Viajes en el Tiempo, Realidad, Información, Principio de Autonomía, y esa terrible sospecha…


Vortex (New wallpaper from Leopard)
Cuando uno juega mentalmente con la máquina del tiempo del señor Igor Novikov; a saber, con viajes en el tiempo dentro de un espacio-tiempo clásico, lo primero que choca es la carencia de libre albedrío, después, con un poco más de introspección, esta falta de libertad de elección ya no es lo chocante; lo chocante es la pérdida del principio de autonomía. Pero al final, asumida ésta, y en parte comprendida la lógica del asunto, lo que de repente se torna absurdo es todo lo contrario, es decir, que parezca imperar este principio…aunque ¿es así realmente? Vayamos por partes.

 Estamos acostumbrados, en las películas de ficción donde los personajes viajan en el tiempo, a la distinción de varias líneas temporales; es decir, por ejemplo, unos hombres malvados matan a la mujer del protagonista (una línea), éste, desesperado, viaja al pasado, lucha con los malos y salva a su mujer (otra línea). Vemos dos historias distintas: en una la mujer muere, y en la otra es salvada. Ahora bien, en un espacio-tiempo clásico, lejos de los universos paralelos, realidades quánticas, y demás teorías impulsadas para salvar el realismo local (pero para nada descabelladas, pues muchas de estas implicaciones podrían surgir con la teoría de cuerdas y la esperada unificación de la gravedad cuántica), esta forma de ver el viaje en el tiempo es un error lógico, pues historia no hay más que una, y por lo tanto, no podemos tener dos ocurrencias distintas. 

 ¿Cómo podría, entonces, desarrollarse el ejemplo expuesto?, una de las posibilidades que podría ocurrir sería: los malos van a matar a la mujer del protagonista, entonces aparece el viajero del tiempo (nuestro protagonista), lucha con ellos, y en la trifulca, muere él y la mujer. Entonces aparece el protagonista (el que aun no ha viajado) y ve lo ocurrido, se desespera, viaja al pasado para cambiar las cosas, y se repite la historia de nuevo. Esto es lo que se denomina, Principio de autoconsistencia de Novikov. No importa como lo hagamos, al final, todo encajará, siendo imposibles las paradojas. 

 Como comentaba al principio de este artículo, lo primero que choca es la pérdida de la libertad de elección, la pérdida del libre albedrío en una aventura con viaje del tiempo de por medio, en el sentido, de que por ejemplo, en esta película que hemos inventado, el protagonista, viendo lo ocurrido, podría idear cambiar la estrategia, incluso podría decidir no viajar en el tiempo. Incluso podemos imaginar otros ejemplos menos proclives a encajar de forma autoconsistente, como la cantidad de posibilidades que podrían darse si unos científicos, con una máquina del tiempo, quisieran experimentar con ella y producir paradojas.

A pesar de lo expuesto, cuando uno lo piensa detenidamente, se da cuenta, de que en un universo clásico, el movimiento y los sucesos solo tienen sentido con respecto al tiempo, es decir, que vistos desde una perspectiva cuatridimensional, vistos desde un punto de vista externo a esta cuarta dimensión, nuestra trayectoria en el tiempo ya está fijada, somos como un gusano formado por todos nuestros instantes, y como diría mi abuela, “todo está escrito”. En un universo tejido, nuestra percepción del paso del tiempo podría ser solamente eso, percepción, y cabría preguntarse solamente por qué solo vamos recordando el pasado, y no podemos recordar nuestro futuro.
Visto de esta forma, está claro que no hay libre albedrío, ni con viajes en el tiempo, ni sin ellos.

 Vayamos ahora un poco más lejos. Supongamos el caso de los científicos con la máquina del tiempo. Estos científicos pueden idear toda clase de experimentos con la intención expresa de crear paradojas. Sea como fuere, en un universo clásico, les tendría que ser imposible, al punto, que ocurriría todo tipo de coincidencias y extraños sucesos para que no se produjeran. Como ejemplo rápido, supongamos que programan un sencillo robot que lanza una bola de billar a la entrada de la máquina del tiempo; la máquina va a mandar la bola cinco minutos al pasado, y este robotillo, está colocado de forma que recibirá la bola viajera (llamemos bola del futuro a aquella que viene del viaje, y bola del presente a la que será lanzada para hacer el viaje; naturalmente son la misma bola). Lo que ocurrirá, si todo marcha bien, será que aparecerá primero la bola del futuro, la bola viajera, la cual será recibida por el robotillo. En ese momento, el robot tiene en su poder las dos bolas, la del futuro y la del presente. Cinco minutos después de recibir la bola del futuro, lanzará la bola del presente a la máquina para que realice el viaje, cuyo resultado ya hemos comprobado.
Supongamos ahora que programamos al robot para que en caso de recibir la bola del futuro, no lance la bola del presente a la máquina ¿Qué ocurrirá?

