El cine en 3D: ¿cómo funciona?
Avatar, Ice-Age, Star Wars, … Desde hace unos pocos años el espectáculo del cine ha apostado por poner a nuestro alcance la tecnología 3D, mostrándonos escenas que parecen salirse de la pantalla, como queriendo hacernos partícipes de la trama de la película pero, ¿qué tiene de 3D esta tecnología?, ¿cómo consiguen crear esas sensaciones en nuestro cerebro?, ¿es algo novedoso?
La sensación de profundidad, la percepción de que distintos objetos se encuentran a diferentes distancias de nosotros se produce en nuestro cerebro. La información que le llega procedente de nuestros ojos es procesada de manera eficiente y nos permite saber si aquel lobo que tenemos enfrente constituye un peligro inminente o no. Millones de años de evolución nos han otorgado un cerebro que es capaz de llevar a cabo enormes cantidades de procesos en décimas de segundo. Lo que necesita nuestro cerebro para medir con éxito la distancia a un cuerpo son dos imágenes del objeto en cuestión, pero tomadas desde dos puntos diferentes. La situación privilegiada de nuestros ojos va a hacer que cada uno de ellos registre una imagen distinta, muy parecidas entre sí, pero distintas. Comparando ambas imágenes nuestro cerebro nos informará de si nuestra taza de café está más o menos cerca de nosotros que nuestra mano y esto nos guiará para cogerla. Un ejercicio sencillo que puede usted hacer es estirar un brazo con el pulgar levantado y mirarlo sucesivamente, primero con un ojo y luego con el otro, podrá observar de esta manera qué ve cada uno de sus ojos.
La pregunta que ahora surge es, ¿cómo diseñar unas gafas que creen este efecto? Tenemos que conseguir que cada ojo vea una película ligeramente distinta a la que ve el otro ojo. Primero tenemos que filmar dos películas. Para ello colocaremos dos cámaras separadas unos diez centímetros (como la separación que hay entre nuestros ojos) y filmaremos la escena. Ya tenemos la película del ojo derecho y la del ojo izquierdo. Ahora hemos de pensar cómo hacer que cada ojo únicamente vea la película que le corresponde. Hace más de cien años se encontró una sencilla solución para ver fotografías en 3D (el térmico correcto es el de fotografías estereoscópicas). El método consistía en disponer de dos cajas unidas, cada una con una pequeña abertura. Cada ojo miraba por una de las aberturas, de tal manera que cada ojo era obligado a ver sólo la foto que le correspondía.
Pero, ¿cómo podemos conseguir esto con unas gafas y con ambos ojos mirando a la misma pantalla? La respuesta reside en colocar dos filtros, uno para cada ojo y emitir simultáneamente ambas películas, la derecha y la izquierda, de tal manera que cada filtro deje pasar al ojo sólo la película que corresponda.
Cuando vamos un cine “3D” lo que vemos son dos películas simultáneamente, pero cada una con luz polarizada en una dirección (levógira o dextrógira) la luz polarizada se refleja en la pantalla (metalizada), manteniendo la polarización. Cada filtro bloqueara una polarización y dejará pasar la otra. De esta manera cada ojo verá lo que le toca ver y nuestro cerebro se sumergirá en el espectacular mundo de la visón estereoscópica.
La próxima vez que vaya a un cine 3D quítese las gafas en mitad de la película y estará viendo dos películas superpuestas, cada una filmada para uno de sus ojos.










