El secreto de los fósiles
De estudiante, una las horas más amenas era la dedicada a las prácticas de paleontología. Básicamente lo que hacíamos era dibujar fósiles y conchas actuales para familiarizarnos con la fisiología y la interminable nomenclura que identificaba cada una de las partes del bicho. Por suerte me gustaba dibujar y no se me da mal, y más suerte aún, que las prácticas contaban en la nota media, ya que todavía nunca estoy seguro de si las alveolinas son eocenas o cretácicas. Pero una cosa es dibujar un hueso o incluso, un esqueleto completo, y otra es ejercer de Dr. Frankenstein y darle vida; o como como mínimo, reconstruir científicamente que aspecto tendría el individuo vivo. Por eso, tipos como Mauricio Antón me dan mucha rabia: és un científico y un artista que combina perfectamente estas dos facetas: se pasa el día dibujando como los niños pequeños, viaja por todo el mundo, se codea con los grandes de la paleontología, tiene acceso a fósiles preciosos; y encima le pagan. Si tiene hijos en la escuela, deben ser la envidia de los demás chavales: -Mi padre es broker. ¿I el tuyo? -Dibuja dinosaurios. -¡Jolines, que suerte! Después de algunos años de salivar con su obra gráfica ilustrando murales y exposiciones, o los libros de la trouppe de Atapuerca, o en revistas como National Geographic, o en documentales de la BBC tipo Walking with Beast, no podía pasar por alto la lectura de El secreto de los los fósiles para ver si se me pegaba algo. Primero, que quede claro, que este libro no es un manual para hacerlo uno mismo en casa (des de aquí animo a Mauricio Antón a que sea generoso con sus admiradores y lo haga). El autor toca un poco de aquí y de allí. Primero comienza explicando, con la excusa de la reconstrucción del impresionante babuino Theropithecus brumpti, las técnicas quasi forenses que utilizan los paleoartistas para poner carne y pelo (o plumas o escamas) a los restos fósiles. Seguidamente hace un repaso evolutivo de las técnicas y talentos de su gremio (empezando por Cuvier). Continua con cinco capítulos dedicados a otros tantos cinco tipologías de casos con los que profesionalmente ha trabajado y cómo los ha resuelto (felinos de dientes de sable, nuestros ancestros, etc.). El último capítulo se centra en como se pasa de la imagen estática al movimiento. Sin duda un buen libro, ameno y riguroso, que seguramente no hubiera visto la luz si no fuera por el interés popular que en nuestro país han despertado los descubrimientos de Atapuerca. El Secreto de los fósiles. Mauricio Antón. Ed. Aguilar. 15 x 24. 357 pág.


Bitacoras.com dijo
8 de Noviembre del 2008 a las 10:25
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