lo supero dialécticamente…………….. pienso que la humanidad debería  hacer lo mismo……. .(o moriría igual que Niestche),
…………. Es más  en la misma época de Niestche……… vivió un gran y muy discreto pensador………… Franz Bretano…………. Leí su librito “El origen del conocimiento moral”……… excelente…. Me parece que si Niestche fue también para mi un ¡despierta!¿donde estamos?  Bretano es un ¡levántate  ubícate y sigue adelante!  
Incluso uno de los discípulos de Bretano fue Husserl del que tomo su intencionalidad para hacer la fenomenologia……………. he ahí otra perspectiva profunda de la moral  o solo hay que darle una checada a eso de la intersubjetividad monádica ……….   incluso también ver al discípulo de este Max Scheler con su “fenomenología de los valores”.
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Kairos
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« Respuesta #7 en: Febrero 25, 2008, 01:52:49 »

Hola de nuevo, me parece que el problema comienza cuando introducimos el concepto de leyes o máximas en la moral como la única forma de vincular a los hombres. No es por cierto un problema nuevo, ya un sofista como Calicles tenía una tesis parecida a Nesztche y sostenía que las leyes humanas eran contrarias a las leyes de la naturaleza.
En cuanto abandonamos la búsqueda de el bien común o de la vida buena o al menos de lo mejor , sin ese acuerdo de fines , lo único que nos puede vincular son las leyes. Si el hombre es sólo lobo del hombre hay que recurrir al Leviatan sin más remedio.
Pero leyendo un poco me he dado cuenta que hay también un error en creer que sólo las leyes pueden obligarnos porque hay un reconocimiento anterior, una expectativa previa que supone que los otros cumplirán el contrato . Si sólo nos moviéramos por el interés individual nada quita que sólo cumpliríamos las leyes que nos convenieran en cada momento y sin embargo hay un cierto acuerdo tácito en buscar la convivencia aun sobre las situaciones particulares. Otro problema del naturalismo es suponer que somos "naturalmente" buenos o malos y abandonarnos a nuestras emociones, cuando en realidad tenemos disposiciones  pero debemos educarlas no sólo mediante hábitos sino también mediante la razón, para llegado el caso de un conflicto actuar con inteligencia. Porque las normas o leyes humanas pueden no ser justas para todos en las situaciones particulares y los criterios entonces no son tan fáciles para discernir que es "lo mejor" en cada caso.
El problema que MacIntyre advierte es que si el último criterio es el emotivismo o sea las inclinaciones o deseos individuales, nunca llegamos a un acuerdo y las diferentes posiciones son inconmensurables pero esto es en realidad un hecho histórico y nada "natural" , por lo que Niestzche sólo sacó las consecuencias lógicas de una época en donde ya la moral había perdido su contenido, aunque su solución sea inadmisible , su crítica era coherente.¿cómo buscar fundamentos cuando los argumentos de autoridad han perdido su fuerza ?
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continenteoscuro
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« Respuesta #8 en: Febrero 25, 2008, 09:59:10 »

Hola,

Citar
.¿cómo buscar fundamentos cuando los argumentos de autoridad han perdido su fuerza ?


Si el pricipio del fundamento se establece en la autonomía, conlleva consecuencias implícitas, aplicadas también al versus filosofía-ciencia.

Saludos cordiales
 :-)
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Burdon
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« Respuesta #9 en: Junio 30, 2008, 01:43:01 »

Buen día a tod@s!

Antes de nada pedir disculpas por haber tardado tanto tiempo en responder a estos mensajes llenos de propuestas, críticas y juicios con los que no siempre voy a estar de acuerdo.  Dicho esto, dejar claro que no sé si seré capaz de seguir paso a paso y ordenadamente el hilo de todas las intervenciones.

En primer lugar hay que subrayar que el título del mensaje es tan interesante y controvertido como las diferentes propuestas que se han hecho y se hacen al respecto. 

Metiéndonos en materia y pasando por alto lo de "ciudadanos del mundo. . . , de su propio país. . . ", etc. , aclarar solamente que de las tres disciplinas (¿especialidades?) que se nombran al principio -ciencia, filosofía y religión- , sólo una, la Filosofía, busca la verdad.  La/s Religione/s no la buscan, pues ellas, cada una de ellas, ya la ha encontrado, y, la Ciencia, en general y en la actualidad, no busca la Verdad o verdades, sino certeza, o si lo prefieres, certezas.  Bien es cierto, que la Filosofía también tiene ciertas querencias hacia las certezas.

Es de dominio público, como bien se dice, que entre ellas se produzcan en ocasiones "superposiciones o conflictos", pero más que entre "ellas" sería entre "ellos", y que, en su mayoría, esas superposiciones o conflictos, atienden, o tratan de hacerlo, no sólo a intereses particulares sino también partidistas.

Aceptando el carácter social (otro gran tema para debatir), sus consecuencias y causaciones, de las disciplinas que estamos manejando, queda circunscrito al ámbito de lo que es "opinable", es decir, cada uno puede opinar lo que quiera acerca de estos asuntos, aunque a la hora de hacerlo deberíamos delimitar con mayor fuerza expresiones tales como "carácter social", "plenos derechos" y "cuestionar" (pienso que es el eje central de este parágrafo).  Expresiones que si bien todos conocemos su forma, o su significante, no siempre llegamos a comprender exactamente su "significado", o "sentido" último y los efectos, no siempre previstos, a la hora de tratar a la ligera temas tan importantes como éstos.  En cualquier caso, como ya hemos apuntado más arriba, no es una cuestión que nos preocupe demasiado, más que nada por el hecho de pertenecer al ámbito que pertenece, esto es, al mundo de lo opinable, e incluso entonces podríamos enzarzarnos en temas tan interesantes como son los de la epistemología de la creencia o el de la lógica de la creencia, y en este caso, "a cree que p".  El único objeto que tiene esta distinción es la de remarcar las diferencias tan importantes que hay entre "la opinión" -δόξα, doxa-, aunque ésta sea intencional (al estilo de Husserl), personal o general, y lo que se conoce desde Parménides como "doctrina", y que hoy llamamos "ciencia".  Si leyésemos lo que Platón dice a este respecto nos avergonzaríamos de no haber avanzado casi nada en estas cuestiones.  El primer término -δόξα-, aun partiendo de una creencia o de una apariencia, puede ser, ciertamente, recta, pero eso no la constituye aún en saber, como la ciencia.

