La lucha contra el SIDA: un futuro esperanzador


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Lazo rojo, simbolo de apoyo a la lucha contra el SIDA. Por Martin F. A principios del año 2009 la revista The New England Journal of Medicine revolucionaba los medios al publicar el primer caso de un paciente que había sido curado del SIDA con éxito. Se trataba de Timothy Ray Brown, estadounidense afincado en Berlín, al que se le había diagnosticado una infección por VIH en el año 1995.

Durante años el uso de antiretrovirales le permitió llevar una vida normal, sin mayores afectaciones a la salud, hasta que en 2006 se le detecto también leucemia mieloide aguda, una enfermedad cancerosa de la sangre que se caracteriza por la producción anormal de un tipo concreto de glóbulos blancos. Pero, lo que en un primer momento parecía ser un paso atrás en su recuperación resultó ser precisamente todo lo contrario: su curación del SIDA.

Tras varias sesiones fallidas de quimioterapia, el Dr. Gero Hutter de la Clínica Universitaria Charité en Berlín sugirió que se le realizara un transplante de médula ósea gracias al cual las células cancerosas se eliminarían y quedarían sustituidas por células madre intactas capaces de reemplazar el sistema inmunológico defectuoso de Thimothy.

Dado que Timothy padecía SIDA, el Dr Hutter sugirió que el donante de las nuevas células madre fuera portador de mutaciones en el gen CCR5. Esta decisión se basaba en varios estudios (publicados en el año 1996 en la revistas Naure y Science) que demostraban que el virus del SIDA penetra en las células del huésped con ayuda del receptor CCR5. Posteriormente, se constató que poblaciones con mutaciones en este gen eran menos susceptibles a la infección por SIDA; por lo tanto, si las nuevas células madre que formarían parte del sistema inmune de Timothy no podían ser infectadas por el virus del VIH, éste se curaría del VIH a la vez que recuperaría su sistema inmunológico. En pocas palabras, se encontraban frente a una terapia que prometía la cura para ambas enfermedades pero que hasta ese momento no se había realizado dadas las dificultades y costes del procedimiento.

El tratamiento, cumpliendo con las perspectivas, fue realizado con éxito. Hace ya cinco años que se le realizó el primer trasplante de dos y, desde entonces, para Timothy las medicinas para controlar el VIH forman parte del pasado y no es posible detectar en su cuerpo ninguna traza de este virus que comienza a no ser tan mortal.

Este mes de julio se han presentado en la 19º Conferencia Internacional sobre el SIDA dos nuevos casos de pacientes infectados con VIH que también padecían cáncer. Al igual que a Timothy, se les realizaron transplantes de médula ósea y, transcurridos varios años, no presentan rastros del virus en su cuerpo. La noticia se anunció con cautela ya que aún se encuentra en su fase inicial. Los pacientes todavía siguen bajo tratamiento con antiretrovirales, aunque se espera que pronto puedan dejarlos.

Si bien el transplante de médula representa una gran esperanza en la búsqueda de una cura definitiva y total del SIDA, sus altos costes, sumados al riesgo que conlleva la operación y la necesidad de obtener donantes, impiden que este método se use de una manera generalizada.

Por suerte, el transplante no es la única solución. Investigaciones desde distintas perspectivas se unen para darle un punto final a esta lucha. Sin ir más lejos, este mismo mes se publica un artículo en la revista Nature que muestra como el grupo del Dr. Margolis en Carolina del Norte ha conseguido despertar el VIH de su latencia en células infectadas de pacientes mediante el uso de Vorinostat, un fármaco ya usado en el tratamiento del cáncer.

Uno de los principales obstáculos en el camino de la cura del SIDA en la actualidad es la larga permanencia del VIH en las células T-CD4+, un tipo de glóbulos blancos encargado de ayudar a coordinar las distintas actividades del sistema inmune. Los antiretrovirales impiden la replicación del virus pero no atacan al virus latente en este tipo de células, lo que causa que los pacientes tengan que tomar estos medicamentos de por vida. Con Vorinostat, el Dr. Margolis y su grupo han conseguido exponer a las partículas de virus escondidas y han abierto la vía para encontrar nuevos tratamientos.

A los esfuerzos llevados a cabo para curar esta enfermedad se suman los trabajos realizados para descubrir la ansiada vacuna que la prevenga. En su revista Dominical, El Periódico publicaba las declaraciones del renombrado médico e investigador Bonaventura Clotet: En quince años habrá una vacuna contra el SIDA. No cabe duda de que el futuro es esperanzador.

Han pasado tres décadas desde que en 1983 se identificara el VIH y, a pesar de que ninguno de nosotros esta a salvo, podemos mirar al futuro con respeto pero también con optimismo, confiando en que cada día que pasa avanzamos más en la lucha contra el SIDA.

Artículo publicado para el máster de la UNED de Periodismo Científico y Comunicación Científica

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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