Fitosteroles: colesterol a raya
La publicidad se ha encargado de dar a conocer las ventajas del consumo de margarinas, yogures y leches enriquecidas en fitosteroles. Aseguran que estos alimentos funcionales, como se conocen por la ciencia contemporánea de la nutrición, son beneficiosos regulando nuestros niveles de colesterol. Pero ¿estos alimentos funcionales realmente funcionan?
Quizás valga la pena, primero, desempolvar nuestros conocimientos sobre el colesterol. Se trata de una molécula orgánica de tipo lipídico, con estructura química basada en carbono, hidrógeno y oxígeno, que desempeña en todas las células animales una función esencial como “soporte” proporcionando estabilidad, firmeza y funcionalidad a las membranas que las componen. Además, el colesterol es el elemento precursor para la formación de compuestos necesarios para nuestro organismo como las sales biliares (”detergentes” fisiológicos que disuelven las grasas ingeridas por el intestino), las vitaminas (como la vitamina D, cuyo déficit provoca raquitismo) y las hormonas esteroideas (reguladoras de procesos de reproducción y metabolismo). Y no sólo eso, este esterol resulta clave en fases iniciales del desarrollo animal, estando involucrado en el patrón embriogénico de formación del mismo.
Entonces, si el colesterol es tan fundamental para nuestro cuerpo ¿por qué es una molécula tan estigmatizada que se pretende reducir? Si continúan leyendo van a descubrir por qué puede llegar a ser un arma de doble filo.
Colesterol, que no falte
El colesterol que poseemos en nuestro organismo proviene de dos vías principales; uno, del colesterol contenido en los alimentos de origen animal que comemos y dos, de la propia síntesis interna por parte de nuestras células (mayoritariamente por células hepáticas).
El colesterol tiene naturaleza hidrofóbica (del griego hidro phobos “fobia al agua”), lo que implica que no es miscible con el agua. El colesterol se mueve a lo largo y ancho de nuestro organismo y circula por los vasos sanguíneos para dirigirse a los diferentes órganos donde se precisa. Teniendo en cuenta su “aversión hídrica” y que nuestra sangre presenta una cuantiosa fase acuosa (el plasma), para poder desplazarse eficientemente, el colesterol se agrega y empaqueta en el interior de unas partículas esféricas denominadas lipoproteínas que le confieren “protección”. Estas partículas, además de colesterol, están compuestas por otros elementos de tipo lipídico (fosfolípidos, triglicéridos) y por unas proteínas denominadas apos.
Existen diversos tipos de lipoproteínas debido a su composición, tamaño, densidad y función. Sin embargo, vamos a centrar la atención en las dos lipoproteínas más aludidas en los medios: LDL (lipoproteínas de baja densidad) y HDL (lipoproteínas de alta densidad). Quizás no reconozcan estas siglas y piensen que las campañas publicitarias no han podido hacer mella en ustedes, pero me temo que van a acabar admitiendo su eficacia… o es que acaso ¿no les dicen nada las expresiones “colesterol bueno” y “colesterol malo”?
Dos caras de la misma molécula
El colesterol que viaja desde el hígado al resto del cuerpo, donde será utilizado o almacenado por los órganos de destino, lo hace inmerso en las lipoproteínas de tipo LDL. El exceso en circulación de estas partículas conllevará la sucesiva deposición de colesterol en las paredes arteriales;
este hecho causa endurecimiento y rigidez de las paredes y, en última instancia, la masiva acumulación de colesterol desembocará en la formación de “tapones” que obstruirán los vasos sanguíneos, provocando aterosclerosis. Por ello, coloquialmente se conoce al colesterol transportado por las partículas LDL como “colesterol malo”. La manifestación de la enfermedad a nivel arterial y sus complicaciones trombóticas se han convertido en la enfermedad más prevalente y la primera causa de muerte en la sociedad moderna occidental.
En contraposición, el denominado “colesterol bueno”, es aquel movilizado por las lipoproteínas HDL y, en esta situación, el tráfico del lípido se realiza en sentido inverso. Así, las HDL retiran el exceso de colesterol de los órganos y lo devuelven al hígado para su eliminación, terminando en las heces.
Fitosteroles: verde que te quiero verde
Y es aquí, en este cometido, donde los fitosteroles atrapan protagonismo. Reconocerán a los fitosteroles, o esteroles vegetales, por ser suplementos dietéticos, muy publicitados, que se añaden a algunos alimentos que encontramos en los supermercados. Pero ¿qué son en sí mismos? Son moléculas, de estructura química muy similar al colesterol, que se hallan en los vegetales y que predominan especialmente en legumbres, verduras, aceites vegetales, frutos secos, frutas y cereales.
Se han identificado más de 40 fitosteroles diferentes, de los cuales, el sitosterol, el stigmasterol y el campesterol son los más abundantes. Estas moléculas son básicas en las células de los vegetales para aportar estabilidad a sus membranas, a la vez que son imprescindibles para la formación de hormonas. En definitiva, estaremos de acuerdo en que los fitosteroles de los vegetales son análogos al colesterol de los animales, puesto que ambos realizan funciones equivalentes. Como animales que somos, obviamente, no estamos capacitados para sintetizar internamente estas moléculas de tipo vegetal. Sin embargo, la dieta occidental nos aporta un consumo diario medio de fitosteroles de alrededor de unos 400 mg, que resulta casi equivalente la ingesta de colesterol. No obstante, las dietas vegetarianas y japonesas pueden alcanzar un consumo de fitosteroles mucho mayor.
Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento (Hipócrates)
Los designados alimentos funcionales, se han introducido con fuerza en la sociedad de consumo y son, cada vez más, un segmento creciente en la industria alimenticia. Son productos alimentarios que proporcionan beneficios para la salud y seguro que muchos de ellos les serán familiares: alimentos fortificados con ácidos grasos omega 3, bifidobacterias, calcio, fibra, ácido fólico, proteínas de soja y, naturalmente, con fitosteroles.
El uso de fitosteroles con formato de alimento funcional para disminuir los niveles de colesterol del organismo se inició en la década de los 90. Asimismo, un prestigioso panel de expertos en el tema a nivel mundial ha recomendado su consumo como opción terapéutica dietética para reducir las concentraciones de colesterol sanguíneo de LDL.
Competición de estructuras
Llegados a este punto, probablemente estén ansiosos por conocer de qué manera los fitosteroles son capaces de reducir el colesterol. Vamos a ello. Sabrán que cuando comemos alimentos con colesterol, pongámonos en situación con un par de suculentos huevos fritos, aproximadamente el 50% de este colesterol será absorbido por nuestro intestino y, posteriormente, alcanzará nuestro torrente sanguíneo. Pues bien, para ser captado por las células intestinales, el colesterol no viaja libre sino que, recordemos su “hostilidad” al agua, se incorpora y solubiliza en lo que se denominan micelas. Y atención, porque es en este proceso donde reside el éxito de los beneficios de los fitosteroles.
Debido a las tremendas similitudes en sus estructuras químicas, el colesterol y los fitosteroles “compiten” por incorporarse en estas micelas para su posterior absorción por el tracto intestinal. En consecuencia, la menor entrada neta de colesterol intestinal, se traducirá en menor colesterol disponible en sangre para ubicarse en las potencialmente dañinas LDL. En definitiva, la ingesta de productos con altas concentraciones de fitosteroles interfiere con la absorción intestinal de colesterol proveniente de la dieta, encargándose que se elimine fecalmente más colesterol del que se absorbe. Pero ¿en qué cantidad y quién los debe tomar?
Cifras
Datos científicos publicados hasta la fecha demuestran que la cifra mágica es 2 gramos de fitosteroles al día. Se ha demostrado que ingiriendo estas dosis, durante unas 4 semanas, se consigue disminuir una media del 10-15% el colesterol de tipo LDL en personas con una hipercolesterolemia moderada o elevada, es decir, con presencia de colesterol en sangre por encima de los niveles considerados normales (más de 200 mg/dL).
Normalmente, se recomienda la ingesta de estos alimentos enriquecidos como una herramienta adyuvante, de acompañamiento, a otras terapias de tipo farmacológico contra la hipercolesterolemia (estatinas, fibratos, entre otros medicamentos), puesto que se observa un efecto adicional que supera el beneficio de ambos tratamientos por separado. Para el resto de personas, el consumo de estos yogures y leches con altas concentraciones de fitosteroles no tiene sentido. En este caso, siempre les quedarán los bífidus…
APUNTES PARA RECORDAR…
- Cuando nos referimos a colesterol malo o bueno, estamos hablando de la misma molécula, la cual puede circular incorporada mayoritariamente en dos tipos de lipoproteínas distintas, LDL y HDL, respectivamente.
- El exceso de lipoproteínas de tipo LDL se deposita en las paredes arteriales causando aterosclerosis.
- Los fitosteroles son moléculas de los vegetales muy similares, tanto en estructura como en función, al colesterol de los animales.
- Los fitosteroles se introducen en alimentos funcionales ya que son capaces de reducir el colesterol sanguíneo de tipo LDL.
- Las grandes similitudes estructurales entre colesterol y fitosteroles hacen que ambas moléculas compitan en el proceso de absorción intestinal, reduciéndose la entrada neta de colesterol a la circulación sanguínea.
Imagen 1: Publicidad Benecol de Kaiku; 2: Lipoproteína de tipo LDL (Enciclopiedia Británica); 3: Placa ateriosclerótica arterial (Adam); 4: Frutos secos (Internet); 5: Comparación estructuras químicas colesterol y principales fitosteroles (Internet).


Javier dijo
1 de Octubre del 2008 a las 10:15
Un artículo muy interesante. A veces es importante saber si lo que nos cuentan (sobretodo en publicidad) es cierto o no y, si lo es, porqué lo es.
Con este artículo he aprendido algo sobre el colesterol del que tanto se habla…gracias por hacérmelo fácil de entender.
No estaría mal que siguieses con otros grandes protagonistas de nuestra dieta como el Omega3 y las L Casio inmunitas…por poner un ejemplo.
Gracias.
Bitacoras.com dijo
1 de Octubre del 2008 a las 10:57
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….
Roxana dijo
3 de Octubre del 2008 a las 03:06
Muy interesante los temas de salud. Información concisa y clara. Ojalá las propagandas y toda la publicidad abundara en calidad y no tanto en cantidad.