Vamos ahora con "La responsabilidad social del intelectual" e intentar, de alguna manera, dar contenido a lo que quiere decir, en primer lugar, "Intelectual", luego ya veremos en qué terminamos.  Digamos que, aun habiendo una gran diversidad de intelectuales (literatos, artistas de todo tipo, teóricos, profesionales, científicos, estudiosos, investigadores, pensadores. . . ), todos ellos comparten una especial facultad: la de "entender", pero no solamente entienden las cosas en general, sino que también entienden a sus interlocutores, sean del orden que sean, además, y esto es lo más importante, entienden algo que no está al alcance de todos: entienden el porqué de las situaciones sociales provocadas por las circunstancias del momento.  El que carezca de esta facultad, no es un intelectual en su sentido más amplio.  Dicho brevemente, intelectual, la facultad intelectual, no quiere decir sino "inteligencia" (otra cosa muy distinta sería discutir sobre quién tiene o no inteligencia).  Pues bien, estos intelectuales, además de caracterizarse por la facultad de entender, todos ellos, decía, comparten su preocupación por "lo social", por la sociedad.  Estamos hablando de aquellas personas que por encima de cualquier credo, ideología o interés particular tienen todas ellas la "voluntad de construir" (repito lo de "construir porque es algo que les marca existencialmente), que no es sino la voluntad de progreso.  Reconozco que no es fácil encontrar hombres o mujeres con semejante talante, pero no imposible.  ¿Se les puede cuestionar por tal actitud? Quizás sí, si no pensasen como yo pienso, pero eso es harina de otro costal.  Ya veis que en este apartado he omitido "las religiones". . . , por razones obvias, y aunque en ellas sí se puede dar el caso de que haya intelectuales en el sentido más extenso del término, también es cierto que, en última instancia, éstos verán dirigidas sus intenciones por una misión mesiánica, que no quiere decir que sea malo, pero entraríamos en terrenos más difíciles y peligrosos.

Por otro lado, presumo, cuando se habla de ideologías, que se refiere a dicho concepto no sólo en el sentido inaugurado por Maquiavelo para determinar la distinción entre las "ideas políticas" (la ideología propiamente dicha) y "la realidad política".  El primero más filosófico que el segundo.  O a la establecida por Marx y desarrollada posteriormente por filósofos-pensadores-ideólogos afines al marxismo (Lenin, Lukács, Habermas, Marcuse, incluso Scheler o Manheim. . . ), para los que la ideología es uno de los principales instrumentos de represión de que dispone la clase dominante, y es empleado para dominar a las clases subordinadas, sino también a la propuesta que hace que la "ideología" pueda concebirse como una disciplina filosófica básica, y cuyo objeto es el análisis de las ideas.  De esta forma, si aceptamos la última propuesta, creo que se refiere, grosso modo, a los movimientos filosóficos, o mejor dicho, a ciertos movimientos filosóficos.  Sin embargo, esas ideologías, esos ciertos movimientos filosóficos, no son, en sí mismos, ni como el tabaco ni como el opio, perjudiciales, quienes los hacen peligrosos, como al opio y al tabaco, son aquellos que los utilizan para sus fines (luego volveremos sobre este tema).  Ellos son los manipuladores, los que alteran las cosas, las terminologías, las descripciones, los hechos, la realidad. . .

Los conflictos, pues, no aparecen entre los intelectuales, sí entre los que los malinterpretan y alteran lo que han dicho.  Ya sabemos que ellos, los intelectuales, comparten la facultad de entender, ¿qué sentido hay entonces el que surja algún conflicto entre ellos? Nunca me cansaré de repetirlo: el entender es un requisito previo para algo más que un desacuerdo verbal, incluso epistemológico.  Una vez que se ha entendido, repito, "una vez que se ha entendido", ya no hace falta refutar nada, porque, ciertamente, es una y la misma cosa el entender, lo que sea, en su plenitud, y el conocer, lo que sea, en sus intrínsecas limitaciones.

A mí me parece, que se refiere más a los rifirrafes de los políticos al uso, de los periodistas al desuso, de los contertulios al alioli, de los foreros al alimón. . . , y de todos aquellos que quieren apuntalar sus débiles posicionamientos, sean del tipo que sean, y que casi siempre responden a intereses prefijados (sólo es un juego, trágico, pero un juego al fin y al cabo), a veces, incluso, parece que responden a un guión previamente establecido.  En todo caso, como acertadamente se nos dices, sus únicos argumentos son la descalificación, la de unos y la de otros, amén de elevar la voz o de parlotear aún cuando no tienen nada más que añadir con la intención de no dejar hablar.  Tal vez, lo que les suceda es que no están muy seguros de lo que saben.

Se es generoso al decir que estos conflictos se dan principalmente en el caso de las ciencias humanas y sociales, aunque si he de sere sincero, por ciencias humanas y sociales se entienden tantas cosas que uno duda que haya alguna ciencia que no sea humana y social.  Son tantas las facultades dedicadas a esta enseñanza y con licenciaturas tan dispares, que van desde la Arqueología a la Física, pasando por la Etnología, la Geografía, el Derecho, la Semiótica, el Trabajo Social. . . , y por supuesto, la Filosofía, que uno no siempre sabe a qué atenerse.  Bien es cierto, que sean cuales sean las disciplinas que en ellas se imparten sus inclinaciones o preferencias están, ciertamente, relacionadas con las tendencias ideológicas de las distintas Universidades.  Otra cosa es que personajes de todo tipo se enzarcen en discutir (que no debatir) sobre asuntos que competen a una u otra ciencia sin saber exactamente que sus conocimientos, la mayoría de las veces, no son fuente de certeza y sí de conflicto.

