Ariadne Gallardo Figueroa

La teoría evolutiva, ¿desaparece o se transforma?


Por Ariadne Gallardo Figueroa *.- En el siglo XX, la teoría genética se apropió de la teoría de la evolución, afirma Daniel Piñero Dalmau, director general del Instituto de Ecología, AC. en Jalapa, Veracruz, quién visitó las instalaciones del centro de investigaciones y estudios avanzados del IPN, Cinvestav campus Mérida, para hablar de su investigación en el campo de la ecología evolutiva.

¿Qué importancia tiene Darwin en su proceso de investigación?

Darwin puso en boga el concepto de transformismo y planteó nuevos interrogantes, los mismos que ahora se deben estudiar bajo otra óptica; en 1859 surgió la primera teoría evolutiva, posteriormente se mostraron las tendencias celulares de los genetistas, los llamados “mejoradotes”, más conocidos como agrónomos y los hibridólogos.

Usted hace un recorrido por las formas de proceder de los investigadores del ramo, que sin duda dieron pie a formas diversas de contemplar la realidad.

Ciertamente, con este enfoque se empiezan a plantear interrogantes nuevas, consolidándose más adelante las opiniones de anti-darwinistas, como Thomas Hunt Morgan (en la imagen), quien fuera Profesor de la zoología experimental, en la Universidad de Colombia, durante 1904-1928. Sus intereses de la investigación cambiaron el sitio que tenía la embriología experimental (1891-94), al igual que muchos de sus contemporáneos. Él realizó la investigación sobre la regeneración en gusanos y el desarrollo de los pilluelos de mar. Una influencia fuerte en este tiempo fue la de su amigo Hans Driesch, ya que Morgan compartió estudios con él en la estación zoológica de Nápoles. En esa época es posible analizar el trabajo de una serie de biólogos que eclipsaron la teoría de Charles Darwin, esto desembocaría en la síntesis moderna aproximadamente en los años 40.

¿Quién surge más adelante marcando un derrotero diferente?



Puedo señalarle el trabajo de Doreen Kimura que, en 1960, analiza el enfoque evolutivo celular, donde se establece la fusión entre diversos factores, tales como el estudio de la interacción entre los diversos ecosistemas y comunidades de individuos vulnerables a la extinción y grupos que se fortalecen.



Recordemos por ejemplo alguno de sus trabajos, donde la profesora Kimura diserta sobre las diferencias conocidas por el factor sexual en el empleo de habilidades cognoscitivas y motoras, para analizar un marco evolutivo posible, y las bases hormonales probables de algunas de estas diferencias. Igualmente trata el asunto de las diferencias del sexo en la conformación estructural del cerebro.




Darwin puso en boga el concepto de transformismo y planteó nuevos interrogantes, los mismos que ahora se deben estudiar bajo otra óptica

Daniel Piñero Dalmau


Empero, su especialidad se centra en ecología de poblaciones de plantas, genética de poblaciones en plantas y evolución molecular. ¿Cómo incide en su trabajo este panorama?



En el análisis puntual de los principios emergentes en una serie de comunidades botánicas, como es el caso de las coníferas, en donde he investigado lo referente a variación, propagación, proporción de especiación y proceso de extinción.



¿Cómo se inicia su búsqueda, de dónde retoma los fundamentos esenciales de su trabajo?



En esta diversidad biológica y su variabilidad surgen, sin duda alguna, nuevas interrogantes. Al hacer, por ejemplo, un recorrido retrospectivo por los estudios del propio Darwin, en las islas Galápagos, se pone de manifiesto la historia evolutiva bajo el lema que coloquialmente podríamos denominar como “Dime qué comes y te diré cómo eres”. Precisamente con el estudio de los 15 pinzones, cuyos picos tenían una variación morfológica importante de acuerdo al tipo de semillas que comían en las diversas islas Galápagos que habitaron.



Esto sucede igualmente ante la presencia de cambios climáticos y de altitud con las coníferas; los agentes contaminantes, la deforestación y las modificaciones en la humedad del subsuelo influyen de forma determinante. De esta forma, analizo las piñas de diferentes coníferas que crecen en áreas diversas de nuestro país, evaluando que las preguntas originales del conocimiento sobre el tema han sido ampliamente contestadas por los investigadores del pasado, por lo cual no puedo decidir como investigador que la teoría evolutiva desaparezca, pero es bueno que la gente piense que dentro de 200 años, nuestra forma de observación del mundo ha de ser diferente, sin duda. Esto es parte de un proceso de análisis, donde nos preguntarnos, por ejemplo, qué es lo que hace avanzar a la ciencia, de qué forma interactúan los científicos, en comparación al pasado. Ahí notamos grandes diferencias.



¿En 200 años habrá especies, tanto de plantas como de otras especies vivas, que cambiarán el paisaje genético y poblacional?



Desde luego, hay nichos heterogéneos de poblaciones mayores que tienen más probabilidades de especiación, ya que aquellos que cuentan con un hábitat más restringido, se verán limitados a desaparecer y no por ello dejan de contarse como grupos importantes en el proceso evolutivo. Sin embargo, es evidente que para que una especie se modifique, el tiempo real de esos cambios puede ser de hasta 200 mil años.

