Wilson J. González-Espada

A la caza de ámbar caribeño


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A continuación reproduzco un breve escrito sobre ámbar caribeño, preparado por los colegas Dr. Jorge Santiago Blay y Dr. Reniel Rodríguez Ramos, ambos miembros de Ciencia Puerto Rico.

Aunque existen extensas minas de ámbar en la República Dominicana, en Puerto Rico no se han documentado fuentes considerables de este material.  La presencia de este tipo de resina fosilizada había sido rumorada por algún tiempo, pero no se había obtenido información confiable sobre fuentes de ámbar en Puerto Rico.

Hasta donde sabemos, los primeros hallazgos de ámbar en la isla fueron publicados en revistas científicas por el paleontólogo y geólogo cubano Manuel Iturralde-Vinent y por el químico estadounidense Eugene Hartstein en el 1998. Este ámbar puertorriqueño fue obtenido de un mogote cercano a lo que hoy es el Parque de las Ciencias, localizado en Bayamón.  Éste y otros mogotes cercanos fueron modificados grandemente desde los setenta para construir la autopista 22 y para desarrollos comerciales. Una segunda localidad, “Lares”, fue informada por Iturralde-Vinent en el 2001 como la fuente de un pequeño ejemplar de ámbar.

En esta reseña breve explicaremos qué es el ámbar y cuál es su importancia para la ciencia. Finalmente, hacemos un llamado de ayuda en nuestros estudios científicos.

Muchas plantas, particularmente los árboles, producen exudados, o sea, materiales generalmente orgánicos y pegajosos que echan en la superficie. Se ha informado que millones de años atrás, un árbol leguminoso del género Hymenaea, muy parecido al algarrobo, producía cantidades grandes de resina en la región caribeña.

En algunos casos, organismos en la vecindad esos árboles eran atrapados en la resina pegajosa y con el pasar del tiempo fueron incorporados en el ámbar (Figura 1). Por lo tanto, el ámbar es importante ya que nos ofrece una ventana al pasado permitiéndonos estudiar qué organismos existían hace millones de años en lo que hoy llamamos Puerto Rico y la zona del Caribe.

Así mismo, cuando estudiamos el ámbar mediante técnicas físico-químicas, como espectroscopía nuclear de resonancia magnética podemos identificar el tipo de ámbar que estamos estudiando. Se sabe que los habitantes pre-colombinos circum-caribeños utilizaban los exudados como pegamento (Figura 2) y empleaban el ámbar para la producción de adornos corporales (Figura 3).

Nuestros estudios buscan esclarecer qué tipos de resinas fueron utilizadas por las sociedades indígenas de la isla y cuáles fuentes de ámbar fueron explotadas para la producción de artefactos.   Esto nos permitirá establecer si las resinas y el ámbar utilizado son de origen local o si fueron obtenidos a través de procesos de intercambio con habitantes de otras localidades fuera de la isla.

Durante todos estos años hemos seguido escuchando rumores acerca de la existencia de ámbar en Puerto Rico. Las áreas más mencionadas son: Cerro La Cruz (Moca), San Sebastián-Utuado; Castañer (Adjuntas, Lares, Utuado); Tanamá (Adjuntas); Guaonico, Caguana, Roncador y Ángeles (Utuado); Guayanilla-Peñuelas, el corredor de los mogotes del norte, desde  Bayamón hasta cerca del rio Grande de Manatí, Piñas (Toa Alta), así como Punta Candelero (Humacao). Otras áreas fosilíferas informadas para Puerto Rico incluyen Corozal; Las Lomas (Juana Díaz); Peñuelas-Punta Cucharas (Ponce) y La Luna (Guánica).

Figura 1. Proceso de atrapamiento de un insecto en resina pegajosa y su eventual fosilización en ámbar. Imagen reproducida a partir de un escrito de Santiago-Blay y Lambert (2007) publicado en American Scientist 95:150-157, con permiso de Emma Skurnick.

Figura 2. Adorno corporal Huecoide, Punta Candelero, Puerto Rico. Imagen cortesía de Miguel Rodríguez López. Notar que los fragmentos han sido pegados por un material que creemos es un exudado.

Figura 3. Orejeras obtenidas de Chorro de Maíta, Cuba. Imagen cortesía de Roberto Valcárcel Rojas.

Si algún lector posee información o ilustraciones acerca de ámbar, sobre todo sobre su presencia en Puerto Rico, Jamaica, Cuba, las Antillas Menores, América Central, o América del Sur por favor, siéntase en libertad de comunicarse con los autores.

Dr. Jorge Santiago-Blay, Departmento de Paleobiología
Museo Nacional de Historia Natural, Instituto Smithsonian
Washington, Distrito de Columbia 20560 EEUUA
E-mail: blayj@si.edu

Dr. Reniel Rodríguez Ramos, Catedrático Auxiliar
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Utuado
Utuado, Puerto Rico 00641-2500
E-mail: renielrodriguez@gmail.com

Para más información, visítanos: www.cienciapr.org.

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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