El caso de la jirafa que estiraba el cuello de libro en libro
¿Porqué los libros de texto se parecen tanto? ¿Qué justifica que se expongan conceptos históricos que pueden generar confusión? Casualidades de la vida quisieron que a la mañana siguiente de comenzar mi primer día de trabajo como editor de ciencias en una editorial de libros de texto, fuera leyendo en el tren el libro “Brontosaurus” y la nalga del ministro del malogrado paleontólogo estadounidense Stephen Jay Gould, y concretamente El caso del clon de fox terrier que se arrastraba, un artículo en que el autor hace un ácida crítica a la calidad de los libros escolares de su país, concretamente al hecho de que allí, como aquí, muchos parecen refritos copiados y degradados de libros precedentes con los mismos tics y errores. Es un texto que me puso en guardia en el momento de comenzar en mi nueva profesión y que cinco años después inspiró un artículo que generó apoyos y críticas a partes iguales, y que me ha motivado a escribir una segunda parte para tratar específicamente del presunto historicismo con que se enfocan algunos temas.
Releyendo El caso del clon de fox terrier que se arrastraba
Gould afirma que En un libro tras otro, la sección sobre evolución es prácticamente clonada. Casi todos los autores tratan sobre los mismos temas, por lo general en la misma secuencia y, con frecuencia, con ilustraciones que solo se han cambiado el mínimo imprescindible para evitar pleitos por plagio. Es evidente que los autores de libros de texto (y yo añadiría, algunos editores) están copiando material a una escala masiva y transmitiendo a los estudiantes una versión sin consideración y prácticamente fotocopiada cuya razón de ser se pierde en las brumas de los tiempos.
El autor, más adelante añade […] ningún autor puede conocer todos lo recovecos de una profesión y, por tanto, todos se deben fiar de fuentes escritas para aquellas áreas no iluminadas por la experiencia personal. Estoy hablando en cambio de la copia irreflexiva, insensata y a veces falsa, de frases, anécdotas, estilo de argumento y secuencia de temas que se perpetúa a si misma mediante repetición degradada de texto en texto y por tanto pierde su anclaje en la naturaleza.
Si duda, este hecho es lo que permite que algunos profesores perpetúen sus preconceptos entre los alumnos y que incluso, desconfíen de los textos en los que se expliquen cosas distintas a estos preconceptos. Preconceptos que van de la anécdota falsa (Galileo no experimentó la caída libre desde la Torre de Pisa), conocimientos desfasados (la convección que mueve las placas no se circunscribe únicamente a la astenosfera), explicaciones fantasiosas (en los polos hace más frío que en el ecuador porque están más lejos del Sol), dar demasiado espacio a conocimientos no normativos (abuso del espacio dedicado a las nomenclaturas químicas pre-IUPAC), dibujos erróneos que acompañan textos erróneos o que contradicen una explicación acertada (esquemas de mareas reguladas por la translación lunar y no por la rotación terrestre), confundir el efecto con la causa (volcanes hawaianos en vez de volcanes en escudo… lo que son hawaianas, vulcanianas… son las erupciones), confusión de términos pertenecientes al mismo campo semántico (confundir masa y peso), etc.
Voluntad didáctica vs. tradición
Pero uno de los aspectos más polémicos del artículo ha sido criticar lo que pienso que es un error metodológico: dedicar espacio en el corpus principal del texto a explicar conceptos superados por el tiempo. Muchos lectores han opinado que esto no solo no es incorrecto, sino que es necesario por que contribuye a la cultura general de los alumnos y muestra la ciencia como un conocimiento vivo que se supera y perfecciona superando a su paso los viejos paradigmas. Quede claro de antemano que soy partidario de explicar anécdotas (si son verídicas), biografías (cuanto más sorprendentes, mejor), apuntes históricos, etc., que contribuyan ha hacer el libro más ameno.