Afortunadamente no comparto la opinión acerca de la Sociología, pues, la Sociología, así como casi todos los saberes ecuménicos, surge de la Filosofía, otra cosa es que a lo largo de la Historia, dichos saberes hayan tenido que formalizarse más o menos al margen de la Filosofía, por razones, más que nada, de amplitud, que es lo mismo que decir, que son razones de especialización.  Sólo hay que recordar que el último gran sistema filosófico pertenece a Hegel, a partir de él ya resulta muy difícil, por no decir imposible, construir un Sistema Filosófico, esto es, un todo del conocimiento ordenado según principios (sobre este tema también se podría debatir largo y tendido).

Se me nombran distintas disciplinas que corresponden a la Sociología (un inciso, cuando yo empecé la carrera, teníamos tres cursos comunes con Psicología, Sociología y Pedagogía, luego, cada una, seguía su propia singladura).  Citas especialidades como la sociología del conocimiento, del arte, de la educación, etc.  De igual forma podemos referirnos a ellas anteponiendo el término Filosofía, ¿o no? Fijaros: Teoría del conocimiento (¿Gnoseología?), filosofía del Arte (¿Estética?), Filosofía de la Educación (¿Pedagogía?) . . .  La diferencia entre ambas es que la Filosofía se acerca a todas estas disciplinas tratando de encontrar los principios más generales que las articulan, en cambio, la Sociología se pregunta, más que nada, por el funcionamiento de cada una de ellas en la sociedad.  Pero aún hay más, la Filosofía, aun siendo la ciencia más antigua de todas, sigue abriéndose camino en todas las ramas del saber, como por ejemplo, hoy en día nos podemos encontrar con asignaturas y tesis doctorales dedicadas a la Filosofía de la Física, o a la Filosofía de la Mente (hace un par de días que leía un post en un foro que frecuento que decía: ¿Alguien tiene ya las notas de Fª Ciencia y Fª Mente?), incluso a la Filosofía de la Filosofía, Filosofía de la Naturaleza. . . , siempre acercándose a su estudio desde la óptica de los principios.  Las tradicionales todavía se imparten, como son la Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Religión, Filosofía de la Historia, Filosofía del Derecho, Filosofía del Lenguaje. . .  Y ya que nombramos asignaturas (¿saberes? ¿conocimientos?) propios de la licenciatura de Filosofía no puedo pasar sin nombrar otros estudios que se imparten en las facultades de Filosofía, como son: Teoría e Historia de los Sistemas Sociales, Antropología Social, Metodología de las Ciencias Sociales, Historia de la Teoría Sociológica, Introducción a la Sociología, Teoría y Sociología del Conocimiento. . . , así como otras dedicadas a la Política, la Biología, la Matemática, la Física, la Literatura, la Psicología. . . , que aunque no son obligatorias [todas] siempre puedes acercarte a ellas. . . , y las tradicionales de toda la vida que ya no nombro porque me estoy poniendo muy pesado.

Por otra parte, opinar sobre temas propiamente filosóficos puede hacerlo cualquiera, como ya ha quedado bastante claro, la importancia de este asunto depende de en dónde, con quién y a qué nivel.  No es lo mismo hablar de Filosofía en una reunión de amigos, que hablar de Filosofía en ambientes académicos, o con intelectuales, de igual forma que yo puedo opinar de medicina, de fútbol, arquitectura, arte. . . , pero en tales casos no pretendería elevar mis apreciaciones a la categoría de certeza, pues, si estoy con conocedores del tema, lo más probable es que me saquen los colores.

Tampoco es cierto, aunque sería legítimo, que las descalificaciones más frecuentes son las realizada contra la formación intelectual inicial del que opina sobre temas filosóficos (este es un argumento que utilizan indiscriminadamente todos aquellos que carecen, es verdad, de una formación filosófica seria), y esto es así por una sencilla razón: el que sabe no tiene necesidad ni empeño en demostrar nada a nadie.  He asistido a lo largo de mi vida a una gran cantidad de congresos, cursos de todo tipo, conferencias, coloquios, debates, comunicaciones, seminarios. . . , especialmente de filosofía, claro, y de temas afines a ella, y nunca he oído descalificar a nadie, incluso en aquellos momentos y lugares (me refiero especialmente a cursos de doctorado), en los que las manifestaciones de fuerza se hacen más duras: los que asisten a dichos cursos tienen un nivel, unas tendencias y una formación, más que aceptables.  Los que imparten los cursos, por su parte, no utilizan en ningún caso su status para imponerse, siempre se establece un diálogo, a veces, como ya he dicho, fuerte, pero el interés de unos y de otros es sólo el de comunicar , y no el de dominar.

Una vez aclarado este punto, pasemos a la tan controvertida frasecita de García Morente.  Primera pregunta: ¿Cuándo murió García Morente? Respuesta: a principios de los años 40 del siglo pasado.  Pregunta: ¿Qué es lo que está sucediendo en esos 30 o 40 últimos años a los que él se refiere, en los ambientes filosóficos? Respuesta: Un gran número de físicos, matemáticos. . . , científicos en general, tratan de ponerle "puertas al mar", es decir, tratan de determinar, delimitar, configurar la Filosofía como una ciencia positiva.  Es lo que se llamó El Círculo de Viena, y que más tarde daría lugar a la Concepción Heredada, El Falsacionismo de Popper, la Semiología de la Ciencia, el Estructuralismo. . .  Sacar las palabras de García Morente de su contexto es una maniobra a la que ya estamos demasiado acostumbrados como para darle alguna importancia.  Ni que decir tiene que los esfuerzos de estos científicos dieron lugar a una nueva disciplina y a una nueva metodología (entre las muchas que hay en la actualidad) en el ámbito de la Filosofía: La Filosofía de la Ciencia, que no es otra cosa que una profunda reflexión sobre lo que son la ciencia, el método que utiliza, y las propias teorías científicas.  De igual forma, poco antes, ciertos lingüistas delimitaron las conexiones tan estrechas que había, que hay, entre lenguaje y Filosofía (Saussure por un lado y Peirce, Frege, Odgen, Morris, etc.  por otro, nos estamos refiriendo a la semiótica).  No es de extrañar que en la actualidad haya científicos, filósofos. . . , intelectuales, que continúen con estas metodologías.  No cabe duda que todos los comienzos, especialmente aquellos que suponen cambios importantes en las concepciones del mundo, son complicados.

