Toni Hernández

¿Son compatibles la ciencia y la religión?


Las religiones han causado guerras en el mundo y división entre los pueblos, a lo largo de la historia. Durante siglos la investigación científica fue supervisada por las jerarquías religiosas, que veían en ella un pIm a suffering soul and Im burning and as if its not enough Ive got chains too and Im printed in a bageligro para el mantenimiento de sus privilegios. Tras el Origen de las Especies de Charles Darwin, y la entrada de las tesis evolucionistas, en el siglo XX se separaron definitivamente la ciencia y la religión. No fue hasta finales del siglo XX cuando la Iglesia católica, por ejemplo, pidió perdón por las atrocidades cometidas en el pasado contra científicos que murieron por defender sus ideas. Todavía en la actualidad, en muchos países del mundo, las religiones dominantes dificultan el desarrollo de la actividad científica, a veces con argumentos morales o éticos que entrañan intrincados y difíciles debates. Por eso los medios de comunicación se suelen referir en ocasiones al ‘conflicto’ existente entre ciencia y religión. Las religiones suelen aportar respuestas míticas al origen del Universo (cosmogonías), al origen de la vida y al origen del ser humano. Todas esas explicaciones se deben considerar como parte de la tradición cultural de los pueblos y no son científicas.

El conocimiento revelado, obtenido a través de la meditación, la oración o las prácticas religiosas no es conocimiento científico, aunque gracias a él grandes filósofos y pensadores hayan llegado a avanzar posteriormente en sus disciplinas. Podemos extraer dos conclusiones relevantes del debate establecido entre ciencia y religión:

· La fe religiosa forma parte de la creencia personal de un individuo, y debe distinguirse del conocimiento científico.

· Ni se puede refutar totalmente desde la ciencia la existencia de Dios, ni se pueden dar desde la ciencia argumentos a favor de la existencia de Dios.

Los argumentos que se han pretendido dar para la existencia de Dios se pueden dividir en argumentos a posteriori (basados en la observación del mundo) y a priori (fundamentados en el razonamiento).

El más conocido de los argumentos a priori es el llamado argumento ontológico, propuesto por San Anselmo de Canterbury (1033-1109): es posible concebir un ser tal que nunca jamás se haya concebido nada más perfecto, pero un ser que no existe en el mundo real es, por ese mismo hecho, algo menos que perfecto; ergo, como tenemos una contradicción, Dios existe. Este argumento fue ya rebatido por Hume y Kant, aunque a menudo sigue apareciendo, reformulado, en algunos debates sobre ciencia y religión.

Richard Dawkins en su obra El espejismo de Dios (2006), pretende desde la ciencia demostrar la ‘muy improbable’ existencia de Dios. Desde su ateísmo, Dawkins repasa la historia del debate entre ciencia y religión, y recoge agudos argumentos, que dan la vuelta a la tortilla a los argumentos a priori de San Anselmo, como éste de Douglas Gasking:

1. La creación del mundo es el logro imaginable más maravilloso.

2. El mérito de un logro es fruto de: a)su calidad intrínseca, y b) la capacidad de su creador.

3. Cuanto mayor sea la discapacidad (o minusvalía) del creador, más impresionante es su logro.

4. La minusvalía más formidable de un creador sería su inexistencia.

5. Por lo tanto, si suponemos que el universo es el producto de un creador que existe, podemos concebir un ser más grande –a saber, uno que lo creó todo mientras no existía.

6. Un Dios existente no sería un ser tan grande como un Dios que no existiera.

Ergo:

7. Dios no existe.

Charles Darwin

Tras el Origen de las Especies de Charles Darwin, y la entrada de las tesis evolucionistas, en el siglo XX se separaron a nivel teórico la ciencia y la religión.

Ibn Sina (Avicena, 980-1037) remarcó la no necesidad del mundo (contingencia), a la vez de la existencia de un creador más allá del mundo. Avicena entendió a Dios como actividad pura, incesantemente activo tras la Creación, discutiendo desde el respeto algunas afirmaciones del Corán y de la Biblia, como la resurrección de la carne.

Santo Tomás de Aquino (1224-1274) planteó las ‘vías científicas’, argumentos a posteriori, que conducían a demostrar la existencia de Dios, y que se han intentado rechazar desde la ciencia y la filosofía:

a) Argumento por el movimiento (ex motu): todo movimiento se remonta a una causa, y como el movimiento del Cosmos existe, debemos remontarnos a una causa inicial, inmóvil, para evitar una regresión infinita.

b) Argumento causal (ex ordine causarum): todo cuanto es tiene una causa, luego debe haber una primera causa injustificada.

c) Argumento cosmológico (ex corruptibilitate): hubo un tiempo en el que no existía nada físico, pero como las cosas físicas existen ahora, hubo algo no-físico que las trajo a la existencia, y a ese algo le llamamos Dios.

d) Argumento axiológico (ex gradibus perfectionum): la imperfección del mundo, el hecho de que existan grados en la naturaleza, cosas más o menos buenas, verdaderas y nobles, hace pensar en la necesidad de una perfección divina en cuanto a bondad, verdad y nobleza.

e) Argumento teleológico: los objetos y seres del mundo parecen concebidos como si hubiesen sido diseñados por una inteligencia superior creadora.

