“La ciencia es necesaria para la democracia”
Por Javier Armentia .- “Nuestro futuro depende, colectivamente, de que la ciencia se abra al público en general.” Así de rotundo se muestra el físico James Rutherford, consejero para temas educativos de la principal asociación de científicos de Estados Unidos (y, por lo tanto, la más influyente del mundo), la AAAS (Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia), editora de la revista Science.
Rutherford, octogenario, lanzó en 1986 un ambicioso programa para conseguir
la alfabetización científica de la sociedad. Ahora, el llamado Proyecto
2061 está configurando no sólo lo que se enseña de ciencia
en la educación obligatoria, sino que intenta abrirse también a
una educación continua de adultos, incluyendo a los propios científicos.
"La historia nos enseña que la ciencia ha sido una de las fuerzas
más efectivas para mejorar la vida en nuestro planeta. Tenemos que entenderla,
por lo tanto, en un contexto humanístico: no se trata de conseguir muchos
expertos, sino de llegar a que sea parte intrínseca del bagaje de una persona
culta, de todos los ciudadanos."
El profesor Rutherford ha participado, junto con otros más de cien expertos
e investigadores en ciencia, tecnología y humanidades en un congreso
internacional organizado por la Universidad de Salamanca la pasada semana, bajo
el título "La ciencia ante el público". Para este físico,
pero sobre todo profesor de profesores, ciencia, tecnología y democracia
están íntimamente ligadas. "En mi opinión existen
tres grandes aventuras de la humanidad, que han ido dando forma al carácter
de nuestra civilización. Una tiene que ver con conseguir un conocimiento
objetivo sobre el mundo en que vivimos y sus habitantes, es lo que llamamos
ciencia. El segundo desafío es el de los humanos como constructores de
herramientas y usuarios de esas herramientas: la tecnología. La tercera
aventura en que estamos embarcados tiene que ver con aprender la forma en que
gobernarnos, en beneficio de toda la humanidad y de nuestro planeta, es decir,
la democracia".
Tecnociencia
Parece claro que en el mundo actual ciencia y tecnología están
intrínsecamente conectadas. Una y otra no son posibles por separado,
y las interacciones son tan densas que muchos expertos hablan de la "tecnociencia"
como el conjunto de ambas tareas, y de sus interacciones. Pero, ¿cómo
casa la democracia aquí? "Puede ser que la conexión no sea
tan directa ni tan obvia, pero estoy convencido de que los avances -a largo
plazo- de la ciencia y la tecnología, los que producen nuestro beneficio,
dependen de una información y una participación ciudadana amplia".
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La historia nos enseña que la ciencia ha sido una de las fuerzas más efectivas en nuestro planeta. Tenemos que entenderla, por lo tanto, en un contexto humanístico, que sea parte intrínseca del bagaje de los ciudadanos |
James Rutherford |
Para Rutherford, el proverbio que se suele afirmar en ciencia de que si algo
puede hacerse, alguien lo hará, debe estar limitado por la participación
de la sociedad en la tarea científica, que determine los fines que han
de conseguirse. Es cierto, sin embargo, que en algunos regímenes totalitarios
la ciencia y la tecnología han visto importantes avances (la Alemania
nazi, la Unión Soviética de Stalin…). "En efecto",
comenta Rutherford, "pero estos regímenes suelen usar la ciencia
en beneficio propio, de unos pocos, a costa de la mayoría; es una situación
que nunca puede durar mucho".
Si la democracia participativa asegura el desarrollo científico "especialmente
el beneficioso", insiste Rutherford, no es menos cierto que también
el avance científico y tecnológico contribuye de manera significativa
a la democratización del mundo. "La ciencia proporciona un conocimiento
del mundo que -si y sólo si es compartido por todos y no solamente propiedad
de una élite científica o política- permite a los ciudadanos
participar de manera informada en las decisiones de la sociedad. Igualmente,
la tecnología permite a la sociedad aminorar los problemas que impiden
el avance democrático, como la desnutrición, la enfermedad o la
pobreza".