Un cordial saludo (y continuo)

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« Respuesta #10 en: Junio 30, 2008, 01:46:28 »

Y continuamos

Bien, en cuanto a la famosa frase de suele ocurrir lamentablemente que grandes espíritus científicos, . . . , en Lecciones Preliminares de Filosofía, ¿pues qué os puedo decir? Que fue publicada después de su muerte, pero eso no es importante, pasa como con la otra frase, estamos hablando del año 1940, aproximadamente.  Y si alguien quiere encontrar argumentos para descalificar las posiciones de cualquier filósofo, lo hará siempre que halle los términos apropiados, y sobre todo, si sabe cómo entresacarlos de su contexto.  Yo no he leído a García Morente (sólo alguna traducción que otra, pero no me convenció en su momento), por lo que conozco de él no me pudo aportar gran cosa, sin embargo, y como ya he dicho, en cierto sentido no le faltaba razón, porque él entendía, como otros muchos, incluso en la actualidad, que la Filosofía no es una ciencia positiva, que es lo que pretendían los movimientos anteriormente citados, y a mí me parece que es a lo que se refiere García Morente.  En cualquier caso extraer dos frases de más de 400 páginas, me indica ya algo.

Continuamos.  En Filosofía sí existe limitación (¿argumento ad humanitaten, que diría un lógico?).  La Filosofía en general, además de buscar la Verdad, busca certezas, como ya dije, igual que la ciencia, ¿para qué sirve el discurso lógico? Por lo demás, habría que reseñar que la Ética es sólo una parte de la Filosofía, importante, es cierto, pero sólo una parte, y una de las más frágiles y huidizas.  Y esto es así porque la Ética, es tan cambiante como. . . , las costumbres y, por tanto, como las sociedades, aunque siempre se podrá llegar a ciertas conclusiones comunes que han imperado en casi todas las épocas.

"Lo de todo vale", perdonad que os lo diga, no va dirigido directamente a la Filosofía sino que Feyerabend lo pronunció como idea clave de su oposición contra el método científico, dando lugar a una postura epistemológica que es considerada como no racionalista.

Me explico: ciertamente Feyerabend llegó a afirmar que "este principio abstracto es el único principio de nuestra metodología anarquista" (Tratado Contra el Método, pág.  22), pero un tiempo después de haberla pronunciado también precisó que "todo vale no es el primer y 'único' principio de una nueva metodología que yo recomiendo" (La Ciencia en una Sociedad Libre, pág.  41).  También habría que tener en cuenta que su anarquismo epistemológico no toma sus raíces del movimiento político del mismo nombre, sino más bien del uso normal de dicho término, o si se prefiere, a la hora de tratar de buscar antecesores entre los grandes pensadores como Mill, Hegel y Kierkegaard, entre otros.  En su Introducción al Tratado contra el Método, Feyerabend se distancia del puritanismo anarquista y reivindica para sus posturas el calificativo de dadaístas.  "Espero – afirma – que tras la lectura del presente opúsculo el lector me recuerde como un frívolo dadaísta, y no como un anarquista serio" (Tratado contra el Método, pág.  6, nota 12).

Resulta pues necesario entender el sentido en el que Feyerabend afirma que, en metodología científica, todo vale.  Él propugnaba un liberalismo metodológico, que no restringiese la investigación científica, encorsetándola en reglas a las que habría de someterse.  Así como la idea de libertad sólo puede aclararse mediante las acciones mismas que la crean también los procesos de creación de teorías científicas van engendrando la noción de método (parece ser que ahora es realmente cuando empezamos a vislumbrar qué quiere decir ese todo vale).  Éstas (me estoy refiriendo a las teorías científicas) no les preexisten.  No hay un programa de investigación que dirija la labor científica, contrariamente a lo que afirmara Lakatos.  El Tratado contra el Método de Feyerabend forma parte de un debate entre él y Lakatos, a quien acabó dedicándole dicha obra (ejemplo deberíamos tomar de ellos).  Para Feyerabend el progreso de la ciencia requiere una libertad metodológica para los científicos (¡Ojo! Que Feyerabend está hablando de la Ciencia, más concretamente, del método de la ciencia, no de Filosofía).  Caracterizarlo por el hallazgo de nuevos hechos, como propugnaba Lakatos, no resulta correcto, porque ello implica presuponer lo que Feyerabend llama principio de autonomía de los hechos: "Dar por supuesto que los hechos existen, y que están disponibles independientemente de que se consideren o no alternativas a la teoría que ha de ser contrastada" (Tratado contra el Método, pág.  21).  El todo vale ya empieza a estar más claro.  No es una expresión que deba utilizarse aleatoriamente, ni tan siquiera es una fórmula que nos sirva para escabullir el bulto cuando nos quedamos sin argumentos. . . , creo que es algo más importante que todo eso.

Después se nos habla de filósofos que llegaron a ser ideólogos.  Los argumentos que se presentan esconden una variedad de supuestos, que no son tales, y de afirmaciones que no siempre están bien fundadas, y que alguien que conoce del tema está en mejores condiciones para descubrirlas que un profano.  En este sentido, la Filosofía se parece más a una técnica que a un fin en sí misma: inmediatamente supera la fraseología y las confusiones fácticas de este tipo de debates, y además, llega al núcleo de las creencias y los prejuicios y es, entonces, cuando más que debatir, analiza.  Todas las doctrinas políticas coherentes son ideológicas.  El término "ideología" significa literalmente "la ciencia de las ideas", pero a comienzos del siglo XIX se estableció una acepción más crítica: modo de pensar abstracto, visionario o especulativo.  Desde el punto de vista de Marx (como ya dije más arriba), la ideología es uno de los principales instrumentos de represión de que dispone la clase dominante, y es empleado para engañar a las clases subordinadas sobre la verdadera naturaleza del capitalismo y con el fin de perpetuar esta dominación.  La ideología es el método más delicado de opresión, pero también el más denigrante (discurso marxista).  Pero de acuerdo con las definiciones modernas y no marxistas de ideología, no cabe duda de que el marxismo es una ideología entre tantas, lo cual no quiere decir que no esté más próxima a la verdad que sus rivales, o que también sea un método de opresión y denigrante.  Así es que cuando alguien emplea dicho término no es de extrañar que el que conoce de estas cuestiones sepa realmente a qué se refiere el supuesto crítico y de qué pie cojea.