Este último argumento teleológico entró en colisión con la teoría de la evolución por selección natural de Darwin. Otros argumentos probabilísticos, de experiencias personales (gente que dice haber visto dioses, ángeles o vírgenes), o de alusión a autoridades científicas supuestamente devotas, no han presentado evidencias empíricas sobre la existencia de Dios. Pensemos que, culturalmente, hasta el siglo XIX prácticamente todos los científicos estaban en entornos eminentemente religiosos, y hasta la Revolución científica ir contra la teología dominante era arriesgarse a perder la vida.

Siempre que se sepa distinguir el ámbito de estudio, la ciencia y la religión son compatibles teóricamente, y hay científicos creyentes, agnósticos y ateos. Quizá, como sostenía Feynman, en una de sus famosas conferencias: “La dificultad consiste en que, aunque podamos argumentar teológicamente y filosóficamente de una forma elevada que no hay conflicto [entre ciencia y religión], sigue siendo cierto que el joven que procede de una familia religiosa entrará en cierto conflicto consigo mismo y quizá con su familia y amigos cuando estudie ciencias y empiece a dudar de todo, porque entonces también dudará de Dios.”.

En las sociedades democráticas los problemas entre religión y ciencia surgen en cuanto a los límites éticos y morales de determinadas prácticas científicas y experimentos, como sucede en temas delicados como la investigación con células madre embrionarias.

Y seguramente, aunque no haya conflicto teórico entre la teología y la ciencia, es más que probable que los estudiantes de ciencias se encuentren con situaciones cotidianas en las que colisionarán la ciencia y sus creencias religiosas. Será que no es tan fácil distinguir en la cotidianeidad entre ciencia y religión cuando ambas confluyen en uno mismo.

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

5 Comentarios hasta el momento »

  1. Ness dijo

    29 de Abril del 2008 a las 17:05

    Muy buen resumen de lo que ha sido el debate de la existencia de Dios desde un punto de vista filosofico (al menos todo esto lo estudié en filosofía).

    Para un próximo artículo recomiendo la discusión de Kant en la que demuestra que la metafísica (y por tanto Dios) no es una ciencia y entonces no se debería someter a las reglas de la ciencia. Basicamente dice que la única postura filosoficamente correcta frente al problema de Dios es el agnosticismo. Ya sé que normalmente existe el principio de que el que afirma debe demostrar, y que mientras tanto la solución sería “no existe”, pero me parece más una regla social que un axioma.

    [ sugerencia: añadir suscripción por correo electronico a comentarios de articulos individuales ].

  2. Pedro Mascarós dijo

    30 de Abril del 2008 a las 11:45

    Es de agradecer leer una reseña al espejismo de dios de dawkins, la cual, resume cláramente el libro, sin tratarlo de extremista o dogmático, si no simplemente como lo que es.

    Creo que cuando un científico siente que hay un conflicto entre sus creencias y la ciencia, es simplemente porque no se ha parado a reflexionar seriamente sobre estas creencias. El problema es básicamente que las creencias por fe no conllevan un razonamiento previo. Si uno se para a reflexionar, entonces siempre hay dos salidas, o se da cuenta que éstas están por encima de la naturaleza, de forma que es capaz de separar las dos cosas, o se percata que realmente no tiene tales creencias.

  3. Julian Patiño dijo

    30 de Abril del 2008 a las 19:24

    Estoy totalmente de acuerdo en que es más que probable que los dioses antiguos no existan del modo en que se dice que existen. Sin embargo tampoco creo que la ciencia sea el nuevo y unico Dios, la ciencia no tiene todas las respuestas y jamas las tendra, de hecho todos los datos cientificos(el 100%) contienen un error y mucha de las teoria son tan solo aproximaciones; un ejmplo la mecanica que se explica en nuestros institutos es la de Newton y se usa en muchos ambitos, sin embargo la teoria mas real (por ahora) es la mecanica cuantica.

    En cuanto a que un conocimiento cientifico hace entrar en conflicto la fe y la ciencia, discrepo firmemente, porque al menos a mi no me ha pasado, al menos aun.

  4. José Luis Gil Pareja dijo

    14 de Mayo del 2008 a las 23:13

    Debes agradecer a “las religiones” que, al haber sido la causa de tantas guerras, sean el motor principal del avance de la Ciencia. Esta chorrada que acabo de escribir es congruente con tus afirmaciones. Por favor, dale nivel a lo que escribes, fuera de tópicos, estupideces y generalizaciones irresponsables.

  5. José Luis Gil Pareja dijo

    14 de Mayo del 2008 a las 23:16

    Ah! se me olvidaba. Falta Lysenko en tu artículo. Por cierto ¿no se si llegó a pedir perdón?

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¿Sabías que Voltaire dijo...?
La ciencia es como la tierra; sólo se puede poseer un poco de ella.