Extractos de la Biblioteca de Babel


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BabelExtractos de “10 maneras de acertar en la lotería” (Biblioteca de Babel, estantería 16.545)

[…] El sistema más básico para acertar los números de la lotería, sin importar sus reglas o estructura, es el del “Recuerdo del futuro”. ….

[…] …supongamos que se trata de un juego semanal; durante un tiempo prolongado cuya duración variará dependiendo de cada persona, y del que hablaremos más adelante, y en un día y hora concretos de la semana posterior a la extracción de la combinación ganadora, nos aprenderemos ésta de memoria. Deberemos pues de retener en la mente los números ganadores tal que durante por lo menos unos 10 días, seamos capaces de acordarnos de los mismos. Este ejercicio se realizará como decimos, todos las semanas, en el mismo día y en la misma hora, y a ser posible en un mismo lugar y de la misma forma. Nótese que el medio (página web oficial, televisión, periódico...etc), donde veamos estos números habrá de ser siempre el mismo, ha de tener siempre el mismo formato; si se hace en un medio telemático, hay que cerciorarse de que pueden cambiar su aspecto más a menudo que en un medio impreso, y es muy importante que siempre tenga el mismo aspecto tal como comprenderemos al observar el método en su conjunto…

[…] Tengamos en cuenta que recordamos el pasado, pero no el futuro, por el hecho de que en el pasado la entropía siempre es menor que en el futuro; la finalidad de aprender de memoria los números ganadores de forma rutinaria e idéntica durante varios meses, es la de crear una probabilidad cercana a la unidad de que los números van a ser aprendidos; si los número serán aprendidos, entonces y solo entonces, cabe la posibilidad de recordarlos a futuro, algo que sería imposible si llegado el momento no se retuvieran en la mente. …

[…] Hemos creado ya una fuerte rutina semanal de aprendizaje. Seleccionaremos entonces otro día de la semana, anterior a la extracción de los números ganadores, donde nos sentaremos delante de un papel. Éste habrá de tener unas características algo especiales (por ejemplo ser cuadriculado) y deberá ser siempre el mismo tipo. Preferiblemente en una esquina (para crear una imagen visual algo especial y siempre idéntica) escribiremos los números que creemos saldrán en el próximo sorteo, intentando visualizar el lugar donde rutinariamente los comprobamos y aprendemos de memoria. Este papel se guardará siempre en el mismo lugar, y no se volverá a revisar hasta después de la rutina de aprendizaje. Debemos de tener en cuenta, que llegado el momento de comprobar si hemos acertado, primero nos aprenderemos los números ganadores de memoria como siempre, y después sacaremos el papel y comprobaremos lo acertado, ¡nunca al revés! … […] … supóngase que se hace al revés y primero se comprueba, en el hipotético caso de que fuera la combinación ganadora, entonces ya no tendría objeto aprenderlos de memoria, pero si no se aprenden de memoria, no es posible que sea la combinación ganadora sacada por recuerdo a futuro…es por ello que si comprobamos primero, en caso de acierto será por azar, pero nunca por el recuerdo del futuro, por lo que no estaremos adelantando nada.

[…] … e ¡importantísimo!, NO debemos de jugar mientras adquirimos la práctica de "Recuerdo del futuro". Hasta que no veamos que estamos acertando al 100% (unos cinco o seis años de práctica más o menos) no es aconsejable jugar, pues la excitación del juego, la cual es variable según nuestro estado de ánimo, rompe la rutina y monotonía necesaria para el recuerdo a futuro…

[…] Observemos ahora, el método denominado “Método de la constante de Copeland-Erdös en sistema decimal”…

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Extractos de “Cómo mover objetos con la mente”(Biblioteca de Babel, estantería 964.813)

[…] He aquí el resumen en pasos generales para la adquisición del poder mental:

