Javier Armentia

2003 - Un Año De Ciencia


Por Javier Armentia.- 2003 comenzaba con una catástrofe ecológica provocada por la fuga de hidrocarburos del petrolero Prestige hundido a finales de noviembre a gran profundidad en el Atlántico: un año después salvo conseguir tapar algunas fugas producidas por las fisuras del casco, todavía no se tiene una solución abordable tecnológica y económicamente para solucionar un problema que no sólo abarcaba al mundo de la ciencia, sino a todos los sectores sociales.



No era un buen comienzo y las noticias desde Marte (es decir, la ausencia de noticias de la sonda europea Beagle2) tampoco configuran un buen cierre. Afortunadamente, a lo largo de este año sí se han conseguido interesantes avances en el conocimiento que han sido considerados por revistas como Science como merecedoras de una peculiar lista de éxitos: los mejores del año.

En el primer lugar del parangón se ha destacado la confirmación indirecta, a partir de los datos obtenidos por los cosmólogos, de que gran parte de la energía del Universo se escapa a nuestra comprensión: se trata de lo que llaman energía oscura, una fuerza repulsiva que parece acelerar la expansión del Cosmos, desde que comenzó su existencia hace 13.700 millones de años.

Los datos recogidos por el satélite WMAP, un proyecto que analiza en detalle la radiación cósmica de fondo, permitieron afinar en la edad del Universo, pero también constatar algo que en los últimos 10 años ha traído de cabeza a los astrofísicos: al observar supernovas lejanas, al estudiar las galaxias más antiguas y su distribución en el espacio, nos encontramos con que todo parece indicar que la composición del Universo es muy extraña. Tan sólo un 5% de la materia es relativamente parecida a la que tenemos por la Tierra, o a la que produce efectos gravitatorios que podemos medir de manera relativamente sencilla con los telescopios.

Casi un 25% es una materia oscura, que no emite luz, y que apenas interactúa con el resto de la materia. Aunque desconocemos de qué se trata, los físicos teóricos apuntan, con sus teorías de unificación de las fuerzas de la naturaleza, a que esa materia podría llegar a describirse en el futuro, y comprobar su existencia en los futuros aceleradores de partículas que se proyectan y construyen. Pero el resto, el 70% del Universo, es más extraño aún: se trata de una energía que sólo encaja en algunas teorías y para la que aún no hay modelos. Por esta razón, en los últimos años se ha ido produciendo un intenso debate entre partidarios y detractores de estos datos, que a lo largo del 2003 no ha finalizado, pero se ha podido cuantificar de manera más completa.

La situación actual, que deberá ser aclarada en los próximos años, es que vamos conociendo la complejidad del Universo de manera cada día más detallada y precisa, pero que todavía estamos lejos de tener un modelo completo, un marco teórico que nos permita evolucionar del modelo estándar, el conocido popularmente como la Gran Explosión o Big Bang.



Todavía estamos lejos de tener un modelo completo que nos permita evolucionar del modelo estándar, el conocido popularmente como la Gran Explosión o Big Bang.


En cualquier caso, todo esto queda muy lejos de un planeta que vio en el mes de marzo el nacimiento de la primera epidemia del milenio, una neumonía atípica (el síndrome respiratorio agudo y severo) que desde China provocó al principio el caos y el pánico. La epidemia se ha controlado, y afortunadamente se ha podido conseguir paliar sus efectos, que los más agoreros anunciaban como una pandemia incontrolable. Sin embargo, fue un importante aviso de que, a pesar de que la ciencia médica avanza buscando soluciones a las enfermedades los mecanismos sociales y sanitarios deben reforzarse.

Un tema que, curiosamente, no mereció la atención de quienes elaboraron para Science la lista de 2003, aunque sí destacaron en el ámbito de la biomedicina avances significativos en el conocimiento del origen de enfermedades mentales: la identificación de genes que están relacionados con la aparición de la esquizofrenia o la depresión, además de dar cuenta de las características hereditarias de ciertos tipos de enfermedades mentales, permiten prever en el futuro nuevas terapias. Igualmente, nuevas terapias contra el cáncer han ido mejorando las tasas de curación de esta enfermedad.