El buen uso de las ciencias y las tecnologías aseguran una mayor calidad
de vida, una sociedad más informada en la que la participación
ciudadana no es pura retórica. "Y lo contrario también es
relevante: un uso impropio de estos conocimientos puede reducir la calidad de
vida de muchas personas, de países enteros, llegando a la abominación
de los exterminios en masa".
La realidad sin embargo, no permite ser tan optimistas: ni la ciencia ni la
tecnología ni la democracia son empresas comunes a todos, ni son percibidas
de esa manera por muchos estados. "Eso es a lo que me refiero al hablar
de una alfabetización científica, es decir, poner la ciencia y
la tecnología al alcance de todo el mundo como parte de la cultura general.
Se hace necesario buscar mecanismos que aseguren este objetivo".
Educación insuficiente
Para Rutherford, en la actualidad, la ciencia que se enseña es insuficiente:
"a menudo se olvida la naturaleza de la ciencia, su contexto humanístico,
su carácter de empresa humana; por otro lado, la gente considera que
la ciencia es algo difícil si uno no es un especialista, y lo cierto
es que gran parte de la culpa de esto lo hemos tenido los propios científicos,
que enseñamos mal y con unos estándares de calidad exagerados,
y erróneos".
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la gente considera que la ciencia es algo difícil, y lo cierto es que gran parte de la culpa de esto lo hemos tenido los propios científicos, que enseñamos mal y con unos estándares de calidad exagerados, y erróneos |
Logo del Proyecto 2061 |
La alfabetización científica debe pasar, en opinión de
Rutherford, por una definición de lo que hemos de conocer, que será
necesariamente dinámica, evolucionando con el tiempo, para dar cuenta
de los nuevos avances. Un "Syllabus", como en la educación
clásica, en el que se incluyan no sólo los conceptos o los procesos
de la ciencia, sino que se intente llegar a las actitudes científicas.
Y para eso no basta la escuela: los medios de comunicación (principal
fuente de información en la actualidad) han de jugar un papel decisivo.
¿Más ciencia en los informativos? "Sin duda, aunque es cierto
que una mayor cantidad de ciencia no ayudaría mucho a largo plazo, si
no se cuida la calidad: conseguir que la información esté libre
de errores o pseudociencia, y que sea comprensible para quien no es científico".
Los museos y centros de ciencia, los libros, y sobre todo Internet, han de ser
herramientas que permitan un adecuado acceso al mundo de la ciencia.
"De todas formas", finaliza Rutherford, "tengamos en cuenta
que en la actualidad muy pocos de los ciudadanos que prestan servicios en todos
los órdenes de la decisión política, desde la dimensión
local a la nacional, tienen una adecuada formación científica.
Y eso a pesar de que cada vez más se hace necesario tomar decisiones
que implican esos conocimientos. Todavía queda mucho por hacer. Y los
científicos tenemos que meternos en política si hace falta, en
todas las escalas". La AAAS, siguiendo estas ideas de Rutherford, va convirtiéndose
en EEUU en un órgano consultor y de activismo político, considerando
que esa dimensión social es una labor fundamental.
Proyecto 2061
"Ciencia para todos los americanos" fue uno de los primeros eslóganes
que se crearon desde este proyecto de alfabetización científica
a largo plazo. Concebido por Rutherford junto con otros miembros de la Asociación
Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) a mediados de los años
ochenta, cuando comenzó a verse el cometa Halley, se propuso una meta
aparentemente ingenua: que la próxima vez que volviera a verse desde
nuestro planeta el cometa, en el 2061, se hubieran alcanzado los objetivos.
Han pasado ya desde 1986 más de quince años y el propio Rutherford
reconoce que hay todavía demasiado trabajo por hacer. Pero ya hay textos
que se trabajan en las escuelas, proyectos en Internet que permiten descubrir
el mundo de la ciencia a un público muy amplio y, "de aquí
a otros quince años", dice el profesor consciente de que muy probablemente
él ya no lo vea, "la ciencia que aprendemos, que leemos o que vemos
en los medios de comunicación audiovisuales, no nos sonará a algo
ajeno y patrimonio de unos pocos. Será nuestra cultura."
Enlaces:
- Proyecto 2061
http://www.project2061.org/ - La ciencia ante el público
http://cienciaantepublico.usal.es/




