Contaminantes marinos: macro, micro y nano-amenazas para la salud de los Océanos


bookmark bookmark bookmark bookmark bookmark bookmark bookmark bookmark bookmark

pollution-1056168El uso irresponsable del plástico y la incorrecta gestión de los residuos dañan gravemente los ecosistemas marinos

Sobre el estado de salud de los Océanos y en concreto sobre contaminación marina, la información más realista y fiable de la que la sociedad dispone hoy en día procede, en buena parte, de los resultados generados por el proyecto Malaspina. La expedición internacional llevada a cabo en 2010, en la que estuvieron implicados 27 grupos de investigación, recorrió más de 42.000 millas náuticas, recolectando aproximadamente 200.000 muestras de atmosfera, agua y plancton.

Las islas de basura flotantes corresponden a la décima parte de la basura total que se encuentra en los océanos.

Según los resultados del proyecto, la basura flotante asciende a decenas de miliares de toneladas y se concentra en grandes aglomerados en concomitancia con los giros oceánicos. Juguetes, botellas, bolsas, utensilios de un solo uso, envases y envoltorios, son solo algunos de los objetos de plástico que se transforman en los residuos que constituyen estas acumulaciones. Por muy aterrador que esto parezca, las islas de basura son solo la punta del iceberg. Según el estudio, estas constituyen la décima parte del plástico que se encuentra en los océanos, por lo que cientos de miles de toneladas de residuos se encuentran en el fondo del mar, siendo su repercusión sobre el ecosistema marino todavía desconocida.

La micro-amenaza llega al mar por el uso de geles y cremas exfoliantes que incluyen partículas de polietileno.

Además de esta amenaza macroscópica, el plástico existe y persiste en el ecosistema marino también a otros niveles. Los micro-plásticos, encontrados en el 88% de las muestras de aguas recogida por los investigadores de la expedición Malaspina, son trozos de polietileno y polipropileno de tamaño inferior a medio centímetro. Su presencia ha sido detectada también en el ámbito de otros proyectos de investigación por muchos otros científicos que han estado recogiendo y analizando muestras de sedimentos y agua, prácticamente en todo el mundo. Las partículas de plástico pueden verse como uno de los efectos indirectos de la presencia de la basura en el mar ya que suelen ser el resultado de la fragmentación de los residuos.

Aunque esto sea cierto, el fenómeno de la fragmentación no es la única causa por la que los micro-plásticos se encuentran en el medio ambiente de manera ubicua. En las últimas dos décadas los micro-plásticos han sido producidos a escala industrial para ser introducidos en muchos productos de belleza al fin de conferir a los cosméticos efectos exfoliantes. El uso de este tipo de cremas y geles es una de las mayores causas de la presencia de los microplásticos en el medio marino. Asimismo, a raíz de un fuerte movimiento en contra de la presencia de los microplásticos en los cosméticos, respaldado por la opinión de muchos científicos, el empleo de estas partículas en la fabricación de productos para la higiene personal se prohibirá en los Estados Unidos a partir del mes de julio del año 2017. Muchos de los argumentos base de esta prohibición se presentaron el pasado más de septiembre en la revista Environmental Science and Tecnology. En el artículo, firmado por científicos estadunidenses procedentes de diversas instituciones,  se ilustra que la manera más efectiva para prevenir la contaminación marina por microplásticos es prohibir su empleo como ingrediente para la fabricación de los cosméticos. Aun así el problema sigue siendo de actualidad, mientras que se sigan utilizando estos productos en otros países y mientras que no haya una normativa al respecto, estos contaminantes seguirán acumulándose en el mar.