Cabría hacerse alguna pregunta, por ejemplo: ¿Hay una conexión necesaria entre la Filosofía y la ideología? ¿Es justo la utilización de términos morales dentro de la teoría política? Respondiendo a la primera pregunta podemos decir que la ideología es crucial en lo que respecta a la formación, por parte del filósofo de su propia concepción del mundo.  Eso no quiere indicar la intención, buena o mala, del filósofo para crear una ideología, que en muchas ocasiones sirve para los intereses bastardos de quienes las manipulan (creo que todos sabemos a qué filósofos nos referimos y a qué políticos estamos señalando con el dedo).  Sería conveniente que distinguiésemos con claridad entre ideología y teoría, si pudiéramos caracterizar a una teoría como "ideológica" cada vez que se hiciesen notar en ella elementos descriptivos o persuasivos.  Pero muchas influencias ideológicas afectan a las teorías de modo invisible, preseleccionando qué datos habrán de explicar la teoría y dictando su vocabulario conceptual desde el comienzo (no seamos ingenuos, por favor).  También podemos decir lo contrario, es decir, hay muchas teorías que contienen desviaciones de tipo ideológico sin que la ideología exprese una intención persuasiva.  De modo que supondremos que toda teoría y todo teorizar es susceptible, en mayor o menor medida, de desviarse ideológicamente; y, por otra parte, que una de las tareas propias y necesarias de todos aquellos que quieran acercarse a este tipo de cuestiones consiste en identificar y valorar esa inclinación o desviación y, por supuesto hacer lo propio con la de cada uno.

La ideología es un dispositivo en el que unos elementos determinados se afirman y según sea esa determinación, se ordenan ciertas prioridades.  La filosofía, en cambio, procura ser una herramienta de análisis e interpretación neutra (aunque quienes se oponen a esto ven esta neutralidad como mera pretensión y no como realidad).  Si se quiere que hablar de este tipo de cuestiones, de Nietzsche, Heidegger, Lenin. . . , mejor sería hacerlo en otro hilo, más que nada para no provocar equívocos (yo también leí en una ocasión un libro que se titulaba La Izquierda Aristotélica -qué eufemismo- , y en alguna de mis incursiones en bibliotecas me encontré con una Historia de la Filosofía, constituida por 24 volúmenes, de los cuales dos estaban dedicados a la filosofía de todo tiempo y lugar, y veintidós a Marx, sus comentadores y sus ideólogos.  ¿Hay por eso que prestarles demasiada atención? Sólo es una anécdota. . . , en todas partes cuecen habas.

Respondiendo a la segunda pregunta, la de si es justo la utilización de términos morales dentro de la teoría política, sólo cabe dar una respuesta: SI, porque ambas son normativas y valorativas, porque ambas emplean un lenguaje moral, porque la libertad y la igualdad interesan tanto a la moral como a la filosofía

Por otra parte y redundando más en el tema, ¿quién restringe a otros pensadores de otras ramas del conocimiento a acceder a cuestiones, supuestamente, de filosofía? Bueno, hay publicaciones periódicas que desmienten lo que dices, ejemplos: A Distancia, Endoxa, que son las que más a fondo conozco, pero todas las facultades de Filosofía de España tienen publicaciones periódicas en las que pueden entrar todos aquellos que acrediten sus conocimientos.  En dichas publicaciones he leído cosas acerca de la historia del R&R, el progreso y sus problemas, el rigor de la prueba, varias críticas acerca de exposiciones de arte (no explicaré de qué tipo), evaluación y elección de teorías, los avances de la investigación biológica. . .  Como se puede comprobar esa afirmación de que al menos no debería restringirse la posibilidad de que autores de otras ramas del conocimiento puedan acceder a los temas de filosofía con la seguridad de que sus efectos no serán traumáticos para la humanidad, no es muy afortunada, o carece de un conocimiento exacto de lo que está sucediendo en los ambientes intelectuales.  Hasta el momento creo que está quedando bastante claro que pensadores de todo tipo y condición acceden a los temas propios de la filosofía sin que por ello los filósofos nos sintamos molestos, antes bien, son otras. . . , perspectivas.  Para esto sólo es preciso un requisito: que se sepa de lo que se está hablando.

Punto y seguido: Sería adecuado que las críticas hacia los científicos fueran realizadas luego de hacerlo con los filósofos cuyos escritos han favorecido las grandes catástrofes humanas originadas en los movimientos políticos mencionados.  Tendencioso, típico y tópico.  Creo que ya he explicado con suficiente claridad las diferencias que existen entre ideología y filosofía.  Soy consciente que se puede referir a ciertos pensadores, especialmente del siglo pasado, pero eso, siendo rigurosos, no se sustenta ni con alfileres.  No vale con leer lo que han dicho que habían dicho que dijeron.  Vete a las fuentes, léelos en primera persona, averigua si fueron realmente ellos quienes lo escribieron, por paradójico, más que nada, o si fue su hermana o su cuñado (esto tiene su intención), o si lo que se quiere es convencer de algo que, ni siquiera el que argumenta sabe si realmente es cierto o no.  Podríamos especificar más: nombres, apellidos, publicaciones, editorial, año, págs. . .  ¿o no? Alguien podría sacarnos a colación la polémica suscitada por Heidegger (de la cuestión de Nietzsche ya no hablamos por ser un tema demasiado manido y recurrente) después de su adhesión al Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, manifestada, según algunos, en el discurso que pronunció en la toma de posesión del rectorado de la Universidad de Friburgo (1933).  La renuncia al rectorado, muy poco después de ocuparlo, no evitó que en 1945 fuera destituido como docente en Friburgo, tras la ocupación de Alemania por los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial.  El mismo Heidegger se refiere a su rectorado en escritos posteriores.  Estas cosas y otras muchas respecto a Heidegger son ya de tan dominio público que incluso en la wikipedia se pueden encontrar.  Parece ser que lo que él aportó a la filosofía, que es lo mismo que decir al pensamiento, pasa desapercibido.

