Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Copérnico no ideó un sistema heliocéntrico (y otros nueve errores sobre este astrónomo polaco)


De entrada ya algún lector se habrá espantado con el título, el cual le produce desmayo, desacuerdo y un tropel de improperios a mi persona. Pretendo sentar algunos conceptos sobre la figura de Copérnico, su papel en la historia de la ciencia y la realidad que vivió. Así se podrán corregir algunos errores conceptuales que suelen escucharse alrededor de la obra de Copérnico.

Se ha mitificado en grado sumo el papel de Copérnico en la Revolución Científica del siglo XVI. En 1543 se publicó, a título póstumo, el De Revolutionibus, un libro que pasaría a la historia como el iniciador de la mencionada revolución. Lo mejor sería hacer una lista con los diez principales puntos que considero confusos:

1. Copérnico no fue el primero en dotar de movimiento a la Tierra.
2. Copérnico no es un «detractor» absoluto de Ptolomeo.
3. Copérnico no fue un gran astrónomo en el sentido de modelización de datos.
4. Copérnico se basa en argumentos aristotélicos y platónicos.
5. Copérnico sí le daba una validez real a su teórica planetaria.
6. Copérnico no sabe evidenciar el movimiento de la Tierra.
7. El sistema copernicano no facilitaba los cálculos, sí los hacía algo más precisos.
8. Los astrónomos de la época de Copérnico no aceptan que el sistema copernicano tengan realidad física.
9. La revolución copernicana toma forma con los copernicanos, no con Copérnico, nacidos en la época de la publicación del De Revolutionibus.
10. El sistema copernicano no es heliocéntrico (uy, lo que he dicho).

1. Copérnico no fue el primero en dotar de movimiento a la Tierra. Este apartado es muy conocido y transitado. Sólo basta leer el Capítulo V del Libro 1 para ver como como el mismo Copérnico cita a Heráclides, Filolao, etc.

2. Copérnico no es un «detractor» absoluto de Ptolomeo. Se ha representado en muchas ocasiones a un Copérnico enfrentado a la figura de Ptolomeo, esto está muy alejado de la realidad. Copérnico valoraba a Ptolomeo como un gran astrónomo. De hecho en los catorce siglos que los separa no hubo ni un astrónomo de primera línea. Tal vez los que preceden inmediatamente a Copérnico: Peuerbach y su alumno Muller (Regiomontano). Lo que critica es que la longitud del año tenía un desface de 14 minutos y algunos segundos. Eso había generado un atraso en las estaciones de 10 días. El calendario se reformará (tomando la base copernicana) en 1582, con Gregorio XIII, de ahí la denominación calendario gregoriano.

3. Copérnico no fue un gran astrónomo en el sentido de modelización de datos. Lo que realmente consiguió Copérnico fue hacer una transformación geométrica de los modelos ya construidos por Ptolomeo y los árabes. Esto no le resta importancia a la labor de Copérnico, pero sí se la suma al papel que juega Kepler: fue el primer astrónomo tras Ptolomeo que consiguió modelar un sistema a partir del arduo análisis de los datos.

4. Copérnico se basa en argumentos aristotélicos y platónicos. El intento de mitificar en demasía a nuestro maravilloso personaje hace que no conozcamos el fondo de la cuestión. La base de todo el sistema copernicano descansa en la idea de que las órbitas deben ser circulares y uniformes, idea que parte de Platón y Aristóteles. Copérnico le reprocha a Ptolomeo, a sus antecesores (Eudoxo y Calippo, por ejemplo) y a todos los sucesores, el alejarse de este concepto de uniformidad al introducir todo tipo de subterfugios geométricos (deferentes, ecuantes, etc.) con tal de salvar las apariencias (esto es, describir las trayectorias sin importar demasiado la física del movimiento). Por lo tanto parte de una idea mística y pitagórica que, por suerte, le lleva a una solución relativamente correcta.