  1. Absolutamente todos los días, sin falta alguna, se realizará el ejercicio básico (Vol. 2 páginas 1134-1536). Este varía según el tiempo de aprendizaje, en sus inicios consta de estos pasos:
    • Se sentará el practicante en el suelo, delante de una pared, a una distancia aproximada de dos – tres metros. Llevará con él una pelota (es ideal una de tenis), que ruede con facilidad y no tenga un bote excesivamente fuerte o excesivamente débil.
    • Con las piernas abiertas, y como si se tratara de un juego infantil, dejará rodar la pelota para que, rebotando en la pared, regrese la misma al punto de partida. Repetirá el proceso una y otra vez. No desviará la pelota jamás ni se distraerá en esta ejecución; la pelota se lanzará siempre con la fuerza y dirección precisa para que regrese diligentemente y a ser posible con la misma velocidad.
    • En todos los lances, el practicante se concentrará siempre para que la bola regrese a él, con el poder de la mente. No importa en absoluto como lo haga, ni se ha de preocupar por la correcta concentración; de hecho no lo será, pero no tiene la mayor importancia, como la bola se ha lanzado con la fuerza y dirección correcta, ésta volverá a nosotros.
    • Este ejercicio deberá de durar, como mínimo, una hora y ha de ser absolutamente diario, de lo contrario se perderá los progresos muy rápidamente. Jamás, jamás en el transcurso de este ejercicio, se desviará la pelota para intentar comprobar si se corrige el movimiento con el poder de la mente o se intentará provocar el movimiento con la pelota en reposo. Esta falta nos costará un retraso de semanas o incluso total.
  2. La práctica del ejercicio básico se combinará, durante el día, y absolutamente siempre que nos sea posible, con otros ejercicios menores e improvisados (Vol. 5, “Ejercicios complementarios” páginas 4589 - 4702). Por ejemplo, si tenemos un bolígrafo a mano, se apoyará en la mesa ligeramente ladeado, de forma que sea predecible la dirección a la que caerá; concéntrese el practicante, para que el boli caiga hacia ese mismo lado con la fuerza de la mente. No intente jamás cambiar la dirección de caída prevista por el ladeamiento, con la mente, o el movimiento del mismo en reposo.Jugar con la gravedad tiene el inconveniente de la aceleración, por lo que la práctica básica más aconsejable es siempre con dispositivos a velocidad constante.
  3. Es extraordinariamente fácil caer en la desazón en los primeros meses, pero debe de ser fuerte y paciente, y sobre todo no caer en la tentación de probase a sí mismo hasta que hayan pasado por lo menos, tres años. Puede pasar que en algún desliz, haya tenido la sensación de que el objeto se movía por su voluntad, pero no debe de hacer pruebas, como decimos, en los primeros 3 años, y para contabilizar ese tiempo, reste siempre un mes por cada día que no haya realizado el ejercicio básico de pelota durante una hora. (Vol. 2 “¡No puedo hacer hoy el ejercicio básico!” páginas 1601-1650).
  4. A partir del tercer año de buena ejecución, comience a lanzar la pelota, en el ejercicio básico, ligeramente desviado de usted; con todo este tiempo, su cerebro se habrá acostumbrado al regreso espontáneo por su voluntad. Por lo que lo único que tiene que hacer es simplemente desear que la pelota regrese de nuevo. En este punto usted “sabrá” qué debe de hacer, y si aún no lo ha intuido, no se preocupe, todo este tiempo de práctica ha moldeado su cerebro, solo con “intentarlo” estará haciendo lo correcto. En los primero lances cometerá el error de hacer algún tipo de “fuerza” o “esfuerzo”, debe de evitarlo, ha de estar relajado, solo ha de desear que la pelota regrese, es una cuestión de deseo, es una cuestión de previsión, no se puede explicar, hay que hacerlo.
  5. Entre el tercer y cuarto año con pequeñas desviaciones, ha de ocurrir en algún momento que la pelota desviada regresa a usted por su voluntad mental (Vol. 3 “¡Qué gran día y qué alegría!” pág. 2002) Ahora es cuando debe de tener mucho cuidado. NO caiga en la tentación de empezar a intentar mover objetos en reposo, tiraría por tierra todo el trabajo de estos años, ni se exceda en el desvío de la pelota.
  6. Es hora de empezar a modificar ligeramente la posición de los otros objetos con los que usted practica durante el día. No intente movimientos desde el reposo, siempre desde el movimiento constante o acelerado (Vol. 3).