. . .  Filósofos cuyos escritos han favorecido las grandes catástrofes humanas originadas en los movimientos políticos mencionados (también sería interesante e ilustrativo que se dijeran nombres, pero sobre todo que se citara obras).  FILÓSOFOS que han favorecido el progreso en la formación de la Sociedad Política, del Estado, de los Derechos, de la Libertad. . .  (nos olvidamos de los orígenes porque creo que de todos son conocidos): Maquiavelo, Tomás Moro, Bodin, Descartes, Hobbes, de la Boétie, Spinoza, Locke, Montesquieu, Rousseau, Adam Smith, Burke, Fichte, Stuart Mill, Comte, Bentham, Althusser, Lukács. . . , y no he citado ni la décima parte de los grandes pensadores que han contribuido a la formación de los Estados actuales.


De los filósofos-ideólogos y de las funestas consecuencias de sus escritos, pasamos a los científicos criticados.  También sería conveniente que cuando se nos habla del autor citado, saber si se refiere a García Morente o a otro.  Si éste es el autor citado, creo que ya ha quedado suficientemente claro las circunstancias en las que dijo lo que dijo.  Vamos a escudriñar más a fondo en este asunto: Heisenberg, Einstein, Doppler, Johansen, Planck, Spemann. . . , Schrödinger, no es que en este caso seamos unos entendidos en estos temas, o que estemos realmente familiarizados con ellos, hay muchos alumnos en los últimos cursos de la licenciatura que se quedan atascados en asignaturas como son la Historia de la Ciencia, Introducción a la Física. . .  (que no transcribo los distintos programas de las facultades de Filosofía porque cualquiera puede acceder a ellos, el que tenga curiosidad que lo haga; aún más, gran parte de los catedráticos que imparten estas asignaturas están licenciados en carreras netamente científicas).  ¿También sería interesante que en las licenciaturas propias de las facultades de Ciencias se impartiesen algunos conocimientos sobre Historia de la Filosofía, Metafísica, Antropología Filosófica, etc. ? Así es que conocimientos, aunque éstos sean someros, acerca de la teoría atómica de la materia, o del desarrollo de la electricidad y el magnetismo, de termodinámica o de los cambios de energía, de la teoría de la relatividad, de la estructura del átomo y la teoría cuántica, incluso de astrofísica o de microbiología, habemus.  Y es que los filósofos, y todos los intelectuales serios, somos conscientes de que el saber no ocupa lugar.

Ya se ve que también hay físicos que se pasan a la Filosofía, y matemáticos, y biólogos, y. . .  Uno debería preguntarse por qué, entonces, quizá, entendiésemos mejor el sentir de unos y de otros.  ¿Cuáles son los temas de la Filosofía? ¿Qué es la realidad?. . .

De uno de los últimos párrafos, se me antoja un tanto farragoso el comienzo del mismo, es decir, las preguntas que se hacen, por un lado el filósofo: "no es serio que el científico opine de filosofía sin conocer a los filósofos"; yo más bien diría, no es serio que el científico, o el que sea, opine de filosofía sin saber de filosofía.  Y por el otro, el científico: "no es serio que el filósofo opine de los temas de la filosofía sin conocer la rama correspondiente de la ciencia"; para mí, que se te ha trabucado un poco el discurso o las preguntas, o yo, que soy un poco lento, no alcanzo a entenderla.  ¿No es serio que el filósofo opine de los temas de la filosofía? ¿De qué va a opinar sino? ¿Qué temas de filosofía corresponden a una determinada rama de la ciencia? ¿De qué ciencia se habla? ¿Estamos hablando de lo que se entiende por ciencia, a nivel de la calle, o de otro tipo de ciencia? ¿Metafísica, Lenguaje, Política, Sociología, Psicología, Gnoseología, Lógica, Antropología. . . ? No alcanzo a comprenderlo.

Olvidándome de esa petición de principio oscura y contradictoria, y tratando de arrimar el ascua a mi sardina, pienso que no estaría muy equivocado (y en esta ocasión me estoy acordando de Ortega y Gasset, que ya sé que es muy denostado por aquellos que no tienen mucha idea de qué es la filosofía) si digo que el 90% - o más - de los licenciados en Filosofía, y, por que no decirlo, la mayoría de los estudiantes, sabemos que todos estamos viendo la misma naranja (años de estudio, esfuerzo y trabajo nos ha costado), lo que pasa es que vemos la naranja desde distintas perspectivas.  Y eso, saber eso, lo de las distintas perspectivas, y lo de que todos estamos viendo la misma naranja, es lo que nos diferencia de los demás.  La mayoría cree que lo que vemos son distintas naranjas.

Así es que llegando a las jornadas filosóficas, ni me cuestiono lo que preguntaron tanto el físico como el filósofo, como la respuesta, en su lugar, de uno u otro.  Tanto el físico como el filósofo saben que la filosofía arranca de la física, y que aún después de varios siglos (¿24?) continúan yendo de la mano, porque, concretamente, ambas ciencias, son inseparables en sus objetivos últimos.  Este asunto, que he escuchado y leído muchas veces, no por manido debe perderse de vista su intención, que sólo busca la confrontación donde no la hay y los argumentos donde no existen.  Y es que, además, hasta hace relativamente poco tiempo, eran los filósofos los que hacían ciencia hasta que la filosofía no fue capaz de abarcarla.

Si esa circunstancia se diese (me refiero a lo sucedido en la jornadas filosóficas), es evidente que por todo lo que hemos dicho hasta ahora, ni el filósofo ni el físico, son filósofo o físico, en el sentido más fuerte de la expresión: ninguno de los dos tiene los conocimientos suficientes para llamarse filósofo o físico (incluso yo dudaría de sus estudios), porque tanto los físicos como los filósofos sabemos que nuestras disciplinas no sólo son inseparables, sino que, además, no son excluyentes.