5. Copérnico sí le daba una validez real a su teórica planetaria. Fue Osiander quien escribió el prólogo en el que se presenta el sistema copernicano como una «hipótesis matemática sin realidad física». Los astrónomos estaban acostumbrados a trabajar con modelos matemáticos sin acudir a realidades, la crisis astronómica pasaba por este divorcio entre realidad y modelo cosmológico. Copérnico no se mostraba a favor del prólogo, su convicción era total acerca del movimiento terrestre. El capítulo VIII del Libro I se titula Solución de dichas razones y su insuficiencia, en él pretende resolver los problemas que se le asocian al movimiento de la Tierra por muchos de los autores antiguos, citados en el Capítulo VII.

6. Copérnico no sabe evidenciar el movimiento de la Tierra. Siguiendo con la idea anterior, Copérnico pretende dar una solución a las trabas puestas al movimiento terrestre. Se apoya en razonamientos aristotélicos: si la Tierra rota no aparece un viento hacia el Este porque el aire está compuesto por «partículas terrosas». El vocabulario y los conceptos utilizados son todavía medievales. Nuestro gran iniciador de la revolución está todavía entre dos mundos conceptuales, entre dos tierras.

7. El sistema copernicano no facilitaba los cálculos, sí los hacía algo más precisos. No es verdad que el sistema de Copérnico les facilitase el trabajo a los astrónomos, de hecho aún mantiene la idea de las esferas. Tycho Brahe sería el primero en señalar que un cometa pasaba de la esfera de Venus a la de Mercurio. Brahe desnudó de realidad física el concepto de esfera. Fue un copernicano convencido en el plano matemático pero un acérrimo anticopernicano en el modelo cosmológico (elaboró su propio sistema tychónico). Este punto está unido al siguiente.

8. Los astrónomos de la época de Copérnico no aceptan que el sistema copernicano tengan realidad física. Ya se ha dejado ver en los apartados anteriores. El De Revolutionibus tuvo un efecto casi inmediato entre los astrónomos, pero no por la reordenación planetaria. Fue por la precisión en los cálculos, como se ha señalado arriba. Reinhold, que no fue copérnicano, usó el método copernicano para elaborar, en 1551, las Tablas pruténicas.

9. La revolución copernicana toma forma con los copernicanos, no con Copérnico, nacidos en la época de la publicación del De revolutionibus. Efectivamente. Como se ha dicho en el punto 8 la influencia inicial se dio en el plano matemático. Pero los astrónomos nacidos a mediados del siglo XVI crecieron con las ideas copernicanas. Fueron éstos los que iniciaron, realmente, la Revolución Copernicana. Si se hubiese obviado la obra de Copérnico no se habría iniciado tal revolución. Es más, si el propio Copérnico hubiese sobrevivido unos años a su obra no habría podido defenderla por carecer de argumentos en los términos de la nueva física emergente. En palabras de Solís y Sellés: «el primer astrónomo copernicano acabó con el copernicanismo», refiriéndose a Kepler. Pues éste, a pesar que sus ideas también tenían reminiscencias místicas, refinó el modelo copernicano dotándolo de un cuerpo teórico y despojándolo de los prejuicios aristotélicos-medievales. A las ideas de Kepler hay que unir a un Galileo más copernicano que Copérnico: su «Gaceta sideral» deja patente el orden copernicano del cosmos. Además, su nueva ciencia de la cinemática sienta las bases de la inercia (aún con algunas incorrecciones por limitarse a la circularidad) que despeja las dudas sobre los problemas que ocasiona el movimiento de la tierra que pisamos.

10. El sistema copernicano no es heliocéntrico (uy, lo que he dicho). Esto ya es para los quisquillosos. La famosa imagen con las siete capas esféricas del Capítulo X del primer libro no es más que una técnica de marketing. Nos muestra un sistema en el que el Sol ocupa la posición central. Los siguientes capítulos (muy técnicos, por cierto) revelan que se dan ciertas anomalías y que, en realidad, el Sol no está exactamente en el centro, está muy próximo a él . Es por esto que muchos textos se refieren al modelo como modelo heliostático, el Sol está parado, pero no en el centro. No hubo que esperar mucho para que la humanidad se acercase un poco más a la realidad: Kepler situó al Sol en uno de los focos de la elipse que describe la Tierra en su movimiento de traslación. Por desgracia yo tuve que esperar a llegar a la facultad para conocer, de primera mano, el «problema de los dos cuerpos» y ver que ni la Tierra ni el Sol están quietos respecto al, llamémosle, «centro».

