Atún rojo, en peligro de extinción
Las capturas ilegales y las granjas de engorde podrían provocar la desaparición de esta especie, si no se toman medidas urgentes
El atún rojo, también conocido como atún de aleta azul, se encuentra en una grave situación, como denuncian varias organizaciones ecologistas, instituciones internacionales y asociaciones de pescadores tradicionales.
Un informe de WWF/Adena asegura que la pesquería de este túnido está siendo esquilmada hasta su práctica desaparición en el Atlántico Oriental y en el Mediterráneo. La organización conservacionista apunta como principal responsable a la pesca ilegal y desmesurada de la flota europea, principalmente Francia, así como Libia y Turquía.
El estudio, basado en fuentes oficiales, destaca las cada vez más frecuentes capturas de atún rojo no declaradas, que se trasbordan en alta mar a enormes barcos con destino a los lucrativos mercados de Japón y Estados Unidos, y en especial para la preparación de especialidades culinarias como el “sushi” o el “sashimi”. En este sentido, Greenpeace ha denunciado la presencia de barcos japoneses faenando al Sur de Sicilia en junio, cuando la pesca está prohibida, o actividades de trasbordo de pescado.
La Comisión para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT en sus siglas inglesas), donde participan 42 países y la UE, regula esta pesquería y mantiene una cuota anual de capturas de 32.000 toneladas (t). Sin embargo, su propio Comité Científico reconoce que la cuota ha sido superada en más de 10.000 t en 2004 y en más de 20.000 en 2005.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha advertido también del agravamiento de la sobrepesca del atún rojo debido a la acuicultura: Los peces jóvenes son capturados y engordados en criaderos para ser comercializados. El organismo de la ONU estima que la producción de atún rojo, gracias a esta técnica, es de unas 25.000 t anuales, frente a las 10.000 t de hace unos años, y señala a Croacia, Malta, España y Turquía como los países con mayor número de estas “granjas marinas”. Según Greenpeace, en las costas mediterráneas hay más de 50 de estos criaderos, cuya capacidad de engorde excede en casi 20.000 t la cantidad legal. Asimismo, la FAO recuerda que la captura de atunes jóvenes no suele incluirse en las estadísticas oficiales, lo que dificulta la evaluación real de los recursos pesqueros.
Por su parte, la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (FAAPE) insiste en la necesidad de establecer medidas de control basadas en estudios científicos, y no atacar a los pescadores tradicionales, sino a los grandes buques. Según Greenpeace, las capturas artesanales en el Estrecho de Gibraltar han descendido un 85% en los últimos años, y la talla media del atún ha bajado en 100 kilos. El atún del sur de España se exporta a Japón, pero el descenso de las capturas está llevando a este país a buscar nuevas fuentes.
Asimismo, la construcción de un parque eólico marino en aguas del Cabo de Trafalgar supone otra amenaza para el ciclo del atún, según responsables políticos y sindicales de la zona. Además del ruido que estos aerogeneradores pueden causar, su instalación requiere el dragado de las aguas costeras, afectando a su nitidez. A este respecto, estudios de la Universidad de Cádiz relacionan la turbiedad de las aguas con el descenso de las capturas.
Para evitar la desaparición del atún rojo, WWF/Adena y Greenpeace ofrecen las siguientes soluciones:
- Desarrollo de un plan sostenible de recuperación que incluya una reducción sustancial en la cuota pesquera y de engorde en granjas, así como la protección de las zonas de reproducción de este túnido
- Establecimiento de un nuevo tamaño mínimo de captura que se ajuste a la edad de madurez sexual de la especie
- Aplicación de un programa independiente de observadores en los buques atuneros y en las granjas de engorde para asegurar que no se capturan ejemplares jóvenes y que la cuota es respetada
Atún rojo: El gigante de su familia
El atún rojo (Thunnus Thynnus) es la mayor especie de la familia de los túnidos, con una longitud de 2 metros, aunque se conocen ejemplares de hasta 3 metros. Su gran voracidad le lleva a perseguir bancos de cangrejos, caballas o sardinas. También se alimenta de plancton gracias a sus “branquiespinas”, unas prolongaciones de la parte interna de las branquias que le sirven para filtrar y retener dichos organismos.
Se trata de una especie pelágica, al vivir alejada de la costa. En primavera forma grandes bancos y se traslada a aguas más superficiales, mientras que en otoño se dispersa y retorna a aguas profundas. En invierno se cree que permanece inmóvil a 1.000 metros de profundidad.
Su área de distribución es muy amplia: En el Mar Mediterráneo y en el Mar Negro se le conoce con el nombre de atún rojo. En el Atlántico recibe el nombre de atún de aleta azul, y se le encuentra desde la Península del Labrador y Terranova, hasta Trinidad y Tobago, Venezuela, y las costas del Brasil. En el Atlántico Oriental se extiende por el Norte hacia Noruega, Rusia, Islandia e Islas Lofoten, y al sur hasta las costas de África Noroccidental. Asimismo, el atún rojo cuenta con dos variedades que habitan el Pacífico Sur (Thunnus Macoyii), y el Pacífico Norte (Thunnus Thynnus Orientalis).
imagen 1 CC: Zeusandisis
imagen 2 CC: NOAA
Artículo publicado en Consumer Eroski


joan dijo
17 de Agosto del 2008 a las 02:33
nadie controla lo que pasa en alta mar, hay impunidad total