Y seguimos en otro post  :cool:
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« Respuesta #11 en: Junio 30, 2008, 01:47:36 »

FINAL  :confused:

He querido dejar para el final el párrafo, a mi entender, de más enjundia, más que nada por lo desacertado y engañoso de su argumentación: "Debe tenerse en cuenta que una cosa es conocer de filósofos y de historia de la filosofía, y otra muy distinta es saber acerca de los temas de la filosofía y acerca de la propia realidad".  ¿Cuáles son los temas de la Filosofía? ¿Pudiera ser que dichos temas fuesen los filósofos y la propia historia de la filosofía? (luego volveré sobre el sentido de la historia, no sólo en Filosofía, sino en el hombre) ¿Es que de los filósofos sólo se enseña su vida y su obra? ¿Tal vez los temas de la Filosofía son cosa distinta que la propia Historia de la Filosofía? ¿No será acaso una idea fija que suelen tener todos aquellos que no están familiarizados realmente con los temas de la Filosofía que no son sino su Historia? ¿La realidad no es objeto de la metafísica en cuanto ciencia de lo real? ¿Cuando hablamos de realidad nos estamos refiriendo a lo que existe, a lo meramente aparente, a lo puramente posible? ¿La realidad es sólo lo imaginado, o lo pensado, o existe independientemente de nuestro representar y de nuestro pensar, en definitiva, de nuestro conocimiento? ¿La realidad equivale a actual? Los graduados en Filosofía no sólo conocen las opiniones (¿perspectivas?) cruzadas y contradictorias de los filósofos con más renombre, sino que conocen las opiniones cruzadas y contradictorias de toda la filosofía (en algunos casos, cada vez más comunes, no sólo de la occidental sino también de la oriental), conocen todas las alternativas, y aunque en muchas ocasiones no las comparten, las entienden (si es que es eso, en definitiva, lo que se enseña en filosofía: entender), más concretamente, entienden por qué han sido formuladas.  Ya se ve que la opinión que tienen los licenciados en filosofía no es propia, ni tan siquiera es opinión, ellos no conocen del tema, han estudiado filosofía porque era lo más productivo para sus aspiraciones sociales, por eso las facultades de filosofía de todo el mundo están repletas de estudiantes, incluso yo diría que hacinadas, y como sólo conocen a fondo todo lo que han dicho los filósofos, se confunden, tienen un cacao en la cabeza que no hay por donde cogerlos.  Llegamos al sinsentido de sus expresiones, yo más bien creo que ese sinsentido de sus expresiones señala claramente que no están de acuerdo con lo que uno piensa y al entrar en discrepancia, sólo nos queda un único argumento (más que argumento yo llamaría derecho al pataleo, que es cierto, no se puede negar a nadie): su descalificación; pero lo grave es que se le está descalificando por ignorante (¿quién es el necio?) Ahora ya empezamos a clasificar a los filósofos, a los que reclaman una exclusividad acerca de su saber y a los que no, a los que piensan como yo y a los que no, a los que saben mucho más que yo sobre la realidad y a los que no.  Y es que, finalmente, llegamos a la conclusión de que estos licenciados de pacotilla, conocen perfectamente cuáles son "los límites de la objetividad histórica".  Y, como dije un poco más arriba, ya que estamos hablando de la objetividad histórica y de sus límites, retomo el asunto del sentido de la Historia.  En efecto, quien no sabe de Historia. . . , poco sabe del hombre.  ¿Qué es el hombre sino su historia, la Historia? ¿Por qué? Por que la Historia es la ciencia (qué termino tan familiar) de las causaciones y, como la física o cualquier otra ciencia empírica, no investiga sino eso: causaciones.  La especulación pertinaz y fructífera se la dejamos a los griegos.

Entramos todavía más en materia, en esos temas de la filosofía que supuestamente el licenciado en filosofía no conoce, y que no son ni los filósofos ni la historia; creo que algo tienen que ver con la realidad, que dicho sea de paso, tampoco tiene nada en común con los filósofos, parece ser que nunca se han preguntado por este tema; y sé que el asunto va a ser más extenso de lo que pensaba: en la mente de los hombres, no sólo de los de ciencia, sino en la mente de todos los hombres, no hay ideas espurias, súbitas, sin filiación ni precedentes.  La Historia es perfecta continuidad.  Toda idea mía viene de otra idea mía o de la idea de algún otro hombre.  No hay generación espontánea (vanitas vanitatis ut vanitas).  Todo conocimiento tiene una fuente y desemboca en otro conocimiento. . . , tal vez nuevo.

La vida, que es permanente creación del futuro es, a la vez, permanente reforma del pasado, es decir, que vive del pasado como tal y de manera diferente en cada época.  Ejemplos de esto lo tenemos a lo largo de toda la historia: san Agustín, san Anselmo, Descartes, Brentano, Husserl. . . ; Aristarco, Copérnico; Ticho Brahe, Kepler; Boyle, Voltaire.  También podríamos decir Galileo, Kepler; Montesqieu, Voltaire; Turgot, Condorcet y Lessing. . . , ¡tantos ejemplos nos da la Historia!


Así pues, el pensar filosófico, que es Historia, es sistema (ciencia de las causaciones), pero es sistema por su contenido ¿cómo sino podría serlo? Cuando hablamos de sistema no debemos olvidarnos nunca que en un sistema cada concepto incluye todos los demás (cosa que saben perfectamente todos los científicos, es el A, B, C, de la investigación científica).  Lo que sucede con la Filosofía es que no puede en cada momento, decir sino algunas cosas, no puede de una vez decirlas todas, y esto es así, porque es discurso, es ir diciendo y no haber acabado nunca de decir.

Pero la Filosofía, como cualquiera de todas las otras ciencias humanas [y sociales], al ser en esencia y en su arquitectura Historia, no le basta con preparar cuidadosamente el hecho del pasado para que en toda su pureza se le pueda ver.  La Filosofía, que es Historia, no es sólo ver sino que es pensar lo visto.  Y pensar es siempre, en uno u otro sentido, construir, aunque sea pensar lo visto, que es Historia.  Pensar sobre qué es el Mundo, qué es el Estado, qué es lo justo, qué es la sociedad, qué es la belleza, qué es el bien, qué es el lenguaje, qué sentido tiene la vida, quién soy yo. . . , por qué.  Lo que pretendemos al preguntarnos qué son todas estas cosas es llegar a una respuesta absoluta acerca de ellas.  Los pensadores, la Historia del pensamiento, ha dado ya muchas respuestas a todas estas cuestiones, respuestas de todo tipo, con el único propósito de averiguar qué es en absoluto o en verdad el mundo, la realidad (vaya, nos ha vuelto a salir la realidad).