 

De acuerdo al agente conductor, la historia de la evolución marca fortalezas en la especiación. Ahora contamos con herramientas que nos permiten un enfoque distinto, el reloj molecular puede ser orientado sobre la base de algoritmos de estimación que nos ayudan a establecer constantes y variables, asunto que definitivamente antes no era posible hacer.



¿No siente usted que de pronto podría darse una especie de torre de Babel entre los científicos y su forma de encontrar metodologías de análisis?



Aún cuando podemos notar una especie de neoplasia informática, ya que la secuencia puede afectar la reconstrucción en las ramas profundas del seguimiento de una investigación, es bueno hacer notar que se cuenta con un sustrato de información histórica que ha sido estructurado con el paso del tiempo.




Al hacer, por ejemplo, un recorrido retrospectivo por los estudios del propio Darwin, en las islas Galápagos, se pone de manifiesto la historia evolutiva bajo el lema que coloquialmente podríamos denominar como “Dime qué comes y te diré cómo eres”

Doreen Kimura


¿Qué está pasando con la ecología evolutiva, ya que uno de los campos menos explorados se centra en las extinciones?



Ciertamente, el campo de las extinciones es un terreno poco explorado. Tanto la reducción de hábitat, que no permite que las especies evolucionen, como el importante número de extinciones, tiene un impacto muy grande en la diversidad biológica, por lo cual para nosotros esos principios generales son vitales en el desarrollo de nuestra investigación.

No podemos mantener reservas de biosferas en algún lugar específico del planeta, sino que necesitamos entender estos procesos evolutivos que nos anteceden desde hace centurias, para percatamos de que lo que tenemos que hacer es conservar una proporción muchísimo más grande de todos los ecosistemas, tal vez no como reservas, pero sí como zonas fragmentadas para permitir que el futuro evolutivo se mantenga. En este punto es importante reconocer muchas limitantes, sobre todo en el aspecto de la contaminación y el sobrecalentamiento global, factor determinante de cambio en los futuros tiempos.

Así surge una preocupación que, sin duda, forma parte del pensamiento crítico de nuestro tiempo: Ante el caudal inagotable de conocimientos que han surgido en los últimos tiempos, notamos que hay una respuesta sorda por determinados grupos de la población para invalidar lo que se debería hacer a favor del planeta, centrándose en el uso indiscriminado de contaminantes y haciendo gala de depredación. Por tanto, pienso que será muy difícil llevar a cabo el plan de conservación del cual le hablo.

¿Qué podría decirnos al respecto?

Hay realidades que estamos viviendo y que no podemos evitar. Por ejemplo, en la  atmósfera hay contaminantes que ya emitimos y que van a afectar de forma irreversible con algunos compuestos la vida del planeta por varios miles de años más… El mundo no va a poder cambiar mientras no tengamos una visión demográfica de la población humana mucho más conservadora, de tal manera que el recurso que estamos usando en la naturaleza no se agote por el crecimiento demográfico, cuando dejemos de asociar con alguna situación política dicho crecimiento poblacional, tal vez habremos avanzado como humanidad y civilización en plena evolución.

Pero la gente es sorda al llamado de no contaminar, los hidrocarburos se siguen utilizando y las energías alternativas son un complejo que se utiliza precisamente así, de forma alternada, la gente compra, usa, vende, tira…

Es verdad lo que dice, no es nada nuevo el reconocerlo, la gente es sorda al llamado de no contaminar, puesto que quiere vivir de acuerdo al status de los demás, traer un coche, utilizar un celular o una computadora, viajar, consumir lo que los demás y nadie tiene el derecho de impedir que los demás consuman lo que el mundo les ofrece; mientras no podamos resolver esa gran contradicción, la naturaleza va a tener que esperar, que es lo que está haciendo y, en ese proceso se van a extinguir una serie de especies. No hay vuelta atrás.

La sociedad en su lucha por mantener un nivel de vida más alto, realmente está acabando con los recursos, eso es una realidad donde yo no podría más que defender a la sociedad.

Es interesante la respuesta de un ecólogo, que habita, al igual que nosotros, un planeta con poca variación evolutiva a causa de la gran explosión demográfica, lo cual me hace pensar que mientras más somos, menos posibilidades tenemos de evolucionar a un plano diferente de conciencia, pero que al mismo tiempo el principio básico de nuestro derecho a la vida, nos impone un reto para poder establecer nuevos paradigmas de supervivencia.

Me retiro del campus recordando sus palabras dentro de la conferencia que ofreció en el auditorio del Cinvestav cuando nos decía: “Entre lo descriptivo y lo teórico, las condiciones observacionales se centran en las bases del conocimiento existentes. Sí la biología se basa en el método comparado, en ello reside su contribución a la ciencia”

A manera de conclusión puedo inferir que habrá grupos poblacionales de las diversas especies que habitan el planeta que darán cuenta a futuro de su fortaleza para adaptarse, sí bien la naturaleza ha de tener que esperar, siempre se contará con el esfuerzo generacional por establecer la conservación de lo nuestro, es decir este hábitat que tenemos por el momento como única tierra habitable circundando el sol.

Ariadne Gallardo Figueroa.- Comunicadora social y reportera de radio, especializada en la publicación de entrevistas sobre Ciencia y Tecnología.

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NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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