¿Cómo es posible que esta colección ordinaria de átomos sea una máquina pensante?


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Conocemos lejanas galaxias, estrellas, átomos, los electrones, la física cuántica, la geometría del espacio-tiempo, la química, biología… en cambio, la MENTE continúa siendo un misterio. La verdad es que conocemos mejor la cara oculta de la Luna que nuestra propia conciencia. Estamos sorprendidos y nos preguntamos, en palabras de Sir Arthur S. Eddington, ¿Cómo es posible que esta colección ordinaria de átomos sea una máquina pensante?

Efectivamente, una colección ordinaria de átomos, porque sabemos que los átomos que componen nuestro cerebro son los mismos que componen la suela de nuestros zapatos o los ladrillos de nuestra casa. Entonces porque parecen que puedan hacer cosas tan distintas. Por qué podemos sentir emociones, sufrir con una partido de futbol, crear música, poesía arquitectura, filosofía  y ciencia.  No lo sabemos. Pero sí sabemos que este asombro no es nuevo. Ya los antiguos filósofos griegos, expresaron esa curiosidad, esta necesidad de conocer la mente, con su famosa frase: “Conócete a ti mismo”.  Por desgracia, la ciencia, durante muchos años, ha dejado de lado la investigación sobre la mente. Y, eso, a pesar de que nuestra descripción del Universo es, y será, incompleta hasta que no incluyamos la mente como uno de sus componentes. Dejar la mente a un lado, sería como intentar explorar el universo con un magnifico telescopio y no supiéramos ni quisiéramos saber nada sobre el propio telescopio.

Por fortuna esta dejadez sobre el estudio de la mente está cambiando rápidamente. Y una de las personas que más están contribuyendo a este cambies es, sin dudas, el matemático y físico Roger Penrose. En un artículo de la revista Natura, de enero del año 2005, y con motivo de la contribución más importante de Einstein. Se hizo una encuesta entre algunos de los físicos más importantes del mundo sobre el estado actual de una “teoría del todo”. Penrose fue muy claro y destaco la importancia, la obligación, de que tal teoría debería incluir la conciencia.  En dicho artículo, Penrose dice lo siguiente:

La llamada “Teoría del todo” siempre me ha preocupado. Hay una cierta arrogancia del físico sobre esto que sugiere que el conocimiento de todas las leyes de la física nos permiten conocer todo acerca del mundo, al menos en principio ¿Hay una teoría física de “todo” que incluya una teoría de la conciencia? ¿Incluye una teoría de la moral o de la conducta humana, o de la estética? Incluso si nuestra idea de la ciencia pudiera ser ampliada al incorporar estas cosas, ¿pensaríamos en ellas como “física”, o deberían ser reducibles a la física?

En cuanto a mí, tal vez tenga la misma arrogancia que los demás físicos, a la hora de creer que una “teoría del todo” física debiera contener, al menos, las semillas de una explicación acerca del fenómeno de la conciencia; pero, me parece que este fenómeno es tan importante que no puede ser, simplemente, un concomitante accidental de la complejidad de la acción cerebral. (…)

Quizás muchos físicos no lo vean de la misma manera que Penrose. Pero está claro que si no incluimos la mente, la conciencia, la ética, la música, el humor… en dicha teoría: no podrá llamarse “Teoría del todo”; sino “Teoría de casi todo”.

Artículo publicado para el máster de la UNED de Periodismo Científico y Comunicación Científica

NOTA: Este artículo es propiedad original del autor citado, aunque ha podido ser publicado anteriormente en otros medios, en cuyo caso aparecen descritos al final del mismo. En caso contrario o en notas de prensa el autor aparecerá como "Noticias de Internet"

2 Comentarios hasta el momento »

  1. PM Berceo dijo

    31 de Julio del 2012 a las 18:12

    La teoría ciantífica del todo pretende, al parecer, abarcar el todo bajo un envolvente único que, desde luego, pertenece al todo que envuelve ¿?.
    El sistema recuerda, en parte, al proceso matemático mental en el que se busca un límite en el infinito, claramente fuera de nuestro alcance. El método corriente es detener el proceso cuando la diferencia entre función y supuesto límite es menor que cualquier infinitésimo … En este método, la variable crece y el valor de la función se aproxima ( al menos a menudo )al límite que se busca, que siempre queda fuera de alcance. De modo parecido, la ciencia busca el límite ( explicar el todo ) confiada en su acto de fe esencial de que el todo se le someterá tarde o temprano ( incluida ella misma ). La gran , enorme diferencia con las matemáticas es que cuanto más crece la ciencia mayores son los terrenos a explorar, con lo que el límite se aleja constante e indefinidamente. Cuando el límite es finito, es fácil situarse en él para ver claramente la perspectiva del proceso. Cuando es infinito , y el todo de la ciencia tiene visos de serlo, nos resulta imposible disfrutar de semejante perspectiva. Lo cual, a mi modo de ver, es un claro anuncio o de nuestra ineptitud esencial o del carácter infinito de esa totalidad que buscamos. O de ambas a la vez.

  2. Albert dijo

    3 de Agosto del 2012 a las 00:22

    Tal vez todo esto que creemos conocer, no sea mas que una il.lusion, de algo llamado mente, que por error y orgullo, pretendemos tener el derecho de decir que esto o aquello es asi siempre.

    Me pregunto cuantos errores habra de cometer la humanidad, para dejar de una vez de intentar imponer sus resultados. Asi es como se llega a estas conclusiones.

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