El caso es que nos encontramos que innumerables pensadores antes que nosotros se han hecho las mismas preguntas y se han dado, cada cual, su absoluta respuesta.  Justo es, más que nada, por no perder el tiempo, que les conozcamos y que nuestro conocimiento de ellos sea a fondo.

Este matiz, que es uno de los que se subraya en el párrafo es de gran importancia, ya que, las respuestas múltiples, las opiniones múltiples, como se nos dice, actúan las unas sobre las otras, se critican, se solapan, se objetan con incontrastable eficacia y cada cual demuestra el error de la otra.  Sin embargo, esto, que es verdad, raya en lo absoluto (para eso hay que haber leído mucho y tener un conocimiento de la Historia del pensamiento en profundidad, no sólo leer y conocer aquello que más se ajusta a mi sentir): la pretensión que cada uno tenía/tiene de haber descubierto "lo absoluto del mundo", quedaba/queda fallida, era/es un error.  Nos quedamos, por así decirlo "sin realidad".  Pero vamos a rizar más el rizo: si cuando alguien piensa algo, es un error, lo pensado no tiene realidad, pero sí queda algo de todo ello que es real, que no es otra cosa, muy simple, pero que hay que pensarla, eso que queda es el "hecho mental de que alguien lo ha pensado" (¿estaré ya hablando de psicología? ¿de la invulnerabilidad de lo subjetivo?).

De tal suerte esto es hoy día así que, en general, el pensamiento renuncia a definir, por lo menos directamente, nada que pretenda ser absoluto, resolviéndose a investigar la única realidad que incuestionablemente encuentra ante sí: esos hechos subjetivos del pensar, del querer, del sentir . . . , acontecidos en algún lugar y en algún tiempo, es decir, los hechos históricos: ese menospreciado conocimiento de filósofos, que no a la sazón, pensaron siempre y en todo lugar acerca de la propia realidad.  Con esto queremos decir, para que todo el mundo nos comprenda, que lo que antes se llamaba "puro" o absoluto pensamiento, se convierte en nuestros días en pensamiento histórico.  Y con esto volvemos a enlazar, o mejor dicho, a estrechar más todavía, los lazos que hay entre ciencia y Filosofía, porque la Filosofía, desde hace unos doscientos años aproximadamente, se atiene, igual que la ciencia, a los hechos, pero no se contenta con eso.  Otra cosa llevaría a perderse en la mera descripción de los fenómenos que son cuantiosos y variados.  La Filosofía no se compone ya sólo de meras observaciones sino que es una disciplina no-empírica (lo mismo que le ha sucedido a la Física), de estricta racionalidad, aún más, de racionalidad matemática.  Así es que nos encontramos con que toda ciencia, y la Filosofía es una ciencia, es ciencia, por un lado, empírica; pero por otro lado, toda empiria, toda experiencia, encuentra su conexión originaria y la validez que ésta le proporciona en las condiciones de nuestra conciencia, dentro de la cual surge; en la totalidad de nuestra naturaleza.  Esa ciencia que no es sólo experiencia, ahora ya es Filosofía.  A este punto de vista que consecuentemente se percata de ser imposible retroceder más allá de esas condiciones – como diría Dilthey, sería como querer ver sin ojos o querer mirar con el conocimiento por detrás de los ojos – lo llamamos epistemológico, la Filosofía actual, y la ciencia, en general, por qué no decirlo, no pueden aceptar otro.

Desde esta óptica, no es difícil comprender que la independencia de la Filosofía recibe, por fin, una fundamentación a su medida.  Porque (mal que pese a algún espíritu. . . , digamos estrecho de miras), resulta que nuestra imagen de la Naturaleza es mera sombra proyectada por una realidad que nos es desconocida, y que, en cambio, sólo poseemos realidad según es en sí misma, en los hechos de la conciencia que la experiencia nos proporciona.  El análisis de estos hechos de la conciencia es el centro de la Filosofía, y esto es lo que de alguna manera le confiere SU independencia con respecto a TODAS las demás ciencias.

Las preguntas que todos necesitamos dirigir a la Filosofía no pueden ser contestadas suponiendo un rígido a priori de nuestra facultad cognoscitiva, sólo se contestan mediante una consideración evolutiva.

Hoy día no hay más conocimiento que la experiencia.  Esto quiere decir que la experiencia es un percibir, es decir, tener conciencia cognoscente: darme cuenta de algo y ser un hecho de conciencia son sinónimos.  La experiencia, el conocimiento, la ciencia, toda ciencia, con su pretensión de verdad, es un hecho de conciencia.  Fundar la validez de esa pretensión que es un hecho evidente de conciencia, no puede consistir sino en descubrir los elementos o condiciones reales de la conciencia, que integran la experiencia y engendran a nuestra vista su pretensión.  No, pues, condiciones de la posibilidad de la experiencia, sino condiciones de la realidad, de la facticidad de la experiencia.

Si nos preguntamos cómo son posibles los principios de todas las ciencias – de las naturales y de las históricas – caeremos en la cuenta de que hace falta otra ciencia – la ciencia de los fundamentos o fundamental – que investigue cómo es de hecho la conciencia del hombre, base y clave de todo lo demás.  Esa ciencia tendrá, por tanto, que ser por lo pronto psicología (en el sentido que este término tiene en Dilthey y en casi todos los filósofos a partir de él, especialmente Husserl), pero una psicología ordenada a descubrir la estructura general de la conciencia, el sistema genérico de su funcionamiento; en suma, la vida real de la conciencia es su articulación típica.  Esa ciencia será/es, a la vez, lo que en la actualidad se entiende por Filosofía.

Así pues, la Filosofía es también un conocimiento empírico, como todas las ciencias, pero además es la última y decisiva toma de posesión que el hombre hace de toda la realidad, que es su realidad, sin abstracciones ni parcializaciones, como hacen y han hecho siempre todos los demás conocimientos.  Parece que ahora ya empezamos a entender por qué es necesario saber de Historia (¿y aún alguien sería capaz de mantenerme que los temas de la filosofía no pertenecen a la Historia de la Filosofía?): para ir más allá de su realidad.



Un cordial saludo

Burdon

Pdt: en toda comprensión de la vida hay algo irracional, como la vida misma lo es.  Wilhelm Dilthey.