Localtarianos, consumidores de lo cercano
Alimentarse de productos locales y de temporada beneficia al medio ambiente, la salud y la economía
Si carnívoro es el que ingiere carne y vegetariano el que basa su dieta en los vegetales, un “locálvoro” o “localtariano” es un consumidor de productos locales. Los seguidores del “localtarianismo”, cada vez más numerosos en algunos países, recuerdan el impacto medioambiental del tráfico internacional de productos alimenticios, y resaltan las ventajas para la naturaleza, la salud y la economía de consumir alimentos locales y de temporada.
La mundialización del mercado alimentario permite hoy día disponer, durante todo el año, de productos de cualquier lugar del planeta y de fuera de temporada. Para ello, el transporte internacional de dichos productos ha tenido que crecer al mismo ritmo que su consumo, con el impacto medioambiental que supone. El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o la propagación de especies invasoras son algunos de sus efectos negativos más importantes.
En algunos casos, se producen largos y curiosos viajes, como ponía en evidencia un artículo del diario The New York Times: bacalao pescado en Noruega, enviado a China para su fileteado y devuelto a Noruega para que lo exporte al resto del mundo; limones argentinos vendidos en los mismos lugares de España tradicionalmente productores de dichos cítricos; guisantes kenianos que abastecen la mitad de los mercados europeos; o kiwis italianos vendidos en Nueva Zelanda, donde es la fruta nacional.
Frente a estas idas y venidas, los localtarianos propugnan consumir productos elaborados en su ámbito cercano. Sus seguidores aseguran que las ventajas medioambientales, sanitarias, alimentarias y económicas son muy diversas:
- Evita el transporte internacional de productos, y con ello su impacto medioambiental.
- Defiende la biodiversidad doméstica, puesta en peligro, al procurar la supervivencia de las especies autóctonas.
- Es más segura, ya que sortea los problemas de transmisión de enfermedades del tráfico internacional y está más vigilada, al tener más limitado y controlado su origen y destino.
- Permite unos productos más frescos, sabrosos y duraderos, al ser producidos en temporada, sin necesidad de conservantes y con un menor o nulo uso de pesticidas, y al transcurrir muy poco tiempo desde su producción hasta su llegada al consumidor.
- Tiene un efecto positivo en la economía cercana al consumidor, favoreciendo el desarrollo sostenible de los productores locales y el aprovechamiento de estas tierras para producir alimentos.
Cómo hacerse localtariano
Convertirse en localtariano es una opción personal, por lo que cada consumidor decide dónde ponerse los límites, teniendo en cuenta las posibilidades. Para empezar, hay que establecer la frontera entre lo “local” y lo “foráneo”. Algunos se circunscriben a un área geográfica, ya sea una provincia, un condado, o incluso un país.
Otros locálvoros delimitan una distancia concreta, y así hay quien sólo consume productos elaborados en un radio de 160 kilómetros (km.), y otros que lo amplían hasta los 400 km. Por su parte, otros sólo consideran local lo producido en su comunidad de vecinos, mientras que los locálvoros más estrictos sólo consumen los alimentos producidos por ellos mismos.
Asimismo, puede haber otros factores que diferencien al tipo de localtariano. Por ejemplo, dentro de los localtarianos puede haber omnívoros, vegetarianos o veganos, o personas que consuman un producto fuera de su ámbito local siempre que sea elaborado de forma ecológica y solidaria.
En cualquier caso, lo más importante es llevar una dieta sana y equilibrada, por encima del elemento local. Por ello, se puede acudir a una fórmula mixta, incluyendo productos de fuera cuando no quede más remedio.
A la hora de consumir productos locales o cercanos a su residencia, el consumidor puede fijarse en las etiquetas que marcan su origen, o acudir directamente a los productores de su entorno. Y para conocer qué productos se encuentran en plena temporada, la guía de los alimentos de CONSUMER EROSKI ofrece los calendarios de pescados y mariscos, frutas y hortalizas y verduras. Otro consejo interesante es congelar o embotar una parte de los productos de temporada, de manera que se pueda disfrutar de ellos en otros momentos del año.
Por otra parte, el consumidor puede convertirse en productor, por lo menos de algunos de sus alimentos. En caso de no contar con un jardín o una pequeña parcela de terreno, puede acudir por ejemplo a los cada vez más numerosos huertos urbanos de las grandes ciudades.
Impacto ambiental del transporte de alimentos
El porcentaje de emisiones de GEI procedentes del transporte en el sector de los alimentos crece rápidamente, según Paul Watkiss, un economista de la Universidad de Oxford que ha elaborado recientemente un informe para la Unión europea sobre importación alimentaria. Además, el transporte de alimentos de larga distancia requiere un empaquetado y frecuentemente un refrigerado que consume recursos y energía. Por ello, algunos expertos sugieren la creación de un impuesto que cubra este impacto sobre el medio ambiente.
Sin embargo, algunos estudios aseguran que tan sólo el tres por ciento de las emisiones provocadas por dichos productos se generan en el momento de su transporte. Una investigación de la Universidad Carnegie Mellon de EE.UU. afirma que el hogar medio norteamericano genera 8,1 toneladas de GEI anuales como resultado de su alimentación, de las que sólo el 11% se deben al transporte, mientras que el 83% restante es causado por las prácticas agrícolas e industriales.
Los autores del estudio calculan que llevar una dieta totalmente local evita las emisiones equivalentes a conducir 1.600 km. al año. Por otra parte, reemplazar la carne y los productos lácteos por productos avícolas o pescado una vez a la semana supondría 1.216 km., mientras que sustituirlo por vegetales, 1.856 km.
Ejemplos de organizaciones localtarianas
En algunos países, el localtarismo gana cada vez más seguidores. En Estados Unidos se pueden encontrar diversos colectivos más o menos estructurados, libros como “The 100-Mile Diet” u “Omnivore’s Dilemma” y webs como 100MileDiet, que detallan las ventajas de “comer local para un cambio global”. Asimismo, los programas de apoyo a la agricultura comunitaria ayudan a los granjeros locales que ponen en venta sus productos a los consumidores locales.
Algunos casos son particularmente llamativos: el colectivo “Nuestras Raíces”, con sede en Holyoke, Massachusetts, reúne a un grupo de personas de origen portorriqueño que plantea el cultivo local como una forma de salir de la pobreza, en una zona degradada por la depresión industrial. Por su parte, la organización “Replanting New Orleans” trabaja, haciendo honor a su nombre, replanta cultivos que permitan a esta ciudad superar los daños provocados por el huracán Katrina y su delicada situación económica.
En otros casos, los localtarianos se organizan en torno a un producto. Por ejemplo, el colectivo “Backyard chickens” propugna la cría de gallinas junto a las viviendas urbanas. Para ello, informan a los interesados de los lugares donde se permite (algunas ciudades lo prohíben por considerarlo demasiado ruidoso), reúnen apoyos para su difusión, explican dónde comprar el gallinero o incluso cómo construirlo.
Por su parte, en el Reino Unido también se pueden encontrar organizaciones de locálvoros y programas que ofrecen becas y subvencionan para proyectos que desarrollen la producción local.
photo credit: Dixel (Pixel y Dixel)
Artículo publicado en Consumer Eroski


International Inn home of Cuddle & Bubble dijo
29 de Junio del 2009 a las 15:46
Definitivamente yo encajo en ese perfil, creo que toda mi vida me he alimentado con productos de mi propia localidad, y es seguro que tu economia no se ve afectada por comprar productos mas caros por tener cosas EXTRANJERAS.