Los micro-plásticos están siendo estudiados por los científicos expertos en ecotoxicología, pero los resultados todavía están lejos de determinar sus efectos a largo plazo. Aun así existen puntos de vista sólidos sobre la peligrosidad de este tipo de contaminación. Estudios recientes han demostrado que un aspecto de la peligrosidad del polietileno, compuesto del que los microplásticos pueden estar hechos, reside en la capacidad que este tiene de unirse a compuestos perjudiciales para la vida marina. Las micropartículas se convierten en el medio de transporte de algunos compuestos tóxicos como los que proceden de la combustión del petróleo y sus derivados. Los invertebrados bentónicos (que viven en el fondo) filtradores y detritívoros, como por ejemplo los moluscos bivalvos (almejas, mejillones) y los crustáceos (camarones, gambas, cangrejos, langostinos), ingieren los micro-plásticos a los que estos tóxicos se adhieren. De manera muy parecida, los peces comen estas partículas al confundirlas con los organismos planctónicos de los que normalmente se alimentan. Mediante estos procesos los contaminantes se incorporan a la cadena trófica, por lo que su consecuente acumulación en los tejidos de pescados y mariscos puede suponer también un riesgo para la salud del consumidor.

Al igual que los gobiernos, el consumidor juega un papel clave en la reducción de los micro-contaminantes  

Además de los estudios centrados en determinar los procesos biológicos perjudicados por el plástico, la comunidad científica también está contribuyendo a la búsqueda de soluciones, aportando diferentes puntos de vista al problema en cuestión. En un artículo publicado aproximadamente hace un año por la revista científica Marine Pollution Bulletin, Michelle Chang de la Universidad de Berkeley, California (EEUU), propone que una solución conjunta al problema puede ser la modernización de las estaciones de depuración de aguas residuales por un lado y la sensibilización del consumidor sobre la presencia del polietileno en los cosméticos por otro.

El punto de partida de la investigadora fue la caracterización del polietileno presente en nueve exfoliantes comercializados por Neutrogena, Clean & Clear y L’Oreal Paris. En todos los casos las partículas resultaron tener un tamaño medio inferior a un milímetro, lo bastante pequeñas para eludir las depuradoras de la Bahía de San Francisco, cuyos tratamientos terciarios y de micro-filtración resultaron ser prácticamente inexistentes. Por otro lado, el estudio también evidenció que el consumidor basa sus compras en el aspecto del envase y en la efectividad del producto, al que considera inocuo para su salud, desconociendo la peligrosidad del polietileno para el medio ambiente.

Un dato interesante calculado por la investigadora es que en un año la población estudiantil de Berkeley tira al mar aproximadamente 5 kilos de plástico en forma de partículas exfoliantes. En este contexto, un cambio en la opinión del consumidor y una inversión de tendencia hacía cosméticos sostenibles para el medio ambiente, constituirían armas complementarias en la lucha contra los microplásticos.

La nanotecnología deja su huella en los océanos

La preocupación de la comunidad científica por averiguar qué pasa en la cadena trófica a raíz de la entrada en ella de las micropartículas, se extiende a una escala todavía más pequeña. Las nanopartículas son partículas ultra pequeñas, de dimensiones menor a la milésima parte de un milímetro. Estas existen desde siempre en la naturaleza por la actividad volcánica e hidrotermal del planeta. Sin embargo, el considerable aumento de las nanotecnología de la última década ha hecho que las nanopartículas no naturales apareciesen en el ecosistema marino como resultado de la actividad humana.

En los últimos años en los trabajos de ecotoxicología se ha empezado a analizar la peligrosidad de estas nano-amenazas buscando sus efectos sobre los microorganismos que están en la base de la cadena trófica. El fitoplancton está constituido por microalgas y bacterias fotosintéticas (cianobacterias). Estos organismos unicelulares, mediante la fotosíntesis, tienen la capacidad de capturar el dióxido de carbono (CO2) y transformarlo en otros compuestos. Este proceso, además de contribuir al equilibrio climático del planeta por secuestrar el CO2, responsable del cambio climático, libera oxígeno. En concreto el fitoplancton produce el 50% del oxígeno del que disponemos siendo el segundo pulmón de la tierra, por lo que es fundamental no solo para la vida en los océanos sino para la vida en la tierra.