BIBLIOGRAFÍA

- Sobre las revoluciones de los orbes celestes. N.COPÉRNICO, Ed. de Carlos Minués, Madrid: Tecnos, 2001

- La gaceta sideral, G. GALILEI; Conversación con el mensajero sideral, J. KEPLER, Ed. de Carlos Solís, Madrid: Alianza, 2007

- Historia de las ciencias. 2. La revolución científica de los siglos XVI y XVII, S. MASON, Madrid: Alianza, 2005

- Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo ptelomaico y copernicano, G. GALILEI, Ed. de Antonio Beltrán, Madrid: Alianza, 1995

- La revolución copernicana, T.S.KUHN, Barcelona: Ariel, 1996

- Revolución científica, M. SELLÉS, C. SOLÍS, Madrid: Síntesis, 1991

Anotación aparecida originariamente en Ciencia en el XXI.

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

12 Comentarios hasta el momento »

  1. Copérnico no ideó un sistema heliocéntrico (y otros nueve errores sobre este astrónomo polaco) dijo

    14 de Febrero del 2009 a las 20:32

    […] Copérnico no ideó un sistema heliocéntrico (y otros nueve errores sobre este astrónomo polaco)e-ciencia.com/blog/tematica/astronomia/copernico-el-aristote… por mezvan hace pocos segundos […]

  2. Rafael dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 02:48

    precioso el artículo. Me encantó, como a Copérnico Aristóteles y c&a.

    esto confirma aquella teoría de…es un escritor norteamericano, como se llamaba, a ver…en fín, no recuerdo ahora, que decía:

    ! Hablando no se entiende la gente, ni mucho menos !

  3. Farid dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 08:57

    Hola,
    Soy astrónomo aficionado y pienso que el error más significativo de Copérnico más sólo mantener las órbitas circulares en vez de elípticas, lo que le vino a corregir Kepler después. Fuera de eso, creo que decir que el sistema de Copérnico no era heliocéntrico es más un desmenuzamiento fino de mecánica celeste en general, pero no me parece relevante adjudicar dicho desmenuzamiento como un “error” de Copérnico para que ahora se diga que lo suyo no era un sistema heliocéntrico.

    Más bien esto hace el sistema de Copérnico más preciso, pues logró identificar que el centro del Sistema no estaba precisamente en el centro del Sol, sino en un centro de gravedad común, tal como ocurre con el sistema Tierra-Luna, donde la Luna no gira exactamente alrededor de la Tierra, sino en torno a un centro de masa que está situado a poca distancia del núcleo terrestre.

    Creo que, en pos de evitar la confusión para el lector inexperto en estos temas, no es inadecuado sostener en principio el sistema de Copérnico como Heliocéntrico o que la Luna gira en torno a la Tierra, pues ambas ideas son válidas al menos en su forma básica. Otra cosa es querer explicar la dinámica del sistema Plutón-Caronte o de los cúmulos estelares, que de plano amerita la explicación más compleja :)

    Saludos

  4. Eugenio Manuel Fernández Aguilar dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 12:17

    “Pero su irregularidad se demuestra, porque el movimiento del centro de la Tierra y su revolución anual no se efectúa totalmente alrededor del centro del Sol. Lo que puede entenderse correctamente de dos modos: o por un círculo excénctrico, es decir cuyo centro no sea el del Sol o por un hepiciclo en el homocéntrico. Por un círculo excéntrico se demuestra en este modo”. Sobre las revoluciones (de los orbes celestes), NICOLÁS COPÉRNICO, Libro III, Capítulo XV, Ed. Tecnos, pág.196

    Sigue leyendo en Ciencia en el XXI.

