Alex Fernández Muerza

Explican por qué nos gustan las películas de terror


Terror en Caracas
Sentir terror y placer a la vez viendo una película no sólo es posible, sino que además nos encanta.

Un estudio, publicado en Journal of Consumer Research, explica por qué tienen tanto éxito las películas de terror. Según sus autores, Eduardo Andrade (Universidad de California en Berkeley) y Joel B. Cohen (Universidad de Florida) a la gente le encanta experimentar experiencias negativas y positivas a la vez. Además, afirman, los momentos más placenteros pueden ser también los más terroríficos.Creative Commons License photo credit: Edvill

De esta forma, estos expertos contradicen las dos teorías generalmente aceptadas, que apuntan por un lado a que la gente no siente en realidad miedo sino excitación, y por otro lado a que el terror se aguanta por el sentimiento eufórico de alivio final.

Para llegar a sus conclusiones, Andrade y Cohen han desarrollado una nueva metodología capaz de seguir al mismo tiempo sentimientos negativos y positivos. Asimismo, están convencidos de que su sistema podría servir para estudiar otro tipo de experiencias en las que se experimentan sensaciones aparentemente contradictorias, como los deportes extremos.

Artículo publicado en QUO

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

1 Comentario hasta el momento »

  1. Un estudio serio, explica por qué nos gustan las películas de terror dijo

    12 de Junio del 2008 a las 16:23

    […] Un estudio serio, explica por qué nos gustan las películas de terrore-ciencia.com/blog/divulgacion/explican-por-que-nos-gustan-l… por Republicano hace pocos segundos […]

Comentarios RSS · TrackBack URI

Dejanos tu Comentario

Nombre: (Requerido)

E-Mail: (Requerido)

Sitio WEB:

Comentario:

 
¿Sabías que H. Minkowski dijo...?
Henceforth, space by itself, and time by itself, are doomed to fade away into mere shadows, and only a kind of union of the two will preserve an independent reality.