Wallace, el explorador de la evolución
Por Isaac Camps.- En el cole me explicaban que Marconi inventó la radio… ¡por los pelos! Un tipo había llegado a parecido ingenio y cuando llevó su obra a patentar unos días después, se quedó con un palmo de narices. ¿Cómo se llamaba el otro sabio? Ni idea. Lo cierto es que la historia parece una leyenda urbana y no he podido corroborarla. Pero en todo caso, y como diría Marconi, “si non e vero, e ben trobato”.
Lo que sí es seguro es que el naturalista más popular de todos los tiempos, Darwin, tiene la patente de la teoría de la evolución ¡por los pelos!. Por que un tal Alfred Russell Wallace (en la imagen), que digámoslo así, era todo un gentleman, le cedió los honores. Wallace llegó por su cuenta en medio de ensoñaciones maláricas en Malasia casi a las misma conclusiones, que comunicó por carta a Darwin. Y Darwin se vio obligado publicar a toda prisa sus estudios. No quiero que parezca que Darwin fuera un aprovechado. Eran bastante colegas y Darwin nunca ocultó el mérito de Wallace. Pero que Wallace fuera socialmente incómodo no le ayudó a conseguir más reconocimiento. Espero que con este cromo se animen los que sólo conozcan al galés por aparecer en los libros de texto mencionado de refilón como “la línea de Wallace” que separa la bioregión de Australia y Asia.
Nivola ha acertado en publicar una colección de biografías de científicos puesta al día, moderna, divulgativa y didáctica que barre de una vez con aquellas eruditas vidas de santos. Vidas de tipos sin vicios, situadas fuera de contexto social y histórico. A lo sumo, si el tipo era notablemente bizarro (tipo Tycho Brahe) nos regalaban un par de anécdotas jocosas. Ninguno era políticamente incorrecto (o políticamente comprometido).
José Fonfría, un catedrático de instituto y profe de la UCM (de nuevo, encontramos buenos divulgadores en profes de secundaria con las cuerdas vocales peladas de desasnar chavales) nos descubre con un texto ágil y moderno a un genio poco conocido. Casi autodidacta, curtido por la vida, de clase baja, un socialista utópico seguidor de las tesis de Owen, divulgador, espiritista…
El libro hace justicia al personaje, dedicando no sólo espacio a su vida como científico, sino también a su contexto familiar, a su pensamiento político y personal, sus relaciones con sus contemporáneos, extrayendo los párrafos más significativos de sus obras o palimsestando sucintas biografías de amigos o pensadores cruciales en el desarrollo de su trabajo y su vida (Robert Owen, Jonh Lindley, Bates, Robert Chambers…), o explicando los detalles de alguno de los temas extra-científicos por los que anduvo metido (los Mechanics Institutes, el mesmerismo, el espiritualismo, la frenología, sus campañas anti vacunación…)
El único inconveniente es que, algunas veces, los perfiles “encartados” en medio de la narración cortan un poco el hilo. Son de esos libros que se han de leer dos veces. Una en diagonal saltándose los destacados para sorprenderse y otro masticándolo de cabo a rabo para empaparse bien.
Título: El explorador de la evolución. Wallace
Autor: José Fonfría Díaz
Editorial: Nívola
Año: 2003
Descripción: 313 páginas, DIN-A5, rústica
ISBN: 84-95599-75-9
Precio: 22,50 euros
Enlaces:
- Editorial Nívola
http://www.nivola.com