  7. Cuando sienta que es capaz no solo de atraer la pelota hacia usted, sino que es capaz de desviarla hacia otros lugares mientras se desliza por el suelo (estamos hablando más o menos del sexto –séptimo año, Vol. 3), puede empezar a intentar desviar el movimiento de elementos no esféricos que se deslicen con cierta facilidad por el suelo, como por ejemplo naipes o trozos de cartón. Prescinda de papel muy ligero o de elementos que provoquen mucha fricción, y como venimos repitiendo, nada de elementos inmóviles.
  8. En el octavo año de práctica, el alumno debería de poder desviar objetos en el mismo sentido de su movimiento a voluntad e incluso alargar su movimiento. Este es el punto siguiente.
  9. En el ejercicio diario, se lanzará una pelota con muy poca fuerza a lo largo de un pasillo, para forzar su movimiento más allá de la fuerza inicial; este es uno de los mejores ejercicios y que más rápido le hará progresar...en un año escaso no se creerá lo que es capaz de hacer con un objeto en movimiento. Si usted sabe de física, se percatará que lo mismo es conseguir determinada aceleración en un objeto, que moverlo desde el reposo, pero no debe de caer en la tentación de mover objetos en reposo aún, pues no es un problema de dificultad inercial, sino de adecuar la correcta estructura cerebral; una cosa es que el movimiento sea relativo al observador y otra lo que nuestro cerebro “cree y entiende de su entorno” (“La realidad y la percepción” Vol. 1 página 564).
  10. Pronto tendrá la sensación de que puede también frenar los objetos, si es así, es hora del siguiente ejercicio.
  11. En los deberes diarios, y estamos hablando entre el noveno y décimo año, deberemos practicar el frenado de la pelota en movimiento. Lanzándola por un pasillo largo con una velocidad generosa, intentaremos que esta pare antes de su tiempo natural. De nuevo, y no nos cansaremos de repetirlo, nada de intentar mover objetos inmóviles por el momento.
  12. Al contrario de lo que se suele decir, la masa inercial de los objetos SÍ importa (Vol. 1). A objeto más pesado, más dificultad, y a objeto más liviano, menos dificultad. Si Lleva el practicante más de doce años sin fallar ni un solo día, es hora de empezar con los objetos inmóviles.
  13. (“Objetos inmóviles. Ejercicio inclinado y ejercicio declinado” Vol. 4) Si la euforia y el exceso de confianza no le han arruinado el trabajo, y ha llegado usted hasta aquí, es hora de empezar a romper la estabilidad. En realidad ya lo hemos estado haciendo al acelerar o frenar objetos, pero para nuestro cerebro, un objeto en reposo respecto a nosotros es un elemento muy distinto de uno en movimiento, y siempre será reacio a procurar su cambio de estado por voluntad. Utilizaremos el plano inclinado con un pequeño elemento no esférico pero sí deslizante. Ya se imaginará el practicante qué debe hacer…poco a poco deberemos ir declinando el plano hasta que éste quede plano y seamos capaces de mover desde la quietud…un gran paso para nuestro cerebro, pues ahora podemos pasar al movimiento contra la inclinación; subir el objeto por el plano declinado. Todo esto no debería de llevarnos más de uno o dos años, siempre con progresos lentos.
  14. Llegados a este punto, y estamos hablando de unos 15 años interrumpidos, usted ya es capaz de mover cualquier objeto en reposo o movimiento de forma rutinaria y ya sin miedo a perder las facultades. Habrá llegado el momento, si así lo desea de llevar a cabo el levantamiento de su persona, pero jamás, jamás, a riesgo de perder todo el trabajo realizado en estos años intentará elevarse del suelo directamente con la mente (“Mi cuerpo. La carroza y el buey” Vol. 6 página 6023). Hay que empezar a lanzarse desde pequeñas distancias, por ejemplo de la silla al suelo, procurando caer todo lo despacio que se pueda con la voluntad de la mente. Con paciencia, y buscando alturas mayores, podrá ser capaz de lanzarse de un primer piso, cayendo de forma controlada. Por el momento nadie ha vivido los suficientes años para poderse decir que mediante esta práctica puede llegarse uno a elevar desde la posición de parado. Sí ha habido grandes records, como la caída sin consecuencias de un quinto piso, pero esto es lo máximo que se ha logrado en lo que respecta al auto movimiento con la mente; aunque no descartamos, que prácticas más inteligentes que pudieran inventarse en el futuro permita a un hombre “volar” con el poder de la mente.

