Así se investigan los volcanes en Canarias


Lugares más probables para una erupción en TenerifeComo todas las historias, esta también tiene un comienzo, fue la fría madrugada del 22 abril de 2004. A las 2 de la mañana, bajo el término municipal de Icod de los Vinos, la tierra tembló ligeramente. No sabían los técnicos que aquel ligero terremoto, aquél leve movimiento de la tierra, daría el pistoletazo de salida a una de las crisis volcánicas más importantes de nuestra historia reciente, no por peligrosa ni por espectacular, sino por polémica.

A nadie se le escapa que vivimos en un territorio volcánico; gracias a los espectaculares paisajes y la naturaleza que ellos nos han proporcionado, hoy podemos vivir de un turismo que viene, precisamente, a disfrutar de estas tierras de lava. No es ningún secreto que los territorios volcánicos tienen asociados, en la mayoría de los casos, una actividad que les permite seguir creciendo, en un caso hacia el mar en otros hacia el cielo.

Desde que el pasado 22 de abril del 2004 se inaugurara lo que muchos han llamado la “crisis sísmica” más importante de las últimas décadas, se han producido en esta isla mucho más que movimientos de tierra. Esta serie de terremotos han puesto en alerta a la sociedad tinerfeña; por primera vez en muchos años nos hemos preguntado por los planes de emergencia y de evacuación, nos hemos sorprendido al saber que no existe en este archipiélago ningún centro de investigación Vulcanológica y también hemos sido testigos de la diversidad de opiniones y tesis que defienden los pocos científicos que trabajan en este campo en Canarias.

La ubicación en Canarias de un centro de investigación Vulcanológica es una reivindicación que pulula desde hace muchos años por despachos de gobernantes y rectores. A lo largo de los años todos han visto con buenos ojos la creación de un centro como este, sin embargo, lo que no estaba tan claro eran aspectos más políticos que científicos: ¿de quien dependería?, ¿quien lo dirigiría?, ¿quién lo pagaría?, ¿dónde se ubicaría?.

Hace unos meses fuimos testigos del anuncio desde la Delegación del Gobierno de la propuesta de creación del Observatorio Volcanológico de Canarias, la puesta en marcha de este observatorio acabaría con décadas de incomprensible abandono científico y técnico en esta disciplina.

Ante la falta de una institución que actuara de paraguas para los investigadores en volcanología de Canarias, muchos han sido los científicos que han afrontado, por su cuenta y riesgo, trabajar para descifrar las aun muchas dudas que nos esconden nuestros volcanes. Este vacío estructural ha propiciado que muchos científicos, previa especialización en el extranjero, se hayan arrimado a otras instituciones, que con acertado criterio, han dado acogida a estos entusiastas de los volcanes. Es el caso del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables o el Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Video de una erupción en Colombia

Así se investigan los volcanes en Canarias:

EL ITER

El Instituto Tecnológico y de Energías Renovables nació con el fin de de investigar desarrollos tecnológicos para el aprovechamiento de las energías renovables. En este sentido, este centro tinerfeño ha demostrado estar en vanguardia del aprovechamiento energético. Poco a poco, lo que en un principio era un proyecto del área de Medio Ambiente se ha convertido en uno de los más importantes referentes de este centro de investigación.

De la mano de Nemesio Pérez, el ITER se fue involucrando en el estudio químico de volcanes de todo el mundo. Parece que la máxima de no ser profeta en su tierra se le puede aplicar en este caso a Nemesio Pérez y su equipo, ya que desde la década de los 90 han sido requeridos por organismos de Costa Rica o Nicaragua , entre otros, para realizar trabajos de vigilancia sísmica. Sin embargo, ha sido en estos últimos años cuando ha trascendido a la sociedad canaria los trabajos que desde la institución enclavada en granadilla realizan.

Proyectos como “Cumbre Vieja 2006”, “Malpaso 2006”, “GPSVolcán” o “Alerta” son algunos de los proyectos, que desde varios enfoques, buscan conocer mejor a los volcanes canarios y de la Macaronesia.

CSIC

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es una de las instituciones científicas más relevantes del país. Como no podía ser de otra manera, el CSIC lleva muchos años estudiando la dinámica volcánica de Canarias desde distintos ángulos de investigación.