Y es cierto que, un año más, la genómica, y la proteómica, han sido ciencias donde se han producido interesantes avances. No es raro, teniendo en cuenta que son sectores en los que la inversión en I+D es grandísima en comparación con otros. El papel del RNA en el desarrollo celular, la finalización de la secuencia completa del cromosoma masculino humano, el Y, y más avances en el estudio de células embrionarias y su capacidad de generar diferentes tipos de tejidos han sido temas muy relevantes en el mundo de la ciencia.

La evidencia de la potencia del estudio con células madre, sin embargo, no ha conseguido tampoco este año salvar los prejuicios, principalmente religiosos, de muchos países a regular adecuadamente su investigación. En España tampoco: tras una tímida aceptación por parte del Gobierno del uso de los embriones congelados existentes (restos inservibles para otros fines de las técnicas de reproducción asistida), la investigación con células embrionarias, sistemáticamente reclamada por los científicos, sigue sin conseguir apoyos de legalidad.

En las cuestiones referidas a las ciencias ambientales, este año también el estudio científico del Cambio Climático ha ido por delante de las acciones de los países para poder paliarlo. Nuevas mediciones del estado de salud de nuestro planeta confirman las expectativas menos halagüeñas: por efecto de la actividad industrial humana estamos calentando el planeta sin control adecuado. Y ello conlleva cambios en los ecosistemas, una mayor presencia de catástrofes climáticas (inundaciones, deshielos incontrolados) y se ha comprobado que incluso en la conducta de los seres vivos de las zonas árticas se notan los efectos. La solución, sin embargo, espera poder llegar a ser noticia para el futuro.



un año más, la genómica, y la proteómica, han sido ciencias donde se han producido interesantes avances. No es raro, teniendo en cuenta que son sectores en los que la inversión en I+D es grandísima en comparación con otros


Más Dinero Para La Ciencia, Y Más Interés

 


En la pequeña historia del 2003 para nuestro país queda también el segundo vuelo espacial de Pedro Duque (en la imagen), una inversión que fue empleada más para propaganda política que para promocionar un sector, el aeroespacial, que sigue sin poder despegar en nuestro país. El lanzamiento de la sonda europea a Marte, la Mars Express, fue a mediados de Junio el momento para que este sector pidiera más atención y fondos. (Entre paréntesis: este 2003 ha sido un año muy marciano, con la serpiente de verano astronómica que proporcionó la oposición de Marte, la más cercana de los últimos ciencuenta y tantos mil años).

Esperemos que los resultados de esta sonda espacial sean buenos y nuevos proyectos de la ESA se puedan desarrollar. Porque lo cierto es que otros ya presupuestados, como la misión Eddington, una sonda que analizaría la estructura estelar y buscaría sistemas planetarios extrapolares fue desestimada en noviembre por falta de fondos.

La escasa inversión en investigación y desarrollo es algo que preocupa en Europa, y en nuestro país, pero que sigue sin tener respuestas adecuadas. La configuración del Espacio de Investigación Europeo sigue dando pasos adelante, pero muy lentamente, mientras las encuestas constatan que hay una carencia alarmante de nuevas vocaciones científicas. Para colmo, el interés que despierta la ciencia en la sociedad, creciente si uno analiza los Eurobarómetros y otros sistemas de análisis de la opinión pública no se refleja en la inversión en divulgación y comunicación de la ciencia.

En noviembre, los responsables de los museos de ciencia españoles firmaron un manifiesto exigiendo mayores compromisos de los sectores implicados por hacer de la ciencia una preocupación social. Algo que, también, deberá esperar al 2004.

Artículo publicado en El Correo

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NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

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¿Sabías que Oliver Wendell Holmes dijo...?
"La ciencia es un magnífico mobiliario para el piso superior de un hombre, siempre y cuando su sentido común esté en la planta baja".