Toni Hernández

Hacia la teoría perfecta


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Se han dado muchas vueltas a la teoría de la relatividad general deteoriaperfecta Albert Einstein. Desarrollada con posterioridad a su annus mirabilis de 1905, la relatividad general se presentó en 1915 en la Academia Prusiana de Ciencias tras diez años de reflexión, ampliación y desarrollo de la relatividad especial por parte del gran físico alemán. El cosmólogo Pedro G. Ferreira nos sorprende ahora con una entretenida narración del desarrollo de la teoría de la relatividad general:  ¿Cómo se forjó? ¿Pertenece sólo a Einstein? ¿Es realmente una teoría perfecta? ¿Existen las teorías perfectas?

En la relatividad especial de 1905 Einstein supo aunar las ecuaciones de Maxwell del electromagnetismo con las leyes del movimiento para observadores inerciales (que cumplen las leyes de Newton), siguiendo el trabajo de precursores como Minkowsky, Poincaré y Lorentz, que como otros científicos han quedado eclipsados para el gran público, y explicando además los en su época controvertidos nuevos datos que cuestionaban el marco teórico vigente, como fue el caso del experimento de Michelson-Morley que demostraba que la velocidad de la luz era finita, e imponía por tanto un límite cognoscitivo al espacio-tiempo.

Einstein explica en la relatividad especial el movimiento de cualquier objeto excepto en el caso de campos gravitacionales muy intensos. En la relatividad general, Einstein formula una teoría de la gravedad general en la que la teoría gravitatoria de Newton queda como un caso particular para objetos poco masivos y velocidades bajas (alejadas de la velocidad de la luz y de sus casi 300000 Km/s), y donde, siguiendo trabajos previos como los de Mach, Hilbert o Eddington, Einstein sienta las bases de las modernas teorías cosmológicas que gobiernan el Universo y su evolución, desde su lejano origen.

El mérito del cosmólogo, de origen portugués y profesor en Oxford, Pedro G. Ferreira es hacer del relato del desarrollo de la teoría de la relatividad general casi una novela de intriga: no se arredra con los contenidos teóricos, no frivoliza y sin embargo aproxima al lector no avezado a la más sofisticada de las teorías. Ferreira peca de ahondar en el mito humano de la perfección teórica, pero se le perdona por romper otros muchos mitos, como el del científico genio que parece crear de la nada y en solitario una teoría. Porque Ferreira contextualiza de forma excelsa la ciencia y vida de Albert Einstein, y la emergencia de su obra, en un entorno complejo y abigarrado en el que otros muchos matemáticos y físicos aportaron esenciales granitos de arena.

La ciencia, como toda manifestación cultural humana, tiene sus mitos. La perfección teórica está a merced de los datos experimentales. El lodazal empírico no suele considerarse tan bonito como las ecuaciones. Pero cuando los datos corroboran nuestras fórmulas hasta el más alejado decimal entonces, y solo entonces, emerge la belleza y la denominada perfección teórica; perfección que durará hasta que la disonancia de nuevos datos nos devuelva a la necesidad de revisar nuestros cálculos y paradigmas, en la eterna pugna entre experimentación y teoría.

Ferreira, P.G. (2015): La teoría perfecta. Barcelona. Anagrama, 2015. 468 páginas. 24,90 €. ISBN: 978-84-339-6378-9

 

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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