Por qué nunca creería a Jiménez del Oso (QEPD)
Por Fernando del Alamo.- El 27 de marzo murió Jiménez del Oso. Para los de mi generación (ya maduritos), este hombre era un referente en televisión. También lo era Félix Rodríguez de la Fuente, del que se cumplió el 25 aniversario de su muerte el 14 del mismo mes.
Había mucha diferencia en el tema que divulgaban. El de Félix, totalmente científico, apasionado, naturalista, estudioso; intentando encontrar siempre el porqué del comportamiento de la Naturaleza, con imágenes reales, la Naturaleza en acción, jugándose demasiadas veces la vida por ello, claro y conciso en sus explicaciones. El de Jiménez oculto, misterioso, sin evidencias reproducibles, desde el despacho; enseñaba fotografías que no tenían explicación, y si existía debía ser misteriosa; con argumentos muy raros y vagos.
No puedo dejar de pensar en que ambos fueron ampliamente vistos por televisión por mucha gente de mi generación. Recuerdo todavía cuando nos juntábamos la familia alrededor de la tele para ver aquellos programas. Pero lo que más me sorprende es que aunque la diferencia de lo que divulgaban era abismal, ambos eran médicos. Si estuvierais enfermos y ambos estuvieran vivos, ¿a qué consulta iríais, a la de Félix Rodríguez de la Fuente o a la de Jiménez del Oso?. Y es que la diferencia es evidente. Félix se dedicaba a investigar y divulgar ciencia y Jiménez a investigar y divulgar pseudociencia (astrología, curandería, ocultismo, médiums, fantasmas, etc).
Si intentamos comparar pseudociencia con ciencia podríamos decir a primera vista que las dos son iguales. Una dice una cosa y otra cosas diferentes. Ambas afirman que la otra es falsa o que no es capaz de ver cosas nuevas, que tienen la mente cerrada, que son dogmáticos. Hay muchas frases de este tipo. ¿Por qué nos debemos fiar de una y no de otra si al fin y al cabo ambas hacen predicciones? Pues porque no son iguales. Hay diferencias que, aunque parezcan pequeñas y sutiles son de bulto. Intento enumerarlas, aunque podréis encontrar muchas más sólo pensando un poco.
La primera diferencia está en la exactitud de los resultados en las predicciones. El científico predice con una exactitud bárbara la posición de los planetas, los eclipses, las energías de determinados procesos, etc. Da resultados numéricos y luego los comprueba con la experimentación. ¿Han visto experimentar algún médium, astrólogo, tarot, etc? Jamás he visto ninguno ni por televisión, ni por el periódico ni por ningún medio informativo que me diga un resultado en un experimento que no me reproduzca de forma exacta una teoría científica aceptada. Y si los he visto, han sido explicados por alguien y curiosamente no se pueden reproducir. Por lo menos, yo no puedo. Un astrólogo o vidente que tire las cartas del tarot puede decirte: “te casarás con un hombre/mujer rico”. El científico dirá: “no sé con quién te casarás, pero te puedo calcular la probabilidad”. ¿A quién crees de los dos?.
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Jiménez del Oso ofrecía una divulgación de lo oculto, misterioso, sin evidencias reproducibles, desde el despacho; enseñaba fotografías que no tenían explicación, y si existía debía ser misteriosa; con argumentos muy raros y vagos |
Fernando Jiménez del Oso |
Otra característica del científico es que es crítico con los de su propia condición hasta que lo comprueba una y otra vez por sí mismo (o busca resultados similares de otros colegas). ¿Recordáis el experimento Michelson-Morley? Demostraba que la velocidad de la luz era constante independientemente del sistema de referencia. ¿Pensáis que el resto de los científicos cerraron los ojos y lo creyeron sin más?. Pues no, se repitió una y otra vez y el año 1979 se llegó a calcular con una precisión de 10 elevado a menos 15. Jamás he visto una discusión entre predicciones pseudocientíficas o un intento de corroborar los resultados de algún colega. Si uno dice que se casará con un rico, todos coinciden y nadie discrepa, nadie duda. Pero si no se cumple, nadie se acuerda o si lo hacen, argumentan todos razones diferentes para dar una explicación.
Más diferencias: las universidades. Los conocimientos científicos se explican a todo el mundo que quiera conocerlos. Puedes ponerlos a prueba, preguntar y sus contestaciones son siempre lógicas, razonables y concretas. Puedes rebatir las teorías, siempre y cuando aportes pruebas concretas y experimentales de tus argumentaciones. ¿Existe la Universidad de parapsicología? ¿Dónde se explican los principios básicos de la telepatía? ¿Qué examen debo superar para obtener el título de “parapsicólogo”? ¿Dónde están los manuales aplicados de parapsicología? ¿Dónde puedo ver levitar a un hombre cargándose la ley de la Gravitación Universal? ¿Qué tienen las cartas del tarot que no tengan las de jugar al mus (aparte de los dibujitos, claro está)?.
Otra gran diferencia es la consecuencia de los errores. Si un médico se equivoca y muere un paciente será denunciado. Si se cae un edificio buscamos un responsable y estamos bien seguros que habrá más de uno (otra cosa es que dé la cara). Si un coche presenta un error de diseño buscamos al culpable. Pero si un ser de estos te dice que tu hijo será varón y se equivoca … nada de nada. Si te dicen que es el momento propicio para tener los negocios y te arruinas siempre se culpabiliza a otros factores inesperados. Si te dicen que no tienes nada y realmente tienes cáncer, no se les puede acusar por negligencia. Menuda diferencia. Si encima cobran por la predicción se convierte en todo un negocio.
Por otro lado están los milagros. Milagro se considera aquel fenómeno que no tiene explicación científica. Un enfermo de cáncer se cura solo. Los médicos dicen que no lo entienden. Si la tarde anterior había estado rezando, ya tenemos servido un milagro. La ciencia no tiene todas las respuestas, pero si un hombre que tenía cáncer sana de forma anormal, lo único que podemos afirmar es que no conocemos los mecanismos exactos por los que lo ha hecho, pero estamos bien seguros que entran dentro de los parámetros de la química, la biología y la lógica.
Cuando uno se da cuenta de la falsedad no deja de sorprenderse en que ambos personajes tuvieran la misma divulgación televisiva. No sé si fue exactamente así a nivel de tiempo de emisión, pero recuerdo los dos por igual. Dejo para los psicólogos averiguar la razón que muchas personas crean ciegamente a este tipo de personas, pero lo que me parece todavía más increíble es que periódicos que se consideran serios, que tanto vendan la verdad y demás publican diariamente la carta astral. A mí siempre me la aciertan … el problema es que cada vez leo un signo diferente.
Sed críticos siempre que una persona haga predicciones o afirme experiencias raras del pasado. Exigid pruebas, experimentos o publicaciones similares del tema. Si es una cosa pasada, preguntad cómo podéis repetir la experiencia con resultados concretos y pruebas irrefutables. Si no os ofrecen nada de esto, desconfiad. Pensad por vosotros mismos y valorad vuestra propia opinión y no sólo la de los demás.
Por mi parte, si pudiera escoger al ir al médico entre Jiménez del Oso y Félix Rodríguez de la Fuente me decantaría claramente por este último. Aunque Jiménez del Oso tuviera el título y hubiera ido los mismos años a la facultad. Ya se sabe, igual me hubiera diagnosticado algún misterioso poder del lado oscuro de la fuerza cuando en realidad tenía un catarro.
Enlaces:
- Fernando Jiménez del Oso
http://magonia.blogspot.com/2005_03_28_magonia_archive.html


