Los medicamentos falsos aumentan en Internet
Un estudio de la OCU (La Organización de Consumidores y Usuarios) subvencionado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) revela que la mitad de los fármacos que se venden por Internet son falsos. El estudio ha sido realizado en el marco de la “Estrategia frente a Medicamentos Falsificados 2008-2011” llevada a cabo por esta Agencia, con el fin de luchar contra esta venta de productos fraudulentos con graves consecuencias para los consumidores. Esta estrategia contiene los siguientes puntos de actuación:
- La cooperación de todos los sectores implicados: las autoridades sanitarias, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y las Organizaciones de Consumidores y Usuarios.
- El intercambio rápido y permanente de información entre estas organizaciones.
- La adecuada formación de los profesionales implicados.
Este año se ha puesto en marcha una campaña para alertar sobre el peligro de la venta de medicamentos por Internet y en ese marco de actuación se inscribe el estudio emprendido por la OCU. Sus responsables han realizado 2.300 búsquedas a través de Google introduciendo los nombres y términos médicos más demandados por los consumidores (por ejemplo viagra). Se detectaron 400 páginas Web que operaban ilegalmente en España ofreciendo la venta de fármacos, de ellas 81 vendía directamente estos medicamentos.
En España, la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos prohíbe la venta de medicamentos fuera de los canales legalmente establecidos (y dentro de estos canales no se encuentra Internet). La venta de fármacos debe hacerse siempre a través de un farmacéutico que garantice la dispensación segura de los mismos. Un experto en marketing realizó una serie de encargos en estas páginas, comprobando la facilidad para adquirir estos productos a través de la red. Muchas de estas páginas operan desde la vecina Andorra, principado con una legislación mucho mas laxa en cuanto a la venta de fármacos que en nuestro país y donde la adquisición de fármacos a través de Internet es legal.
La adquisición de medicamentos on-line no asegura que el fármaco sea seguro, eficaz, de calidad y con la información suficiente y adecuada al paciente.
En los últimos años la interceptación por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de medicamentos falsificados ha ido en aumento. En 2009 se incautaba en Calpe, el mayor alijo hasta la fecha de viagra falsificada en nuestro país, 160.000 pastillas de viagra falsificada. Esta incautación se hizo junto a otro alijo de sustancias estupefacientes (pastillas de éxtasis) lo que apoya la teoría de la criminalización del comercio de estas sustancias.
De hecho la venta de medicamentos falsificados no es un delito como tal tipificado en el código penal. Para serlo ha de demostrarse que se ha puesto en peligro la salud pública con la venta de estos productos. Por eso muchos traficantes de sustancias estupefacientes han visto en la comercialización de medicamentos falsos una nueva vía para aumentar sus ingresos de forma mucho más segura.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los medicamentos falsificados como aquellos en cuyo etiquetado se incluye de manera deliberada y fraudulenta, información falsa sobre su identidad u origen. Estos medicamentos pueden contener la sustancia activa del medicamento o pueden contener el principio activo en cantidad o pureza inadecuadas, contener sustancias tóxicas, principios activos más baratos y menos eficaces o excipientes adulterados o de calidad inadecuada. El uso de excipientes adulterados ha sido una de las mayores preocupaciones de la AEMPS respecto a este creciente problema de la falsificación de medicamentos, ya que en algunas ocasiones resultan ser más peligrosos que la propia sustancia activa.
La OMS estima que la incidencia de estas falsificaciones en países desarrollados es del 1% mientras que en países en desarrollo llega al 50%. En México se estima que el 5% de los medicamentos consumidos son falsos. Estas cifras resultan ciertamente alarmantes ya que el perfil de los medicamentos consumidos va a depender del desarrollo del país donde se consuman.
En los países desarrollados los medicamentos que se falsifican están relacionados con los estilos de vida. Los medicamentos tienen un aspecto externo muy parecido al de sus homólogos legales y resulta muy complicado identificarlos, de ahí la pericia que requieren las autoridades competentes para detectarlos. Su venta suelen realizarse a través de canales ilegales.
Como ya indicamos anteriormente, fundamentalmente se venden a través de páginas Web. Pero este año se han detectado medicamentos falsificados en algunas farmacias europeas, por eso se han intensificado las campañas contra estos productos. En España aún no se han colado en los canales legales debido a las fuertes medidas de control que tiene nuestro país. Los medicamentos que más se falsifican son los relacionados con la disfunción eréctil (viagra), la obesidad, el tabaquismo y los trastornos del sueño. También es frecuente la falsificación de medicamentos para aumentar el rendimiento deportivo como los anabolizantes hormonales.