  5. Juan dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 13:34

    Fabuloso artículo. Yo también creo que se a mitificado en damasía a Copernico.
    Quizas su mayor aportación no sea tanto astronómica o matématica como epistemológica. Discípulo de Regiomontano y humanista dió un empuje importante a la revolución renacentista. Y claro que era un gran admirador de Ptolomeo, quién no?

  6. Astrónomo dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 15:36

    Es difícil encontrar un artículo tan erróneo y mal escrito como este. Si no sabes escribir, no escribas, y tampoco lo hagas si no comprendes aquello sobre lo que escribes.

  7. Eugenio Manuel Fernández Aguilar dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 18:23

    Farid:

    Gracias por tu comentario.

    Se sigue sin entender lo que he dicho arriba: no advierto errores de Copérnico, sino errores al entender la obra de Copérnico. No he dicho que Copérnico se equivocase al decir que en el centro estaba el Sol, sino que hay personas que afirman que eso es lo que decía Copérnico, cuando no era exactamente así. Y, de acuerdo contigo, precisamente este punto hace MÁS GRANDE A COPÉRNICO, pues se acercó más a la realidad de lo que se suele afirmar.

    También estoy de acuerdo en que se puede Y DEBE usar el término heliocentrismo en contextos de lectores inexpertos. Yo mismo lo uso cada día cuando hablo con chavales. Es una aproximación aceptable y que, a todas luces, sirve para modelizar bien la realidad. Sólo pretendía abrir un debate de forma educada (hay alguna gente que esto no lo entiende e insulta, igual que no entiende el contenido del que hablo). Llevo mucho tiempo estudiando las obras de la revolución científica y, cuando lo estudias a fondo, ves que se puede llegar a ser muy puntilloso en algunos aspectos.

    Juan, gracias por la aportación.

  8. Juan dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 20:16

    Recomiendo encarecidamente: La revolución de las ciencias.
    El conocimiento europeo y sus expectativas, 1500-1700 de Peter Dear.
    Editorial: Marcial Pons Historia. Madrid 2007.

  9. Eugenio Manuel Fernández Aguilar dijo

    15 de Febrero del 2009 a las 20:34

    Gracias Juan. Me parece interesante recomendar algo. Para iniciarse en la revolución científica hay una bibliografía muy interesante:

    - La Revolución copernicana, TS KUHN

    - Revolución científica, M.SELLÉS y C.SOLIS

    - La estructura de las revoluciones científicas, KUHN

    Y obras generales sobre Historia y Filosofía de la Ciencia, como las de Mason, Sellés y Solis o Gamow.

    Y un amplio etcétera que depende del tiempo que se quiera echar.

  10. Ciencia y tecnología :: 100cia.com dijo

    3 de Marzo del 2009 a las 10:31

    […] os hablé de algunos errores que se tiene a la hora de interpretar la obra de Copérnico (no son errores del […]

  11. Mr_Littleton dijo

    6 de Abril del 2009 a las 12:18

    Una entrada tremendamente entretenida. Mis felicitaciones. Te sigo en Ciencia en el XXI pero ésto es de lo mejor que has escrito.
    Congratulations again.

  12. Juan Luis dijo

    25 de Julio del 2009 a las 12:26

    Hola, Eugenio:
    Al final de tu artículo te lamentas de que hasta llegar a la facultad no conociste, de primera mano, al “problema de los dos cuerpos”. Que te sirva de consuelo saber que yo salí de la universidad, hace cuarenta y dos años, sin que nadie me hubiera hablado de este asunto… Claro que mi facultad era de químicas… ¿Crees de verdad que es ésta una cuestión que pudo abordarse en el ecuálido bahillerato de tu tiempo?
    Tu artículo me ha parecido muy bueno, pero he de corregirte un par de faltas de ortografía: Se escribe “desfase” y “epiciclo”. Sírvate de excusa el ser andaluz, como yo, y que la “hache”, por fortuna, es muda…
    Un abrazo.

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