Desde el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, Vicente Araña y Ramón Ortiz, dirigen trabajos relacionados con la Modelización física de erupciones y el Riesgo Volcánico. También desde esta entidad se organiza el prestigioso Curso Internacional de Volcanología y Geofísica Volcánica que se celebra cada año en Lanzarote.

También depende del CSIC el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaime Almera. Desde este centro catalán Joan Martí y su equipo trabajan desde hace muchos años en reducir el riesgo sísmico de regiones volcánicas como Canarias. Desde esta institución se originó el proyecto que busca realizar un sondeo profundo en Las Cañadas del Teide y que aun está pendiente de financiación.

Pero el CSIC también tiene presencia en estas islas. Enclavado en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología, Juan Carlos Carracedo dirige la Estación Volcanológica de Canarias. Este incansable investigador recientemente ha publicado el Avance de un Mapa de Peligrosidad Volcánica de Tenerife. En él se representan los distintos escenarios en los que cabría esperar una erupción. Precisamente en este trabajo, Juan Carlos Carracedo destaca como la “zona 1” (la más probable para una erupción) la dorsal Noroeste. Este Investigador es también responsable de los trabajos de datación volcánica más importantes realizados hasta la fecha.

Universidad del La Laguna

Aunque en otras regiones del mundo en las que hay actividad volcánica, lo normal es que las universidades lideren las investigaciones sobre dicha área. En Canarias por no haber no hay ni facultad de Geología. Los pocos investigadores que en las universidades Canarias quieren trabajar sobre nuestros volcanes, lo tienen que hacer desde departamentos universitarios con las lógicas limitaciones que esto lleva consigo; la más importante, la falta de recursos económicos.

Pese a ello son varias las líneas de investigación abiertas en esta universidad, toda ellas en la Facultad de Geografía e Historia. En este sentido cabe destacar los trabajos sobre vulcanismo histórico de Carmen Romero y los estudios de medición de gases de Candelaria Martín.

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Aunque no tiene la tradición de su homóloga tinerfeña, también en Gan Canaria se observa con atención nuestra geología y por lo tanto los volcanes. De la entidad gran canaria debemos destacar los trabajos de Francisco José Pérez Torrado sobre estratigrafía volcánica.

Instituto Geográfico Nacional

Podemos definir al Instituto geográfico nacional como un testigo privilegiado de la actividad volcánica y sísmica de estas islas. Según reza un real decreto el Instituto Geográfico Nacional tiene como objetivo “la observación, vigilancia y comunicación de la actividad volcánica en el territorio nacional y determinación de los riesgos asociados”. El IGN posee en las islas una completa red de estaciones sísmicas que llevan tomando el pulso a este territorio desde hace varios años. El IGN no interpreta los datos, sólo se limita a la observación y a la comunicación de los mismos, sin embargo, su función a sido vital para la comprensión de la dinámica volcánica de las islas ya que han sido los únicos que han mantenido ininterrumpidamente un monitoreo de la actividad sísmica en Canarias.

Las discordias volcánicas

Mucho se ha hablado últimamente de las relaciones de estos científicos entre si. En el competitivo mundo de la ciencia es habitual encontrarse con investigadores que opinan cosas completamente opuestas sobre un mismo tema. Gracias a esta competencia y diversidad de opiniones la ciencia ha avanzado permitiéndonos, por ejemplo, curar una enfermedad o llegar a Titán. No podemos pedir que circule el viento de la amistad entre tantas personas y menos cuando estas discrepancias se airean en los medios de comunicación y no en los circuitos científicos como correspondería. Cartas y contracartas, críticas y desavenencias, entrevistas y debates han proliferado desde aquel 22 de abril del pasado año.

Algo que ayudó a bajar la temperatura de esta crisis volcánica fue la “puesta en verde” del famoso semáforo de actividad volcánico que ideó el ITER para indicar, de una manera gráfica, las respiraciones de esta isla. Algunos dicen que este “paso al verde” fue una decisión más política que técnica, pero lo que no cabe duda es que apaciguo las aguas y en estos días, poco más de dos año después de aquel ajetreado abril, casi nadie habla ya de los volcanes aunque los pequeños seísmos se siguen produciendo.

Afortunadamente, haya crisis o no, los volcanes se investigan en el archipiélago canario de forma ininterrumpida. Decenas de investigadores, diseminados por todo el territorio nacional, vigilan los latidos de una tierra que nos demuestra todos los días que está muy viva.

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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