Las nanopartículas metálicas entran en la pirámide trófica a través de las microalgas

Científicos del ICMAN.CSIC de Puerto Real (Cádiz), en el número especial “Particles in the Oceans: Implication for a safe marine environment” de la revista científica Marine Environmental Research, exponen, en el artículo “Toxicity of silver and gold nanoparticles on marine microalgae”, el conocimiento del que la comunidad científica dispone hasta la fecha sobre los efectos de las nanopartículas metálicas en las microalgas.

Según los autores de la publicación, la peligrosidad de estos nano-contaminantes está relacionada en gran parte con la capacidad que las nanopartículas tienen de liberar los iones metálicos, cuya toxicidad, especialmente en el caso de la plata, ha sido demostrada en el fitoplancton. Por otro lado, los científicos también alarman sobre la capacidad que tienen las microalgas de fagocitar (englobar) las nanopartículas y acumular en su interior los metales. Este aspecto, conocido como bioacumulación, puede dar lugar a fenómenos de biomagnificación.

En otras palabras, los metales entran en el fitoplancton y en los organismos que se alimentan de ellos, aumentando su concentración en los organismos en relación al nivel de la pirámide trófica que estos ocupan. Otro aspecto extremadamente importante sobre la peligrosidad de las nanopartículas es el que ha sido tratado por científicos franceses hace algunos años. El trabajo, publicado en la revista Environmental Pollution, explica que las cremas solares se disuelven lentamente en agua liberando en el medio los ingredientes de los que están hechas.

En el artículo los científicos focalizan su atención en las nanopartículas de titanio cuya dispersión da lugar a la formación en el agua de compuestos peligrosos para la vida acuática. Los ensayos llevados a cabo por los científicos comprenden tanto pruebas con agua dulce como con agua salada, reportando que estos residuos peligrosos tienen la tendencia a concentrarse en el fondo en las aguas marinas. A raíz de los resultados obtenidos, los autores hacen hincapié en que el empleo de las nanopartículas de titanio en las cremas solares puede suponer un riesgo para la vida acuática, siendo, en el caso de los ecosistemas marinos, los organismos bentónicos los más expuestos a esta contaminación.

Referencias

Botta C, Labille J, Auffan M, Borschneck D, Miche H, Cabié M, Masion A, Rose J, Bottero JY. TiO₂-based nanoparticles released in water from commercialized sunscreens in a life-cycle perspective: structures and quantities. Environ Pollut. 2011 Jun;159(6):1543-50.

Chang M. Reducing microplastics from facial exfoliating cleansers in wastewater through treatment versus consumer product decisions. Mar Pollut Bull. 2015 Dec 15;101(1):330-3.

Moreno-Garrido I, Pérez S, Blasco J. Toxicity of silver and gold nanoparticles on marine microalgae. Mar Environ Res. 2015 Oct; 111:60-73.

Rochman CM, Kross SM, Armstrong JB, Bogan MT, Darling ES, Green SJ, Smyth AR, Veríssimo D. Scientific Evidence Supports a Ban on Microbeads. Environ. Sci. Technol., 2015, 49 (18), 10759–10761

http://www.csic.es/expedicion-malaspina-resultados

http://www.usnews.com/news/articles/2016-02-17/microbead-ban-aims-to-scrub-out-harmful-plastics

Para saber más sobre la peligrosidad de las cremas solares para el medio marino:

Antonio Tovar-Sánchez, David Sánchez-Quiles, Gotzon Basterretxea, Juan L. Benedé, Alberto Chisvert, Amparo Salvador, Ignacio Moreno, Julián Blasco. Sunscreen products as emerging pollutants to coastal waters. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0065451

Artículo publicado para el Máster de Periodismo y Comunicación Científica (UNED).

