Alex Fernández Muerza

Acuicultura: ¿El futuro de la pesca?


Las piscifactorías se presentan como un posible remedio al agotamiento mundial de los caladeros, aunque deberán solucionar sus problemas de impacto ambiental

La pesca mundial se estancará en los próximos 30 años, por lo que la acuicultura, o cría en cautividad de especies acuáticas, será la única manera de hacer frente a la cada vez mayor demanda de pescado, según un informe de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En este sentido, el organismo de la ONU denuncia que en la actualidad el 52% de las 600 especies de valor comercial están plenamente explotadas, el 17% sobreexplotadas y el 7% agotadas, y sólo un 1% se recupera. A pesar de ello, el consumo mundial de pescado se ha duplicado en menos de un siglo, gracias a la acuicultura, que ha pasado de proporcionar en 1980 el 9% de los recursos pesqueros al 43% en la actualidad.

Por ello, la FAO recomienda potenciar esta actividad, por su gran contribución a la seguridad alimenticia, a la lucha contra la pobreza y al bienestar social de muchos países, además de ser una fuente de ingresos y empleo. En este sentido, diversos expertos la consideran una “revolución azul” para los próximos años.

A pesar de ello, la acuicultura cuenta con numerosos detractores, que la consideran más perjudicial que beneficiosa para el medio ambiente y la salud. En este sentido, diversas organizaciones ecologistas sostienen que los pescados de cultivo pueden producir mayores impactos ambientales que la pesca de captura. Si no se instalan y gestionan adecuadamente, explican, las piscifactorías pueden destruir zonas naturales delicadas, como manglares y tierras húmedas, contaminar el hábitat acuático y reducir el agua potable, o aumentar la invasión de especies exóticas. Desde el punto de vista sanitario, añaden, son más grasos y en algunos casos se abusa de colorantes y antibióticos, que pueden crear además “super-virus” resistentes.

Asimismo, denuncian que se trata de una actividad insostenible que está incrementando, y no disminuyendo, la sobrepesca. En 2001, un estudio de un equipo de científicos de la Universidad de British Columbia (Canadá) y del Centro de Alimentación y Recursos Marinos de Hawai calculaba que hacían falta varios kilos de pescado salvaje para producir un kilo de salmón cultivado u otros peces carnívoros, como las anguilas o la lubina.

WWF/Adena advierte de que la cría de peces - principalmente salmón, trucha, atún, lubina, dorada y bacalao- y crustáceos consume el 70% de la producción mundial de aceite de pescado y el 34% del pescado de mesa, y destaca el caso del atún rojo, que requiere de 20 kilos de alimento por cada kilo producido.

Por su parte, sus defensores subrayan que sólo un 15% de la producción total depende de las capturas para su alimentación, siendo la gran mayoría cultivo de algas (principalmente laminaria japónica), animales filtradores como los mejillones, o peces herbívoros como las carpas. Según la FAO, el 80% del pescado de acuicultura en el mundo es herbívoro u omnívoro, producido para consumo local, y es una fuente vital de alimento para muchas zonas pobres. En algunos países, la acuicultura tradicional, basada en un simple estanque, sirve además a sus propietarios para combatir ciertas plagas, como en el caso del arroz, y fertilizar las tierras mediante el limo del fondo.

Asimismo, a pesar del incremento de los peces de cultivo carnívoros, la captura de su alimento, principalmente anchovetas, capelanes y sardinas, no ha aumentado, debido a la disminución del uso de estas harinas para alimentar a pollos y cerdos. Sin embargo, algunos expertos recuerdan que los precios de estas harinas podrían aumentar, por lo que habría que buscar otras alternativas. El krill o los millones de toneladas de peces que son matados accidentalmente y devueltos al mar se presentan como posibles candidatos, aunque los conservacionistas lo consideran ecológicamente inaceptable.

En cualquier caso, los responsables del sector afirman que los controles son cada vez más severos, y que la producción de alimentos sanos y ecológicamente sostenibles es una demanda en aumento por parte de los consumidores. Sin embargo, las voces críticas recuerdan la falta de información fiable sobre este sector y el desplazamiento de algunas de estas empresas a países con legislaciones menos exigentes.

Cómo podría mejorar la acuicultura

/web/es/medio_ambiente/imgs/naturaleza/acuicultura2.jpgLa acuicultura, inventada por los chinos hace miles de años, apenas tiene 30 años de vida como actividad industrial, por lo que todavía se encuentra en fase de desarrollo. Según la Sociedad Mundial de Acuicultura, el futuro del sector debe basarse en el desarrollo tecnológico, las prácticas sostenibles y la diversificación de especies cultivadas. En este sentido, la Comisión Europea ha aumentado las ayudas a la innovación, en detrimento de las especies de cultivo ya consolidadas.

Los expertos afirman que, tras varias décadas de investigación, se ha conseguido perfeccionar los métodos de cultivo, la salud de los peces y su nutrición, reducir el uso de antibióticos, vacunas y productos tóxicos, y mejorar sus características de crecimiento. Algunas empresas, como la norteamericana Ocean Boy Farm, presume incluso de ser 100% ecológica, al emplear un pez, la tilapia, para limpiar los desechos de sus langostinos. Por ello, el impulso de los estudios científicos basados en criterios ecológicos resulta primordial.

Asimismo, su alto índice de fracasos, en gran parte por su ubicación inadecuada y gestión incorrecta, apunta a una mejora necesaria en este sentido, así como en el procesamiento y transporte de los peces. Además, algunos expertos aseguran que la iniciativa privada tiene más éxito en esta área que la intervención institucional.

Por su parte, los grupos conservacionistas instan a la conciencia ecológica de la población, para evitar un consumo insostenible, y reclaman un sistema de certificación para que los consumidores sepan si se trata de peces cultivados con criterios medioambientales.

Artículo publicado en Consumer Eroski

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

2 Comentarios hasta el momento »

  1. Mercè Piqueras dijo

    29 de Junio del 2008 a las 00:16

    Si hubiese habido ecologistas cuando la especie humana pasó de ser recolectora a practicar la agricultura, también hubiesen puesto el grito en el cielo. Pero la humanidad ha de alimentarse de alguna manera. Al fin y al cabo el desarrollo de la acuicultura representa el mismo paso en la alimentación procedente del mar: como el paso del Paleolítico al Neolítico.

    Sin embargo, como la agricultura, es necesario que la acuicultura sea sostenible y no represente una carga ambiental más para nuestro planeta.

  2. Alex dijo

    30 de Junio del 2008 a las 12:37

    El matiz está, en como tú has dicho, Mercè, que la producción sea sostenible. Y nuestros hábitos de vida, también.

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¿Sabías que Benito Jerónimo Feijoo(1676-1764) dijo...?
Creo que generalmente se puede decir, que no hay conocimiento alguno en el hombre, el cual no sea mediata o inmediatamente deducido de la Experiencia