Caza de ballenas
La presión de países como Japón pone en peligro la moratoria que prohíbe capturar ballenas con usos comerciales
A pesar de la moratoria, la caza de ballenas sigue siendo una realidad. Desde 1986, se estima que se han sacrificado entre 20.000 y 25.000 ballenas. Japón e Islandia aprovechan el artículo 8 de la convención, que permite capturar ballenas para “investigación científica”. Por su parte, Noruega rompió la moratoria en 1993, siendo la única nación que caza ballenas abiertamente con fines comerciales. Según las asociaciones conservacionistas, la “caza científica” no tiene sentido hoy día, cuando hay métodos de estudio que no necesitan matarlas.
Según los defensores de su caza, las ballenas consumen gran cantidad de peces, por lo que ponen en peligro el suministro de alimento de las regiones costeras. Sin embargo, organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) afirman que es la sobrepesca la que ha mermado la población marina hasta el límite de la extinción.
Los responsables nipones hablan también del “uso sostenible” de la caza para consumo en su país, aunque estadísticas publicadas por diarios japoneses hablan de que sólo un 4% de los ciudadanos de este país se alimentan de ese tipo de carne. Por su parte, WWF considera que el uso sostenible podría lograrse con el turismo, que genera mayores beneficios para las comunidades costeras. En definitiva, WWF cree que la postura japonesa trataría más bien de evitar futuros acuerdos que limitaran la caza de otras especies marinas, lo que afectaría enormemente a este país, tan dependiente de la pesca.
Según las organizaciones conservacionistas, 6 de las 86 especies de cetáceos reconocidas por los científicos se encuentran “críticamente amenazadas”. Otras 9 se consideran “amenazadas”, 6 “vulnerables” y muchas poblaciones locales y regionales se encuentran gravemente diezmadas, sin contar la falta de información sobre otras especies, que también se encontrarían en una situación preocupante.
El grupo Whalewatch afirma además que las prácticas para matar a estas criaturas pueden dejarlas agonizando entre dos minutos y varias horas. El Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW) señala que más de 80% de las ballenas no mueren al momento de ser arponeadas, debido a la falta de habilidad de los cazadores.
Enormes mamíferos marinos
Las especies de ballenas forman parte de la orden Cetácea, de la que también son miembros delfines y marsopas, e incluyen al animal mayor conocido: La ballena azul, que puede llegar a medir hasta 30 metros de largo y pesar 180 toneladas. Al igual que el resto de mamíferos, las ballenas respiran aire en sus pulmones, son de sangre caliente, amamantan a sus crías y tienen un poco de pelo.
Debajo de su piel tiene una capa de grasa, muy apreciada por los pescadores, que le sirve como depósito energético y como aislamiento. Su sistema respiratorio es único, permitiéndoles sumergirse bajo el agua durante largos períodos de tiempo. Las ballenas se comunican mediante unos característicos sonidos líricos que se pueden oír a muchos kilómetros. Su enorme cerebro y esta capacidad comunicativa han hecho pensar que se trata de animales altamente inteligentes, aunque no hay evidencias científicas de ello.
Durante siglos, las ballenas han sido cazadas por su aceite, carne, y el ámbar gris (un ingrediente del perfume del intestino de las ballenas esperma), lo que ha provocado la extinción de algunas de ellas. En los últimos años, está aumentando asimismo el fenómeno de los varamientos de ballenas en las costas. Algunos científicos creen que se debe a las explosiones de aire provocadas por los barcos que buscan petróleo y el uso de sónares de los barcos de guerra.
Imagen CC: Louis M. Herman
Artículo publicado en Consumer Eroski


Bitacoras.com dijo
3 de Octubre del 2008 a las 20:10
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