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

2 Comentarios hasta el momento »

  1. Alb. dijo

    3 de Junio del 2016 a las 16:59

    Si fuera el responsable de ese máster de periodismo, suspendería a la autora de este articulo.

    En lugar de contar los resultados obtenidos en por la expedición Malaespina, se dedica que contar mitos y tópicos erróneos, como por ejemplo el de las "islas flotantes de plásticos". Si hubiera leído el articulo cientifico,que es lo que debería hacer todo periodista científico", se habria enterado de que no existen tales islas.
    Las mayores concentraciones de plásticos encontradas en los océano es del orden de cientos de gramos por Km2. Esto equivale a un tapon de botella en una superficie del tamaño de un campo de futbol. Esto no es una isla.

    Los datos obtenidos por la expedición malaespina son 10 veces inferiores a los que se estimaba de acuerdo a los modelos teóricos.
    No se conoce cual es la razon de esta discrepancia. La autora del articulo le da la vuelta a los datos y los reinterpreta como que la expedicion malaespina ha encontrado que el problema es 10 veces mas grave, lo cual es absurdo.

    Yo tomaria este articulo como ejemplo de lo que no debe hacer un periodista cientifico

  2. Tiziana Pacchiarini dijo

    6 de Junio del 2016 a las 11:17

    Muy buenas Alb.

    He reflexionado sobre lo que Usted me ha querido transmitir y me voy a explicar.

    Mi objetivo era hablar de microplásticos y nanopartículas, he decidido introducir el tema aportando datos sobre lo que actualmente se estima que haya en los mares en términos de contaminación por plástico. Por ello he pensado que Malaspina tuviese mucho "gancho" para atraer al lector y no me puede decir que no tenía razón ;). Sin embargo hubiera podido citar a Cozar et al., (2014, 2015) sin duda hubiese sido más apropiado, pero me parecía que estos papers merecen un reportaje entero solo para ellos (por lo menos si tengo que escribir sobre ellos yo, que soy inexperta). Por esta razón, al fin de introducir el tema, opté por hablar de los resultados de la expedición tal y como están divulgados por el CSIC (tiene Usted el enlace al final del texto). Los he utilizado para mi introducción y, como puede comprobar en el enlace, no me he inventado nada y los números coinciden. La basura que flota no es nada respecto a la que está hundida en las profundidades. Aun así estoy de acuerdo con Usted sobre la "Islas de Basura", revisando y reflexionando este término está obsoleto. Ya hay que hablar de aglomerados, concentraciones... pero ya no de Islas.

    Por último, su comentario también me ha hecho llegar a una conclusión indirecta pero igualmente importante. "Si tienes que hablar de microplásticos y nanopartículas no tienes necesidad de empezar por Malaspina". Me he pillado los dedos con un tema tan importante.

    Por otro lado, ha sido Usted muy amable en decir que soy una estudiante, es decir alguin en fase de aprendizaje.

    Por ultimo no tengo que defender a mi profesor al que Usted crítica, pero sí quiero aportar mi visión. El profesor ni me ha suspendido ni me ha aprobado. Me está enseñando. Devolverme el artículo por correo para que lo revisara no me hubiese servido, ahora estoy aquí defendiendo mi trabajo frente a Usted y eso vale más de 10 revisiones, esto es lo que me esperaba del Master que estoy cursando, la vida real. Y si efectivamente esta noticia es lo que un periodista no tiene que escribir, ¡pues muy bien haberlo sabido el primer día!

    Sé que Usted no es mi profesor, tampoco es que trabaje para mí (faltaría más). Pero si me comentara algo sobre la parte de microplásticos y nanoplástico también se lo agradecería mucho.

    Un saludo,

    Tiziana Pacchiarini.

Comentarios RSS · TrackBack URI

Dejanos tu Comentario

Nombre: (Requerido)

E-Mail: (Requerido)

Sitio WEB:

Comentario: