La vida es toda recuerdos (desentrañando los secretos de la memoria)
En “El tren lechero ya no para aquí”, Tennessee Williams escribió que “La vida es toda recuerdos excepto por un único momento presente, que pasa tan rápido que apenas puedes ver cómo se escapa”. La capacidad del cerebro humano para almacenar y revivir las experiencias pasadas es lo que nos convierte en lo que somos, como individuos y como especie. Poco a poco, los científicos van desentrañando los secretos de la memoria.
¿Dónde está la memoria?
Hagamos un ejercicio memorístico: ¿podemos recordar qué cenamos ayer? Quizá alguno pueda responder inmediatamente: cenó una ensalada, un bistec o una sopa de fideos. Otros podremos recordar qué cenamos sólo tras pensar un poco. En ambos casos, estamos haciendo uso de la memoria a corto plazo.
Todo aquello que ha requerido nuestra atención en las últimas horas queda almacenado en nuestro córtex cerebral en forma de recuerdo a corto plazo. El córtex (o corteza) es la parte más externa del cerebro, enormemente desarrollada en los primates (especialmente en el ser humano) y que contiene la conocida “materia gris”. Además del almacenaje de los recuerdos, es también responsable de funciones complejas como los movimientos voluntarios, el habla, la visión y la capacidad para el pensamiento abstracto.
Se cree que los recuerdos a corto plazo se almacenan divididos en bloques de información de diferente naturaleza (emocional, sensorial, motora, etc.). Si estos bloques sueltos pueden formar un recuerdo coherente es gracias a la acción del hipocampo, que se encarga de integrar y organizar la información. Oculto bajo el córtex cerebral, el hipocampo es una región relativamente pequeña, dividida en dos partes (una en cada hemisferio). Su forma curva recuerda vagamente a un caballo de mar (hippocampus). De ahí proviene su nombre. Aunque su papel de gestor de la información parece claro, algunos autores también consideran que el hipocampo sirve de archivo de ciertos tipos de información, como el contexto espacial de los recuerdos.
Los recuerdos a corto plazo existen sólo durante unas horas o unos pocos días. Seguramente ninguno recordamos ya lo que cenamos hace exactamente una semana. Sin embargo, muchos recordaremos qué comimos la última vez que sufrimos una fuerte indigestión. Quizá ocurrió hace años, pero podríamos describir el plato que se nos indigestó, dónde lo comimos y quién nos acompañaba. Estos hechos entraron en nuestro cerebro como recuerdos a corto plazo, pero su importancia hizo que se consolidasen como un recuerdo a largo plazo.
La condición para que un recuerdo a corto plazo se convierta en recuerdo a largo plazo es que sea evocado con frecuencia. Esta evocación puede ser consciente o inconsciente, y no afecta únicamente a la memoria declarativa (que contiene episodios personales como el de la indigestión) sino también a las habilidades motoras (aprender a escribir a máquina o a tocar el piano son habilidades que se consolidan a base de repetición).
La evocación repetida de un recuerdo hace que éste se vaya independizando de la gestión del hipocampo. Un recuerdo a largo plazo continúa dividido en múltiples bloques de información esparcidos por el córtex cerebral, pero la diferencia es que es el propio córtex el que se encarga de revivirlo e integrarlo al resto de recuerdos. Cuando la independización del hipocampo sea completa, ese recuerdo se habrá consolidado y nos acompañará seguramente durante toda nuestra vida.
El proceso de consolidación de un recuerdo dura entre días y semanas. Es un proceso complejísimo de ingeniería neuronal, que aún estamos lejos de conocer en detalle. Se ha visto que si se lesiona la zona del cerebro que comunica el hipocampo con el córtex se pierde la capacidad de generar memoria a largo plazo. También se ha visto que es más fácil consolidar un recuerdo si tiene relación con otros recuerdos ya existentes.
Algunos profesores aconsejan a sus estudiantes que no empollen la materia la noche antes del examen, ya que entonces la olvidarán tan deprisa como la han aprendido. Este consejo, basado en la pura experiencia, tiene una base neurológica y ahora sabemos por qué: los estudiantes que hayan permanecido toda la noche estudiando tendrán sus conocimientos almacenados como recuerdos a corto plazo, que desaparecerán rápidamente tras el examen. Aquellos que hayan programado sus horas de estudio durante los días (o semanas) previos al examen, habrán dado tiempo a su cerebro para consolidar la información.

¿Cómo funciona el almacén de los recuerdos?
En 1894, en un discurso ante la Royal Society londinense, Santiago Ramón y Cajal propuso una teoría sorprendente: que los recuerdos se almacenan en el cerebro gracias al desarrollo de nuevas conexiones entre las neuronas. Esta idea contradecía los modelos que existían hasta el momento, que consideraban las neuronas como entidades inmutables, y permaneció ignorada durante buena parte del siglo XX.
Las neuronas son las células más especializadas del cuerpo humano. Su forma habitualmente recuerda a la de una estrella, con un cuerpo central y unos brazos largos y finos llamados dendritas, que se extienden en todas direcciones actuando como antenas receptoras. Uno de esos brazos, más grueso, se llama axón y actúa de emisor. Las dendritas reciben información de otras neuronas a través de unas terminaciones especializadas llamadas sinapsis. Al nacer, una neurona humana tiene unas 2500 sinapsis. A los tres años, esa cifra ha aumentado a 15000 sinapsis. Una persona adulta tiene unas 7000 sinapsis por neurona, después de eliminar las conexiones infrautilizadas. En la ilustración puede verse una neurona dibujada por Ramón y Cajal en 1899.
Mientras un recuerdo es reciente, es mantenido gracias a la modulación química de los contactos entre las neuronas. En esta etapa no hay cambios físicos en las neuronas, sino el aprovechamiento de las conexiones ya existentes. Por eso la memoria a corto plazo es un proceso tan rápido: los acontecimientos recientes pueden ser revividos inmediatamente después de que se produzcan. Sin embargo, esta manera de conservar los recuerdos es inestable.
Se cree que el proceso de consolidación de los recuerdos tiene mucho que ver con la creación de nuevas sinapsis entre las neuronas del córtex. Esto implica un lento proceso de crecimiento celular: de ahí que la consolidación de los recuerdos sea un proceso que puede durar días o semanas. Unos periodos regulares de sueño son importantes durante esta fase: se sabe que más de quinientos genes se activan en el tejido cerebral durante el sueño y probablemente algunos de ellos intervienen en el proceso.
Parece claro que la memoria no es un archivo estático, donde cada recuerdo ocupa una carpeta en una ubicación determinada. La información está más bien distribuida en una red siempre cambiante, donde cada grupo de neuronas contiene una parte de la información y puede contener muchas informaciones simultáneamente. En esta descentralización ha hecho que el funcionamiento de la memoria se compare con el de Internet, y en esta red tan compleja podría estar una de las claves de la experiencia y de la generación de nuevos conocimientos.


David Grinberg dijo
31 de Diciembre del 2009 a las 00:43
Es interesante que además de lo expuesto en el articulo y tomando en cuenta el paralelismo que se hace entre la memoria e Internet, habría que tomar en cuenta que quizás la memoria no esta en cada cerebro por separado si no que se encuentra en una red compuesta por todas las mentes. Jacobo Grinberg Zylberbaum se refiere a esto en su Teoría Sintérgica y se explica brevemente en el siguiente video post http://wp.me/pzaQa-5u. Un abrazo y felicidades por el sitio, es espectacular.
elizabeth ruth moscoso dijo
2 de Enero del 2010 a las 01:56
es muy importante la forma tan clara empleada para saber las funciones actualizadas de las neuronas y del ipocampo, personalmente creo que la gran competencia temida a nuestro cerebro que es la computadora estara siempre a mucha distancia del cerebro SALUDO LA APERTURA DEL SITIO,Y GRACIAS POR AUMENTAR MIS CONOCIMIENTOS.
Diana Guzmán dijo
26 de Enero del 2010 a las 21:41
Hola, mi nombre es Diana Guzmán, y soy profesora investigadora de la UAM-Xochimilco, en la ciudad de México. El motivo de este correo es para solicitarles permiso para la utilización de la imagen “Neurona Cajal”, que se encuentra en su página web, ya que estoy realizando mi tesis doctoral que se va a publicar para fines educativos, y necesito material gráfico.
Muchas gracias.
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Departamento de Métodos y Sistemas
Tel. 01(55) 54837000, ext. 3187
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