Para esclarecer si se trata de una cosa que se hace con voluntad de mostrar la falsabilidad de los conocimientos científicos o quizás oculte otra cosa, he cogido al azar cinco libros de texto de primero de ESO de otras tantas editoriales y he analizado que conceptos de historia de la ciencia se tratan en el cuerpo principal, descartando aquellos que aparecen en las lecturas, los recuadros de ampliación, las biografías al margen, las anécdotas, etc. O sea, buscando aquellos conceptos que entran a examen (si tal cosa todavía es políticamente correcta). El resultado es el siguiente:
- El modelo geocéntrico: 5 libros.
- El lamarquismo: 3 libros.
- Historia de la astronomía en general: 2 libros.
- La teoría del calórico: 1 libro.
¿Curioso, verdad? Más o menos todos lo mismo. No se explica por ejemplo, el debate entre neptunistas y plutonistas, las sucesivas interpretaciones del interior terrestre, los avatares de las diversas divisiones cladísticas de los seres vivos en general y de cada reino en concreto, las aportaciones de la alquimia a la química moderna, el descubrimiento de la fotosíntesis, etc. Ni en el campo de la evolución se habla de Wallace, Owen o Cuvier. Lógicamente, en 1º de ESO esto no toca y solo contribuiría a confundir unos alumnos que ya tienen suficientes dificultades para comprender los paradigmas dominantes.
Lanzo dos hipótesis que podrían responder la cuestión de porqué estos temas y no otros:
- Lo mandan los currículos de todas o algunas comunidades autónomas, como es el caso del lamarquismo y del modelo geocéntrico. ¿Y porqué lo mandan los currículos? ¿Por la razón 2?
- Se explica por tradición, porque es lo que todo el mundo espera encontrar y más vale que sobre que no que falte.
¿Y como enlaza esto con el bueno de Gould? Pues Gould lo tenía claro: En la práctica hay un solo capítulo sobre evolución en todos los textos de biología de instituto, copiado y degradado, y vuelto a copiar y degradar […]. Este capítulo se inicia con una discusión de Lamarck y la herencia de los caracteres adquiridos. Después viene Darwin y la selección natural y sigue este contraste básico con una ilustración de una jirafa y una disquisición de las explicaciones lamarquista y darwinista para el cuello largo. Un poco más tarde, llegamos al melanismo industrial de las polillas [….].
¿Dónde radica el motivo de todo esto? Yo podría entender esta secuencia si el lamarquismo fuera una noción popular que debiera disiparse antes de introducir a Darwin, o si Lamarck fuera un nombre familiar. Pero apostaría cien contra uno que a pocos estudiantes de instituto han oído hablar siquiera de Lamarck ¿por qué empezar a enseñar la evolución explicando una teoría que no está causando ninguna confusión? Las nociones falsa suelen ser herramientas maravillosas en pedagogía, pero no cuando son desconocidas, ya que no provocan ningún problema y hacen más difícil comprender una teoría aceptada […]. Solo puedo llegar a la conclusión de que alguien alguna vez lo escribió de esta manera por alguna razón que se pierde en las brumas de los tiempos, y que los autores de los libros de texto han estado copiando obedientemente des de entonces “Lamarck… Darwin… cuello de jirafa…”.
Dada la presencia ad nausea de jirafas que estiran el cuello en los libros de texto alguien podría pensar que dicho mamífero ocupa un espacio principal en la obra de Lamarck, como los pinzones en la de Darwin, pero lo cierto es que el naturalista francés solo introdujo el caso en unas pocas líneas de texto sin prueba alguna y a modo especulativo: un prueba más de que se repite como loros una idea que originariamente tenía una espacio absolutamente marginal.
Cuando Gould habla de “nociones falsas” sí que podría entrar a debate la oportunidad de explicar el modelo geocéntrico, pues a los chavales les puede parecer que lo que se mueve en el horizonte es el Sol, mientras la Tierra se está quieta, pero incluso así, en la mayoría de los casos, los libros de texto no lo tratan desde este punto de vista, sino que se usa para mostrar cuan ignorantes éramos en el pasado y lo mala fue la iglesia con Galileo.
