Al alcalde de Roma no le gusta la caca
A través del blog de la periodista científica Sylvie Coyaud me he enterado de la censura del alcalde de Roma a la exposición itinerante “Storia naturale dell’innominabile: la cacca”, que tenía que inaugurarse el pasado 28 de noviembre en el Bioparco de Roma (fruto de la transformación del antiguo Zoo de la ciudad), en Villa Borghese. El título de la exposición es el de un libro británico que ha sido traducido a muchas lenguas, en el que se inspira dicha exposición.
El 27 de noviembre pasado, el diario La Repubblica informaba que la exposición itinerante sobre la caca, que desde 2007 se ha podido ver ya en otras ciudades italianas con mucho éxito, no se podría ver en Roma. La excusa oficial: se aplazaba por razones de seguridad. Pero fuentes próximas al Ayuntamiento romano filtraron que la causa era la preocupación del alcalde ante la posible imagen negativa que podría dar de la ciudad una exposición que él considera “inopportuna, potenzialmente ridicola, per non dire oscena“.
El librito en el que basa la exposición es una obra de divulgación infantil muy logrado. Me lo regalaron hace unos meses, a pesar de que estoy ya muy alejada de la infancia (¿quizás porque mi edad está ya próxima a la segunda infancia que es la vejez?). Sin saber que en Italia corría esa exposición desde 2007, pensé que el libro podría ser un buen guión para explicar visualmente una parte del reciclado en la naturaleza. Asociamos la palabra ‘reciclado’ a los contenedores en los que echamos los envases de cristal, el plástico o metales y el papel; o con los llamados ‘puntos verdes’ a los que se llevan otros residuos, electrodomésticos, ordenadores y demás aparatos viejos o en desuso. Pero todos los animales generamos también nuestros propios residuos, residuos orgánicos, a partir de los nutrientes que recibe nuestro cuerpo; es la parte no aprovechable del alimento, que es expulsada al exterior. Son los excrementos, las heces; la caca o mierda, para decirlo más claro.
En la naturaleza, los excrementos pueden tener muchas funciones, además de ser los residuos de un organismo. Pueden actuar como señales, por ejemplo. Por el tipo, la forma y el aspecto de la caca dejada en un lugar, es posible saber cuándo ha pasado por allí un animal y a qué especie pertenecía. Y a partir del olor de su propia caca, un animal que la haya dejado caer cuando iba a buscar alimento puede luego encontrar el camino de regreso a su casa, como Pulgarcito.
La caca puede ser reciclada por la acción de microbios que le extraen nutrientes (se la comen) y la transforman en otro tipo de materia. Por ejemplo, el estiércol se utiliza como abono en agricultura porque, al mezclarse con la tierra, unos microorganismos que viven en el suelo le extraen los nutrientes que luego aprovecharán las plantas. Hay animales que se comen directamente la caca de otros. El escarabajo pelotero es uno de ellos. Con los excrementos que encuentra va haciendo una pelota que empuja hacia su nido. Si no fuera por estos escarabajos y otros insectos, por los hongos y por muchos microbios, los lugares frecuentados por animales grandes acabarían siendo grandes vertederos de excrementos.
La caca de algunos animales también puede ser útil para los humanos. Un caso es el mencionado del uso del estiércol en agricultura. Y imitando a algunos animales que utilizan la caca propia o de otras especies para construirse la vivienda, las personas también han utilizado la caca de algunos animales en la construcción. Cuando parecía que esas técnicas eran ya cosa de la historia, ahora hay empresas que se dedican a fabricar ladrillos a partir de excrementos animales. EcoFaeBrick produce unos ladrillos en los que el 75% del material son residuos de vaca procesados. Aunque esos ladrillos pesan un 20% menos que los de arcilla, son un 20% más resistentes a la presión (al menos eso dicen sus fabricantes). También se puede aprovehcar la caca de los cerdos, vacas y otros animales para obtener gas para la combustión.
Ahora que estamos entrando en la cultura del reciclado, una exposición sobre la caca puede ser muy ilustrativa del aprovechamiento de un tipo de residuos que son inevitables. Pero mira por dónde, la sensibilidad del alcalde de Roma no está preparada para que este tema se trate públicamente. En este vídeo de Youtube puede verse cómo era la exposición –ya montada– sobre la caca, antes de que se decidiese “aplazarla”.
Espero que en Barcelona no haya nunca un alcalde tan refinado como el de Roma. Se le podría ocurrir prohibir en la feria de Navidad de Santa Llúcia la presencia del caganer–una popular figura del pesebre catalán, que originalmente representaba a un pastor en cuclillas haciendo su necesidades.
(Artículo publicado en catalán el 5.12.2009 en el blog de la autora La lectora corrent.)

