Toni Hernández

Ciencias para el mundo contemporáneo



Sistema solar
Con motivo de la implantación en el próximo curso escolar de la nueva asignatura ‘Ciencias para el mundo contemporáneo’, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Instituto Superior de Formación de Profesorado (ISFP) convocan conjuntamente unas Jornadas que se celebrarán en Madrid del 20, al 22 de junio. Las Jornadas supondrán el  punto de encuentro y reflexión para quienes directa o indirectamente estén implicados en la enseñanza e implantación de la asignatura. Para ello, se presentarán herramientas, experiencias y propuestas didácticas. El objetivo último es crear y consolidar una red de intercambio de ideas, iniciativas y experiencias entre el profesorado que imparta la asignatura.
Ha llegado el momento. Ya tenemos la asignatura que algunos exigíamos hace unos años. Se llama Ciencias  para el Mundo Contemporáneo. Entonces nos quejábamos, con razón, de la asimetría educativa en bachillerato, de la falta de formación en ciencia general de los alumnos que escogían los bachilleratos no científicos en España. La reforma educativa de la LOE nos ha dado Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Obligatoria para todos los alumnos de bachillerato, a cursar en primer curso. Con ella ha llegado el reconocimiento de que el conocimiento científico es parte de la formación integral de un bachiller, que es tan importante saber quién escribió el Quijote y cuál es su argumento, como saber quiénes descubrieron la estructura del ADN y cuál es esa forma mágica que envuelve toda la vida.

Decíamos hace unos años (Hernández(2004)): “La asimetría en la formación del alumnado en bachillerato, es evidente: los alumnos de bachillerato científico y técnico sí reciben asignaturas que les forman en Historia, Geografía, Filosofía, Lengua y Literatura, mientras que los alumnos que eligen el bachillerato humanístico eluden toda formación en ciencias. Se considera que con la formación científica recibida en la educación secundaria obligatoria tuvieron suficiente. Sin embargo, más de una vez, conversando con filólogos, historiadores o filósofos, ya licenciados, no es raro que se quejen de no haber recibido más formación en, sobre todo, biología. ¿No deberíamos intentar que la población conociera al máximo de qué se discute, de qué se habla en los debates sobre investigación y ciencia? Es una pretensión que no tendríamos que olvidar los docentes, la de hacer de la enseñanza obligatoria, y post-obligatoria, el caldo de cultivo adecuado de una nueva generación de ciudadanos integrados en la sociedad tecnológica actual. Porque la ciencia forma parte de la cultura general que un bachiller debe tener, al mismo nivel que la historia, la filosofía o la lengua y literatura.”

Ciencias para el mundo contemporáneo no resuelve totalmente dicha asimetría educativa, aunque se puede entender como un primer paso paliativo, que tiende a compensar la falta de cultura científica general en los cursos de bachillerato en España.

La responsabilidad para los que hemos sido autores de libros de texto de la nueva materia no es poca: aramos en tierra nueva. Los esquemas y borradores que llegaban del Ministerio parecían sofisticados compendios del conocimiento científico, por otra parte con contenidos ya trabajados en la enseñanza secundaria obligatoria (ESO).

Mientras tanto, en los foros científicos de la red, tanto en los de profesorado como en los de divulgación científica, se cargaban las tintas contra la nueva materia antes de su nacimiento. Unos argumentaban que no serviría para nada, que la variedad de asignaturas en bachillerato dispersaba al alumnado, que no aprendería nada en una asignatura que, de entrada, se planteaba como ‘maría’, asignatura fácil y que todo el mundo aprueba con el mínimo esfuerzo. En este sentido, creo que los docentes deberán tomar conciencia de que la asignatura que van a impartir es una asignatura común más de bachillerato, al mismo nivel que las lenguas, filosofía o historia.

Por otra parte, los había que sostenían que los conocimientos científicos generales mínimos se habían dado ya en la ESO. Pero entonces, ¿por qué se sigue dando historia o lengua, por ejemplo, en bachillerato? Porque en nuestro país, hasta la fecha, la generación que nos ha precedido, y ha controlado desde el poder político la educación, siempre ha tenido claro qué es cultura general. Y la ciencia no era considerada cultura general: ¡con lo difícil que es! Se entendía la ciencia como un conocimiento complejo, lleno de fórmulas y abstracto al que sólo unos elegidos pueden acceder: los científicos. No entraremos ahora en la visión social que se tiene del científico, aunque el estereotipo del científico loco abunda. Sólo hace falta realizar un estudio estadístico sobre las preguntas científicas en los concursos televisivos de preguntas y respuestas, y comparar su presencia –y grado de dificultad y profundidad- con las preguntas de otros ámbitos.

Es más que probable que la legislación en educación fuese, en este sentido, el resultado de la herencia de la educación tradicional que muchos de los legisladores recibieron, años ha. La historia, la filosofía, la lengua y la literatura fueron consideradas las grandes fuentes del conocimiento general, del humanismo, del acervo de conocimiento que todo individuo debe poseer y, por ende, las materias comunes por excelencia de bachillerato.

Con Ciencias para el Mundo Contemporáneo, las ciencias entran por vez primera en ese canon de saberes que, desde los planes de estudios, desde este momento formarán parte del conocimiento general considerado básico para el individuo.

Y lejos de la ‘deshumanización de la educación’ que algunos temen, creo que por vez primera se empieza a entender el humanismo, strictu sensu, desde la legislación en educación. Incluso se podría discutir porqué la materia no tiene también más horas en segundo de bachillerato.

Pero ahora ya no tenemos excusa. La pelota está en nuestro campo, y de nosotros dependerá cómo enfoquemos e impartamos las Ciencias para el mundo contemporáneo que nos ha legado la nueva reforma educativa.

Sobre las Jornadas:

http://www.cienciasmundocontemporaneo.fecyt.es/

 

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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