El libro del álgebra y la tercera cultura
Hubo una Bagdad de ensueño, la del califato de las mil y una noches, que albergó en su seno la Casa de la Sabiduría. En aquel hogar del conocimiento habitó Mohammed ibn-Musa al-Jwarizmi (780-850 d.C.). Y flanqueado por la geometría del mosaico, cuando la paz permite la erudición y la ciencia, engendró una de las principales disciplinas de la matemática: el álgebra.
La palabra árabe jabr significa restaurar, en el sentido médico de colocar de nuevo en su lugar un miembro dislocado. De hecho, en la literatura medieval era usual el empleo del término algebrista para referirse al galeno que arreglaba los huesos fuera de sitio. El concepto de restauración, o reposición, está tan arraigado en el tratado del álgebra de al-Jwarizmi que la mitad de la obra se dedica a la resolución de litigios de testamentos y divorcios. Y es así como el álgebra de al-Jwarizmi nos recuerda que las matemáticas, desde sus orígenes, siempre estuvieron cerca del ciudadano: permiten la resolución de problemas cotidianos.
Nívola presenta la primera edición bilingüe árabe-español de El libro del álgebra de al-Jwarizmi, traducida a partir del códice de Oxford (siglo XIV) que, dado su buen estado de conservación, se reproduce íntegramente. Para enfrentarse al álgebra de al-Jwarizmi al lector actual le bastan unos conocimientos matemáticos de enseñanza secundaria (ecuaciones de segundo grado, fracciones y geometría elemental). Por otra parte, es necesario estar habituado a la lectura de textos medievales, y estos códices no suelen ser fáciles de digerir. Sin menoscabo del notable esfuerzo filológico de la traducción, cabe reseñar que Ricardo Moreno ha resuelto todos los problemas matemáticos de la obra en notación moderna, en una abundante y profusa colección de notas, facilitando así una buena comprensión y contextualización del tratado.
El libro del álgebra de al-Jwarizmi se antoja imprescindible para todo científico interesado en la historia de la ciencia y para todo filólogo árabe. Curiosa confluencia, propia de la tercera cultura. Y, además, los docentes podrán extraer material con el que completar sus clases, y recordar a su alumnado los mundanos orígenes de las matemáticas: cómo la geometría se originó con la medida de tierras en las crecidas del Nilo, y el álgebra con el reparto de dotes y herencias, intentando restaurar así los daños causados por los divorcios o la muerte.
EL LIBRO DEL ÁLGEBRA
Mohammed ibn-Musa al-Jwarizmi. Traducción y notas: Ricardo Moreno Castillo. Nívola. 198 páginas.


Ricardo Moreno Castillo dijo
12 de Octubre del 2009 a las 17:37
Para Toni:
Muchas gracias por esta hermosa reseña.
Atentamente
Ricardo Moreno