Obviamente el experimento no puede funcionar. Si la bola del futuro aparece, es porque el robot, indefectiblemente, va a lanzar la bola del presente a la máquina, no hay más salida, y por lo tanto, o la  bola del futuro no llega a ser recibida por el robot, o en caso afirmativo, el programa no funcionará y lanzará la bola igualmente. Si la bola del futuro no aparece, será porque el robot se ha estropeado y no lanzará la bola del presente. (Invito al lector, a que juegue con este experimento, pero haciendo que el robot lance a la máquina la bola que le llega del futuro, y que vaya acortando el intervalo de viaje temporal, de forma que la bola del futuro llegue al robot, antes de la toma de decisión de lanzamiento…muy esclarecedor y entretenido). Pues bien, con este experimento mental es cuando topamos con el principio de autonomía.

El principio de autonomía, es aquel por el cual podemos hacer todo lo que las leyes de la física nos permitan, sin preocuparnos del estado del universo; en otras palabras, yo puedo, por ejemplo, escribir en el ordenador, sin importar que esté pasando en Alfa Centauro. Lo que ocurra fuera de la localidad de mi experimento no debe de afectarme. Es lo que también se conoce como ‘principio de localidad’.

Pero en un viaje en el tiempo, de alguna manera, la evitación de la paradoja parece afectar a las circunstancias, de forma que este principio se esfuma. En el ejemplo del robot, éste dejaría de funcionar por los motivos que fuera, pero en el fondo está supeditado a evitar la paradoja. 

Desde el punto de vista del universo ya tejido, del “todo está escrito”, no tiene ninguna importancia este principio, ni deberíamos de hacernos ovillos mentales con ello, pues   obviamente se puede argumentar que las cosas pasan de una forma ya establecida y punto. 
Pero hay algo que no cuadra, y es que si ciertamente no tiene porqué cumplirse el principio ¿cual es la causa por la que no observamos la violación de este principio de forma cotidiana? Si realmente es una posibilidad que puede darse ¿por qué no se da? O… ¡espera! ¿No es acaso lo que parece que pasa en los experimentos cuánticos? 

Si repasamos los experimentos con partículas, importa bien poco si se trata del experimento clásico de la luz, de partículas entrelazadas, o los más modernos de tele transportación; en todos ellos, independientemente de que sea así o no, las partículas se comportan como si tuvieran cierta “información” que viaja en el tiempo, y pongo la palabra “información” entre comillas, pues hoy por hoy no parece posible que pueda darse algo así. Podría decirse que lo que viaja (lo que asemeja viajar) es una especie de relación, la cual, NO  puede usarse para enviar información (el ‘cuanlanzamiento’ que dice R. Penrose).  

Todos los experimentos pueden verse desde el prisma de “todo está escrito”, todos ellos pueden interpretarse de forma que no hay principio de autonomía; acuérdese el lector de la teoría de Bohm, la cual, para salvar el realismo, sacrifica el localismo, sacrifica el principio de autonomía. Repase el lector, si no cae en la cuenta en este momento, el experimento de las partículas entrelazadas, donde la medida de determinada propiedad en una, parece supeditar la propiedad de la otra; una de las formas de entenderlo, es suponer que la naturaleza ya sabe de antemano cuales son las medidas que se van a realizar (“todo está escrito”). Otra forma de entenderlo (aunque claramente es imposible algo así), es suponer que existe alguna forma de viaje de la información en el tiempo. 

Dice el profesor Zeilinger, Antón Zeilinger, conocido físico experimental por sus experimentos en el mundo cuántico, que no es tanto un problema de ‘localidad’ como de realismo. Nos enseña el profesor, que información y realidad son caras de una misma moneda. El mundo cuántico es el inicio de la realidad. Para el profesor, no hay que buscar la solución en teorías desesperadas por salvaguardar la realidad, pues el problema radica en que justamente estamos en los límites de ésta.  La información/realidad  es sacrificada en una determinada medida, en pos de otra, cuyo resultado no podemos predecir de ninguna forma. De nuevo, dejando a parte teorías de múltiples universos o realidades, teorías que aunque serias y bien asentadas, por el momento convierten la navaja de Occam en una navaja suiza con cronómetro, nos encontramos una sorprendente similitud en las experiencias de lo que podría ser el borde de la realidad - el inicio de ésta -, y los viajes en el tiempo.

