Toni Hernández

Cómo tener éxito en la divulgación: una Jornada de Relatividad en Terrassa


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El pasado 27 de febrero se celebró la novena Jornada de Divulgación de la Relatividad relatividaden la ciudad barcelonesa de Terrassa. Impresionaba. Quién lo iba a decir hace nueve años. Lo que empezó siendo una humilde jornada de divulgación científica sobre relatividad, promovida e ideada por Andrés Aragoneses (Planeta Da Vinci) y apoyada por la incondicional Agrupación Astronómica de Terrassa, ha llegado este año a una asistencia récord de 260 personas, que han llenado el aforo de la sala de actos de la Escuela de Ingenieros de la Universidad Politécnica de Cataluña (ESEIAAT), dejando incluso lista de espera.

Un éxito rotundo, nada relativo. ¿A qué se ha debido? Veamos algunas claves que quizá animen a algunos a llevar a cabo iniciativas similares en otras latitudes.

Para empezar, seamos claros, la gratuidad de este tipo de eventos es fundamental. La colaboración con la organización del Ayuntamiento de Terrassa y de la Universidad Politécnica de Cataluña es crucial, pero también es muy importante el apoyo de empresas privadas como AEInnova, la Casa del libro o el restaurante la Terrassa del Museu; porque además del apoyo económico, poder entregar unos libros a los conferenciantes, una reponedora pausa-café (ahora lo llaman networking, y la verdad que uno hace red o aclara conceptos), o degustar un original menú relativista al final de la jornada, son pequeños detalles que marcan diferencias. Por tanto, vayamos apuntando, punto primero, hacen falta patrocinadores para lograr que la gente pueda ir gratis a culturizarse y, al menos a media mañana, reponer el azúcar que ha consumido el cerebro. Porque no es incompatible cuidar el estómago y las neuronas al unísono.

Además, cabe destacar en especial la participación de Òmnium Cultural, que ha apostado por considerar a la ciencia parte inherente de la cultura, en este caso de la cultura catalana. Harían muy bien entidades de otros lugares en darse cuenta de que la cultura va más allá de la literatura o del arte. Ya va siendo hora. Las entidades culturales tienen capacidad de difusión de eventos y su implicación aumenta sin duda los posibles asistentes a actos de este tipo. Por tanto, punto segundo, a la difusión y soporte de entidades públicas (ayuntamientos o universidades), hay que añadir el sector privado y en concreto a las organizaciones dedicadas a la cultura en general. Así conseguiremos que se vaya asociando la ciencia a la cultura, como no puede ser de otra manera (tal vez en sus comunidades tengan suerte y ya la cultura no sean solo las "letras").

Luego están los conferenciantes que, aunque se les gratifique mínimamente, no suelen venir por dinero. A veces nos preocupamos por traer a 'mediáticos', que pueden dar tirón a una jornada (pueden venir bien para darla a conocer al principio), pero la continuidad en el tiempo con presupuestos ajustados la lograremos gracias al entusiasmo y capacidad de comunicación del elenco de ponentes. Vamos que, punto tercero, mucho mejor científicos con dotes de divulgación, empáticos con su audiencia y que amplíen realmente el público (y que les animen a repetir) aunque sean poco conocidos, que nombres o incluso popes especialistas que igual saben mucho pero transmiten poco. Ideal si son famosos y además explican bien, pero claro, a veces esos tienen un caché que no te puedes permitir.

Este año hemos contado con Carlos F.Sopuerta del Instituto de Ciencias del Espacio, que nos habló de ondas gravitacionales, que expuso la relevancia de su reciente descubrimiento, anunciado el pasado 11 de febrero por parte de LIGO. Un detalle importante fue que la organización cambió hace apenas dos semanas una de las ponencias por esta. ¿Por qué? Porque, punto cuarto, se debe aprovechar el momento: gracias a los medios de comunicación, que llenaron portadas e informativos televisivos, se generó cartelun interés social por las ondas gravitatorias, y la gente tenía ganas de que alguien se lo explicase. Porque cuando se le da a la ciencia preponderancia en los medios el público responde (más ciencia y menos telebasura, por favor). Para ello, punto quinto, la programación de una jornada debe tener cierta flexibilidad, para permitir este tipo de cambios de última hora y bien aprovechar el tirón si se da, o bien paliar las tan temidas bajas de última hora por causas ajenas (hay que tener un plan B y quizá uno C, mínimo).

