Toni Hernández

¿Hablan los monos?


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¿Nos asusta comprobar que otros primates, más allá de los humanos,Gelada_Baboon_male poseen un sistema de comunicación complejo? ¿Un lenguaje análogo al nuestro? ¿De qué tenemos miedo? Un reciente estudio, en geladas, un primate no humano que habita en Etiopía, de nuevo abre la posibilidad de que otros simios posean un sistema de comunicación más complejo de lo que muchos suponían. La naturaleza vuelve a mostrarnos parte de todo lo que desconocemos de ella.

Será el orgullo humano el que nos empuja, una y otra vez, a creernos singulares y especiales en el universo animal. Buscamos esa evidencia empírica que nos distancie del resto de especies, más allá de la tecnología que, hasta la fecha, parece la única garantía evolutiva segura de nuestra unicidad en el planeta Tierra.

Pero, para desgracia de antropocéntricos, esta semana hemos añadido una evidencia significativa más: hay mucha complejidad por estudiar y desentrañar en el mundo animal, en concreto en sus sistemas de comunicación. Un grupo de cuatro investigadores, entre los que se encuentra el español Ramon Ferrer-i-Cancho, profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña, ha encontrado en las vocalizaciones de geladas (Theropithecus gelada), una especie de primate del género papión, que habita en Etiopía, evidencias de que se cumple una conocida ley lingüística: la ley de Menzerath-Altmann.

La ley de Menzerath-Altmann establece que, en general, cuanto más largos o mayores son los elementos de una lengua, por ejemplo una palabra, menores tienden a ser sus constituyentes, en este caso sus sílabas o fonemas. Generalizando, a mayor tamaño de un constructo lingüístico, menores serán sus partes o constituyentes, por lo que, por poner otro ejemplo, cuanto más larga es una frase tienden a ser más cortos sus sintagmas (medidos en número de palabras).

En el caso de las geladas esta relación se ha determinado por primera vez experimentalmente, tras el análisis de un amplio corpus de las vocalizaciones de estos primates, según el artículo publicado esta semana en la revista PNAS.   Como indican los autores de la investigación, la ley de Menzerath-Altmann se ha encontrado, además de en el lenguaje humano, en la música, e incluso en el nivel genómico, por lo que podría ser un indicio de la complejidad de la transmisión de información en la naturaleza.

Y es que la ciencia lingüística, en desarrollo en estos albores del siglo XXI, todavía nos depara sin duda muchas sorpresas cuando se adentra, sin prisa pero sin pausa, en el universo ignoto de los sistemas de comunicación animal. ¿Deberemos llamarlos lenguajes algún día? ¿Otorgaríamos derechos “humanos” a otras especies de primates si logramos entenderlos? De hecho, ¿nos hacen falta más pruebas? ¿A qué estamos esperando?

La distancia que algunos pretendían que nos separase de otras especies va disminuyendo, por desgracia al mismo ritmo al que destruimos los ecosistemas en los que habitan especies cuyos secretos, si las extinguimos, pueden caer en el olvido eterno. No nos queda sino agradecer su labor a todos los investigadores que ahondan en la comprensión de la vida que nos rodea, y que nos permiten asomarnos a la realidad de sus misterios. La naturaleza nos habla, ¿la escucharemos?

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Dedicatoria exclusiva de Ramón Ferrer-i-Cancho a los lectores de e-ciencia.

El artículo original de PNAS aquí.

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

2 Comentarios hasta el momento »

  1. petrus dijo

    23 de Abril del 2016 a las 11:13

    Se hace referencia a una ley, pero esa ley establece que, "en general...", o sea que es una ley que suele cumplirse, pero no siempre. Es como si la ley de la gravedad permitiera a veces el vuelo libre. Mas que ley tal vez debiera llamarse tendencia o coincidencia frecuente.
    Por otra parte, el sonido es una forma de transmitir información muy usada por los animales de este planeta. De alguna forma tiene que estructurarse y algún contenido inteligible ( se acerca serpiente ) tiene, aunque no sepamos traducirlo. Hasta los grillos modulan su canto según las circunstancias, y eso que su sonido es más parecido a un violín que a nuestras flautas y oboes. Si la transmisión sonora y modulada de información bastara como señal de inteligencia o conciencia, estaríamos asesinando a millones de compatriotas a cada momento, desde las palomas hasta las ballenas ...
    Pero por otra parte, además, y en esto llevais toda la razón, es maravilloso que compartamos tanta complejidad con el resto de las especies, y eso debería hacernos más humildes y respetuosos con ellas, parientes nuestros, al fin y al cabo.

  2. Toni dijo

    23 de Abril del 2016 a las 14:33

    Hola Petrus

    Es una "ley estadística", como muchas otras en lingüística. El "en general" implica que en un contexto dado puede no cumplirse (tú mismo puedes forzar deliberadamente alargar fonemas en una palabra larga...aunque no es lo habitual). Por otra parte no es como la gravedad porque en esa ley física no intervienen 'agentes' biológicos. Piensa en la física estadística, donde una partícula puede poseer un comportamiento distinto al de la colectividad o conjunto en el que se halle.

    El sonido, a raíz de tu segundo apunte, se modula, por supuesto: la evolución nos ha llevado a ello a todas las especies que usamos la acústica. La clave está en la complejidad de esas señales y en la emergencia de patrones...¡aún mucho por descubrir! Y ahí, en lo desconocido, podría ser que, efectivamente, descubriésemos que estamos matando a especies con niveles de comunicación y conciencia más compleja de los que muchos suponían...

    Gracias por tus aportaciones, ¡Buen Sant Jordi! 🙂

    Toni

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