Hay algo terriblemente molesto en todo esto; es como si estuviéramos sentados delante de la solución de todo este galimatías sin verla. Es ese aparente principio de equivalencia entre el comportamiento de las partículas y los viajes en el tiempo de la información lo que produce esa intuición.
Desesperante intuición que nunca consigue despejar la niebla. Es la sospecha de que debemos de saber ya todo lo necesario, la sospecha de que los complejos múltiples universos, las d-branas chocantes, los tiempos infinitos que vienen al rescate de nuestra precaria inteligencia, ávida de un calentito cobijo en una realidad eterna despejada de paradojas, y con toda clase de partículas dispuestas a responder a todas las causalidades, quedarán reducidos a los términos más simples, cuando dejemos de vernos como sujetos independientes que recogen información de una realidad subyacente. Cuando nos veamos totalmente involucrados en esta realidad/Información.
Qué terrible sospecha, y que horrible envidia de aquellos que dentro de 100 años se rían de estas tribulaciones, poseedores de un paradigma esclarecedor.

Nota: Esta mañana han tocado a mi puerta. Era un hombre mayor curiosamente muy parecido a mí. Me ha contado que venía del futuro, y me ha entregado un papel. “Mira…” me ha dicho, “…en este papel tengo un artículo que vas a escribir ahora mismo. En realidad, lo he impreso directamente del archivo ‘Word’ original que vas a crear ahora.” Contado esto, se ha marchado por donde ha venido.
El papel contiene este artículo, tal cual, incluido este último párrafo. Sin cambiar un ápice su contenido, lo he pasado a mi ordenador, y tal cual, lo he enviado a ‘e-ciencia’. Como digo, no he tenido ni que añadir esta nota que leéis ahora.
La pregunta que queda en el aire es ¿Quién ha escrito este artículo?

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

14 Comentarios hasta el momento »

  1. Miguel Ángel Aloy dijo

    24 de Abril del 2008 a las 11:57

    Muy buen artículo y muy sutil la nota de su yo futuro regresando del mismo para ofrecerle lo que ha redactado… !ojalá mi yo futuro se presentase mañana con la combinación ganadora del sorteo de Euromillones!.

    Enhorabuena por su trabajo.

  2. Viajes en el tiempo: realidad, información, Principio de Autonomía, y esa terrible sospecha… dijo

    24 de Abril del 2008 a las 12:57

    […] Viajes en el tiempo: realidad, información, Principio de Autonomía, y esa terrible sospecha…e-ciencia.com/blog/reflexion/viajes-en-el-tiempo-realidad-in… por Yoghurtu-Nghe hace pocos segundos […]

  3. ombresaco dijo

    24 de Abril del 2008 a las 13:13

    ¿y quién inventó a Terminator?

    Muy bueno, muchas gracias

  4. Mikel dijo

    24 de Abril del 2008 a las 17:01

    Eh? el experimento de la pelotita me ha desconcertado.
    Supongamos que la tiramos y la mandamos cinco minutos hacia atrás en el tiempo. No ocurriría lo ahí presente, sino que la bola del futuro no llegaría nunca, pues nunca la hemos mandado.
    Es decir, la bola la hemos enviado al pasado, a un momento ya no existente. No podría aparecer la bola nunca,si la mandamos al pasado ( pues se perdería ).
    En cambio, si la enviamos al futuro, cinco minutos, la bola “esperará“ hasta que nosotros “llegemos“ a ese tiempo.
    Sludos!!!
    Mikel.

