La conspiración lunar ¡vaya timo!
Eugenio Manuel Fernández Aguilar, entre otras cosas colaborador de E-ciencia.com, publica el día 13 el libro “La conspiración lunar ¡vaya timo!”. En él, Eugenio Manuel ofrece una mirada crítica a todas esas supuestas teorías (más bien serían paranoias) que afirman que no se ha llegado a nuestro satélite natural. Teniendo en cuenta que el 20 de julio del presente año cumplimos el 40 aniversario de la llegada del Apollo 11 a la Luna, puede resultar muy apropiado este libro para las charlas conspiranoicas que seguro tendremos que sufrir más de uno.
El libro forma parte de la COLECCIÓN ¡VAYA TIMO!, dirigida por Javier Armentia, y editada en colaboración con la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. Hasta la fecha, estos son los títulos publicados:
1. Ernesto Carmena, El creacionismo ¡vaya timo!
2. Ricardo Campo, Los ovnis ¡vaya timo!
3. Félix Ares, La sábana santa ¡vaya timo!
4. Carlos Chordá, El yeti y otros bichos ¡vaya timo!
5. Carlos J. Álvarez, La parapsicología ¡vaya timo!
6. Luis R. González, Las abducciones ¡vaya timo!
7. Carlos Santamaría y Ascensión Fumero, El psicoanálisis ¡vaya timo!
8. Jordi Ardanuy, Los vampiros ¡vaya timo!
9. Gonzalo Puente Ojea, La religión ¡vaya timo!
10. Eugenio Fernández Aguilar, La conspiración lunar ¡vaya timo!
Puede descargarse de la web de Editorial Laetoli (http://www.laetoli.net/)
tanto la portada del libro como la fotografía del autor que ilustra la solapa.
Editorial Laetoli
Monasterio de Yarte, 1, 8º . 31011 Pamplona . Tel 948 259065
info@laetoli.es
La conspiración lunar ¡vaya timo!
Eugenio Fernández Aguilar
176 páginas
PVP: 15,00 euros
Colección ¡Vaya timo!, 11
ISBN: 978-84-92422-14-2











Jose dijo
10 de Julio del 2009 a las 04:13
Yo creo que desde luego los americanos llegaron a la Luna, pues en aquellos momentos en Estados Unidos se tiraba un cuesco cualquier ministro y al segundo los rusos ya lo sabían. Además estaban en plena guerra fría y competición espacial, iban a ver quien podía más por eso si no hubieran llegado a la Luna entonces los rusos no se habrían quedado callados.