Últimamente también se han encontrado medicamentos con alto valor terapéutico como anticancerígenos o antivirales como el Tamiflu, que aumentó sus ventas en Internet durante la crisis de la gripe A el año pasado. Los riesgos del consumo de estos fármacos son múltiples. En el caso de la viagra falsa, su consumo se ve potenciado por el anonimato que las adquisiciones por Internet dan al paciente, pero la falta de un diagnóstico médico es muy grave, ya que la disfunción eréctil puede ser un síntoma alarma de otras enfermedades de base como la diabetes. Además este medicamento está contraindicado en pacientes con hipertensión arterial.
En cuanto al resto de fármacos, muchos medicamentos anorexígenos (saciantes) han sido retirados del mercado en los últimos meses por un balance beneficio/riesgo desfavorable. Y los somníferos requieren receta médica porque inducen dependencia en el paciente. Los medicamentos utilizados para aumentar la masa muscular se venden fundamentalmente en gimnasios y en su mayoría son inyectables. En su fabricación casi nunca se observan las condiciones de asepsia que requiere la fabricación de un inyectable y por supuesto las contraindicaciones de estos fármacos son muchas. A la ginecomastia en varones o la masculinización en mujeres hay que añadir el acné, u el aumento de la incidencia de tumores malignos.
Es por ello fundamental informar a la opinión pública del peligro de la automedicación y de la obtención de estos fármacos por canales no legales.
En países subdesarrollados el problema resulta aún más dramático pues los medicamentos que se falsifican suelen tratar enfermedades graves como el SIDA, la tuberculosis o la malaria. La ONG International Policy Network revela que el uso de antimaláricos y antituberculosos ilegales mata cada año a 700.000 personas en el mundo.
En 1988 La OMS adopta la resolución WHA 41.16: se propone el inicio de programas para la prevención y detección de la falsificación de medicamentos. En Febrero de 2006 se funda el grupo de trabajo IMPACT que debe construir una red coordinada de trabajo en los distintos países para detener el problema. Participan todas las partes afectadas: asociaciones internacionales, industria farmacéutica y autoridades sanitarias.
Desde el Consejo de Europa se pone en marcha una iniciativa para que la falsificación de medicamentos se tipifique como acto criminal y las sanciones sean proporcionadas (hasta ahora solamente se consideran violación de reglas comerciales). Y estable 8 actuaciones encaminadas a combatir este problema:
- Campañas de información pública sobre los riesgos de su consumo.
- Cooperación intersectorial entre policía, aduanas, el poder judicial y los profesionales de la salud
- Elaborar legislación sobre medicamentos que prohíban la fabricación y venta de medicamentos falsificados e impidan su entrada en la cadena farmacéutica.
- Establecer mecanismos de vigilancia en cooperación con laboratorios y distribución.
- Implantación de un sistema de trazabilidad
- Establecer un sistema de monitorización y control de medicamentos incluidos en los envíos de ayuda humanitaria
- Programas de formación de personal y profesionales implicados
- Crear un sistema de verificación de la identidad de las farmacias que opere telepáticamente.
En España la legislación contra medicamentos falsificados se sustenta en la Ley 29/2006, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios y establece:
- Un sistema de trazabilidad de los medicamentos para que los laboratorios farmacéuticos garanticen la identificación de cada unidad de un medicamento a lo largo de su recorrido.
- Se prohíbe elaborar, fabricar, importar, exportar, distribuir, comerciar, prescribir o dispensar cualquier producto que se presente como medicamento sin estar reconocido como tal.
Por su parte la AEMPS en el Marco de la “Estrategia frente a Medicamentos Falsificados 2008-2011”, se fijó dos objetivos fundamentales:
OBJETIVO 1: Reforzar las medidas de control existentes con el fin de evitar la entrada de medicamentos falsificados y su distribución en el territorio español, en particular en el canal farmacéutico:
– En el ámbito de la Inspección Farmacéutica de Géneros Medicinales en Aduanas:
o Formación específica de los inspectores
o Intensificar la vigilancia de los medicamentos más susceptibles a través de la inspección física y documental
o Establecer niveles de vigilancia en función de los países de origen más propensos a la falsificación
o Dotar de acceso on-line a las bases de datos mantenidas por la AEMPS así como otras bases de datos nacionales y extranjeras.
OBJETIVO 2: Potenciar el sistema de vigilancia que permita la detección precoz de la presencia, en el territorio español, de medicamentos falsificados a nivel de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
o Formalizar la estrecha colaboración desarrollada hasta ahora en este campo, imprescindible de manera especial en la investigación de origen de los medicamentos falsificados.
o Formación específica en este campo de los agentes especializados en estas operaciones.
FUENTES CONSULTADAS
Artículo publicado para el máster de la UNED de Periodismo Científico y Comunicación Científica