A pesar de todo, Lamarck está (un poco) vivo
¿Lamarck no tenía razón alguna en absoluto? A la luz de los conocimientos actuales sabemos que en poca o mucha medida se ha dado (y se da) transmisión horizontal de genes, sobre todo a nivel bacteriano (no descartándose en organismos pluricelulares). También tenemos evidencias de que el estrés puede modificar el genoma de organismos unicelulares y probablemente el de algunos organismos superiores. Estos dos ejemplos son situaciones en que un organismo sufre una modificación en vida y esta es heredable. En el fondo, esto es bastante lamarquista. De acuerdo, Lamarck involuntariamente tenía parte de razón, Pero ahora se lo explicamos a un chaval no universitario y de paso hagamos aparecer las sempiternas jirafas (no olvidemos, marginales en la obra original)…
En conclusión: autores y editores hemos de tener muy claro qué conceptos queremos que nuestros jóvenes lectores asuman, escoger los ejemplos, prácticas, ejercicios, anécdotas, historias, etc. que contribuyan a su comprensión, y prescindir de todo aquello que pueda generar confusión por más que se arrastre de libro en libro.



El caso de la jirafa que estiraba el cuello de libro en libro dijo
7 de Julio del 2009 a las 14:27
[…] El caso de la jirafa que estiraba el cuello de libro en libroe-ciencia.com/blog/reflexion/el-caso-de-la-jirafa-que-estira… por tollendo hace pocos segundos […]
La lectora corrent dijo
14 de Julio del 2009 a las 18:15
Isaac escribe al final de us artículo:
“A la luz de los conocimientos actuales sabemos que en poca o mucha medida se ha dado (y se da) transmisión horizontal de genes, sobre todo a nivel bacteriano (no descartándose en organismos pluricelulares). También tenemos evidencias de que el estrés puede modificar el genoma de organismos unicelulares y probablemente el de algunos organismos superiores. Estos dos ejemplos son situaciones en que un organismo sufre una modificación en vida y esta es heredable. En el fondo, esto es bastante lamarquista.”
La transmisión horizontal de genes no me parece que sea un mecanismo lamarckiano. Las bacterias tienen la posibilidad de integrar genomas de otras a través de la conjugación o de adquirir genes que se encuentran en plásmidos (las que viven en el suelo pueden incluso integrar genes de DNA que hay suelto en gran cantidad; quizás también ocurra en otros ambientes). Es cierto que la resistencia a antibióticos pueden adquirirla por uno de esos medios (plásmidos, seguro; no sé si también por conjugación, pero no sería de extrañar). Pero el mecanismo de adquisión de los genes de resitencia es al azar, no salen por ahí a buscarlos ni los cogen porque los necesitan. Y luego, el mecanismo de selección es darwiniano.
En la simbiogénesis también hay adquisión, no ya de genes, sino de genomas completos. No se me ocurriría considerarlo un mecanismo lamarckiano.
Isaac dijo
15 de Julio del 2009 a las 08:08
Mercè,
gracias por tus puntualizaciones.
Raul dijo
11 de Agosto del 2009 a las 00:32
Me gusta Gould, y me gusta este artículo.
Gracias
microRNA dijo
15 de Septiembre del 2009 a las 17:10
Por que hablar de lamarck? Pues senzillamente porque es el padre de la biología, el le puso ese nombre y fue el primer cientifico que hizo una obra completa y coherente sobre los seres vivos llamandola hidrogeologia.
Tambien separo a los vertebrados de los invertebrados y contribuyo en gran medida a la clasificacion de estos ultimos.
Por no decir que fue el primero en resaltar el papel del medio ambiente como modelador de la variedad en los seres vivos.
Y ahora con lo que comentas, trasferencia horizontal de genes, reorganizaciones genomicas causadas por el estres, cambios epigeneticos heredables inducidos por el ambiente…
Pues como que habria que rehabilitarle no crees?
microRNA dijo
15 de Septiembre del 2009 a las 17:11
Uff, “senzillamente”, Perdona por las faltas y las tildes, lo he escrito todo muy rapido