La segunda charla del día fue a cargo de Jordi Mompart, del departamento de física de la Universidad Autónoma de Barcelona, que explicó con claridad diáfana conceptos como la no localidad de la mecánica cuántica y sus aplicaciones en la computación cuántica, y su relación con la relatividad. Porque Einstein y la cuántica son valores seguros y tienen tantos matices que se pueden enfocar de muchas formas. Por tanto, punto sexto, si algo funciona no lo cambies y, como en los conciertos, apuesta por variaciones únicas de temas conocidos que todos esperan. Las variaciones mejor que los bises, por otra parte.

La tercera conferencia, que cerró la jornada, la realizó Isabel Fernández-Núñez, investigadora de la Universidad de Barcelona que se dedica a la simulación mediante fotónica de fenómenos astronómicos y relativistas. Se está doctorando, pero sus publicaciones y su trabajo de máster ya destacan. Y ahí entra ese punto de frescura y de riesgo, punto séptimo: hay que apostar por jóvenes valores en alza. Piensa que tienes mucho que ganar.  Quizá el día de mañana puedas decir, "dio una conferencia aquí, cuando nadie le/la conocía". Sin duda, punto octavo, la variedad del origen de los ponentes también es relevante, pues suelen tener sus propios seguidores que incluso no dudarán en viajar para escucharles.jornadarelatividad

En fin, no sé si me dejo ideas. Seguro que sí. Pero añado tres más, puntos noveno, décimo y undécimo:

  • Entusiasmo y motivación de la organización y sus colaboradores. Importante un equipo cohesionado y que se apoye o se supla si hace falta. Como en Anfield, hay que tener la sensación You'll never walk alone.
  • Fijar una fecha bien conocida en el calendario (último sábado de febrero, en el caso de la Jornada de Relatividad de Terrassa, coincidiendo con la visita de Einstein a esta ciudad...vamos, si el día significa algo mejor, aunque con tanta efeméride todo se diluye) de manera que nuestros acólitos se la puedan reservar con tiempo.
  • Siempre ser positivo al final y aprender de todo aquello que no haya salido como uno espera: será la manera de mejorar la próxima vez. Porque seguro la habrá, confiad en vuestro esfuerzo, y no decaigáis.

En definitiva, vale la pena animarse a la divulgación científica. Por más difícil que os parezca el ámbito de estudio, sí se puede. Gracias a todos los que lo intentáis muchas veces y, seguro, de alguna forma, lo lográis. Y por supuesto un agradecimiento especial a Andrés Aragoneses, Josep Triginer y a toda la Agrupación Astronómica de Terrassa por mostrarnos cómo organizar unas jornadas de divulgación de éxito. El año que viene toca la décima.

 

PS: Punto duodécimo, una vez acabado el evento, difundid y divulgad, que algo quedará en el eco de las redes...

 

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

2 Comentarios hasta el momento »

  1. Pedro Mascarós Gil dijo

    1 de Marzo del 2016 a las 09:56

    Hay que ver qué bien expones las cosas y qué bien escribes, Toni.

    Tal vez pudiera ser algo polémico tu tercer punto; está claro que un científico, alguien del campo al que le guste divulgar, es ideal, sobre todo por que a lo mejor basta con pagarle el viaje y alojamiento, y está clarísimo que no ha de ser necesario traerse al punta de lanza, a la cara más visible y mediática de la disciplina a tratar; pero no mencionas al divulgador profesional, y tal vez pueda valer la pena llevar a alguien que te va a cobrar algo más, pero te va a preparar una charla con todos los flancos cubiertos, por su experiencia de batallas en su blog y otras charlas.

    Hay divulgadores profesionales cuya titulación es solo la de periodista, y creo que salvo honrosas excepciones, no van a manejarse bien en una charla abierta con gente que sabe mucho de la disciplina, pero los hay titulados en la materia a tratar o con muchos años pegándose en ese entorno, que podrían ser ideales.

    Un saludo.

  2. Toni dijo

    5 de Marzo del 2016 a las 17:53

    Hola Pedro

    Totalmente de acuerdo: quizá al escribir pensé implícitamente en cuando uno tiene poco presupuesto. Si se puede fichar a buenos divulgadores, aunque no sean científicos, pues excelente :-).

    Un abrazo

    Toni

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