……
[…]Cuando sea capaz de acercarse cualquier objeto hasta donde está usted, con el poder de la mente, se preguntará cómo algo tan sencillo, le ha procurado tanto esfuerzo y sufrimientos. Enhorabuena. ……

[…] No me cansaré de repetirlo, no hay atajos en esta disciplina; si así fuera, el hombre haría muchos siglos que sería capaz de mover objetos con la mente. Piénsese solamente el tiempo que ha costado, por ejemplo, conocer todos los secretos para la fabricación de una espada; todo el proceso que necesita ese arte de herrería ya estaba escrito mucho antes de tener conocimiento sobre lo que ocurría a nivel molecular en el metal; todo el muy complejo proceso salió a base de prueba y error…si algo así tan extraordinariamente enrevesado, fue posible en unos 1000 años, ¿no hubiera sido posible también mover objetos con la mente, si este proceso no fuera tan eternamente largo y exasperante? No hay atajos; es duro e infernal. ……….

[…] yo tengo 73 años, llevo toda mi vida entregado a la práctica y enseñanza de la fuerza mental, y créanme que puedo lanzarme de un segundo piso sin hacerme ni un solo rasguño, caigo despacio y controladamente, pero he desistido de todo intento de volar con el poder de la mente, porque sé que no viviré lo suficiente para conseguirlo. …..

[…] En el apéndice C, encontrará el practicante la equivalencia de pesos y distancias para el movimiento mental, en correspondencia con su nivel “voltaico”. ….

[…]…había salido mi mujer, y yo, como todos los santos días, sentado en el recibidor, delante de la puerta, hacía rebotar la pelota una y otra vez, pensando si tal vez, mi cerebro no podría jamás llevar a cabo semejante proeza; y entonces ocurrió, un mal lanzamiento llevado por la rutina, y la bola se desvió de su rumbo natural hasta mí, sin que yo hiciera nada al respecto. Un escalofrío recorrió mi cuerpo; era verdad, mi voluntad se había hecho de hierro, todo esos años no habían sido en balde…acaba de empezar a mover objetos con la mente. …..

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

4 Comentarios hasta el momento »

  1. Toni Hernández dijo

    12 de Marzo del 2015 a las 16:12

    O como nos decía el ilustre Pere Pascual (http://ca.wikipedia.org/wiki/Pere_Pascual_i_de_Sans ) en la uni, 'La probabilidad de que al tirar una pelota a una pared ésta la atraviese es diferente de cero. Lo malo es que, si pasase, al intentar replicar el éxito, la conclusión a la que llegarían los revisores es que el que lo había logrado estaba loco.'. 🙂

    un saludo

    toni

  2. Pedro Mascarós dijo

    12 de Marzo del 2015 a las 16:43

    Y no estarían desencaminados los revisores, pues la probabilidad de que estuviera loco sería uno menos la probabilidad de que traspasase la pared... 😉
    Un grande el señor Pascual.

  3. Javier dijo

    23 de Agosto del 2016 a las 00:53

    Muy interesante ¿De donde sacaste ambas técnicas? Me gustaría saberlo.

  4. Pedro Mascarós Gil dijo

    23 de Septiembre del 2016 a las 18:47

    Hola Javier, es simple literatura, de mi imaginación

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