  5. Jesús Zamora Bonilla dijo

    24 de Abril del 2008 a las 21:52

    Interesantísima entrada, felicidades. Por desgracia, me temo que un poco de reflexión basta para darse cuenta de que, incluso si los viajes en el tiempo son posibles, ello no permitiría que el pasado se pudiera cambiar: la ilusoria creencia de que sí se puede proviene de que, inadvertidamente, cometemos una falacia al suponer que “podemos pasar dos VECES por el mismo ACONTECIMIENTO en el ESPACIO-TIEMPO” igual que “podemos pasar dos VECES por el mismo LUGAR en el ESPACIO”. Lo explico con un poco más de detalle en:
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2007/12/como-el-sol-cuando-amanece-la-ilusin.html

    Por otro lado, para concluir que el libre albedrío es una ilusión no hace falta la mecánica cuántica (por cierto, la desintegración “espontánea” de un neutrón -que no puede ser predicha más que estadísticamente-, ¿es “autónoma” -como una decisión meditada-?, ¿o es sólo “aleatoria” -como una tirada de dados-?). Os invito también a ver la discusión sobre este tema en:
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2007/12/como-el-sol-cuando-amanece-la-ilusin.html

  6. Felipe Andrade dijo

    25 de Abril del 2008 a las 20:04

    Pedro, ¿Cómo es que te queda tiempo para estas reflexiones sobre el espacio-tiempo? me sorprendes! y es que ya me gustaría tener algo de energía después del trabajo para dedicarme a escribir.
    No conocía esta faceta tuya de físico teórico.
    Un abrazo y sigue con ello

  7. Satur dijo

    25 de Abril del 2008 a las 22:37

    ¡Vaya, ya volví a equivocarme de dirección! ¿O debería decir volveré a equivocarme? Este artículo tenía que recibirlo yo, tendré que dejarme una nota con la dirección correcta. :)

    Muchas gracias por el artículo, aunque tendré que releerlo con cuidado.

  8. Juan Pablo dijo

    26 de Abril del 2008 a las 15:50

    Buen artículo.

  9. gustavo alvarez dijo

    27 de Abril del 2008 a las 17:48

    Muy interesante el articulo, le continuamente el portal. un poco enredado para personas como yo con poco conocimiento acerca de los principios astronomicos pero en realidad muy bueno.

  10. Gabi dijo

    27 de Abril del 2008 a las 19:24

    De todo lo comentado lo que no me cuadra en absoluto es que el “hombre del futuro” venga con un papel (al ritmo que va la selva amazónica…)

  11. jesús dijo

    28 de Abril del 2008 a las 08:54

    Perdón, puse dos veces el mísmo vínculo. El post sobre la inutilidad de los viajes en el tiempo es éste:
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2007/11/los-viajes-en-el-tiempo-sern-aburridos.html

  12. jmgpro dijo

    28 de Abril del 2008 a las 10:12

    “Esta mañana han tocado a mi puerta. Era un hombre mayor curiosamente muy parecido a mí. Me ha contado que venía del futuro, y me ha entregado un papel. “Mira…” me ha dicho, “…en este papel tengo un artículo que vas a escribir ahora mismo. En realidad, lo he impreso directamente del archivo ‘Word’ original que vas a crear ahora.” Contado esto, se ha marchado por donde ha venido.
    El papel contiene este artículo, tal cual, incluido este último párrafo. Sin cambiar un ápice su contenido, lo he pasado a mi ordenador, y tal cual, lo he enviado a ‘e-ciencia’. Como digo, no he tenido ni que añadir esta nota que leéis ahora.
    La pregunta que queda en el aire es ¿Quién ha escrito este artículo?”

    Esta pregunta no tiene solución porque la pregunta ya de por sí es contradictoria.
    Si una historia es de naturaleza cíclica entonces no obedece a las layes de la causalidad, una historia cíclica no tiene ninguna causa, por lo tanto no se puede preguntar por la causa.

  13. Pedro Mascarós dijo

    28 de Abril del 2008 a las 14:58

    Miguel angel Aloy: Muchas gracias ;-)

    Ombresaco: Gracias :-) Lo de Terminator creo que necesitaría otro artículo.

    Mikel: Para pensar en el tema y despejar tus dudas, te recomiendo “El futuro del Espacio-Tiempo” de Hawkins, Novikov y thorpe.

    Jesús Zamora: Te recomiendo otra lectura más pausada de mi artículo, Jesús. En ningún momento saca las conclusiones que aseguras. Por supuesto pienso leerme los enlaces que me mandas.

  14. Pedro Mascarós dijo

    28 de Abril del 2008 a las 15:02

    Felipe Andrade: Feliiiperrrrr. Tenemos que quedar para meternos unos pelotazos…

    Satur: Muchas gracias :-)

    Juan Pablo: Gracias :-)

    Gustavo alvarez: gracias, gustavo :-)

    Gabi: ja jajjaj :-D

    jmgpro: No puedo contradecirte, pero en un universo clásico, es una posibilidad…

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